Fotografía: Contempopránea

Cuando todo esto haya terminado” –me refiero a la burbuja de los festivales en España– “y no importe demasiado lo que digan, cuando no estén ya”, se les echará de menos. Porque Los Planetas son, probablemente, el grupo español que más ha influenciado a las generaciones pop posteriores. Pocas bandas del ‘indie’ actual no citan a los granadinos entre sus influencias y casi ninguna banda de este estilo escapa –aún sin saberlo– de su influjo.

Por eso, la idea del Contempopránea de hacer que el festival orbitara alrededor de Los Planetas me pareció de  lo mejor del año. Siendo como soy fiel seguidor desde que los conocí y admirador desde que se convirtieron en el grupo de mi vida no podía dejar pasar la oportunidad de ver como muchas de mis bandas favoritas de la actualidad les rendían homenaje.

Como supongo que ya habrás leído otras crónicas, querida lectora, te ofrezco aquí algo diferente. Un repaso a lo que vivimos en Alburquerque, ese pueblo con nombre de serie de televisión que sigue manteniendo el encanto de siempre y que permite disfrutar de grandes actuaciones a precios reales de mercado y sin aglomeraciones. Se le pueden poner algunas pegas, pero el entorno, la organización y el pueblo son tan entrañables que me las reservo.

“MEDUSA EP”

Los Planetas debutaban con este EP hace ya 25 años con algunas de sus mejores canciones. Y por eso, Guille Milkyway (al frente de esa nave espacial de sonidos pop, sintetizadores y petardeo que es La Casa Azul) decidió que su homenaje sería “Mi hermana pequeña”. Un acertado tema que la banda convirtió en un acelerado y festivo mash-up sumándole algunas estrofas de “Nuevas Sensaciones”.

Pero antes de esto La Casa Azul habían puesto del revés a todo el mundo abriendo con su nuevo single, “Podría ser peor”, un directo impecable. Quizá demasiado. Porque, a pesar del artificio y de que todo esté en su sitio, hay que reconocer la gran cantidad de sampleos y material grabado que se llevan a los bolos. Aunque claro, eso no impidió que los catalanes nos enamoraran “Como un fan”, uno de los dos temas que Guille se tocó al piano. El otro fue “C’est Fini”, ambos del celebrado “Tan simple como el amor”, del que caerían otras cuantas canciones antes de pasar a temazos como “La fiesta universal”, “Los chicos hoy saltarán a la pista” o “Cerca de Shibuya” para cerrar con “La revolución sexual”.

El otro tema de ese “Medusa EP” que se tocó fue “Pegado a ti”, canción que interpretaron a la perfección Lecciones de vuelo. Una de esas bandas que sorprenden en directo por la diferencia con el material grabado y que tuvieron la poca fortuna de actuar después de los cabezas de ese día, lo que supuso que gran parte del público se los perdiera.

Fotografía: Contempopránea

“SÚPER 8”

El primer largo de Los Planetas es una supernova que mezcla shoegaze, pop festivo y rabia adolescente. Algunos de estos argumentos fueron los que utilizaron los grupos que fueron desgranando sus canciones. Los primeros en hacerlo fueron Supertennis, grupo de marcado carácter pop que se lucieron en su casa, Albuquerque, y que bordaron su cover de “Qué puedo hacer”. Además, invitaron a un auténtico “Mono radioactivo” al escenario para tocarse el tema que lleva su nombre con una divertida puesta en escena.

El resto de grupos que interpretaron a su manera este disco tocaron el sábado, el día más planetero de las dos jornadas de festival (tres si contamos con la fiesta del jueves). Primero La Maniobra de Q, un ruidoso grupo de noise que fue el descubrimiento del festival. Muy en la onda de Apartamentos Acapulco, la banda se lució con una épica cover de “La caja del diablo”, uno de los temas más míticos de los granadinos que podrían haber firmado ellos perfectamente, como demostraron sobre las tablas al abrir la jornada del sábado con temazos como “Jugar con fuego”.

Fotografía: Loles García

Más tarde, la ópera prima de Los Planetas tendría su homenaje en las voces de Automatics, que interpretaron una poco arriesgada “Jesús”. Mala suerte la de los jienenses, que tuvieron que asumir la media hora de retraso con la que avanzaba la jornada y que se recuperó recortando tiempo de su actuación antes de que salieran Jota y compañía. No se puede decir que lo dieran todo… más bien salieron a cumplir el expediente con poco tiempo y con un público que rezaba porque el tiempo pasara rápido para ver a los cabezas de cartel.

Pasado el momento cumbre faltaban aún dos grupos más por ofrecer su visión del “Súper 8”: primero El Último Vecino, que sumó a su particularísima puesta en escena una imperdible versión de “Desorden”, ese tema dedicado a Ian Curtis que le va como anillo al dedo. El resto del concierto fueron los movimientos de un alocado Gerard Alegre, que, pelo en pecho, se desmembraba por el escenario ofreciendo la mejor versión de su pesimista synth-pop, bordándolo con sonidos rescatados de los ochenta como “Un sueño terrible” y, sobre todo, con “Tu casa nueva”. Por último, Papa Topo terminó de redondear la jornada antes de la llegada de los DJs con una divertida actuación en la que incluyeron “Si está bien” mientras presentaban su nuevo y riquísimo disco debut “Ópalo Negro”.

