Blanca dice ser una chica tímida y que se pone nerviosa cuando canta. Lo que no sabe o no le han dicho es lo que ella proyecta cuando está encima del escenario. La entrevista comenzó dos semanas antes de este encuentro, cuando Blanca me invitó a su concierto para Sofar en Londres. Allí pude comprobar en directo lo que ya intuía: ella sola, con su guitarra y su voz, es capaz de remover toda la poca ternura que a veces nos queda en esta jungla que llamamos Londres. Un poco alicaído marché para casa esperando nuestro siguiente encuentro.

“Broken” es un trabajo que ella ha realizado prácticamente sola, con la ayuda de algunos amigos y conocidos a sus veintiún años. Ahora mismo se encuentra en pleno proceso de grabación de su nuevo disco, que tendrá preparado para principios del próximo año.

Nos reunimos en Portobello Road, una zona muy recomendable los sábados al medio día, con una atmósfera muy propicia para conversar.

Para empezar me gustaría que hiciéramos un breve repaso desde que comenzó el proyecto de Odina hasta que te sentaste en esta mesa para hablar con EQB. Estudiaste música en el conservatorio y llegaste a Londres muy joven, con dieciocho años. Prácticamente has desarrollado tu carrera musical aquí. ¿Cómo has vivido este proceso?

Empecé a tocar de pequeñita el piano clásico. Me di cuenta de que no iba tanto conmigo el clásico, lo que a mí me gusta es hacer canciones. No me considero cantante, sino más bien compositora y música. Llevo haciéndolo desde los quince y a los dieciocho ya fue de una manera más seria. Luego vino el cambio Barcelona por Londres. Cuando llegué aquí me puse a hacer dos o tres Open Mics por semana. Fue muy progresivo, al principio me ponía súper nerviosa y los micrófonos abiertos te ayudan mucho. Paso a paso conseguí dar conciertos un poco mejores, de telonera o en salas pequeñas. A los diecinueve saqué mi primer EP y hasta aquí.

Aprendí guitarra por mi cuenta, muchas veces no sé exactamente qué estoy tocando y eso me da una libertad creativa que no tengo con el piano.

¿Qué puedes contarnos de Odina? ¿Cómo y cuándo nace el proyecto?

Odina realmente nace cuando llego aquí, a Londres. Como te he dicho antes escribo desde los quince, pero Odina como tal es a partir del traslado. El nombre viene de Monte Odina, una zona en Cataluña donde mis abuelos tenían una casa. Me conecta con mis raíces y a la vez con la naturaleza, algo que me encanta.

Cuando Odina empieza a ver la luz imagino que tendrías que decidir qué partes del proyecto asumir y cuáles delegar.

Delego bastante poco. Soy bastante perfeccionista y me gusta tener el control de la mayoría de cosas. Sí he colaborado con músicos, desde baterías, trombones y tromba. La producción la he llevado yo de manera autodidacta y la portada del disco es una foto que hice yo, aunque me ayudó una amiga con el diseño. Desde la parte visual hasta el sonido me gusta que sea material que he hecho yo. Trabajo yo sola pero espero que el equipo sea cada vez más grande.

Has desarrollado casi toda tu carrera en Londres, pero también es cierto que has tocado para eventos en España como el Primavera y Bala Perduda. ¿Es una idea lejana preparar tu desembarco en los circuitos españoles?

No exactamente. Me presenté al concurso Bala Perduda y a raíz de ahí me empezaron a salir más bolos en España. Obviamente tocar allí me hace mucha ilusión, pero estando aquí en Londres, estando mi día a día en esta ciudad, lo más lógico es que me centre en estar aquí. La gente no se imagina lo difícil que es aquí, aún no me siento reconocida en el circuito de Londres, pero he ido alcanzando las pequeñas metas que me he propuesto.

Sabemos que hay muchos artistas que no tienen esa formación musical que tú posees en piano y, sin embargo, es algo que les nace de manera natural y que van aprendiendo una vez empiezan su carrera. En tu caso, ¿qué importancia le das a esos estudios musicales previos?

Creo que no. No significa que no me haya servido, claro que me sirve tener ideas de formación clásica, pero yo compongo con la guitarra y no con el piano. Aprendí guitarra por mi cuenta, muchas veces no sé exactamente qué estoy tocando y eso me da una libertad creativa que no tengo con el piano, ya que tuve una formación, digamos, más rígida. Por ejemplo, a la hora de hacer los arreglos de otros instrumentos sí noto más esa formación.

Fotografía: Hannah Mae Clark
Me has contado off the record que estás preparando un próximo EP con tres o cuatro canciones nuevas. En tu anterior trabajo, “Broken”, está muy presente el desamor, llorar, jugar, la pérdida… ¿Necesitas esa decepción para componer? ¿Qué hay de la necesidad de contar vivencias y compartirlas?

Escribo bastantes canciones de desamor, pero realmente en el disco sólo hay una. No suelo planear sobre qué escribir sino que sale solo. A veces incluso parece que no las estoy escribiendo yo. Cuando compuse “Broken” para mí escribir era una terapia si me sentía mal. Ahora veo que sólo necesito emociones fuertes, más allá de que sean positivas o negativas. No sólo decepción, sino muchas otras cosas que me ayudan a sacar lo que llevo dentro. A veces, cuando tienes ese sentimiento, parece que la canción se ha escrito sola. De hecho no quiero darme ni el mérito de haberlo escrito.

En cuanto a la necesidad de contar, la tengo conmigo misma. No es una necesidad de compartir, aunque llega un momento en el que le vas dando forma a todo eso y acabas planteándote intentarlo.

En estos tres años que llevas en Londres imagino que habrá una evolución en Blanca como persona y que, eso, inevitablemente, repercute en Odina. ¿Cómo crees que va a influir esto en tus próximas letras y sonidos?

Estoy constantemente evolucionando. Siento que las canciones que escribo ahora no son las mismas que hice hace cuatro años, obviamente tendrán cosas en común, pero para mí siempre estoy cambiando. Quizás las formas de componer y tocar son las mismas, pero por ejemplo no es lo mismo escribir canciones con dieciocho que con veintiuno, evidentemente los temas van a ser diferentes.

Creo que estoy evolucionando un poco en el cambio de sonido simplemente porque me lo paso mejor. Voy a alternar acústica con eléctrica y sí me gustaría tocar con banda para que el directo sea más parecido a los temas que hay grabados.

He estado escuchando influencias que nombras como propias en tu web, caso de Bon Iver y Keaton Henson, y algunas que creemos que se asemejan a tu estilo, como Laura Marling y Julia Jacklin. ¿Con qué te quedas de cada uno?

De cada uno me voy quedando con las partes que me gustan más. Por ejemplo, para mí las letras de Keaton Henson son como un poema, es un referente en cuanto a la composición. De Bon Iver me encantaban los coros de sus canciones, que son casi otro instrumento. No sabría decirte qué elementos de ellos tienen mis canciones, pero sí que esos elementos son los que más me marcaron.

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