Me comentaba un miembro del público, mientras contemplábamos el directo que tenía preparado Carla Morrison a su paso por Málaga, que no me sorprendiera por la cantidad de chicas que había en primera fila gritando y siguiendo cada uno de los versos de la artista mexicana: “Es muy conocida en México, su música sale en novelas y se consumen mucho allí. Aquí en España todavía no ha pegado el salto”, me decía.

Y es cierto. La mexicana lleva años en la industria musical, pero no ha sido hasta que ha colaborado con Dani Martín en 2017 cuando ha llegado a más público dentro de nuestras fronteras (aunque tal vez a muchos les sonará el nombre de esta cantante a raíz del tema que firmó con Macklemore & Ryan Lewis en 2016). Carla Morrison cuenta en su vitrina particular con tres Grammys Latinos, miles de copias vendidas y el reconocimiento de toda Sudamérica, aunque apenas se ha hablado de ella en España. Para intentar solucionarlo (o al menos lo que está en nuestras manos), nos sentamos con Carla un rato antes de comenzar su concierto en la fábrica de San Miguel de Málaga para que nos hablara de su nuevo álbum y su trayectoria en una conversación francamente fructífera.

El mes pasado publicaste “Amor Supremo Desnudo”, una revisión en clave acústica de aquel “Amor Supremo” que estrenaste en 2015; tal vez una vuelta a tus orígenes, a un ambiente más íntimo. ¿Lo viste así? ¿Cuál fue la necesidad de lanzar este nuevo trabajo?

Sentía que justo saliendo de México, haciendo gira internacional, en muchos medios me pedían que los temas fueran acústicos. Entonces me parecía lindo cómo se transformaban las canciones y contaban otra historia. Me di cuenta de que sonaban muy bien y pensé que a la gente le podría gustar. Quise hacer una revisión de todo el álbum añadiendo dos más, una especie de rebeldía, de hacer lo que quiero porque puedo. En realidad no fue como regresar a los orígenes, sino darle otro tipo de vida al disco.

Hablando de esa rebeldía, en la carátula sales de forma poderosa, mientras que las canciones resultan muy íntimas y dolorosas. ¿Puede ser esa rebeldía la que se representa en el disco?

En realidad fue una sesión de fotos con Esteban Calderón, un fotógrafo muy bueno de México. Me gusta que se ve tan fuerte como dices porque la mujer está llena de contrastes y en realidad la mujer siempre debe ser fuerte por su familia, por sus sueños… Pero nuestro mundo es difícil para una mujer porque también es frágil y sensible.

Aparecen dos temas inéditos en el disco, “Te Regalo” y “Dime Mentiras”. ¿Nacieron durante las sesiones del “Amor Supremo” y no encajaban o se crearon para este álbum?

Justo se crearon para el otro disco pero se quedaron fuera porque no casaban con el concepto. Quería añadirlas al nuevo trabajo porque sentía que eran buenas canciones y que me ‘compraban’ tiempo para que me pueda tomar un buen descanso y elaborar nuevas composiciones.

La mujer siempre debe ser fuerte por su familia, por sus sueños… Pero nuestro mundo es difícil para una mujer porque también es frágil y sensible.

De hecho, de “Te Regalo” estrenaste vídeo hace un par de semanas. Es curioso porque te vemos siendo testigo de escenas de amor entre personas. No sabría decir si, al estar sola, buscas mostrar una imagen de dolor o, al revés, te alegras del resto de personas porque les une la música.

Justo eso. Muchos fans me envían vídeos diciendo “Me casé con tu canción” o “Me pidieron matrimonio con tu canción”, entonces yo les pedí a todos que me mandaran estos vídeos. Para mí es como un agradecimiento que pude conjugar dentro de un videoclip. Es curioso, siento que el artista es muy egocéntrico y que todo tiene que tratar del artista. Compartir el spotlight con todos mis fans, que son los que me ponen ahí, fue muy especial. Les valoro muchísimo.

¿Tú te has visto en una situación parecida a la de tus fans? ¿Hay alguna canción o artista que te haya unido a alguien?

