La historia de Surfin’ Bichos es la de una banda a la que sólo le faltó esa suerte que depende de terceros para triunfar de forma comercial en el siempre imprevisible mercado español. A principios de los noventa eran talentosos, innovadores y estaban liderados por una mente privilegiada que, como toda mezcla eficiente de inteligencia y sensibilidad, era incomprendida. Por suerte, más de dos décadas después y tras escindirse en dos bandas fundamentales de la escena musical española de finales de siglo XX, los Surfin’ han vuelto para conmemorar el cuarto de siglo de su creación más característica. Y, de paso, presenciar cómo esa mala hierba alimentada por la marginación de las masas, los fracasos comerciales y las reflexiones inconclusas ha florecido hasta convertirse en un legado único e imperecedero. ¿Cuántas bandas de hoy serán recordadas allá por 2035?

Tras ofrecer el concierto más íntimo y particular de todo el FIB, dos virtudes que anhelamos dos días antes en la actuación de The Jesus and Mary Chain, me reúno con Fernando Alfaro (cerebro, alma y esencia), Joaquín Pascual (corazón, intelecto y talento) y José Manuel Mora (frescura, desparpajo y pragmatismo) en su camerino para que me hablen de su momento actual, del paso del tiempo y de la inevitable renuncia a una carrera millonaria en pos de un patrimonio cultural.

Lo primero, ¿cómo están yendo tanto el reencuentro como la gira?

Joaquín Pascual: Muy bien, la verdad. Es cierto que hemos dado pocos conciertos hasta el momento, pero cada vez nos encontramos mejor, más a gusto tocando juntos y se empieza a notar la energía que buscamos en el escenario. Nos conocemos muy bien y sabemos lo que podemos ofrecer tanto individual como conjuntamente, así que estamos ilusionados por lo que queda por venir.

¿El 25º aniversario de “Hermanos Carnales” es el motivo fundamental o una simple excusa para esta reunión?

Fernando Alfaro: El motivo, sin duda. Es el motivo porque la idea vino motivada por gente ajena a la banda. Son muchos los que nos recordaron que se cumplían 25 años y nos incitaron a hacer algo por ello. Fue un poco ese empujón el que nos animó a volver a intentarlo. Ya en la gira que hicimos en 2006 nos quedamos con ganas de más, así que adelante. Además, es como un pequeño reto tocar única y exclusivamente un disco entero, canciones que nunca hemos interpretado en directo y ver cómo funcionan tanto tiempo después… no sé, la idea molaba mogollón y tras unos ensayos prometedores, pues nos decidimos a dar el paso.

Es un pequeño reto tocar única y exclusivamente un disco entero, canciones que nunca hemos interpretado en directo y ver cómo funcionan tanto tiempo después.

Sois un grupo con uno de los legados más genuinos de la música nacional. ¿Creéis que dicho legado podría haberse dado si hubierais nacido hoy y os reunierais dentro de 30 años?

J.P.: Es complicado. Podría pasar, pero bueno, en nuestro momento esa pequeña ‘soledad’ que sentimos cuando empezábamos y esa individualidad como grupo puede ser sentida por otros conjuntos de la actualidad. Quizá en un futuro esta actitud repercutirá en su legado. No tengo ni idea si será así ni de bandas que pueden lograrlo, pero personalmente –y creo que hablo en nombre de todos– sí que pensábamos que teníamos algo entre manos que era lo suficientemente excitante como para seguir con ello. Al final se ha demostrado, por cómo reacciona el público ante nuestros temas, que mereció la pena tanto sacrificio y tantos altibajos. No sé si hubiera podido ser distinto si otras circunstancias nos hubieran acompañado, pero esto es lo que hemos hecho y no podemos quejarnos por nada. (N. del A.: Doy fe de ello después de ver el concierto de hoy).

