Cada vez que publicamos algo hay gente que nos dice que hemos perdido el rumbo. Pero eso nos pasó ya cuando dejamos de tocar en acústico y nos pusimos las guitarras eléctricas. Los super-fans de lo acústico se iban de la sala cuando escuchaban “Wake Up”. Se sentían decepcionados con ese rumbo. Con el tiempo te das cuenta de que debes dejar de pensar en lo que va a gustar a la audiencia y hacer la música para ti. Esta fue una de las cosas más profundas que aprendí de David Bowie”.

El párrafo que acabamos de leer corresponde a una entrevista reciente en la que Win Butler, frontman de Arcade Fire, quita hierro al asunto de las críticas recibidas a raíz de “Everything Now” y la nueva dirección del grupo. Probablemente es una buena reflexión antes de empezar a hablar del mencionado disco, en el que parecen dejar atrás su época dorada de guitarras eléctricas e indagan en un sonido más bailable, con reminiscencias al funk y al disco que llevará a los de Montreal a reflejarse en ABBA o Blondie. Senda que ya abrieron con su anterior trabajo, “Reflektor”.

Vuelta a la realidad

Arcade Fire, la banda de los desfiles y los ‘parades’ tropicales, se quita las máscaras, los cabezudos y la parafernalia para volver a la realidad tras ese viaje haitiano-sensorial.

De hecho, estábamos medio avisados de todo esto: ya en “Reflektor” nos encontrábamos con la línea “Do you like rock’n’roll music? ‘Cause I don’t know if I do y acabaron firmando su disco más sintético y tropical. Ahora los canadienses regresan con los restos de todo aquello; “Everything Now” se puede entender como una especie de resaca post “Reflektor”, como un after o como el ansia insaciable. Algo así intuimos tras ver el videoclip de “Electric Blue” en el que Régine canta entre los escombros de basura que ha dejado un desfile mientras los sintetizadores de fondo lanzan pistas de que el halo de “Reflektor” sigue por ahí. Arcade Fire, la banda de los desfiles y los ‘parades’ tropicales, se quita las máscaras, los cabezudos y la parafernalia para volver a la realidad tras ese viaje haitiano-sensorial. Pero abrir los ojos al mundo real en 2017 va ligado a comprender un universo digital e infinito, un mundo que parece que se desmorona poco a poco, que usa las máscaras para tapar la ansiedad que hay debajo. De aquí nace el todo ahora, de aquí nace “Everything Now”.

El segundo “Black Mirror” de Arcade Fire

“Everything Now” es un movimiento de crítica al capitalismo, a ese ‘todo ahora infinito’ que nos rodea y rige la forma en la que nos comportamos frente a la cultura contemporánea. Una realidad virtual plagada de emojis que intenta vendernos una vida de la forma más inocentemente perversa posible.

“Everything Now” es un movimiento de crítica al capitalismo que empieza desde el propio título. Win Butler contaba cómo le sorprendía escuchar conversaciones de gente que quería más de una serie tras haberla visto en maratón durante un fin de semana. Es un sentimiento que probablemente nos suene familiar: algo que tardó diez años en hacerse nos lo hemos tragado en pocos días y, aun así, todavía queremos más. Él lo cataloga como ese ‘todo ahora infinito’ que nos rodea y rige la forma en la que nos comportamos frente a la cultura contemporánea. Una realidad virtual plagada de emojis que intenta vendernos una vida de la forma más inocentemente perversa posible. Esta va a ser la diana de todo el disco y su campaña de promoción, que les llevó a auto-trolearse el tracklist, a puntuar la propia Pitchfork o incluso a anunciar la publicación del álbum en un Fidget Spinner. PD: si lees esta crítica en un lejano futuro debes saber que en 2017 la gente se ha vuelto loca con los Spinners estos.

El resultado ha sido una de las promociones más pesadas e irónicas que han hecho los canadienses, una performance acorde con el concepto de “Everything Now”, que empezó a ser ‘algo’ bastante antes de su publicación. La idea era que pensáramos que se les había ido la pinza en busca de nuestra atención. Justo lo que ellos quieren retratar con “Everything Now”.

Fotografía: Anton Corbijn

Abrir los ojos al mundo real en 2017 va ligado a comprender un universo digital e infinito, un mundo que parece que se desmorona poco a poco, que usa las máscaras para tapar la ansiedad que hay debajo. De aquí nace el todo ahora, de aquí nace “Everything Now”.