[Se toma un tiempo] Fíjate, no me ha pasado de forma tan intensa, pero cuando era jovencita tenía un novio y éramos muy fans de Enrique Bunbury, era un poco lo que nos unía [Risas].

Podríamos decir que lo que te une al público español es Dani Martín a raíz de vuestra colaboración. ¿Cómo surgió trabajar con él y qué repercusión ha tenido esta canción?

En realidad todas mis colaboraciones han sido muy naturales, porque como soy independiente no me veo forzada a hacer nada con nadie. Todo lo que sale es a raíz del interés del otro artista, porque me da algo de vergüenza pedir una colaboración al sentir que mi carrera es relativamente corta. Entonces Dani se acercó, me dijo de colaborar y acepté encantada. Definitivamente cambió mi visita a España, la gente sabe más de mi presencia, me llegan muchos tweets de españoles… Ha sido algo muy bonito pero también muy natural porque a la gente le gusta.

Por tirar del hilo de artista independiente, ¿cómo vives la escena siendo una cantante internacional que está a caballo de México y Estados Unidos?

Es bonito, es un trabajo muy duro ser artista independiente en el nivel en el que estoy, y no digo que esté a un nivel superior, pero es cierto que es más movido. Es difícil porque tengo mi propia oficina, tengo horario de oficina, tengo un equipo de trabajo que me ayuda… Entonces cuando un show se llena te conmueve, porque ha sido muy duro y ves que al final todo valió la pena. Se vive duro, pero es muy gratificante. Además, la independencia te da libertad, ya no sólo con la música, sino con tu dinero y día a día. Yo lo vivo como si tuviera un restaurante, pero con música. No lo vivo desde la perspectiva de ser una rockstar y tener muchos amigos rockstars y todos somos increíbles y guapos. No, yo estoy trabajando, voy a mi casa cuando acabo de trabajar, voy a mi oficina, compro mi equipo de audio…

Me voy a centrar en la libertad musical. En tu “Déjenme Llorar” te mostrabas más íntima y acústica mientras que en “Amor Supremo” pasaste a jugar con una mezcla del pop de Javiera Mena y los detalles de Juana Molina. ¿Cómo sentiste el cambio entre álbumes y cómo se lo tomó el público?

Me gusta moverme y no estar cómoda, como artista me gusta retarme.

El “Amor Supremo” en México es muy pop mientras que a lo mejor por aquí se puede considerar más calmado. Es lo que decimos, al ser independiente puedo ir por la dirección que quiera. Era más fácil hacer otro “Déjenme Llorar” y mantener feliz a la gente, pero si yo no soy feliz tocando mis canciones en el escenario porque no me conmueven… Yo tenía ganas de dar otro paso y me fui hacia el “Amor Supremo”, que como dices está más producido, con más sintetizadores. Fue un feeling, lo que quería hacer en ese momento. Fíjate que curiosamente cuando saqué “Amor Supremo” la gente se quedó como “¿Dónde está la Carla con la guitarra?”, pero a nivel internacional fue muy bueno. He estado por Sudamérica, ahora he venido a España y a la gente le ha gustado. Ahora mismo en México lo están aceptando más, en un principio querían a la Carla triste pero se han acostumbrado. Me gusta moverme y no estar cómoda, como artista me gusta retarme. Ahora, ¿qué pasará en el próximo disco? No lo sé, para serte sincera diría que va a ser una mezcla entre los dos. No lo tengo muy claro pero es un 50/50.

En lo que respecta al reconocimiento de tus trabajos, “Déjenme Llorar” te valió dos Grammys Latinos y con “Amor Supremo” te llevaste el Grammy Latino a mejor canción alternativa por “Vez Primera”. ¿Qué crees que tiene esta canción para valerte el Grammy? Y de paso, ¿cómo es la sensación de subirte a un escenario y recibir un premio así?