Ahora que mencionas la individualidad y a vuestro público, que no deja de ser un nicho… En un momento en el las RR.SS. no ‘permiten’ a nadie sentirse solo y se busca el reconocimiento ajeno, ¿creéis que antes un artista o una banda podían trabajar un carisma que la superficialidad que nos gobierna hoy día hace imposible?

J.P.: Bueno, es verdad que cuando nosotros empezamos cada banda era una isla y cada una teníamos nuestro propio mundo que no compartíamos con nadie. Ahora, pues es lo que tú dices, es más difícil crear una personalidad más cerrada.

F.A.: Yo creo que los grupos de hoy no dan lugar a la experimentación. Es lo mismo que ocurrió hace tiempo con grupos como Modestia Aparte o bandas actuales cuyos nombres voy a omitir orientados por promotores e incluso festivales… sólo son carnaza del momento. ¡Ah!, y no tocamos para un nicho… al menos esa nunca ha sido nuestra meta.

Bueno, pero el público que asimila y responde a vuestras composiciones es atípico. Me ha llamado mucho la atención –y me ha fascinado– que en vuestro concierto no había prácticamente nadie grabando con el móvil, algo insólito hoy día. Esto cerciora la idea de que vuestro público es, cuanto menos, particular.

José Manuel Mora: Es cierto. Es un público particular asistiendo a una recreación de un disco particular.

F.A.: No ha sido un caso aislado, ya que por suerte está pasando en casi todos los directos. La gente está concentrada y cantando todos los temas. Yo creo que, como ha dicho Jose (sic), se debe más a que es un disco completo muy característico.

Acabáis de actuar en el festival indie por antonomasia –y no es la primera vez–. Yo siempre os he imaginado de gira por garitos e incluso tocando en cualquiera de ellos con un pseudónimo y de la forma más austera posible. ¿Qué opinión os merecen este tipo de eventos? ¿Cómo afecta a las bandas que no ejecutan una música tan comercial, como es vuestro caso?

J.P.: Tenemos la suerte de tocar otra vez juntos. En realidad agradeces poder tocar, da igual dónde. Creo que seguimos siendo un grupo de contacto directo con el público y de salas pequeñas. Cuando empezamos no había festivales, aunque tanto Fernando con Chucho como nosotros con Mercromina sí que hemos actuado en varios, por lo que conocemos la sensación.

J.M.M.: Bueno, esto es algo exótico en nuestro plan, la verdad. Pero como dice Joaquín, nos hemos ido amoldando poco a poco a este movimiento festivalero. Aun con ello, nosotros queremos disfrutar y con resultados como el de hoy podemos tocar en escenarios grandes sin problemas.

F.A.: Al final este tipo de eventos tienen un funcionamiento claro. Todas las grandes discográficas buscan bandas que funcionen en festivales y quieren a artistas totalmente definidos, que se salgan poco del guion. Después les ponen la etiqueta de indies y a rodar. Poco podemos hacer ante esto, aunque creo que es una perversión bastante grande [Risas].

Todas las grandes discográficas buscan bandas que funcionen en festivales y quieren a artistas totalmente definidos, que se salgan poco del guion. Después les ponen la etiqueta de indies y a rodar.

Siempre se os ha tachado de ser los ‘pioneros del indie español’. Ahora se tilda de indie a cualquier tipo de música que no cumple con los parámetros del Rocanrol. ¿Qué opináis de vuestro sobrenombre y del concepto en sí?

F.A.: [Risas] Esta pregunta puedes hacérsela a cualquier persona de nuestro entorno, que todos te vamos a contestar lo mismo. Es que el indie es una especie de etiqueta que ha aparecido después. En nuestra época éramos ‘indies’ los que firmábamos con discográficas independientes. En los noventa nosotros usábamos la coña de ‘indie-rock’, pero nadie iba a imaginar que de verdad se convertiría en un subgénero. Sí que es verdad que ahora se redefine como un estilo, y a mí no me disgusta ese concepto, incluso me parece elegante utilizado por y para algunos artistas. Pero nos sigue pareciendo de coña que la gente hable de indie para definir a un grupo o a una canción.