“Everything Now” es un disco infinito, un bucle que no acaba nunca, es algo para siempre. Así entendemos un inicio por la canción que no abre el disco, sino que lo continua. “Everything_Now (continued)” puede leerse como una declaración de intenciones fácilmente sobreanalizable: “I’m in the black again / Can’t make it back again / We can just pretend / We’ll make it home again / From everything now ¿El “black es una auto-referencia al reflejo negro con el que abrían “Neon Bible” pero al que no pueden volver de la misma manera? ¿Están fingiendo algo para acabar regresando a casa (o a sus terrenos guitarreros) tras este disco? Unas preguntas que abren bastante el apetito para devorar “Everything Now”, que podríamos considerar ya un auténtico himno de los canadienses (otro más). “Everything Now” es probablemente el tema más catchy del álbum gracias a su referencialidad a ABBA (precisamente cuando los 70 y los 80 se han puesto de moda), y a la famosa flauta que recuperan de “The Coffee Cola Song” de Francis Bebey. A todo esto le sumamos el momento coros, tan explotado por Arcade Fire, y queda un tema cuyo directo es bastante difícil de odiar. Su letra se basa en el concepto del que hablábamos al principio de la reseña: cómo todo lo que nos rodea ejerce una presión enorme sobre nuestra manera de vivir, cómo todo está en venta y cómo lo necesitamos todo: “Every room in my house is filled with shit I couldn’t live without.

Lo bueno de todo esto es que aquí y ahora hay un contexto y un concepto que respaldan a un grupo que, no nos engañemos, han publicado algunos de los álbumes más importantes de las últimas décadas.

El optimismo crítico se mantiene en “Signs of Life”. Melódicamente se acerca a un funk sureño recargado de vientos bastante atractivo. En cambio, líricamente presenta un escenario de nocturnidad deshumanizada, lleno de vicios rutinarios en los que no hay señales de vida, ni de amor, ni de humanidad. Pasa lo mismo en la devastadora “Creature Comfort”, que prosigue con la estética sonora vintage emulando un mundo de videojuego con sus sintetizadores de base y el falso sentimiento de felicidad instrumental. Todo ello queda contrarrestado por una letra bastante delicada sobre la ansiedad juvenil de vivir en el mundo actual. La canción hace referencia al odio hacia uno mismo y al suicido como vía de escape de esta vorágine, un acercamiento al tema que parece basado en alguna experiencia real y cercana al grupo: “She dreams about dying all the time / She told me she came so close / Filled up the bathtub and put on our first record”. Una temática que si bien no es del todo nueva en Arcade Fire aquí es sorprendentemente directa. Critican una máscara de felicidad que esconde la angustia juvenil fatal de la que raras veces se habla, y para ello utilizan un ritmo de apariencia radiante que tapa el filo de las letras. De este contraste nace el malestar.

Volamos ahora (precisamente) hacia el reino de nunca jamás de la mano de “Peter Pan”. La lectura de un mito y una letra como la de “Peter Pan” tras “Creature Comfort” se hace realmente tétrica. No obstante, sus vagos y lejanos sintetizadores junto con la escasez de barroquismo lo convierten en un tema bastante lánguido y monótono, sobre todo en contraste con “Chemistry”, cuya cadencia reggae se acentúa así como las correspondencias con los dejes carnavalescos y tropicales que plantaron en “Reflektor” conjugados con unas contundentes guitarras. De lírica menos elaborada y más repetitiva, la gracia de este tema parece recaer más en la insistencia de Win para convencer a una chica de que tienen química, casi siguiendo el consejo de Régine en “Electric Blue”: “Repeat the words until they’re true”. Este mismo modus operandi lo encontramos en “Infinite Content” e “Infinite_Content”. De nuevo, el carácter conceptual del disco nos recuerda la jugarreta que estamos escuchando; aquí ya van a reírse de nosotros: repiten insaciablemente “Infinite Content, jugando con las palabras para decir muy directamente que están infinitamente contentos de que ya nos hayamos gastado el dinero en el disco. Y tan panchos. Nada que añadir, nos queda claro, pero eso no resulta ningún impedimento para los canadienses, que nos darán la vara dos veces; una en versión rock y la otra en clave folkie. Vaya, tal y como los conocimos. Guiños a su anterior sonido y probablemente a la cantidad de temas que repiten un verso en bucle y acaban generando grandes beneficios. Leída así, la extravagancia tiene un punto ácido bastante atractivo y osado.

¿Un pasado glorioso justifica una excentricidad? Generalmente no, pero comprendemos este cambio como el soporte ideal para encapsular las ideas que trazan los canadienses en este disco.

Somos conscientes de lo indulgente que es la premisa que estamos siguiendo, e incluso nos podríais acusar de justificar un álbum ‘feo’ y además de hacerlo por el nombre de sus autores. Quizá sí, quizá nos parecería un pastiche horrible si fuera un debut o si lo firmaran, yo que sé, The 1975. Pero lo bueno de todo esto es que aquí y ahora hay un contexto y un concepto que respaldan a un grupo que, no nos engañemos, han publicado algunos de los álbumes más importantes de las últimas décadas. ¿Un pasado glorioso justifica una excentricidad? Generalmente no, pero comprendemos este cambio como el soporte ideal para encapsular las ideas que trazan los canadienses en este disco. Igual no sería tan efectivo ni ‘performático’ cantar al vacío y consumismo cultural desde otro punto de vista.

