Casi cinco años tuvieron que pasar para que la banda argentina Él Mató A Un Policía Motorizado se animara a publicar el sucesor del LP “La Dinastía Scorpio”. El trabajo lanzado en 2012 sirvió para que el grupo alcanzara una posición privilegiada en el panorama independiente contemporáneo en Sudamérica. Lógicamente, también generó una gran incógnita: ¿cuáles debían ser los pasos siguientes? La respuesta no llegó de inmediato, pero sí de forma correcta. Los platenses decidieron ampliar un poco más su paleta de sonidos, dar mayor profundidad y complejidad a las letras y apostar por la labor en estudio más ambiciosa de su carrera musical. El fruto de la apuesta es “La Síntesis O’Konor”, una excelsa obra que obliga al oyente a plantearse una nueva pregunta: ¿hasta dónde llegarán?

Apuesta musical y lírica completamente acertada

Los platenses han decidido ampliar un poco más su paleta de sonidos, dar mayor profundidad y complejidad a las letras y apostar por la labor en estudio más ambiciosa de su carrera musical. El fruto de la apuesta es “La Síntesis O’Konor”.

La principal propuesta de la nueva producción está en el ámbito sonoro. El conjunto decidió profundizar en la integración de los teclados y sintetizadores. Las melodías producidas con dichos instrumentos tienen mucha más presencia que en publicaciones previas, como el EP “Día De Los Muertos” (2008) y el elepé anterior. Por eso, el habitual sonido garage (presente desde el primer trabajo, “Tormenta Roja”, lanzado en 2003) muta hasta convertirse en uno mejor elaborado y enriquecido con detalles propios del krautrock y synth pop. Las guitarras distorsionadas aún tienen lugar, pero ya no el absoluto protagonismo. La percusión ahora es más variada. Los de La Plata se animaron a incluir detalles de batería programada, marimba y maracas. Aunque esta versión de Él Mató suena diferente que la ya conocida, sería impreciso decir que se ha producido una ruptura total respecto a lo hecho en los trabajos previos. Pese a los cambios, la agrupación ha sabido sacar a flote la identidad que supo forjar con el paso de los años. El quinteto se nota más libre que nunca. Es capaz de desarrollar un corte cercano a la música electrónica con el mismo desparpajo con el que compondría la pista punkie más simple del mundo.

En cuanto al aspecto lírico, Santiago Motorizado, el principal compositor, plantea novedades. Las letras son, en general, menos repetitivas y más ambiciosas que en otras producciones. El cantante ofrece un recorrido muy íntimo a lo largo del tortuoso camino de la ruptura amorosa. No duda en mostrarse emocionalmente frágil, rabioso o melancólico, de acuerdo a la ocasión. Sabe elegir los momentos precisos para que su voz muestre su máximo potencial. Su capacidad para identificar y sintetizar en pocas líneas aquellas situaciones comunes para todo ser humano está más vigente que nunca.

Crecimiento lento pero seguro

Santiago Motorizado plantea novedades, ofreciendo un recorrido muy íntimo a lo largo del tortuoso camino de la ruptura amorosa. No duda en mostrarse emocionalmente frágil, rabioso o melancólico, de acuerdo a la ocasión. Sabe elegir los momentos precisos para que su voz muestre su máximo potencial.