Hoy me he acordado de vosotros porque he leído un artículo que defendía que con The Strokes se creó el indie, y ha salido publicado hace unas horas…

F.A.: No lo he leído, pero supongo que se refiere a lo que hablábamos del estilo y la imagen. A mí The Strokes me gustan, y es un grupo que tiene un código de vestimenta y un sonido genuino. Yo cuando los vi por primera vez en la MTV pensaba que estaba viendo una grabación de 1978.

J.M.M.: De todas formas… ¿quién coño sabe lo que es el indie a día de hoy? [Risas]

J.P.: Yo creo que el origen de esa palabra, y es cuando le encuentro un poco de sentido, surgió cuando aparecieron grupos que, fuera del mainstream, tuvieron una relevancia cultural que se sigue recordando con el paso de los años. No hablo sólo en España. Me refiero a bandas como los Pixies o Sonic Youth que eran innovadores y totalmente reconocibles. Ahora toda la música está mezclada y poco queda de composiciones originales.

Ahora que mencionas a los Pixies o a Sonic Youth, creo que compartís con ellos una virtud que en su día fue una penitencia. El hecho de tener una mentalidad y realizar una música que se puede considerar adelantada al tiempo en el que se compuso provocó cierto desgaste tanto en las bandas mencionadas como en vosotros, al no sentiros comprendidos. ¿Creéis que vuestro legado es tan solvente porque dicha música se ha encontrado años después con su público afín?

J.M.M.: Nosotros nos sentíamos fuera de todo esto. Nunca pensamos qué iba a pasar con lo que hacíamos. Quizá si lo hubiéramos pensado otro gallo hubiera cantado [Risas]. Ni siquiera nos sentíamos pioneros ni nada parecido, sólo nos fijábamos en lo que nos gustaba, como The Jesus and Mary Chain o los mencionados Pixies, aunque no pretendíamos emularlos en ningún momento.

F.A.: Los Pixies además nacieron después de nosotros. Yo creo que nos intentaron emular ellos [Risas].

Tras haber dividido al ‘bruto’ en dos bandas a la postre relevantes como Chucho y Mercromina, ¿qué aportaciones han hecho ambos proyectos a los presentes Surfin’?

J.M.M.: Hay que dejar claro que, aunque nos separáramos, nos proporcionaba una alegría inmensa ver que al otro le iba bien. Por supuesto que fue duro y levantar en mi caso y en el de Joaquín una banda como Mercromina nos costó un huevo.

F.A.: ¡Qué dices, hombre!

J.M.M.: ¡Joder, Fernando! Las comparaciones siempre estaban ahí…

F.A.: Ahora que lo pienso, teníamos que haber fingido que estábamos peleados. Como Oasis y Blur o Costa Oeste contra la Costa Este. Seguro que así nos hubiera ido mejor. ¡Hubiera molado, tíos! Aunque fuera de mentira. ¡Los ingleses saben mucho más de toda esta pantomima! [Risas].

J.M.M.: No hubiera sido creíble. ¡Si es que nos queremos demasiado! [José Manuel se levanta y le da un beso a Fernando en la cabeza].

J.P.: Hubiera sido imposible porque no es que nos llevemos bien, es que nos llevamos muy bien. Además, invitamos a Fernando a más de un concierto a tocar con nosotros así que no hubiera salido bien la cosa. Dicho esto, yo creo que nos hemos alimentado los unos a los otros y nos hemos aportado nuevas perspectivas.

Bueno, y ya para acabar. ¿Sois conscientes de…?

J.M.M.: [Interrumpe] Ya te respondo yo: NO [Risas]. Nunca hemos sido conscientes. Si lo hubiéramos sido no estaríamos aquí.

*La pregunta era que si eran conscientes de lo que han conseguido pese a las dificultades. Cuestión que, tras ver su actuación en el FIB, la respuesta del público y su actitud tan compenetrada en esta conversación, queda indudablemente respondida.

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