No se esperaría de una mujer joven, reflexiva, políticamente comprometida y de Israel, que además factura música electrónica entre lo místico y lo térreo para el consumo de modernidad internacional, que se considerase una privilegiada, pero a Noga Erez le pasa, en parte porque es extremadamente humilde y tiene los pies bien anclados al suelo, y en parte también porque se le pueden atribuir muy pocos convencionalismos a su persona.

Durante su segundo año en el cartel del Primavera Sound logró que todas las cabezas se tornaran en su dirección, y por una muy buena razón que nada tiene que ver con ningún presunto privilegio. “Off The Radar” es el nombre de su álbum debut, y probablemente no se tituló así únicamente porque le sonó más o menos agradable a los oídos (aunque, definitivamente, tal factor debió de jugar un papel importante en la toma de decisiones), sino también como sutil forma de contar a aquellos que no están entre sus fans más incondicionales (todavía) algo muy importante tanto sobre su último proyecto como sobre la misma Noga; que su arte, incluso habiendo sido alimentado por todos los artistas y por todos los escenarios vitales con los que pueda haberse tropezado, es un acto espontáneo de creatividad y autenticidad que proviene exclusivamente de su interior, y no puede ser rastreado a ningún punto geográfico o cronológico específico.

Antes de nada: ¿cómo debo pronunciar exactamente tu nombre?

Es “Nouga” “Erezzz”, ¡tal cual!

¡Ah, genial, pensé que sería más complicado de lo que parecía! En fin, Noga Erez: tu nuevo disco, “Off The Radar”, se lanzó hace poco más de un mes. ¡Felicidades! ¡De verdad que es un trabajo muy intrigante! ¿Cuáles son tus expectativas (si es que tienes alguna) hasta la fecha, en términos de recepción de público y crítica? ¿Algún objetivo específico, en cuanto a lo que te gustaría lograr con él?

No creo que tenga objetivos específicos… Probablemente, llegar a tantas personas como sea posible. No tengo números o lugares en mente, pero obviamente, cuando publicas algo en lo que has trabajado durante tanto tiempo, quieres que se le preste tanta atención como se pueda.

¿No te interesaría llegar a algún artista con el que te apeteciera colaborar, o a un sello del que seas fan?

¡Ya estoy firmada en un sello [el berlinés City Slang] con el que me siento bastante satisfecha! [Risas] Así que diría que simplemente aspiro a ser capaz de expandirme más allá de la audiencia que ya tengo actualmente.

Aparte, cuando se trata de colaborar con otros artistas… El problema es que cuanto más me gusta un artista, y cuanto más lo escucho, menos voy a querer colaborar con él o ella, porque procuro mantener a mis héroes como tales. Por otro lado, es cierto que quisiera que mi siguiente álbum fuera más colaborativo porque éste de ahora era un proceso muy íntimo que tenía que llevar a cabo con mi socio [Ori Rousso], sólo nosotros dos, en una atmósfera confortable y segura. Pero ya estoy lista para salir de esa zona de confort y empezar a comunicarme más con otros músicos. Así que me gustaría que “Off The Radar” ayudara a crear esa capacidad de acercarme a muchos artistas diferentes con los que hacer algo.

El problema es que cuanto más me gusta un artista y cuanto más lo escucho menos voy a querer colaborar con él o ella, porque procuro mantener a mis héroes como tales.

Acabas de mencionar a tu socio creativo, que entiendo que está más en el lado de la producción. ¿O ambos escribís y producís juntos?

¡Sí, lo hacemos todo juntos! Es sólo que … Digamos que él no es el tipo de persona que ama el calor del público. Sí que está siempre en el escenario conmigo y todo eso, pero ha renunciado bastante al lado show business de la profesión. Y por suerte para él, esto crea una situación en la que es más capaz de hacer su trabajo y mantenerlo todo en movimiento mientras yo voy y hablo con la prensa, hago la promoción, etcétera. La verdad es que nos marcamos una muy buena división de tareas entre nosotros, pero básicamente, en lo que a creatividad se refiere, somos tan iguales como se puede ser.

