Las rarezas de alt-J, que ya empezaban con su propio nombre (un ‘shortcut’ de teclado que construía la letra Delta en mayúsculas: Δ), han acabado desembocando en lo que algunos consideran la voz de una generación. Generación que se estudia y demoniza a partes iguales por digitalizada, aleatoria, extravagante e impaciente. Quizá si seguimos estas etiquetas podemos encontrar patrones comunes con la propuesta musical de Joe, Thom y Gus, cuya estética, imaginación y volatilidad pueden ser los ingredientes clave para entender su éxito entre un público prominentemente joven.

“RELAXER”: multitud de direcciones por recorrer

En “RELAXER” queda claro que conciben la música desde su propia óptica, sin dar demasiadas explicaciones e incluso sin buscar resultados estrictamente radiofónicos.

Sea como sea, los británicos empezaron su proyecto musical en la universidad y diez años más tarde cuentan con tres discos, un premio Mercury (“An Awesome Wave”) y una nominación Grammy (“This Is All Yours”). Sin embargo, sus apuestas musicales se han ido diferenciando de lo cosechado en el debut. El rock electrónico y colorido de “An Awesome Wave” (2012) dio lugar a encuentros más introspectivos en “This Is All Yours” (2014) y han acabado finalmente en el álbum más escueto y con mayor porcentaje de guitarra desnuda: “RELAXER”. No obstante, y pese a que su nombre puede incitarnos a pensar que nos encontramos ante una pieza de tonalidades más tranquilas, el trío sigue haciendo gala del vigor de su música, con temas contundentes y rotundos con los que no pierden su estatus experimental, al igual que Joe no pierde su pronunciación tan característica, seña de identidad de alt-J.

En “RELAXER” se hace patente que el trío tiene una multitud de direcciones por recorrer. No quieren estancarse y por ello apuestan por un disco cuyas excentricidades siguen sorprendiendo y demostrando que alt-J poseen un gran potencial, tanto lírico como melódico, que les distingue de otros grupos generacionales de su mismo nivel. En “RELAXER” queda claro que conciben la música desde su propia óptica, sin dar demasiadas explicaciones e incluso sin buscar resultados estrictamente radiofónicos.

Fotografía: Gabriel Green

LSD: Dream Emulator

El rock electrónico y colorido de “An Awesome Wave” (2012) dio lugar a encuentros más introspectivos en “This Is All Yours” (2014) y han acabado finalmente en el álbum más escueto y con mayor porcentaje de guitarra desnuda: “RELAXER”.

3WW” suena justo al arranque que debemos esperar de un álbum llamado “RELAXER”. Efectivo e hipnótico. Su ritmo percutivo acompañado de las guitarras que guían el tema se prolonga más de un minuto y medio antes de que podamos escuchar las primeras palabras del disco, que en este caso pronuncia Gus: “There was a wayward lad, steeped out one morning… y vuelve la música. Una apertura de ‘érase una vez’ para el cuento que desarrollan entre la melancolía y la fuerza del estribillo. “3WW” tiene una efectividad fílmica que re-conecta con los alt-J que cantaban a los monstruos de Donde Viven Los Monstruos o a la joven Matilda de El profesional (Léon)Un tema relleno de texturas que divaga en la abstracción de la historieta de un joven errante, herido por no entender ni transmitir el amor como lo entiende su pareja. Un amor que les deja cicatrices como las de la escultura de Julieta en Verona a la que acuden para materializar esta afectividad dolorosa.

