La oportunidad en forma de derrota temporal. Esta premisa que vaticinaba el escritor Napoleón Hill podría ser el titular para definir la (hasta el momento) carrera de Benjamin Booker. El cantante y compositor nacido en Virginia es cantante y compositor gracias a que su sueño de trabajar en la NPR (radio pública estadounidense) como periodista musical se esfumó cuando fue rechazado por ésta. Contratiempo que le instó a coger una guitarra y trasladarse a Nueva Orleans para empaparse de los géneros genuinos de la ciudad sureña.

Un periplo que le sirvió para lanzar “Benjamin Booker” (ATO Records, 2014), un estreno que irrumpió en el panorama musical como un chute de adrenalina con extra de vigorosidad, que situaba al joven artista como un valor fiable en una década ansiosa por encontrar frescura y energía. Con una potente mezcla de garage rock, indie y blues, el primer LP le valió para contar con el beneplácito de crítica y público y actuar de telonero de artistas tan idiosincrásicos y admirados como Courtney Barnett o Jack White, con quien además grabó “Live at Third Man Records” (Third Man Records, 2015), una actuación en directo en la productora del multiinstrumentista.  

Ahora reaparece con Witness (ATO Records, 2017), un largo más corto e introspectivo que su flamante debut en el que aboga por centrarse en el góspel y en géneros más comedidos y vinculados. Un camino innovador que le reportará muchas críticas debido a las siempre peligrosas expectativas, algo que no sucederá en este texto, donde este humilde redactor siempre defenderá los trabajos que se alejan de las apuestas seguras. Aunque, por supuesto, tiene otros factores reprochables.

“Witness”: la innovación (demasiado) homogénea

“Witness” es más corto e introspectivo que su debut. Aquí Booker se centra en el góspel y en géneros más comedidos y vinculados.

Cuenta en varias entrevistas el hiperactivo cantante que la idea de grabar este elepé le vino mientras se dirigía a México en avión y leía “Ruido de fondo”, octava novela de Don DeLillo. Quizá por los temas que toca el libro y por el momento vital en el que se encuentra Booker, “Witness” es un álbum que aúna el activismo social con el carácter reflexivo al que invita la soledad. Con la voz quebrada que le caracteriza, el sureño apuesta por géneros negros como el boogie y el góspel, con sonidos más armónicos y lentos, siguiendo la estela de Alabama Shakes o Gary Clark Jr.

Fotografía: http://www.brooklynvegan.com/

“Witness” es un álbum que aúna el activismo social con el carácter reflexivo al que invita la soledad. Con la voz quebrada que le caracteriza, el sureño apuesta por géneros negros como el boogie y el góspel, con sonidos más armónicos y lentos.

El tema de apertura es Right On You, una canción sucinta que mantiene la intensidad del primer LP. Lanzado como segundo single, la letra habla de la naturaleza egocéntrica y hedonista que impera en la sociedad actual y que hace que el individuo se convierta en un ser solitario. Le sigue Motivation, una de las primeras composiciones que escribió para este nuevo proyecto en el que se aprecia el ambiente góspel que abarca casi la totalidad del largo. Un tema sosegado que suena como si James Morrison se hubiera criado el Luisiana. El primer adelanto que se lanzó corresponde a la canción que titula al disco. Witness es, probablemente, el emblema del conjunto. No sólo por el título y el hecho de que fuera el single inaugural, sino porque es el que más refleja el cambio de registro. Una letra reivindicativa en la que Booker carga contra el racismo, acompañado por la portentosa voz de la diva Mavis Staples.

Por su parte, “The Slow Drag Under reafirma la actitud del largo. Una composición que habla de la complicada introspección que uno debe hacer cuando emprende un viaje en solitario. Así, un ritmo pegadizo y una voz dulce que repite constantemente el término Isolation” (aislamiento) conducen al ecuador de “Witness” que es Truth Is Heavy”, pieza que se conforma como un auténtico temazo en el que el autor sigue reflexionando sobre el periodo de adaptación a su nueva vida.

“Right On You” y “Off The Ground” cercioran que Booker puede –y debe– experimentar con distintos géneros, pero sin dejar absolutamente apartadas las canciones trepidantes y festivaleras que le sirven para respaldar su monstruoso directo.

En cuanto a “Believe”, supuso el tercer y último single, cerrando así una trilogía con la que Benjamin Booker ratificaba que estábamos ante una próxima publicación más pausada y orquestal. Seguidamente, Overtime sigue la estela lírica de “The Slow Drag Under” y “Truth Is Heavy” y continúa excavando en su interior, hasta el punto de llegar a comparar su enfoque con el tomado por Mahalia Jackson, leyenda fallecida hace casi medio siglo, activista de los derechos civiles y apodada ‘La Reina del Góspel’. Hay que esperar hasta Off The Ground, octavo track, para volver al sonido dinámico de “Benjamin Booker”. Al igual que en “Right On You”, “Off The Ground” cerciora que Booker puede –y debe– experimentar con distintos géneros, pero sin dejar absolutamente apartadas las canciones trepidantes y festivaleras que le sirven para respaldar su monstruoso directo, y que algunos afortunados disfrutarán en el Mad Cool (aunque toca a la misma hora que Green Day). Buen dilema moral para que cada cual reflexione sobre sus gustos musicales.

Carry vuelve a aminorar la intensidad y es una balada interesante, aunque peca de lo mismo que todo el conjunto. No es una mala canción, como “Witness” no es para nada un mal álbum. Sin embargo, la homogeneidad mostrada es demasiado evidente para un autor que en su debut experimentó con varios géneros, mientras que aquí ha limitado demasiado el enfoque. Para clausurar el LP, All Was Well es un metafórico y conformista titular para argumentar todo el largo. Un tema de menos de dos minutos de duración que deja un agradable sabor de boca, pero la sensación de que Booker puede ofrecer bastante más que lo demostrado.

Benjamin Booker – Witness

7.1

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“Witness” es un álbum en el que Benjamin Booker ha decidido sustituir el eclecticismo de su estreno por la linealidad rítmica en la que predominan el góspel y el boogie, y así centrar la relevancia del largo en las reivindicativas letras. No se puede decir que el resultado sea malo ni que no cumpla con las expectativas generadas, pero el artista de Virginia tiene un talento innato para tantear variadas y distintas categorías y no adoptar un enfoque tan reducido.

Up

  • El regreso de un hombre que fascinó con su imponente aparición y que ha decidido fomentar otras facetas artísticas que se alejan de las que sabe que domina.
  • La madurez que demuestran letras como las que conforman “Witness”, “The Slow Drag Under” y “Truth Is Heavy”. Pese a su juventud, Booker no titubea a la hora de hablar de temas como el racismo. Y lo hace con sobriedad.
  • “Right On You” y “Off The Ground” hacen las delicias de los fans que quedaron absortos con el debut. Además, provocan que el álbum se salga de una línea peligrosamente tediosa.
  • Mavis Staples en “Witness”. Si algún día suenan voces en mi cabeza, que una de ellas sea la ella.

Down

  • La similitud de géneros con los que experimenta el autor dotan al álbum de cierta monotonía. No criticaré jamás que un artista innove, pero sí que lo haga reduciendo la diversidad sonora.
  • Que a Benjamin Booker se le olvide que lo difícil es mantenerse. Su primer trabajo apareció arrasando como los rinocerontes en Jumanji, este se asemeja más a una estampida de hámsters.

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