Fotografía: Javier Rosa

En un país donde cada vez más los festivales parecen luchar por ver quién la tiene más grande (hola Bilbao BBK Live, hola Mad Cool, hola FIB) resulta curioso el caso del Low Festival. Desde la perspectiva de un neófito en este evento me da la sensación de que Benidorm no participa (ni quiere) en esa guerra. Ojo, su pasada edición contaba con muy buenos nombres (la única parada de Pixies en España ha sido aquí), pero al mirar el cartel uno puede comprobar que lo primordial en el Low son las ganas de fiesta propiciadas por un delicioso eclecticismo. Una mezcla que lleva a tener punk en el escenario Jägermusic, rock anglosajón en el Estrella Damm, las nuevas tendencias y bandas emergentes en el Wiko y sonidos nacionales y divertidos en el Matusalem. El Low dispara en todas las direcciones con conciertos directos de poco más de una hora de duración. Cabe mencionar que la mayoría de las balas dieron en el blanco.

VIERNES 28 DE JULIO

Tras perdernos la fiesta de presentación del día anterior (nos llegaron muy buenas palabras sobre todo de Rusos Blancos) nos personamos en el recinto del Low Festival para Corizonas. Nos encontramos ante El Meister enfrentándose a los últimos rayos de sol de la jornada mientras daba buena cuenta de la “Nueva Dimensión Vital” que firmaron el pasado año. El conjunto sigue demostrando con el paso de los conciertos que son incombustibles y que siempre están dispuestos a dejarnos titulares (desde Hacemos música popular y por tanto comunal” a No venimos a tocar, venimos a reclutar”). Dejando atrás mensajes como este y su particular rock árido llegamos a Dorian, quienes tomaron el escenario Estrella Damm tras los sevillanos Full. Seamos sinceros: cuando llegué me invadió la pereza. Han pasado cuatro años desde su último álbum y se nota que el setlist se está trillando demasiado, por mucho que hayan incluido unas “Arrecife” o “Hasta Que Caiga el Sol” que, sorpresa, suenan igual que todas las anteriores. Los de Barcelona llevan demasiado tiempo quemando la misma fórmula; estamos de acuerdo en que siguen funcionando en directo y el público disfruta, pero toca renovarse o morir.

El Low dispara en todas las direcciones con conciertos directos de poco más de una hora de duración. Cabe mencionar que la mayoría de las balas dieron en el blanco.

El que sin duda se ha renovado es L.A.. Hemos hablado del nuevo disco de Luis Alberto Segura, ese “King of Beasts” de carácter más pop, y un festival como el Low se antojaba como el sitio ideal para presentarlo. El año pasado publicaba un mini EP con cuatro temas grabados en directo allí y ahora esas “Secrets Undone” y “Oh, Why?” sufrieron un ligero lavado de cara para adquirir el punto más de himno que tienen “Leave It All Behind” o “Where the Angels Go”. Me habría quedado más tiempo, pero una entrevista nos obligó a perdernos el resto de L.A. y también a escuchar a Kokoshca desde el backstage muy a nuestro pesar. Sin embargo, esta pérdida insufló fuerzas para el plato fuerte de la noche: Pixies. No era fiel seguidor del estilo crudo que firman los de Boston, pero tras verles en directo ha cambiado toda opinión que tenía del grupo. El escenario iluminado a contraluz se llenó con los cuatro miembros de la banda, para quienes pareció que el tiempo no había pasado. Los temas veloces y directos de aquellos trabajos que firmaron hace casi 30 años sonaron frescos y cargados de energía, con un Black Francis que no dudaba en gritar y dejarse la voz ante la gran cantidad de asistentes que tomaron la pista (primer llenazo del festival, motivos no faltaban). Momentos clave sin duda fueron las interpretaciones de “Here Comes Your Man” y “Where Is My Mind?”, piezas realmente emotivas que llegan al estatus de himnos generacionales. Bravísimo espectáculo.

Fotografía: Javier Rosa

Aún quedaba noche por delante y paramos en primera fila para Roosevelt. Este alemán firmó uno de mis discos favoritos del pasado año y no quería perderme la oportunidad de ver cómo crece su música al presentarla con banda al completo. No defraudó en ningún momento y consiguió hacer que todo el público congregado en el Matusalem bailara con sus sonidos de influencia disco/neo-80’s. La Casa Azul tampoco permitió que los asistentes se quedaran quietos ni un instante, y es que empezó el set por todo lo alto con esa brillante “Podría Ser Peor”. Muchos desearán mi muerte ante esta revelación, pero el embrujo de Guille Milkyway sigue sin invadirme. Escapé del aluvión de melodías azucaradas antes de sentir demasiada vergüenza; lo siento, no soporto sus letras, no soporto títulos como “Chicle Cosmos” o “Superguay” y no veo por qué hay que aclamar a alguien que repite el mismo sonido una y otra vez. Los que huimos de este mar desinhibido nos reunimos en el Wiko para partirnos las costillas con Biznaga. Apenas 45 minutos de concierto que se pasaron entre pogos, cervezas lanzadas al aire y un grupo que emanaba furia. La noche terminó con una nota de baile y electrónica de la mano de !!! (Chk Chk Chk). El conjunto liderado por Nic Offer prometía ofrecer un espectáculo mayor al que dieron la jornada anterior en la fiesta de bienvenida y cumplieron sobremanera. Offer se deshizo en bailes e interacción con un público que seguía hipnótico sus flexibles movimientos y aclamaba el concierto de los neoyorkinos. Con la sesión de Elyella en el Matusalem nos retiramos a descansar, que se avecinaban jornadas igual de intensas.

