Hola, persona que busca reseñas de álbumes de Katy Perry por Internet, ¿qué tal? ¿Bien? ¿Sí? ¿Seguro? ¿Pero seguro que estás bien? ¿Me lo juras? ¿Seguro seguro? ¿Seguro seguro segurísimo? Ay, no sé, yo pregunto porque es que soy de un pueblo pequeño de la Esparta profunda, y aquí, hace 3000 años, a la gente que leía reseñas de álbumes de Katy Perry como si Katy Perry hiciera álbumes de verdad la condenaban por hereje al destierro o a beber una copa de cicuta y morir destripada por gatos callejeros, entonces para mí esto que haces es como el estándar de encontrarse un poco mal del cerebelo. Igual que cuando tienes fiebre y mocos y vas al ambulatorio, el médico te dice que ambos son síntomas de haber pillado un catarro, ¿me explico? Pero oye, tú como Amy Winehouse; si tu padre dice que estás guay… Pues nada, ¡eh! Cada loco con sus 15 temas.

“Witness” de Katy Perry u otro Starbucks más en la ciudad del pop de consumo masivo

Si el “Witness” de Katy Perry fuese un restaurante, sería el Starbucks de la calle X en la ciudad Y, por lo que leer una crítica de un álbum de Katy Perry requiere el mismo nivel de desorientación vital que leer una crítica del Starbucks de la calle X en la ciudad Y, como si el café helado de éste no contuviera la misma bacteria fecal que todos los Starbucks del planeta Tierra, o como si el “Witness” de Katy Perry no fuese igual de prescindible que cualquier otra cosa que pongan en la MTV.

De todas formas, hay un refrán moderno que me gustaría compartir contigo, que dice que, si le dan a elegir a una mujer entre Beyoncé y Katy Perry, la mujer escogerá a Beyoncé sin dudarlo un “Single Ladies”. Por el contrario, si un hombre debe elegir entre Katy Perry y Beyoncé, éste siempre escogerá a Katy Perry. Y así es como se da comienzo a todos los mejores estudios sobre sociología de género realizados por la universidad de la entrepierna de a saber quién en Spotify. Aparece en éste artículo de aquí, y es puro residuo tóxico pseudoperiodístico, aunque encierra una verdad vergonzante sobre tu querida Katy; su mera existencia mediática hace un flaco favor a la dignidad de las mujeres en el mundo, y las mujeres en el mundo lo saben.

Yo te recomiendo encarecidamente que le des click al enlace y abandones ésta página para siempre porque, de todas las maneras, no puede ser peor que leer una reseña tan larga de un disco de Katy Perry. Si en El Quinto Beatle me permitieran escribir palabrotas, te lo hubiera dejado ya bien clarito en una frase hace cuatro párrafos. Pero como no, voy a hacerme la fina y a recurrir al recurso retórico de la comparación para explicarte el motivo por el cual la necesidad de tu evacuación es imperiosa, y la salud mental intergaláctica te lo agradecería: si el “Witness” de Katy Perry fuese un restaurante, sería el Starbucks de la calle X en la ciudad Y, por lo que leer una crítica de un álbum de Katy Perry requiere el mismo nivel de desorientación vital que leer una crítica del Starbucks de la calle X en la ciudad Y, como si el café helado de éste no contuviera la misma bacteria fecal que todos los Starbucks del planeta Tierra, o como si el “Witness” de Katy Perry no fuese igual de prescindible que cualquier otra cosa que pongan en la MTV.

¿Entiendes lo que intento decirte…?

¿Cómo? ¿Todavía sigues ahí, estimada persona que busca reseñas de álbumes de Katy Perry por Internet? ¿¡En serio!? Okay, supongo que no hay nada que se pueda hacer por ti… Al menos no podrán acusarme de no haberlo intentado. Hablemos del “Witness” de Katy Perry, pues, si tantas ganas tienes…

En la letra de “Hey Hey Hey” podemos ver cómo a Perry le sale el feminismo comprado en Victoria Secret por todos los poros de su preciosa y empoderada piel. Y es que Katy Perry no sólo tiene un cerebro; Katy Perry tiene un cerebro “enorme y precioso”, a juego con su “bella” cara (“A big beautiful brain with a pretty face, yeah”).