Las grabaciones del disco también implicaron variantes. Por primera vez, las piezas fueron registradas en los estudios Sonic Ranch, ubicados en Texas, Estados Unidos. Santiago y compañía decidieron realizar una importante inversión para tener la posibilidad de trabajar en el mismo lugar en el que grabaron bandas como Animal Collective, The Black Angels, TV On The Radio, At the Drive-In, Yeah Yeah Yeahs y Beach House. La producción estuvo a cargo de, por segunda vez, Eduardo Bergallo (quien ha trabajado con Soda Stereo, Mercedes Sosa, Juana Molina y Aterciopelados, entre otros). Para las sesiones de “La Dinastía Scorpio” (realizadas en los estudios bonaerenses ION, Fuera del Túnel y Molloko Vellocet) los sudamericanos buscaron obtener un audio similar al de los conciertos y dar algo más de espacio a los teclados del miembro más reciente, Chatrán Chatrán. En el nuevo disco, en cambio, la idea del grupo fue registrar el sonido de cada elemento musical de la forma más fidedigna posible y aprovechar al máximo la enorme oferta de sintetizadores del lugar. Algo que el quinteto nunca ha cambiado es el sello discográfico: Discos Laptra es la casa de Él Mató. Como se sabe, dicha compañía fue fundada  a inicios de siglo por miembros de diversas agrupaciones independientes argentinas, entre las que se encuentra Él Mató A Un Policía Motorizado.

La apuesta musical y lírica realizada en “La Síntesis O’Konor” es completamente acertada. El trabajo dura 37 minutos. Un tiempo muy breve que esconde las largas horas que el conjunto musical dedicó a la composición, revisión, descarte y grabación de los tracks. Los argentinos empezaron con las labores para el tercer elepé en el 2015. En aquel año decidieron que había cuatro creaciones que no encajaban con la idea del nuevo material. Por ello, decidieron registrarlas y lanzarlas con anticipación. Es así como surgió el EP “Violencia”. Además, a inicios del 2017 tomaron la decisión de dejar fuera a las canciones “Madre” y “Postales Negras”, que finalmente serían los lados B del más reciente single.

Fotografía: Flor Petra

La principal propuesta de la nueva producción está en el ámbito sonoro. El conjunto decidió profundizar en la integración de los teclados y sintetizadores. Por eso, el habitual sonido garage muta hasta convertirse en uno mejor elaborado y enriquecido con detalles propios del krautrock y synth pop.

Al escuchar el LP queda claro el esfuerzo del grupo por ofrecer una producción con una alta coherencia sonora y temática. Desde el primer corte, “El Tesoro”, es posible identificar el camino elegido por Él Mató.  Las frases “Voy a quedarme un poco acá / Cuidarte siempre a vos en la derrota / Hasta el final, el final” presentan a un personaje enamorado, incondicional. Sin embargo, el oyente no es testigo del auge de una relación amorosa, sino de la agonía: “Ah, el tesoro se está hundiendo/ Ah, todo lo que hago es para vos/ Ah, vos pensás que pierdo el tiempo”. Fiel a su costumbre, Santiago M. ofrece una de esas frases que quedarán para la posteridad. Esta vez al cierre de la canción: “Es la depresión sin épica”. A lo largo del corte, las hermosas líneas de bajo son complementadas con incontables detalles de sintetizador que refuerzan el tufillo pop de la composición. Los arreglos de marimba son la cereza del pastel. Si no hay sorpresas, la canción debería estar en los compendios de lo mejor de 2017.

Ahora Imagino Cosas” aparece, de pronto, para recordar el origen guitarrero de la banda. Los teclados ceden el protagonismo. La furia de las guitarras, especialmente en el coro, encaja a la perfección con un intérprete que, iracundo, paranoico, atraviesa por el momento más oscuro post-ruptura amorosa: “Ahora imagino que / Extrañas sombras siguen mis pasos / Quiero enfrentarme a todos / No me Importa / Cuán salvaje es la pelea / No, no me importa”. Tras la ira, cierto sosiego. Es el turno de “La Noche Eterna”, un corte más pausado. Los pequeñísimos arreglos de sintetizador y batería programada ayudan a crear la atmósfera lúgubre que exige la letra. Los instrumentos de cuerda sirven de guía, otra vez, pero de manera mucho más contenida. El personaje muestra la intención de reinventarse y dejar atrás la crisis: “Hoy voy a salir a buscar todo lo que quiero / Voy a derrumbar mi casa y empezar de nuevo”. Al final, trata de darse ánimos: “Esta vez voy a ser lo que yo quiero ser”.

