En 2007, Monserrat Bustamante tomó una decisión crucial: dejó Chile, su país natal. Hasta entonces, allí había ganado popularidad como cantante gracias a su participación en el programa televisivo Rojo fama contrafama y al lanzamiento de un disco de covers llamado “La chica de Rojo”. Pero el camino labrado no era el que la nacida en Viña del Mar realmente quería seguir. Por ello, partió rumbo a México con la misión de reinventarse, explotar su talento como intérprete y compositora y hacerse un espacio, a su manera, en el mundo de la música. Diez años después, ya convertida en Mon Laferte, puede mirar hacia atrás con tranquilidad. La ruta elegida, aunque llena de baches, fue la adecuada. Ha logrado sus objetivos. El rotundo éxito comercial de su LP más reciente, “La Trenza”, lo confirma. Ya es una de las artistas más importantes del pop latinoamericano contemporáneo.

Novedades sonoras, lírica de siempre

Explora por primera vez estilos como la cumbia, el vals peruano o la música andina. Además, no deja de juguetear con otros ya presentes en los álbumes anteriores, como el rock, el ska y el bolero.

Lo más interesante en el nuevo elepé está en su diversidad musical. La artista explora por primera vez estilos como la cumbia, el vals peruano, la música andina, etc. Además, no deja de juguetear con otros ya presentes en los álbumes anteriores, como el rock, el ska y el bolero. Otro punto a destacar es la calidad de los arreglos de viento. Clarinetes, armónicas, flautas, quenas, zampoñas, entre otros, sirven para dar el toque final a las composiciones y realzar el carácter pop. En el aspecto lírico, la viñamarina no toma tantos riesgos. Las letras repasan ciertos tópicos habituales: distancia, ilusión amorosa, desamor y familia. El nuevo larga duración fue coproducido por la sureña y el mexicano Manú Jalil, quien además forma parte de la banda que acompaña a la artista en vivo. La presencia del productor, según declaraciones de la propia Laferte, fue vital para elaborar los detalles que sellan el sonido final de las canciones. “La Trenza” es el primer trabajo que la sureña realiza íntegramente para la disquera multinacional Universal Music Group (UMG). Vale recordar que si bien el LP “Mon Laferte Vol. I” (2015) fue distribuido por dicha compañía en un inicio fue grabado y lanzado de manera independiente. El apoyo de UMG, sin duda, ha sido valioso para la masificación de la música de la chilena en los últimos dos años, pero sería injusto decir que la influencia de la transnacional es el principal factor del éxito de Mon Laferte. Ella ha triunfado por méritos propios y luego de años de trabajo. Sus logros son el resultado del esfuerzo, la confianza y la capacidad de adaptación.  

El camino Laferte

En el nuevo material no es posible percibir la misma solidez lírica que en “Mon Laferte Vol. I” (2015). En el ámbito sonoro, en cambio, sí se nota cierto crecimiento frente a “Vol I”. Pero, en líneas generales, “La Trenza” no logra las cotas de excelencia de su predecesor.

Fue recién con el disco publicado en 2015 cuando la artista gozó del amplio favor de los medios y del público. En dicha obra, la cantautora usó sus letras para transmitir la esencia del desamor, del dolor. Fue más sincera y directa que nunca. El trabajo, extraordinario, generó gran identificación. En el nuevo material no es posible percibir la misma solidez lírica. En el ámbito sonoro, en cambio, sí se nota cierto crecimiento frente a “Vol I”. Pero, en líneas generales, “La Trenza” no logra las cotas de excelencia de su predecesor. Un repaso por los álbumes “Desechable” (2011) y “Tornasol” (2013) permite notar la evolución del sonido de la sudamericana. En el primero, la del país de la estrella solitaria apostó íntegramente por el rock. El LP, sin duda, perdía al competir con otros lanzamientos del mismo género. En el segundo, por su parte, continuó por el mismo camino, pero agregó algunos detalles producidos con sintetizadores. En el material lanzado este año, Monserrat ya tiene claro que su lugar está en el pop. Toma detalles del rock, pero no sigue por la senda del período 2011-2013. Las piezas cercanas a ese tipo de música recrean ahora la ruta sonora de las bandas latinoamericanas que en los sesenta fueron agrupadas bajo el término ‘Nueva Ola’.

Monserrat ya tiene claro que su lugar está en el pop. Toma detalles del rock, pero no sigue por la senda del período 2011-2013. Las piezas cercanas a ese tipo de música recrean ahora la ruta sonora de las bandas latinoamericanas que en los sesenta fueron agrupadas bajo el término ‘Nueva Ola’.