Fotografía: Javier Rosa

SÁBADO 29 DE JULIO

Tal vez el día de los errores y los retrasos, empezando por el que me impidió ver al completo el set de Nada Surf, al cual ya llegué cuando la carne estaba servida. Al menos hubo tiempo para ver en vivo “Popular”, himno de los noventa que, 20 años después en Benidorm, sonó apoteósico. Pasamos del Estrella Damm al Matusalem para ver a Neuman. ¿Os acordáis de que comentaba que Dorian llevan desplegando el mismo directo demasiados años? Algo similar pasa con los murcianos. De acuerdo, ellos están a las puertas de estrenar nuevo disco, pero si le has visto en el último par de años su concierto en el Low te habrá resultado del todo conocido. Aun así, gusta comprobar cómo monta esos muros de sonido y cómo hiela al público con su particular shoegaze.

Tocaba animar una jornada que había comenzado densa, así que llegué a ver cómo Sidonie llenaban el Estrella Damm incluso siendo ‘El Peor Grupo del Mundo’ (ya he hecho la broma con el título de su nuevo disco, nos lo hemos quitado de encima, podemos seguir). Aparecieron con “Loser” de Beck y firmaron una primera mitad basada principalmente en los temas de su nuevo álbum, destacando su particular homenaje a Dylan creando un karaoke gigante con “No Sé Dibujar un Perro”. El público se mostró más entregado cuando se desviaron al auto homenaje e interpretaron sus temas más clásicos como la psicodélica “El Bosque” o “El Incendio”, que junto al cierre con “Estáis Aquí” despertaron máxima euforia entre los presentes.

Fotografía: Javier Rosa

Y ahora llega el momento del que me arrepentiré mucho tiempo. Existían dos opciones: pillar buen sitio para Franz Ferdinand o acudir a la llamada de Viva Suecia en el Matusalem. Al final opté por lo primero y me perdí un concierto que, por lo que se comentó, fue apoteósico. A cambio, tercera fila para Franz Ferdinand, lo cual no es poco teniendo en cuenta que fueron el llenazo del día y de todo el festival gracias a aquel revival post-punk del que hacía gala el mítico álbum debut homónimo y que han ido manteniendo con los años. “The Dark of the Matinée” abrió un concierto cuyo setlist fue una sucesión de hits. Alex Kapranos saltaba y disparaba los riffs de “The Fallen”, “No You Girls”, “Love Illumination” o “Jacqueline” sin apenas despeinarse y causando furor entre el público. También hubo espacio para temas más reguleros de su próximo disco (“Paper Cages”) y otros interesantes al mezclar sintetizadores con las guitarras del debut (“Always Ascending”). Al menos tenemos la certeza de que no va a alcanzar el nivel de ridículo del último disco de los Kaiser Chiefs.

Todavía con “Take Me Out” y “This Fire” resonando en mi cabeza acudí raudo y veloz para ver a Los Punsetes presentar su nuevo álbum. Al acabar el concierto y habiendo gritado y bailado “Maricas”, “¡Viva!” Y “Tu Puto Grupo” todo el mundo tuvo la idea de personarse ante The Hives. Que sólo haya un camino y una entrada para desplazarse del escenario Matusalem al Estrella Damm hizo que nos perdiéramos esa “Come On!” que abre los directos del grupo, así como la mitad del concierto. Nos tuvimos que conformar con ver desde la distancia a una banda vestida de blanco y negro derrochando grandes dosis de energía sin controlar que nos agotó casi todas las fuerzas del sábado. Y digo casi porque en el fondo de mi ser todavía quedaba energía para algo más. Delorean quedarían para otra ocasión, era el momento de Las Chillers en el Wiko. Entre su público se codeaban Ari y Antonna de Punsetes, así como miembros de Biznaga; ni siquiera ellos se querían perder al grupo de mujeres que, de forma totalmente desinhibida y en cierta clave punk, hicieron versiones de lo ‘mejor’ de la música nacional. No faltaron las versiones de Chenoa, Camela, Bisbal o la Jurado entre discursos feministas y agradecimientos a todo el equipo del Low Festival 2017.