Si “3WW” marca la sensibilidad del trío de Leeds, en “In Cold Blood” sacan a relucir el músculo que tanto nos enganchó de su debut. Casi sin tiempo para respirar se abre la abrupta codificación binaria. “In Cold Blood” estuvo bastante tiempo en la mente del grupo, pero les costó encontrar un tempo convincente. En cuanto a la temática se refiere, alt-J vuelven a una idea bastante gráfica: una fiesta, una piscina, el protagonista salta al agua, cuando vuelve a la superficie alguien ha sido acuchillado a sangre fría. Un panorama caótico que da sentido a la mezcla entre vientos y el descontrol del sintetizador. Atención también al remate de sonidos de fondo como un grupo de ‘cheerleaders’ gritando entre el primer y el segundo verso o el salto de trampolín anterior al puente. Proseguimos con las referencias; si “In Cold Blood” toma su nombre de un título de Truman Capote, en “House of the Rising Sun” enseguida nos situamos bajo el halo del folk norteamericano. Teniendo en cuenta que se desconoce el autor original de la pieza, alt-J han querido alejarse de una versión al estilo The Animals y considerar una adaptación del tema al sonido de la banda, con lo que se han permitido romper los vínculos rítmicos con los que conocemos la canción y trazar una ruta más lánguida e incluso siniestra.

En “RELAXER” alt-J han querido diferenciar cada canción, dejando claro que el disco no contiene ocho canciones, sino ocho universos. Nos alejamos de ese viaje a Nara o la voluntad de unificar conceptualmente un disco que mostraban en “This Is All Yours”. Ahora los temas aparecen abruptamente, los cambios son notables.

En este punto nos damos cuenta de que en “RELAXER” han querido diferenciar cada canción, dejando claro que el disco no contiene ocho canciones, sino ocho universos. Nos alejamos, pues, de ese viaje a Nara o la voluntad de unificar conceptualmente un disco que mostraban en “This Is All Yours”. Ahora los temas aparecen abruptamente, los cambios son notables. Venimos de un tema con apenas percusión y entramos de pleno en “Hit Me Like That Snare”, cuyos toques metálicos y aullidos semi orgásmicos nos descolocan por completo. Desde el principio dejan claro que aquí va a primar la locura. Si buscamos explicaciones las podemos encontrar en el tramo final de la canción: “We are dangerous teenagers. Fuck you! I’ll do what I wanna do. Ciertamente, el tema más outsider del disco, cuya actitud garage, punk o llámalo como quieras queda voluntariamente discordante con todo lo escuchado hasta ahora en “RELAXER”. Un experimento bastante radical dada la sensibilidad con la que han abierto la placa. Por cierto, aquí Joe Newman no es que suene a chino, sino que directamente se pone a contar en japonés, pasando totalmente del número cuatro, porque es un malote (o quizá por no recordar cuando alt-J eran cuatro y no tres).

Pasamos del garage a un rollo más cercano al hip-hop en “Deadcrush” que, como su nombre indica, versa alrededor de amores (o crushes) fallecidos. La canción salió a raíz de una jam del final de “This Is Al Yours” y en la letra referencian a dos ‘deadcrushes’ de la banda: la fotógrafa Lee Miller y Anna Bolena, reina de Inglaterra y madre de Isabel I. A nivel melódico resuena el vigor que los de Leeds tienen siempre a mano, junto con un falsete y unos efectos vocales que acaban de rematar la exuberante imaginación del track.

Con “RELAXER” firman un disco sin complejos, totalmente aleatorio y parido como les ha dado la gana. Fijémonos en esto porque probablemente sea uno de los mayores logros para una banda de sus características en el momento musical en el que nos encontramos.

Saltamos ahora a “Adeline”. La formación introdujo este tema en Twitter como “un Diablo de Tasmania que se enamora de una mujer mientras la observa nadando y cantando el clásico irlandés “The Auld Triangle”. … … … ???? Me gustaría parar un momento para señalar que acabamos de dejar atrás un tema sobre crushes muertas, que estaba precedido por un clásico folk, un asesinato en una pool-party y los pezones gastados de una estatua en Verona. No hace falta seguir mucho más para reconocer la imaginación e originalidad de alt-J, que en “RELAXER” firman un disco sin complejos, totalmente aleatorio y parido como les ha dado la gana. Fijémonos en esto porque probablemente sea uno de los mayores logros para una banda de sus características en el momento musical en el que nos encontramos. Sin duda alt-J no parecen encorsetados en modas (vale, quizá sí a nivel estético y más después de las visuales de Bon Iver en “22, A Million”). Pero la presión que les podría haber arrastrado tras sus últimos dos trabajos se disipa cuando analizamos lo arriesgado que es hacer temas de esta índole, con los que uno sólo puede fruncir el ceño e intentar dejarse llevar por un sonido y un imaginario propio de alt-J. Estamos ante algo.