Pero para encontrar las melodías próximas a dicho estilo antes hay que pasar por “Pa’ Dónde Se Fue”, el corte que abre el disco. En él, la artista se sumerge en la música andina para crear una bella pista llena de nostalgia. El hermoso audio producido por la conjunción del charango, la quena y las zampoñas acompaña a los versos de una protagonista que lamenta la partida de su progenitor: “Hasta hoy me siento en soledad / Buscando en miles / Buscando en gente / Buscando en hombres / En tantos hombres / Tu humanidad / Tu paternidad”. La pista podría tener tintes autobiográficos: los padres de Bustamante se divorciaron cuando ella tenía sólo seis años, con lo que su niñez estuvo marcada por la ausencia de su padre. A continuación, es el momento de “Que Sí”, pista que combina el sonido de las guitarras propias de la Nueva Ola con detalles típicos de la Música Popular Brasileña (MPB). Para este track no se utilizaron arreglos de viento, pero sí delicados fragmentos hechos con el teclado. La ilusión amorosa es el tema elegido esta vez: “Oh sí / Ella se preguntaba / Pero ya sabe / Que él está loco y que le ama”. Algo curioso en esta canción es que Mon cuenta la historia, íntegramente, en tercera persona, algo no habitual en ella.

La siguiente creación es “Mi Buen Amor”. Al igual que en la anterior, se prescinde de los saxofones, clarinetes, etc. En esta balada rock, Laferte cuenta con la colaboración del ex Héroes del Silencio Enrique Bunbury. Los versos tocan dos tópicos recurrentes en “Vol I”, el desamor y la falta de compromiso: “¿Hasta cuándo / Seguirás pensando? / Que puedes jugar a pedir sin nada dar / Pues ahora no estaré esperando”. Tal vez el mejor momento llega cuando las poderosas voces de ambos intérpretes se juntan en el coro: “Mi buen amor / Si no quieres regresar / ¿Por qué vuelves a buscarme una vez más? / No me pidas que te dé una última noche”. Es preciso recordar que el primer contacto entre los artistas se dio en 2016, a raíz de una publicación en Facebook de Bunbury, en la que señalaba que “en los próximos años veremos despuntar a Mon como la nueva estrella de la música popular electrificada, que para mí ya es. Apuesta segura”. La subsecuente pista es “Ana”, original del grupo peruano de los sesenta Los Saicos. Los surgidos en Lima desarrollaron un sonido crudo, rabioso, que sirvió para que sean considerados como uno de los conjuntos precursores del punk rock (algo que sigue sin ser difundido de manera adecuada). Aunque la chilena no realiza la mejor versión, resulta valioso que rescate el track, pues permite que el público contemporáneo se acerque a la música de los nacidos en Perú. Son interesantes los solos de saxofón y guitarra que aparecen al final.

“La Trenza” es el elepé que ha servido para confirmar lo que ya se veía venir cuando Universal Music decidió relanzar “Vol. I”: el nombre ‘Mon Laferte’ está íntimamente ligado al éxito en Latinoamérica. Aunque posee ciertos puntos flacos, el álbum implica un paso adelante para la chilena.

Acto seguido, aparece “Amárrame”, el corte más promocionado del disco. En la actualidad, cuenta con más de 41 millones de reproducciones en Spotify y el vídeo de la canción ya supera las 77 millones de visualizaciones en YouTube, cifras que dan muestra del buen momento de la viñamarina. La composición marca el primer acercamiento de Mon a uno de los géneros más populares en Latinoamérica: la cumbia. Como en “Mi Buen Amor”,  la cantautora pidió la colaboración de un artista reconocido a nivel internacional. Esta vez, el elegido fue el colombiano Juanes. La decisión de contar con el nacido en Carolina del Príncipe fue acertada desde el punto de vista comercial, pero, ¿realmente lo fue desde el enfoque artístico? Bastante debatible. La pista tiene una clara connotación sexual, bondage: “Tómame del pelo y repíteme mi nombre / Y ámame, pero sin querer / Deja que te lleve / Que mañana acaba todo / Amárrame”. Tal vez guarda cierta cercanía con algunas líneas de la creación “Amor Completo” del larga duración anterior. Los arreglos de viento proporcionan el toque final al hit. La exploración de sonidos latinoamericanos continúa con “Yo Te Qui”, un vals peruano precioso y uno de los mejores momentos del disco. Es placentero escuchar la voz de Monserrat al ritmo de la  guitarra acústica y el cajón. El sonido de dichos instrumentos es complementado con finos detalles de clarinete y flauta mientras, la letra, que gira en torno al amor no correspondido, es una de las más destacadas de “La Trenza”: “Y aunque el agua del mar sea salada / Te empecinas con la idea de beber / Mas no viendo que a tu lado / Una vertiente se está convirtiendo en barro”.

La desdicha producto del rechazo amoroso da paso, de pronto, al gozo del enamoramiento con “Primaveral”: “Cuando mi habitación alcanza para dos / Todo el universo calza bajo el mismo Sol / A veces todo es tan normal y tranquilo / No creo haberme visto antes, ahora me veo cuando te miro”. Como en otros momentos de la obra, los instrumentos de viento aportan el toque distintivo. Algo similar ocurre en “No Te Fumes Mi Mariguana”. Esta vez, Laferte apela al ska para generar un ambiente festivo (como hizo con “El Diablo”, perteneciente a “Vol I”). En contraste con la riqueza de los arreglos, encontramos una letra más bien pobre: “¿Ahora qué? ¿Qué voy a hacer? / Sin mi mexicana / Mi bella Juana no va a volver / No te fumes mi marihuana”.