Fotografía: Javier Rosa

DOMINGO 30 DE JULIO

Última jornada del Low Festival 2017 y la que más temprano empezó. La culpa fue de C. Tangana y su colectivo AGZ, que abrieron a las 19:00 con el sol pegándoles de lleno en la cara y ante un público que, para mi sorpresa, se antojaba escaso comparado con lo que son dentro de su escena. Tal vez fuera el calor o que el público del Low no pilló el punto de los madrileños, pero los que estuvimos ahí comprobamos por qué AGZ son las siglas con más valor en la escena underground del hip-hop y el trap. Letras de amor rabioso y más vocoder que en una colaboración de Kanye West y Bon Iver son los pilares fundamentales del sonido de un grupo sin pelos en la lengua. Sonido que, por cierto, optó por ausentarse repentinamente dejando en silencio el escenario Matusalem. Por suerte, los que sonaron a la perfección fueron los gallegos Triángulo de Amor Bizarro, cuya mezcolanza de rock espacial, noise y tintes shoegaze resultó arrolladora. Comenzaron suaves con “Desmadre Estigio” para meter el turbo con “Gallo Negro Se Levanta” y desde ese instante no dieron tregua, sólo pudimos respirar brevemente en “Seguidores” para abrazar con todas las ganas los pogos de “Barca Quemada” y “De la Monarquía a la Criptocracia”.

Para compensar un inicio de jornada ciertamente agresivo nos dirigimos al Estrella Damm para asistir al concierto de los granadinos Lori Meyers. Estamos de acuerdo en que su último disco deja que desear, que son canciones muy densas y que en vivo lo son aún más, pero los momentos en los que se dejan llevar por temas clásicos como “Luces de Neón”, “¿Aha Han Vuelto?” o “Emborracharme” son fácilmente disfrutables. Los juegos de luces y la puesta en escena buscaron ornamentar las canciones de “En la Espiral” pero, como digo, es cuando miran atrás y se dejan de tanto envoltorio cuando triunfan.

Fotografía: Javier Rosa

El que está mirando atrás en sus últimos conciertos es Xoel López. Siempre elegante, el gallego entregó un concierto en el Matusalem que hizo las delicias de sus más fieles seguidores al mezclar material antiguo con sus más recientes creaciones. Así, “I’ll See You in London”, “El Amor Valiente” o “Qué No” se conjugaron a la perfección con “Tierra” o “Yo Solo Quería Que Me Llevaras a Bailar”, demostrando la evolución estilística que nos ha permitido denominar al coruñés como una suerte de ‘Beck español’. La primera y única actuación internacional del día que presenciamos sería la de los suecos Mando Diao, quienes recibieron a su público al grito de We’re Mando Diao, are you fucking ready?”. Con la voz ronca y potente que gasta Björn cualquiera le dice que no. Los suecos consiguieron mantener las revoluciones a lo largo de toda su actuación; los tiempos estaban más que calculados y supieron meter a la perfección “Dance With Somebody” para enloquecer al público y cerrar con “Shake”, uno de sus nuevos sencillos y ya tema insignia del grupo.

La decepción del festival fueron El Columpio Asesino. Hubo momentos maravillosos como la apertura con “Babel”, “Ballenas Muertas en San Sebastián” o el cierre apoteósico con “Toro”, pero el resto me dejó del todo frío. Técnicamente el concierto fue impecable (exceptuando un mal menor con el cambio del cable de la guitarra), pero ni las canciones ni su interpretación me cautivaron. Ahora bien, no puedo decir lo mismo de la siguiente actuación que tuvo lugar en el Matusalem: Ojete Calor. La cuestión es que a base de auténticos himnos como “Viejoven” o “Tonta Gilipó” se han ganado un gran número de seguidores y el bullicio del Matusalem a las 3 de la mañana fue fiel testigo. Desde el momento en el que aparecieron Aníbal (en volandas por dos hombres con el torso desnudo) y Carlos Areces (con una capa que sería la envidia de Ramón García) interpretando una versión de “Bailar Pegados” de Sergio Dalma tuvimos claro que se avecinaban grandes dosis de diversión protagonizadas por sintetizadores electroclash y canciones absurdamente pegadizas. Esto fue un puro show, una oda a lo hortera, un placer culpable que no te gustaría admitir. Pero os digo una cosa: fue el concierto más divertido de todo el Low Festival 2017.

Por último vendrían los DJs del Ochoymedio con una sesión que no dudó en incluir, como ya hicieron los DJs que cerraron las jornadas anteriores, “Everything Now” de Arcada Fire. La última jornada se cerró con temas que nos hicieron gastar la suela restante de nuestras zapatillas y nos llevaron a contemplar el amanecer de Benidorm, a desayunar churros y a retirarnos a reflexionar sobre lo que había sucedido durante el fin de semana. Habrá cosas de las que te avergüences, desearás que no te haya visto mucha gente sin camiseta a los hombros de un maromo mientras sonaba “Toro”, pero en tu interior estarás deseando que llegué 2018 y, con él, la décima edición del Low Festival para disfrutar por lo menos una parte de lo que hemos disfrutado estos días.

Fotografía: Javier Rosa