El alma de esta producción es justo lo que se escucha en el track instrumental “La Síntesis O’Konor”, la integración de los elementos antiguos con los más recientes. El sonido en sí mismo, más allá de los versos. El crecimiento de la banda, en última instancia.

En la siguiente pista, “Alguien Que Lo Merece”, el ritmo calmado se mantiene. Los recuerdos de la agonía de la relación aparecen para martirizar al narrador: “Quiero que te duermas, ya es muy tarde/ Toda la noche nos vimos llorar/ Toda la noche pelear y llorar/ De esas noches que queremos olvidar”. La marimba surge como una herramienta eficaz para reforzar el enfoque íntimo. A continuación, llega “Las Luces”, uno de los puntos más altos del disco. La batería y las guitarras amagan con liberar la furia contenida, pero los intentos son inmediatamente aplacados por unos hipnóticos arreglos de sintetizador (por momentos muy cercanos al sonido de instrumentos de viento). El narrador no sale del trance, vive aún con la memoria de en un mundo apocalíptico: “En el cielo todo es rocas y lava / Buscando recompensar / Y todo el tiempo que reunimos así / Con ira”Aparece, repentinamente, “La Síntesis O’Konor”. Según declaraciones del propio Santiago Motorizado, el elepé comparte el título con la composición instrumental en homenaje al “Pet Sounds”, de los Beach Boys. De acuerdo a Pantro Puto, uno de los guitarristas, el nombre surgió de manera espontánea, cuando los miembros jugaban con los títulos de las novelas de Robert Ludlum. A lo largo de la creación, las guitarras intercalan el protagonismo con unos extraordinarios teclados que a estas alturas ya forman parte de la identidad de Él Mató A Un Policía Motorizado. La decisión de titular al larga duración de la misma forma que a una pista sin letra es de por sí una declaración de intenciones: el alma de esta producción es justo lo que se escucha en este track, la integración de los elementos antiguos con los más recientes. El sonido en sí mismo, más allá de los versos. El crecimiento de la banda, en última instancia.

La percusión programada aparece otra vez como guía en algunas de las estrofas de “Destrucción”. Las líneas de guitarra, de nuevo, no se imponen sobre los demás elementos, sino hasta la parte final, cuando por unos segundos un poderoso riff captura la atención del oyente. En esta oportunidad, el personaje se muestra en su punto más vulnerable: “Y todo lo que digas me destruye / No me importa si está bien o está mal”. Queda la duda de si el protagonista se encuentra ante una nueva situación amorosa (“Sería un milagro que / Te enamores de mí”) o si, como en “Alguien Que Lo Merece”, simplemente sigue enfrascado en los recuerdos de la relación pasada.

Santiago Motorizado, Pantro Puto, Niño Elefante, Doctora Muerte y Chatrán Chatrán llegarán hasta donde se propongan. Él Mató trasciende los límites de los estilos musicales en los cuales se les trató de encasillar. Al fin y al cabo, más allá de las formas, lo importante para el grupo es mantener el valor por el que se hizo conocido y que generó el respeto de tanta gente: la independencia.

Sea como sea, lo cierto es que los acontecimientos hundieron al narrador en un duro problema emocional. Algo que se evidencia en la depresiva “Excálibur”, donde Santiago no deja de preguntarse “¿Por qué tuviste que decirme eso?”. En esta pista, la banda vuelve a las letras minimalistas de los inicios. En la canción “Diamante” (perteneciente al LP homónimo), se usaron sólo seis palabras distintas; en este corte, cinco. La canción, musicalmente, sirve como una especie de intro para la siguiente, “El Mundo Extraño”. La calma, de pronto, cede el paso a la fiesta. Un riff potente prepara al oyente para un temazo. La creación abre con una poderosa frase-slogan que da cuenta del paso del tiempo. El protagonista estuvo aislado (en crisis) durante un largo período antes de animarse a disfrutar de la vida otra vez: “No sé qué pasa en este lugar / Todo el mundo es más joven que yo”. Pero la etapa en el purgatorio ya pasó. Ahora, el intérprete por fin ha recuperado el optimismo y el buen humor. Repentinamente, aparece una nueva ilusión: “Ya sé, tu ánimo está por cambiar / Te miré desde el asiento de atrás / Tu novio es un sujeto tan agradable / Pero nunca para de hablar”. Aunque reconoce sus limitaciones y fragilidad, se mantiene valiente: “Quiero estar con vos, que me quieras así / Liquidado estoy, esperando hasta el fin / Sé que es lo peor / Pero esta es la mejor versión de mí”.