[Risas] Fíjate, “Vez Primera” iba en un principio para “Déjenme Llorar”, pero la compuse de las últimas, ya no daba tiempo y la dejé para el siguiente disco. Siento que es un tema que tiene mucho que decir y es muy profundo. Yo también me pregunto qué tiene esta canción. Lo que sí recuerdo es que en las nominaciones dijeron las canciones y los compositores y era curioso observar que la mía y la de Kevin Johansen eran las únicas que sólo tenían un autor. De alguna manera me hizo pensar que tal vez ese fuese el motivo.

¿Qué se siente al recibir un Grammy? La primera vez que gané uno me bajó la presión, está pesadísimo, estaba fría y no sabía qué pensar [Risas]. Se siente muy bien, porque como yo no estudié nada, no tengo ningún título de nada, vengo de una ciudad muy pequeña, soy autodidacta y las canciones que escribo son de experiencias muy personales que te den algo tan valioso es muy bonito.

Cuando un concierto se llena es conmovedor, porque ha sido muy duro y ves que al final todo valió la pena. Es duro, pero también muy gratificante.

Es también el reconocimiento a ese trabajo de oficina que comentábamos antes y que nadie ve, ¿no?

Eso, eso. Todo eso se siente genial. Además los tengo enfrente de mi piano y me gusta verlos. Lo que me gusta de los tres Grammys que tengo es que dos son de composición. De todo, lo que más me gusta es la composición, que se premie esa parte de mi trabajo me emociona mucho.

¿Te ves componiendo para otros artistas?

Pues sí, pero nunca tengo tiempo para hacerlo. A veces no tengo tiempo ni para componer para mí. A lo mejor en un periodo en el que estuviera más tranquila y me tomara un tiempo me pondría a componer para otros. En realidad esa era mi primera tirada: ser compositora y no artista.

El idioma, al menos aquí en España, es un hándicap para abrirse al gran público. Te quería preguntar, aprovechando que cantas en español y vives en Estados Unidos: ¿cómo se recibe a una artista como tú allí? ¿Crees que te delimita el hecho de cantar en español?

Siento que hacer música es para sanar a la gente, sea con canciones movidas, tristes… con lo que sea.

Depende desde qué parte lo mires. Yo vivo en Estados Unidos y en México. Aunque hablo inglés muy bien, decidí empezar a cantar en español porque sentía que en este idioma podía decir más cosas que en inglés. El inglés es hermoso y todo suena hermoso, pero en español percibía que podía decir las cosas de mil maneras. Sentía que si yo quisiera ser Beyoncé a lo mejor el español me delimitaría, pero no busco ser la más famosa. No es que yo no quiera crecer. Siento que hacer música es para sanar a la gente, sea con canciones movidas, tristes… con lo que sea. Es más, yo no usaría la palabra ‘delimitar’. A ver, todos queremos que nos vaya bien, pero, ¿qué tanto de eso vale la pena si la gente no se está sanando con tus canciones? Podría decir que el inglés es un idioma universal, pero quiero hacer un disco en inglés cuando tenga ganas y quiera comunicar algo en inglés. Yo hago giras en Estados Unidos y hay mucha gente que no habla español que viene a raíz de la colaboración que hice con Macklemore y Ryan Lewis y disfruta de mis conciertos.

Es curioso porque ellos [Macklemore y Ryan Lewis] llegaron a mi música a través de una review que hicieron en NPR. Decían que no entendían lo que cantaba, pero sentían mucha paz, que era algo que querían transmitir en la canción que hicimos juntos. La música es un lenguaje universal. No sé si te pasa a ti, pero escucho música india, francesa… Música que no entiendes las letras pero que no te rompe la vida. El hecho de escucharla y sentirla te cambia. Entonces creo que depende mucho del tipo de artista que quieras ser o cuál es tu beneficio, tu enfoque y tu motivo.

Por lo demás, tienes micro abierto para decir lo que quieras ahora.

Más que nada quería mandar un agradecimiento, ya que los shows que he hecho aquí en España han sido muy especiales para mí porque pensaba que no iba a venir nadie y luego se llenan los lugares. Creo que regreso en noviembre, así que estad pendientes.

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