Pasamos ahora a “Electric Blue”, el primer tema en solitario de Régine Chassagne tras la maravillosa “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)” de “The Suburbs”. La voz hiperbólicamente aguda de Régine o repele o seduce, pero “Electric Blue” va más allá de su modo de cantar. Como decíamos al inicio, los ecos de “Reflektor” están aquí, así como la presencia de sintetizadores que más que acompañar la voz se la comen, la entierran bajo el ritmo. “Electric Blue” suena acorde con “Everything Now” en el plano melódico pero también tiene sentido más allá del disco, tal y como pasaba con “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”. Entonces optaron por un acompañamiento instrumental que se mostró acorde con la voz; ahora parecen más centrados en buscar unos efectos sintéticos que llamen la atención, sobresalgan y desafíen la estética sonora de la canción.

Quizás con “Everything Now” Arcade Fire trazan sus primeros pasos para colarse en las radios generalistas. Ojalá sea así, pese a que llegue tarde, ojalá el movimiento más popular de Arcade Fire sea, precisamente, el invento bizarro de crítica al consumismo y a la cultura sin alma.

Good God Damn” se centra en un verso específico de “Creature Comfort”: “Put your favourite record on baby / And fill the bathtub up / You want to say goodbye / To your oldest friends. De nuevo, el suicidio vuelve a ser el relato, el mismo que veíamos antes, con la misma ambigüedad: “Maybe there’s a good God, if he made you”. Nos podemos inclinar a pensar que la chica de la que habla “Good God Damn” es la misma que encarna Régine en “Electric Blue”, quizá ese océano es su bañera, quizá ese blues que no sabe cantar es la tonalidad de esperanza que despunta “Good God Damn”. Por su parte, Put Your Money On Me” vuelve al retrato de esta ansiedad cubierta por el consumo. La desafiante línea de bajo y su simplicidad instrumental favorecen unos estribillos a lo ABBA que consiguen alcanzar un punto catártico necesario en esta fase del álbum. Más romántica se presenta “We Don’t Deserve Love”, cuyas texturas brillantes sostienen unos coros que funcionan igual de bien que los de “Put Your Money On Me” y nos recuerdan a unos Arcade Fire más primerizos. Con este tema cristalizan una conclusión que se aleja de la frialdad con la que construyen el concepto de “Everything Now” y se empapa de un sentimentalismo eficaz, atractivo y fuerte. Probablemente es en este punto donde podemos determinar la dirección del disco, que si bien empieza cantando sin alma al alboroto del consumismo acaba tomando conciencia y volviéndose más y más humano, gracias a la catarsis del final.

Y acabamos… ¿o empezamos? con “Everything Now (continued)” que ahora suena más tierna, más épica y más melódica. Si la comparamos con la versión inicial encontraremos ésta menos ruidosa y liberada de caos. Un final cuya grandilocuencia da esperanza, quizá para visualizar un presente de una manera más optimista o como una toma de conciencia de que es posible ser feliz y libre entre tanto producto.

Quizás con “Everything Now” Arcade Fire trazan sus primeros pasos para colarse en las radios generalistas. Ojalá sea así, pese a que llegue tarde, ojalá el movimiento más popular de Arcade Fire sea, precisamente, el invento bizarro de crítica al consumismo y a la cultura sin alma. Sería la guinda a una historia que podría firmar el mismísimo Charlie Brooker.

Arcade Fire – Everything Now

7.7

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Arcade Fire han querido concebir un disco cuyo paratexto conceptual está a medio camino entre el experimento y la extravagancia. Procuran poner el dedo en la llaga en el consumismo y la deshumanización pero su frialdad tiene un límite y también nos ofrecen delicados y punzantes momentos de puro sentimiento. Con reminiscencias al pop setentero logran hacernos bailar mientras afloran crudas reflexiones sobre el mundo contemporáneo.

Up

  • La seguridad y las ganas de ironizar con fundamento respaldan un disco que por momentos parece un ensayo.
  • Las letras de Arcade Fire pueden seguir presumiendo de ser imaginativas, directas y muy efectivas.
  • El contraste entre melodías disco bailables y temáticas que se acercan a temas tan puntiagudos como la soledad, el odio a uno mismo o el suicido.

Down

  • La tensión baja bastante en el punto medio del álbum, en el que se concentran los momentos menos memorables en comparación con el inicio y el final.
  • Es difícil entrar totalmente en “Everything Now” a causa de sus excesos y pasajes de intermedio como “Infinite Content” e “Infinite_Content”.

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