Muy interesante y bueno saberlo… Pero hablemos un poco de tu estilo ahora, porque hasta te han llegado a bautizar recientemente como ‘la respuesta israelí a Björk’ (¡casi nada!), y se te ha comparado con M.I.A., FKA twigs, St. Vincent… ¿Qué tan cómoda te encuentras con ese retrato que hacen los periodistas de ti? ¿Hasta qué punto crees que se ajusta a quien en realidad eres?

Creo que soy, en cierto modo, una combinación de todos los artistas que me han influenciado; es algo natural que le sucede a todo el mundo. Todos los nombres que destacabas son referencias para mí, algunos de ellos en mayor medida que otros, y sí las veo en partes de mí misma. Aunque admito que, al principio, cuando la gente empezó a mencionar a tales músicos en comparación conmigo me pareció muy exagerado…

Qué humilde por tu parte, pensar eso.

Bueno… Quiero decir que comprendo la idea, porque cuando tienes que explicar la música con palabras, estás obligado a hacer eso, a tirar de ciertos recursos; tienes que dar definiciones, géneros … “Es una artista de electrónica pop”, dicen de mí, y con declaraciones como esa, ¡puedo estar de acuerdo y no estarlo al mismo tiempo!

Aun así, sigo pensando que es necesario comparar a un artista con otros para que el oyente pueda hacerse una imagen de lo que se va a encontrar; hay un propósito detrás de las comparaciones. Al final, soy yo la primera interesada en que se me compare con otros para que el público entienda mejor lo que hago, así que sí, diría que me siento cómoda con el retrato, por lo general.

Fotografía: Ofer Dabush
Aparte de estas geniales artistas que acabamos de destacar antes, ¿cuáles dirías que son tus principales referencias, concretamente durante la grabación del álbum? ¿Algún grupo que parezca improbable en ti, uno al que admires profundamente pero que estás segura de que nadie jamás te asociaría con semejante etiqueta?

Yo diría que hay un gran ejemplo de alguien a que admiro muchísimo y que, si cierto perfil de persona lo supiera, se sorprendería, y esa es PJ Harvey. Obviamente hacemos estilos muy diferentes de música pero, de alguna manera, creo que estamos muy cerca la una de la otra, en el sentido de que ambas somos artistas que abordan temas en sus letras que tienen que ver con asuntos sociales y políticos, y llegamos a ello desde un punto de vista muy personal; tomamos todo este tratamiento generalista que suelen darle los medios de comunicación y los elevamos a un nivel mucho más humano y emocional.

Ella es mi héroe, es una grandísima inspiración para mí, y pasé por períodos en los que mi música sonaba como la suya, pero recientemente he estado desarrollándome cada vez más lejos de aquello.

Y hablando específicamente sobre el hecho de que PJ Harvey y todas estas brutales artistas con las que se te compara son, en su mayoría, mujeres; ¿cuán necesario te parece que es llamar la atención sobre las mujeres en un género como la electrónica? Y, sobre todo, ¿por qué crees que es necesario? ¿Simplemente porque no se os otorga el suficiente reconocimiento, o porque realmente hay algo particularista en la forma en que las mujeres escriben y tocan música?

Nos hallamos en un momento crucial en la historia, en lo que al papel de la mujer en el mundo se refiere, y ésta ha sido una lucha continua que nosotras, mi generación, no hemos comenzado, ¡en absoluto! Existieron miles de mujeres valientes antes que encendieron la mecha de ésta batalla de la que ahora tratamos de formar parte, y muy recientemente hemos llegado al estado en el que, en muchos aspectos, es hoy más posible que nunca llevar a cabo la consecución de éste tristemente futurista objetivo de crear igualdad entre los dos sexos. Como mujer que opera en el área de la música y el arte creo que es importante hablar de ello y encontrar nuestro propio lugar, porque no creo que los artistas masculinos pasen por lo que las mujeres artistas se ven obligadas a pasar.

Pues te honra tener el valor de decir algo así, y tal vez podría extrapolarse no sólo a tu condición de artista femenina, sino también a la de artista israelí, especialmente cuando parece haber estallado un súbito y muy emocionante despertar cultural en Israel durante los últimos años. Para aquellos de nosotros que puedan, triste y vergonzosamente, ser algo inconscientes con respecto a lo que está pasando en Tel Aviv y su nueva burbuja artística, ¿cómo describirías el panorama allí?