Retomamos, ahora sí, “Adeline” con todo el protagonismo que merece, porque la canción suena como si Hans Zimmer hubiera visitado a los británicos en el estudio. De hecho, según Gus, adaptaron una melodía de La Delgada Línea Roja de Zimmer. La canción se abre con suaves toques de guitarra acompañados por un eco sintetizado. Progresivamente va ganando fuerza para acabar con los mencionados toques tan cinemáticos y celestiales que se funden con cuerdas y voces resonantes. Pasamos ahora al tema más largo de la placa y el que consideran de los más oscuros. “Last Year” se concibe como una canción dentro una canción encapsulando dos historias y momentos melódicos: por una parte la narración del último año de vida del protagonista, que se va abocando al suicidio progresivamente, y por otra una canción cantada en el funeral del protagonista. Aparece aquí la preciosa colaboración de Marika Hackman, con la que se rompe la melodía de la primera parte para construir la segunda canción, con una guitarra y voz más claras que irán seguidas por piano y oboe. Hackman también estuvo en “Warm Foothills” del anterior disco de alt-J, y de hecho en “Last Year” es fácil rememorar su anterior colaboración, consiguiendo un efecto en nuestra memoria que potencia mucho más el sentir del tema.

“RELAXER” se cierra con “Pleader”, un tema que también sorprende (y mucho) por su voluntad de sobresalir musicalmente. En esta ocasión optan por un acompañamiento sinfónico, que conecta con lo plantado en “Adeline”. El tema se inspira en el libro “How Green Was My Valley”, una referencia que a uso metafórico podría entenderse como la satisfacción de un buen pasado, una buena cosecha, un buen trabajo. Un final por todo lo alto que de repente, y como guinda, incluye unos coros eclesiásticos cuya grandilocuencia aporta dignidad a un disco en el que hay que atreverse a entrar y dejarse llevar para recibir sorpresas como estas.

alt-J – RELAXER

7.8

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Entrar en “RELAXER” es entrar en las rarezas de unos alt-J cuya imaginación parece más desbordante que nunca. Un disco corto y sin complejos en el que cada tema se desmarca a nivel musical y temático. Sin renunciar a la experimentación ni al sonido clásico de alt-J, el trío de Leeds ha confeccionado un disco difícilmente catalogable, que pasa del 0 al 100 en segundos atravesando dimensiones folk, garage o electrónicas sin inmutarse.

Up

  • La colaboración de Ellie Rowsell (Wolf Alice) en “3WW” y la de Marika Hackman en “Last Year”.
  • La diferencia tan drástica entre los temas hace que cada uno funcione como una entidad, siendo todos prácticamente autosuficientes.
  • La apabullante imaginación del grupo y sus constantes referencias, que trascienden la propia letra de las canciones.
  • Empezar con “3WW” y acabar con “Pleader”.

Down

  • Probablemente la naturaleza errática del disco no funcione muy bien si uno está con la guardia baja.
  • La disparidad del disco a nivel melódico puede ser difícil de sincronizar con un estado de ánimo al escucharlo. Con temas sensiblones como “Last Year” y otros mucho más rebeldes y gritones como “Hit Me Like That Snare”.
  • Es un contra tradicional, pero un álbum con tan pocas canciones hace que notes más los temas que no te gustan, y en este caso es muy fácil no simpatizar con algún corte.

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