A lo largo del debut de London Grammar se exploraba la crisis del primer cuarto de siglo con una pátina de sensualidad simplemente embaucadora. Hannah Reid cantaba al amor y a la soledad arropada por un delicioso halo de misterio que desdibujaba su figura y la hacía más interesante. En cierto momento de aquel “If You Wait” London Grammar lanzaban la siguiente pregunta: “What are you afraid of?”.

Cuatro años. Ese ha sido el tiempo que han estimado oportuno para responderse a sí mismos: I’m scared of loneliness”. Mensaje directo con el que se abre “Truth Is a Beautiful Thing y con el que esbozan una pincelada de todo lo que encontraremos en su interior: momentos de reflexión, confesiones y un sonido más maduro y cargado de matices.

“Truth Is a Beautiful Thing”: la luz envuelta en capas de melodrama

En el interior del segundo álbum de los británicos encontraremos momentos de reflexión, confesiones y un sonido más maduro y cargado de matices.

Este trío londinense formado en la universidad sorprendió al mundo en 2013 con un debut que recogía las guitarras de The xx y el poderío vocal de Florence Welch para crear un sonido cuyo mejor calificativo sería onírico. “If You Wait” se permitía explorar la soledad confeccionando pasajes melódicos algo oscuros y, en ocasiones, tensos. Basta extraer como ejemplos “Wasting My Young Years” o la versión que hicieron del “Nightcall” de Kavinsky, las dos caras más representativas de la placa que demostraban que London Grammar eran capaces de brindarnos paz pero a la vez atacar con toda la artillería. Aquel debut tal vez se perdía demasiado en una instrumentación algo lineal y en ocasiones descompensada, pero no se les puede quitar el mérito de conseguir singles que se quedaban enganchados a nosotros con total facilidad. A día de hoy siguen resonando en nuestras cabezas “Stronger”, “Hey Now” o “Sights”, cortes que pusieron el listón muy alto y que se espera superar con este segundo trabajo de estudio.

Los momentos de riesgo e innovación son escasos (“Big Picture”, “Everyone Else” y tal vez “Oh Woman Oh Man”) o quedan relegados a la edición especial (los sintetizadores de “Control” habrían añadido una frescura más que necesaria).

Las canciones en “If You Wait” se configuraban de forma sencilla: teclado, guitarra eléctrica, batería minimalista y una voz delicada que se tornaba apoteósica en los momentos justos. Con estos ingredientes conseguían dibujar paisajes sonoros francamente envolventes en los que nos sumergíamos rápidamente. Han pasado varios años y ahora London Grammar se atreven a explorar caminos más atrevidos pero a la vez manteniendo su núcleo característico. Así, Rooting For You nos dirige, mediante el sonido que les encumbró en un primer momento, a ese nuevo rumbo que toma forma en Big Picture, donde reciclan la fórmula mientras añaden cierta luz que no tenía espacio en la melancolía total del debut. Tal vez el carácter luminoso y ensoñador de “Big Picture” se deba en parte a Jon Hopkins, quien ha aportado su granito de arena en la producción. De hecho, que todo el álbum suene tan apoteósico y gratificante es probablemente gracias a los productores con los que han contado (Paul Epworth y Greg Kurstin, ahí es nada). Esto no hace que se desvanezca la labor del trío, que incluso llegan al auto homenaje en Wild Eyed(¿nadie piensa en “Hey Now” del primer disco?), pero sin embargo vamos a encontrarnos su esencia envuelta en capas y más capas de melodrama. No podemos obviar que Epworth ha producido “Ceremonials”, el álbum más barroco de Florence + The Machine, así que no es de extrañar que haya firmado Oh Woman Oh Many Hell To The Liars, los temas más convincentes del compacto con crescendos que culminan en enardecidas explosiones de cuerdas, dejándonos sin aliento.

London Grammar se han empeñado excesivamente en mantener y reproducir en todas las canciones un marco sonoro que cohesionara el trabajo y al final resulta un todo uniforme, plano y algo machacón de tal forma que ni la labor productora de Epworth y Kurstin lleva a buen puerto un disco que peca de jugar sobre seguro.

Greg Kurstin, por su parte, se encarga de añadir al álbum cierto dinamismo. Haber trabajado con artistas pop de la talla de Adele o Kylie Minogue le permite confeccionar en Everyone Elseun estribillo altamente pegadizo y una melodía fácilmente reconocible. Siguiendo la estela de ritmos más contundentes llega Non Believer”, en la que destaca un original vocoder sobre el minuto tres, aunque en Bones of Ribbon” se pierde la chispa, mostrando un sonido que no aporta nada al conjunto. Y en este punto ocurre algo: London Grammar revelan el único pilar sobre el que se sustenta “Truth Is a Beautiful Thing”, y es que todos los temas responden a una misma estructura basada en una introducción tímida, una instrumentación que aumenta progresivamente en cada estribillo y un final rotundo. De aquí al final sólo encontraremos a un grupo que insiste en pivotar sobre un mismo marco sonoro y que acaba resultando redundante. Así, si Who Am Irecoge una guitarra muy parecida a la de “Big Picture” pero se queda como una sensual posible cara B de ésta, el último tramo con Leave the War With Mey Truth Is a Beautiful Thingse hace algo repetitivo y demasiado extenso con dos cortes que superan la barrera de los cinco minutos de duración sin mayor motivo que demostrar que saben elaborar buenos crescendos (algo que ya habíamos escuchado anteriormente), por lo que nos dejan con ganas de un final más impactante y tajante.

London Grammar se han empeñado excesivamente en mantener y reproducir en todas las canciones un marco sonoro que cohesionara el trabajo y al final resulta un todo uniforme, plano y algo machacón de tal forma que ni la labor productora de Epworth y Kurstin lleva a buen puerto un disco que peca de jugar sobre seguro. Los momentos de riesgo e innovación son escasos (“Big Picture”, “Everyone Else” y tal vez “Oh Woman Oh Man”) o quedan relegados a la edición especial (los sintetizadores de “Control” habrían añadido una frescura más que necesaria). Tal vez a London Grammar les dé miedo cambiar y/o evolucionar y por ese motivo avancen tan despacio. No se les puede negar que siguen sonando bien, pero, ¿cuánto tiempo más les funcionará antes de que se les dé la espalda?

London Grammar – Truth Is A Beautiful Thing

6.5

London Grammar vuelven demostrando que todo aquello que les llevó al aclamo casi generalizado con su debut sigue presente en su segundo álbum, pero esta vez con más cuerpo, más secciones de cuerda y un mejor concepto lírico detrás. La innovación es justita y sin embargo aún nos logran conquistar. Cabe preguntarse, no obstante, ¿cuánto más se podrá estirar este chicle?

  • La voz de Hannah se muestra menos histriónica y más reposada en comparación con su debut.
  • El concepto lírico aporta una cohesión interesante al álbum.
  • La rotundidad de “Hell To The Liars” es, simplemente, maravillosa.
  • “Everyone Else” y “Wild Eyed”: buenos ritmos y carácter más pop.

  • Está diseñado para poner a prueba tu paciencia, así que si no le dedicas tiempo suficiente no te convencerá.
  • Falta de originalidad en cuanto a estructuras melódicas.
  • Descompensación: tenemos una primera mitad apoteósica y una segunda, sin embargo, donde pierden fuelle.
  • Que “Control” se haya quedado en la edición Deluxe.