1967-2017: En busca del Verano del Amor millennial

Lo mejor es aceptarlo. No vas a ver a Jefferson Airplane en directo, no puedes cambiar el mundo, el hippismo ya no se lleva y el Festival de Woodstock no se repetirá. Y aunque está bien mirar al pasado, nadie puede obligarnos a vivir cargando con el peso de la nostalgia de aquello que nunca vivimos.

Ay, la psicodelia: guitarras reverberadas, ritmos hipnóticos, la paz, el amor, los hippies, un verano que duró más de tres meses, San Francisco… ¿os acordáis? Pues no, es imposible. El universo simbólico que rodea a la música psicodélica puede resultarnos más o menos conocido a quienes hacemos y visitamos EQB, pero lo cierto es que, en términos generacionales, nos es completamente ajeno. Quizá haya alguna excepción, pero lo más probable es que tú, lector de esta página, no hayas sido joven a finales de los años sesenta, ni llevado flores en el pelo o coqueteado con el LSD en Haight-Ashbury al ritmo de Grateful Dead. Vamos, que aquel Verano del Amor de 1967 ensalzado en estos días en los que se cumple su 50 aniversario tiene poco que ver contigo.

Lo mejor es aceptarlo. No vas a ver a Jefferson Airplane en directo, no puedes cambiar el mundo, el hippismo ya no se lleva y el Festival de Woodstock (1969) no se repetirá. Y aunque está bien mirar al pasado (sobre todo a sus sonidos, si uno es un enamorado de la música), nadie puede obligarnos a vivir cargando con el peso de la nostalgia de aquello que nunca vivimos. Roky Erickson (13th Floor Elevators) cantaba que un día íbamos a levantarnos al amanecer y le echaríamos de menos al notar su ausencia. No seáis ilusos, no nos lo decía a nosotros; era 1967 y ni siquiera habíamos nacido, así que, ¿a qué viene tanta melancolía?

Si a pesar de todo quieres reivindicar tu juventud, aprovechar que se vuelven a llevar las barbas y camisas horteras, disfrutar de la experiencia sensorial que supone sumergirse en los compases de la psicodelia y, en definitiva, de ninguna manera estás dispuesto a renunciar a tu verano del amor, tienes dos opciones: rebuscar entre los vinilos de tus mayores o acompañar tus noches de verano con esta selección de canciones de psicodelia millennial (que suena casi igual de mal que aquello de neo-psicodelia).

Así es, aprovechando que en todas partes se celebra la media centuria de la eclosión de la música psicodélica, en EQB no hemos querido pasar por alto esta nueva oleada de grupos psicodélicos que empezó a coger fuerza en San Francisco (¿dónde si no?) a principios de esta década y sigue dando sus últimos coletazos en Australia y los confines del globo. Porque si sois de los que pensáis que los millennials también nos merecemos nuestro verano del amor, estaréis con nosotros en que no hay mejor forma de hacerlo propio que con nuestra música. El propósito de este especial es brindarnos el homenaje que quizá nadie se encargue de dedicarnos dentro de otro medio siglo. De manera que durante las próximas líneas ofrecemos una serie de piezas que podrían perfectamente ser otras distintas, pero nos sirven para rendir un tributo a algunas de las bandas que, especialmente durante el último lustro, están haciendo de la nueva psicodelia algo más que un ejercicio de copy-paste revivalista. Empezaremos con un repaso a algunos ejemplos de lo mejor o más interesante que nos ha dejado el rock psicodélico prestando especial atención a su versión pop y folkie para después comprobar lo que pasa si encierras a un grupo punk en un garaje y le das anfetaminas o haces lo propio con el cannabis y una de las muchas reencarnaciones de Black Sabbath (eso será cuando hablemos de manera específica sobre garage psicodélico y heavy-psych).

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