Partiendo de la base de que toda la materia prima rítmica de este largo la podría haber compuesto yo aporreando una botella de litro de Coca Cola con una cuchara sopera, el tema homónimo, “Witness”, es tan genérico que voy a pasar directamente al siguiente. En la letra de “Hey Hey Hey”, como en el intento fallido de profundidad estético-intelectual de la portada, podemos ver cómo a Perry le sale el feminismo comprado en Victoria Secret por todos los poros de su preciosa y empoderada piel. Y es que Katy Perry no sólo tiene un cerebro; Katy Perry tiene un cerebro “enorme y precioso”, a juego con su “bella” cara (“A big beautiful brain with a pretty face, yeah). Un cerebrito tan bien dotado y tan cuqui que hasta podría ponerlo de centro de mesa en Navidad. Katy Perry es la monda, oigan, tiene bonito hasta el intestino grueso. Sobre “Roulette”, únicamente quisiera hacer constar en acta que el “Sweet Dreams” de los Eurythmics no murió en la cruz para esto, y con respecto a “Swish Swish”, que lo último que le faltaba a semejante regurgitado perezoso de house comerical es Nicki Minaj. Con “Déjà Vu” y “Bigger Than Me” sucede lo mismo, pero sin Nicki Minaj. A Skip Marley también le mandaría un correo para decirle que su abuelo no murió de cáncer para que acabara colaborando en despropósitos del calibre de “Chained to the Rhythm”. Seguidamente, a tu izquierda, en las pistas 6 y 7 (“Power” y “Mind Maze”), se puede ver a Katy Perry, querida persona que busca reseñas de álbumes de Katy Perry por Internet, haciendo mucho el ridículo mientras intenta ser una blue-eyed Aaliyah. Y “Miss You More” supone algo así como un back to the roots katyperryanas, una vuelta a los orígenes de sus inflados himnos a la frivolidad.

Toda la materia prima rítmica de este largo la podríamos haber compuesto cualquiera de nosotros aporreando una botella de litro de Coca Cola con una cuchara sopera.

Y maldita la hora en la que a Kendrick Lamar le pareció buena idea asociarse con una diva de la asepsia como Taylor Swift, ofreciendo así carta blanca a todo rapero con antecedentes penales para que hiciese lo propio tras él. “Bon Appétit” no la salva ni la Santísima Trinidad de los Migos, y la letra da entre miedo y asco en Las Vegas (nota: queridas niñas, recordad que, pese a lo que diga Katy Perry, vosotras no tenéis por que ser un pastel parlante como ella. Vosotras podéis ser personas, si os apetece más). Save as Draft” es un cruce cutrongo del “Stay With Me” de Sam Smith con “Say Something” de A Great Big World, y parece que Katy intenta comunicarse con nosotros a través de él, pero no sé, no lo veo muy claro. Luego, en “Pendulum” (y no contenta con haber sableado la portada del “Aladdin Sane” de Bowie en las fotos de promoción), también prueba fusilando la era “Let’s Dance” del Thin White Duke. Into Me You See” es la última canción, y fui muy feliz cuando vi que después ya no había más.

Antes de poner punto y final a éste artículo y salir corriendo, me gustaría dejar constancia de que nunca, jamás en la vida escucho nada con el modo ‘Sesión privada’ de Spotify activado, pero para el “Witness” de Katy Perry hube de hacer la honorable excepción que me perseguirá en la conciencia durante una eternidad.

De nada, persona que busca reseñas de álbumes de Katy Perry por Internet.

Katy Perry – Witness

1.4

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

“Witness” es el primer álbum de Katy Perry en 4 años. Quien quiera averiguar por qué nadie la echaba de menos puede escucharlo o hacer algo mucho más retorcido, perverso, masoquista e incomprensible: leer ésta crítica del “Witness” de Katy Perry. Personalmente, no lo recomiendo por el bien de vuestra integridad mental, pero supongo que cada uno hace lo que quiere con su tiempo libre.

Up

  • La portada y la imaginería visual de “Witness” no están mal para ser Katy Perry y a pesar de que apestan al “Aladdin Sane” de David Bowie a 100.000 kilómetros a la redonda y el mérito debiera otorgarse a quien quiera que sea su director de arte.

Down

  • Que existan seres que escuchan a Katy Perry solos en su casa y por voluntad propia.
  • Que existan seres que paguen por un disco de Katy Perry.
  • Que existan seres que buscan y leen reseñas de discos de Katy Perry y les parezca normal y no se avergüencen de ello y hasta lo compartan en Facebook.
  • Que Anthony Fantano de The Needle Drop le haya dado un 6 en lugar de un -6 a éste álbum, lo que significa que, para Anthony Fantano de The Needle Drop, “Witness” de Katy Perry y “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” de Kanye West juegan en la misma liga. Todo bien.

Compartir