Es como una olla a presión, ¡una locura! [Risas] Es todo tan diverso y agitado, y hay tantísima gente creativa… Aunque al mismo tiempo, es muy pequeño; cuando se mira a Tel Aviv, geográficamente, es un territorio minúsculo que, aún con sus limitaciones espaciales, tiene mucho que ofrecer.

Otro tema es que Israel es un país muy joven; ¡sólo tiene 69 años! En él viven personas de todo el mundo que vinieron y construyeron sus vidas desde cero, así que uno tiene a su alcance tal diversidad de culturas mezcladas… Eso da lugar a un arte muy particular e interesante; uno puede realmente percibir la diferencia de lo que viene de Tel Aviv.

Continuando con el tema de las circunstancias de tu país de origen, y volviendo a la conciencia política y social subyacente en tus composiciones: ¿cómo haces frente a la ambivalencia de estar comprometida éticamente con tu forma de hacer arte y escribir letras mientras, al mismo tiempo, rechazas ser definida como cantante protesta?

Desde un punto de vista externo puede parecer una ambivalencia, pero para mí es lo más real del mundo, sencillamente porque no soy activista, no soy una cantante protesta, y creo música desde un lugar más egoísta y porque siempre ha sido mi manera de abordar temas que me molestan, de procesar lo que veo a mi alrededor. El hecho de que puedas deducir, por los temas de los que hablo en mis canciones, de dónde procedo y la coyuntura social que me rodea no me convierte en una artista política. Esto es algo de lo que estoy 100% convencida y que percibo como muy auténtico; no supone ninguna ambivalencia, el ser muy políticamente consciente y, a la vez, una artista que discute estos asuntos desde un punto de vista individualista.

Como mujer que opera en el área de la música y el arte creo que es importante encontrar nuestro propio lugar.

Discúlpame si se ha dado a entender que lo estaba planteando como un rasgo negativo, porque no considero que lo sea, ¡para nada!; es sólo que puede interpretarse así.

¡No, no, en absoluto! Incluso considero que la ambivalencia es un rasgo positivo en el arte, en general. Siempre es una complejidad, y si yo fuera tan fácil de entender, si lo mío fuera un mensaje tan directo, sentiría que no es suficiente o que no tiene la suficiente profundidad o las suficientes capas. Representar cosas que casi parecen opuestas unas con otras es algo positivo.

Entiendo que tienes una forma muy especial de escribir tus letras en inglés, teniendo en cuenta más el sonido y la estética de las palabras que el contenido gramatical de las mismas en sí, lo que da como resultado un estilo muy idiosincrásico de composición.

Esto es algo que puedes hacer cuando no creas en el mismo idioma en el que hablas o piensas, porque me gusta pensar que tengo un buen nivel de inglés, y más teniendo en cuenta que no es mi lengua materna, pero no soy nativa. Así que cuando tengo ideas en mi mente, están en hebreo, y es por eso que puedo contemplar las palabras en inglés desde una perspectiva sónica. Cuando se piensa en escribir canciones, al principio es más como dibujar que escribir, en el sentido de que no entiendes el significado de lo que estás poniendo; te limitas a imitar la visión de las palabras. Es lo mismo, más abstractamente, que cuando se habla o se pronuncia musicalmente; te centras primordialmente en el sonido y el ritmo.

Pero, por otro lado, siempre trato de plantar un significado tras la fachada. Definitivamente, no se trata sólo de juntar palabras como sonidos.

Eso debe de ser difícil de conseguir, el poner en comunión un mensaje con la estética y el sonido de las palabras.

Sí… Las letras son sin duda un gran desafío, aunque a mí me vienen un poco más naturalmente que la música.

¿Alguna vez te planteaste escribir las letras de las canciones para este álbum en hebreo?

Comencé a escribir canciones en hebreo al principio, sí, pero el hebreo supone un conjunto completamente diferente de reglas; las palabras tienen un mínimo de dos sílabas, mientras que en inglés tienen una sola en la mayoría de casos, ¡lo que hace que sean tan fáciles de ajustar a un ritmo! Esa es una de las razones. La otra es que el hebreo es el idioma en el que pienso, y el inglés no, así que me permite ser más libre durante el proceso de escritura. Considero que es un gran privilegio, no tener el inglés como lengua materna, y ser capaz de decir lo que quiera decir mientras, al mismo tiempo, impido que se invadan totalmente mis pensamientos o que se exponga mi mundo interno.