El aura festiva continúa con “Fuego”. El cierre del LP, como era de esperarse, es espectacular. Esta vez, las guitarras ceden la posta a los teclados y sintetizadores. No parece casualidad que el último corte tenga una mayor inclinación hacia la electrónica. La asimilación de los nuevos elementos musicales está completa. En un mundo ideal, este track pelearía por el primer lugar de las listas de popularidad más importantes del planeta. Como en la composición anterior, el personaje es más optimista, la ilusión amorosa lo anima: “Desde el pueblo más lejano de acá / Siguiéndote / Vamos esta noche puede ser mejor /  Mirándote”. Los rezagos de la depresión aparecen ante la aparente partida de la amada: “Hey, te fuiste y dónde estás / Ahora”. Pero inmediatamente regresa la cordura y el protagonista busca convencer a su interlocutora de que la etapa oscura ya pasó: “Perdóname / Ahora soy mejor / Te juro soy mejor”. Nuevos aires de cara al futuro. Las últimas frases del disco sirven también para que el cantante conecte directamente con los oyentes. “Ahora soy mejor”, nos dice. Nosotros le creemos. El conjunto supera las dificultades y encuentra siempre algo de luz.

Santiago Motorizado, Pantro Puto, Niño Elefante, Doctora Muerte y Chatrán Chatrán llegarán hasta donde se propongan. Tienen el talento para hacerlo. La decisión de la banda de añadir más elementos a su abanico musical fue la correcta. La espera valió la pena. Hay poquísimas cosas que objetar. “La Síntesis O’Konor” refresca la carrera de los platenses. La agrupación se abre hacia nuevos públicos y refuerza la relación con los de siempre. Hay para todos. Él Mató trasciende los límites de los estilos musicales en los cuales se les trató de encasillar. Al fin y al cabo, más allá de las formas, lo importante para el grupo es mantener el valor por el que se hizo conocido y que generó el respeto de tanta gente: la independencia.

Él Mató A Un Policía Motorizado – La Síntesis O’Konor

8.7 HOT RECORD

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Él Mató A Un Policía Motorizado regulan los niveles de distorsión y agregan detalles electrónicos con el fin de dar un nuevo giro a su carrera musical. A lo largo del disco, el grupo recorre los diversos momentos de la ruptura amorosa. ¿Cuál será el tope de los argentinos?

Up

  • La consolidación del uso de los teclados y sintetizadores.
  • “El Tesoro”, “El Mundo Extraño” y “Fuego” están a la altura de las mejores canciones anglosajonas lanzadas este año.
  • Santiago Motorizado sigue creciendo como letrista. Presenta letras más complejas que en otras ocasiones y no teme exteriorizar algunos detalles íntimos y/o oscuros de su genio creativo.
  • La percusión se renueva con el uso de baterías programadas, marimba y maracas.
  • La pista que da nombre al álbum centra la atención del oyente en lo esencial de la propuesta: el desarrollo sonoro.
  • La alta inversión realizada para las grabaciones da sus frutos. El sonido tiene una calidad inédita en la trayectoria de la banda.
  • “Ahora Imagino Cosas”  y “El Mundo Extraño” recuerdan que la banda aún tiene guitarras para rato.

Down

  • Una pena que un tema tan hermoso como “Madre” haya quedado fuera del álbum.
  • Una larga improvisación sonora al estilo “Noche De Los Muertos” habría encajado muy bien en el disco.