Fotografía: Contempopránea

“POP”

Quizá uno de los discos más infravalorados de los granadinos, el que casi acaba con la banda, el que muestra mejor las tensiones pop con las que les agobiaban en RCA mientras ellos querían conservar su espíritu aventurero e independiente. Me faltó “DB” (en mi opinión una de sus mejores canciones), pero aun así varios grupos rescataron algunas de sus mejores composiciones.

Así lo hicieron Detergente Líquido, la sensación de la fiesta de bienvenida del jueves con su alegre pop de letras contra la sociedad postmoderna. Para ellos fue uno de los temazos de la banda, “Himno Generacional #83”, que coreamos todos los que estábamos en la plaza del pueblo en ese momento. Dicho esto, hay que explicar que en esa plaza hay una antigua iglesia reconvertida en bar. Si esto no es lo mejor de la España del siglo XXI no tengo ni idea de qué puede serlo. Pero volviendo a los Detergente, el grupo se gustó delante de los asistentes que veníamos a darlo todo desde la primera noche. Se alargaron con su concierto y cerraron por todo lo alto la primera jornada.

Al día siguiente, Galaxina, otro grupazo de pop noise que inauguraron los conciertos en el recinto del festival, se atrevió con “La máquina de escribir”, tema que les iba como anillo al dedo dentro de un repertorio corto pero intenso, el que corresponde a su único LP: “Evasión y Victoria”, que contiene odas al ruido planetario como “Fénix” o la preciosa “La soledad del corredor de fondo”. La última de este disco le correspondía a Tórtel, pero una inesperada y buena noticia relacionada con la paternidad hizo que no pudieran defenderla en directo.

“UNA SEMANA EN EL MOTOR DE UN AUTOBÚS”

El disco más icónico del pop español de los 90. Uno de los mejores discos de esa década. La auténtica música alternativa llevada casi a la perfección en un álbum que, ahora sí, casi acaba con el grupo antes de ser gestado, aunque acabó uniéndolos más que nunca. Un rehabilitado Florent se sacó de la manga un sonido para la posteridad y las letras de Jota odiando a su guitarrista hicieron el resto. Eric abre un LP inolvidable llamando a las puertas del infierno con su potente pegada y todo barnizado con la pátina de un desconocido productor neoyorkino. En resumen, uno de los mejores discos de la historia en español.

Para rendirle el homenaje que se merecía, El Imperio del Perro se sacó de la manga todo un clásico entre su repertorio al más puro estilo Lagartija Nick: “Cumpleaños total” en los albores de la primera jornada de festi. Luego, Maga apostarían sobre seguro con “Segundo premio” –al igual que De Viaje, grupo ganador del concurso de versiones de Los Planetas que tocaron el jueves– para redondear una gran actuación cimentada sobre la voz angelical de Miguel Rivera. A ver, las letras son un poco dramaqueen, pero tienen un sonidazo y lo demuestran en directo; no están en tantos festivales por casualidad y parece que después de 17 años en activo les ha llegado la hora de acercarse al gran público. El concierto fue un repaso a esa trayectoria, con temas como “Agosto Esquimal” o su coreadísima “Diecinueve” que volvió loco al respetable.

En la noche del sábado, Rusos Blancos decidieron rescatar la mejor canción del álbum, “Toxicosmos”, a pesar de que la organización les había apuntado “Devuélveme la pasta que me debes”. Incluso así, mereció la pena el cambio de última hora y también quedarnos hasta las tantas para disfrutar de sus encantadoras letras sobre el amor moderno en “Yo no soy esa clase de hombre” o “Define serio”.

Fotografía: Contempopránea

“UNIDAD DE DESPLAZAMIENTO”

Sólo Viva Suecia quisieron hacer una canción de este disco, cosa bastante rara dada la cantidad de buenos temas que tiene –entre los que se incluye el mayor éxito de la banda, “Un Buen Día”–. Pero los murcianos no fueron a lo fácil y optaron por versionar de forma excelente “Santos que yo te pinté”. Además, presentaron su nuevo disco con un gran directo y muchos temazos que los han llevado a donde están: “A dónde ir”, “Aprendemos a nadar” o su single “Hemos ganado tiempo”. Sin duda, uno de los nuevos exponentes del ‘indie’ nacional.

“ENCUENTROS CON ENTIDADES”

Más de lo mismo con este olvidado pero interesante disco, sólo una canción que corrió a cargo de Las Odio: “Pesadilla en el parque de atracciones”. Las madrileñas dieron un show cortito y al pie, como su primer y buen disco que presentaban en directo, “Futuras esposas”. Un divertido concierto que convenció y mucho. Lo mejor: la excelente “Cuchillas” y las reivindicativas “Cuarto propio” e “Indiespañol”.