¿O sea que el objetivo de escribir canciones en inglés nunca fue, al menos conscientemente, llegar a más gente de la que jamás podrías llegar cantando en hebreo?

Eso siempre está ahí, también, hasta cierto punto, siempre. Pero sigo pensando que la motivación primaria es más artística que práctica. La intención principal es escribir una canción con la cual te sientas completamente cómoda, y luego, afortunadamente, el subproducto de eso es que más gente será capaz de entenderla.

Y a continuación de una respuesta tan bien dada, aquí va una trilladísima: ¿tienes alguna canción favorita en el “Off The Radar” hasta la fecha?

¡Cambia cada día! En el día del lanzamiento, escuché todo el álbum entero, algo que no había sucedido en los tres meses anteriores, más o menos…

Es un gran privilegio no tener el inglés como lengua materna y ser capaz de decir lo que quiera decir mientras impido que se invadan totalmente mis pensamientos o que se exponga mi mundo interno.

¿Nunca escuchas tu propia música, entonces?

¡Escucho música de otra gente todo el tiempo, no me siento en mi casa a escuchar la mía propia! [Risas] Hay tantas cosas por ahí que necesito conocer, y rara vez me encuentro en la situación de pararme y escuchar mi álbum de principio a fin. Pero lo hice aquella vez, y sentí que la canción que más me gustaba era “Global Fear”, que es la que rompe el álbum justo por el medio. Es muy diferente al resto de temas, en cierto modo, pero sacó algo de mí que es muy auténtico y genuino, que realmente hablaba desde mis entrañas.

Qué triste tener que ir terminando ya pero, por último aunque no menos importante, y como Nardwuar the Human Serviette (gran periodista y entrevistador musical canadiense) siempre pregunta al final de sus interrogatorios, te lanzo la pregunta de cierre siguiente: ¿por qué debería a la gente importarle Noga Erez?

[Tras un largo silencio] Wow…

¡Tómate tu tiempo!

[Después de un silencio aún muy largo] ¿Pero a qué te refieres cuando dices ‘importarles’?

Normalmente dejo la lectura abierta a cualquier tipo de interpretación, pero supongo que simplemente puedes tomártela como un ‘por qué debería alguien prestar atención a mi música’ o, por el contrario, considerarla a un nivel más profundo y elevado, del rollo ‘por qué un fan debería tomarme en su cotidianidad como alguien que le provee de una suerte de combustible vital o estimulante emocional’.

Creo que la gente debe preocuparse por la idea de poder vivir en este mundo en el que vivimos hoy, lo cual no es en absoluto fácil; existen tantas nuevas complejidades, tantas cosas a las que todavía estamos tratando de adaptarnos… También otorga privilegios que eran inexistentes no hace muchas décadas. Así que lo que estoy tratando de hacer como artista es encontrar una manera de combinar el hecho de que somos muy privilegiados con el hecho de que también somos extremadamente desafortunados, y poner esas dos cosas en un contexto, porque ambas son realidades. Son dos caras de la misma moneda, y esa moneda es el lugar que habitamos actualmente en la historia. Somos gente, en el mundo occidental, con todos los medios y oportunidades al alcance de la mano, que viven vidas tranquilas y cómodas, pero que también tienen que lidiar con nuevas complejidades con las que ninguna otra generación ha tenido que enfrentarse antes.

Creo que, a través de mi trabajo, trato de mostrar que podemos resolver esto juntos, y cómo ambas dimensiones son parte de lo mismo, y que es nuestra responsabilidad, como individuos, construir el puente entre las dos. Debemos aceptar que tenemos la suerte de estar vivos durante los tiempos que nos han tocado vivir, aunque todavía haya mucho que hacer para convertir el mundo en un lugar habitable.

Tía, te has lucido, ha sido probablemente una de las mejores respuestas a esa pregunta que he recibido nunca, ¡muchas gracias!

¿De verdad? ¡Gracias, me ha costado bastante formularla! [Risas]

¡Pues ha merecido la pena!

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