Monserrat pisa fuerte. Una de sus canciones ya es uno de los hits radiales del año, aunque no sea necesariamente su mejor creación. De cara al futuro, la de Viña del Mar tiene dos opciones: o continúa por el camino hasta ahora recorrido o, como en el 2007, sale de su zona de confort. Será interesante ver qué ruta elige.

Es el momento de “Cielito De Abril”, que da comienzo al bello tramo final del larga duración. Aunque la creación no es nueva, Bustamante se da maña para refrescarla con precisos detalles de flauta y, en especial, con el apoyo del cantautor chileno Manuel García. Los suaves susurros del que formó parte de la banda Mecánica Popular dan un giro especial a una pista llena de melancolía y dulzura: “Divagando se queda la pena / Y no tiene recuerdos y quiere llorar / No tiene piedad / De pronto tropiezo con el universo en el sur / La niña y la forma de amar / Yo te quiero despierta mi hortensia demencia / La rosa de a poco me quiere cazar / Cuando de cuando en cuanto me viene la pena /Y me pongo a cantar”. El aura de nostalgia se mantiene en “Flaco”, la penúltima canción. Esta vez, la de Viña del Mar recurre a un tópico conocido, la distancia, que apareció antes en, por ejemplo, “Vuelve por Favor”, del elepé “Tornasol”: “No puedo dormir / ¿De qué me sirve este país / Si no puedo reír contigo? / No puedo hacer el amor contigo / Te extraño”. Tras un inicio marcado exclusivamente por suaves líneas de guitarra acústica, aparece un coro lleno de esplendorosas melodías de viento, de las mejores de la producción. Un dato curioso es que en la parte final del track surge un solo de armónica. Es la primera vez que dicho instrumento aparece en una composición de la de Chile. Finalmente, es el turno de “La Trenza”. Mon Laferte se guardó lo mejor para el cierre, y es que esta pieza destaca por encima de las demás. Un bolero de gran factura. Como en “El Cristal” (de la obra anterior), Monserrat encuentra la inspiración en el recuerdo de su abuela. Ella, según declaró la propia artista, tuvo un paso frustrado por el mundo de la música, y fue quien siempre la animó a seguir una carrera artística, algo que se ve reflejado en la íntima letra: “Tú no vas a caer / Como esta vieja / Que dejó de cantar / Por un amor / Debes ser libre / salirte de esta mierda / No haga caso a lo que digan / No quieren que florezca”. De acuerdo a la cantautora, el LP recibe el nombre de este track porque “representa a la mujer latinoamericana. Hay una historia que dice que cuando las abuelas trenzan el cabello, la tristeza se queda atrapada ahí”. En los últimos segundos de la canción, Bustamante recuerda algo que escuchó de pequeña: “Yo sé, una estrella serás / La que más va a brillar”. Al parecer, se tomó a pecho la frase.   

“La Trenza” es el elepé que ha servido para confirmar lo que ya se veía venir cuando Universal Music decidió relanzar “Vol. I”: el nombre ‘Mon Laferte’ está íntimamente ligado al éxito en Latinoamérica. Aunque posee ciertos puntos flacos, el álbum implica un paso adelante para la chilena. Monserrat pisa fuerte. Una de sus canciones ya es uno de los hits radiales del año, aunque no sea necesariamente su mejor creación. De cara al futuro, la de Viña del Mar tiene dos opciones: o continúa por el camino hasta ahora recorrido o, como en el 2007, sale de su zona de confort. Será interesante ver qué ruta elige.

Mon Laferte – La Trenza

7.0

La chilena Mon Laferte confirma su buen momento con “La Trenza”. En el elepé, la de Viña del Mar agrega por primera vez detalles de cumbia, vals peruano, música andina, etc. Asimismo, recurre a los tópicos ya conocidos: ilusión amorosa, desamor, distancia y familia. Un disco en el que los puntos flacos no opacan a los buenos momentos.

  • La exploración de sonidos inéditos en la discografía de la chilena: cumbia, vals peruano, música andina, etc.
  • El tramo final (compuesto por los temas “Cielito De Abril”, “Flaco” y “La Trenza”) es lo mejor del álbum.
  • Los arreglos de viento funcionan muy bien para sellar el sonido pop de la obra.
  • Pese a estar bajo el manto de UMG, Laferte ha mantenido la independencia en la composición, producción y arte del LP.

  • ¿Habrían pegado en las radios sin las colaboraciones de Enrique Bunbury y Juanes, respectivamente, los temas “Mi Buen Amor” y “Amárrame”? ¡Habrían funcionado a la perfección sólo con la voz de la viñamarina!
  • El cover de “Ana” suprime los detalles que forjaban el encanto del tema original: el sonido lo-fi, la simpleza y la rabia desmedida en el canto.
  • “No Te Fumes Mi Mariguana”: totalmente prescindible.

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