Fotografía: Contempopránea

“LA LEYENDA DEL ESPACIO”

El francés Alexandre Lacaze reinventó “Si me diste la espalda” en su idioma natal en el primer concierto de la fiesta del jueves, en la que defendió su repertorio con una guitarra, unos cuantos pedales de loops y un batería con un set pequeñito pero matón. El resto fue un semi eléctrico en el que celebró la vida (acaba de superar un cáncer) y nos ayudó a entrar en calor en la fresca noche alburquerqueña.

“UNA ÓPERA EGIPCIA”

Cerrando el homenaje, La Bien Querida se marcó un acústico brillante en el que defendió “La Veleta”, que casi es más suya que de Los Planetas, y que ya grabó para los granadinos en ese –como me gusta llamarlo– segunda parte del “Omega” de Morente, en el que los granadinos engrandecían el flamenco abriendo el camino del que ya no se apartarían hasta su último disco. Esa artistaza que es Ana Fernández-Villaverde demostró tablas y defendió un buen directo con algunas de sus mejores canciones.

Por último, Apartamentos Acapulco cuajaron una de las mejores actuaciones del festival con su pop ambiental que camina a caballo entre el shoegaze y el noise en un concierto excepcional. Era la primera vez que los veía y disfruté a tope con temazos de la talla de “Scarlett”, “Nueve esferas” o “Juan sin miedo” con los que fueron construyendo atmósferas de sonidos preciosistas y zarpazos de guitarras indies. Una auténtica delicia que culminó con la eterna “No sé cómo te atreves” que les queda mejor a ellos que a nadie. Ya lo he dicho.

LOS PLANETAS

Y al fin llegamos al momento de ver a la banda que había conseguido llenar el recinto en la noche del sábado desde bien entrada la jornada. El grupo homenajeado. Los auténticos cabezas de cartel. Las camisetas del merchandising volaron en cuanto se pusieron a la venta y nada más abrir puertas ya había algunos y algunas grupis apoyados en la barra del foso esperando verles.

Antes de empezar se ‘proyectó’ un vídeo en el que varios célebres periodistas quisieron sumarse al homenaje a la banda, pero la vetusta pantalla de leds del escenario impidió que los mensajes llegaran con claridad a los espectadores. Finalmente, esa misma pantalla proyectó una media luna moruna y Los Planetas, capitaneados por Jota, saltaron a las tablas con una inmensa versión de “Islamabad” en la que resuenan ecos del trap y también de todos los fans que ya se saben la canción.

El sonido de Los Planetas es impecable, la ejecución soberbia, nunca han sonado tan bien como ahora y en el Contempopránea, a sabiendas de que eran las estrellas, se lucieron.

Después iniciaron un descenso a los infiernos creando un ambiente más sensorial que emocional. Un inicio arriesgado en el que aplacaron las ganas de los fans con algunas de sus composiciones más ambientales y, por qué no decirlo, lentas, como “Seguiriya de los 107 Faunos”, “Ya no me asomo a la reja” o “Si estaba loco por ti”, odas a esa nueva ola de flamenco en la que tan bien se desenvuelven. El sonido es impecable, la ejecución soberbia, nunca han sonado tan bien como ahora y en el Contempopránea, a sabiendas de que eran las estrellas, se lucieron.

Para cerrar este primer tramo eligieron sabiamente “Corrientes circulares en el tiempo” y la nueva y espectacular en directo “Hierro y níquel”. Después fueron aumentando gradualmente el ritmo, controlando en cada momento los latidos de los fieles, con “Libertad para el solitario” y rescatando la maravillosa “Rey sombra”.

Fotografía: Contempopránea

Pero quedaba mucho. Hay que saber subir y bajar. Y por eso siguieron con la sentimental “Santos que yo te pinté” antes de encadenar un sprint final que sólo ellos se pueden permitir, uniendo como si nada clásicos de la talla de “Segundo premio” (en el que temimos que la caja de Eric reventara), “Un buen día”, “David y Claudia”, “Jose y yo”, “Ijtihad” y la explosiva ”Alegrías del incendio”.

Con Los Planetas nunca se sabe y podrían haberlo dejado aquí. Pero, por suerte para todos, volvieron a hacer dos bises. El primero, una “No sé cómo te atreves” a la que, como no podía ser de otro modo, invitaron a La Bien Querida, para seguir con su nuevo single “Espíritu Olímpico”. Antes de despedirse volvieron a salir para tocar “Pesadilla en el parque de atracciones”, preámbulo de los dos últimos temas, también de su último disco: “Amanecer” y “Zona autónoma permanente”.

Mereció la pena cada momento de un show perfecto de principio a fin en el que lo dieron todo y demostraron por qué son una de las mejores bandas del momento en este acogedor festival. Los Planetas se alinearon y después de ellos sólo puedo pensar en cuándo los volveré a ver. La banda puso el broche a una gran jornada de música y a un festival que demuestra que no hay que masificar para hacer las cosas bien. Según pude ver cuando descendía por la ladera del castillo casi todos los asistentes se conocen de otros años porque repiten, formando una gran familia popera. Y, ahora, yo también estoy dentro.

Fotografía: Contempopránea