Sabéis que por aquí alabamos y estamos encantados con el ritmo tan ágil de producción que llevan algunos grupos, ofreciendo desde un disco anual hasta cinco discos en un año. No queremos decir que la cantidad ha de primar sobre la calidad (algo que suele palidecer cuando el ritmo de producción es tan incesante), pero es que en este caso hablamos siempre de grupos que no dejan de evolucionar, mutar y  ofrecer trabajos de un nivel como mínimo notable, difícil de seguir para el oyente medio, pero tremendamente satisfactorio y reconfortante para aquel dispuesto a hacer el esfuerzo e invertir tiempo en ponerse al día con ellos.

Coincidiendo con el 50 aniversario del verano del amor de 1967 nos llega el décimo trabajo de Woods bajo el título de “Love Is Love”, mensaje optimista y muy repetido en nuestros tiempos, en respuesta una vez más a las atrocidades de nuestra sociedad actual y que, a pesar de pecar de ingenuo (y liberal, todo hay que decirlo), puede resultar esperanzador para más de uno. Ya se ha dicho varias veces a lo largo de 2017: estamos en pleno gobierno de Trump, con una revolución en Venezuela y decenas de conflictos a lo largo del planeta, por lo que seguramente no van a faltar discos de reivindicación política.

“Love Is Love”: incluso en los discos menores hacen grandes canciones

Woods han concebido este trabajo como un disco político nacido como repuesta a la victoria de Trump y con la masacre de Orlando en un pub gay como núcleo.

Así es como Woods han concebido este trabajo, como un disco político nacido precisamente como repuesta a la victoria de Trump en las últimas elecciones estadounidenses y con la masacre de Orlando en un pub gay en 2016 como núcleo. Parecía que aquella racha incansable de sacar un disco por año se había terminado ya, pero nos equivocábamos. Aunque esta vez es una vuelta con truco por tres motivos principales: el primero, que sonoramente recoge mucho el testigo de sus dos últimos trabajos, “City Sun Eater in the River of Light” (2016) y “With Light and With Love” (2014); el segundo, que el carácter político que le han querido dar al disco tampoco tiene tanto peso pues el mensaje es bastante superficial; y tercero, que es un disco de apenas seis canciones.

Fotografía: Chiara Viola Donati

Jeremy Earl y los suyos han querido mostrar su solidaridad con un trabajo urgente, concreto y más entregado al mensaje que a la trayectoria del grupo en lo que se refiere a su concepción.

Estos tres factores hacen que el largo tenga un regusto inevitable a disco menor, pero eso no quita que encontremos grandes canciones en él. “Love Is Love” es una de ellas, contando con un ritmo y una instrumentación que mantienen el toque afro-jazz al que ya dieron rienda suelta en su último álbum y que aquí vuelve a tener un resultado excelente. La variedad de sonidos con los que Woods han trabajado a lo largo de su carrera es muy amplia, y durante este trabajo podemos encontrar piezas que recuerdan a varias de sus etapas previas. “Bleeding Blue” recoge la épica de “The Take” y la traslada a un tema mucho más directo y con aire de himno, dejando el protagonismo a esa trompeta que tan bien casa con el sonido de la banda. El tinte político sigue aquí, haciendo referencia a la victoria de Trump (“Have you Heard the news? / hate can’t lose) y propagando una vez más el mensaje del amor. El conflicto del disco al final no es otro que “¿cómo podemos amar en una sociedad llena de odio que nos castiga por ello?” y la perspectiva no hace sino recordar a las comunidades hippies de los años 60.

Kyle Forester, trompetista, saxofonista y teclista del grupo, no sólo engrandece los temas de Jeremy Earl sino que es capaz de aportar su granito de arena con una composición propia, “Lost In A Crowd”, devolviéndonos a los Woods más ensoñadores de “With Light and With Love”. Teclado, guitarras extremadamente dulces y una letra que habla de un despertar metafórico en el que por fin ves la realidad tal y como es, llena de peligros y maldad (“Today you wake from a dream / a nightmare it seems, as the darkness unfolds). Gran parte del álbum la ocupa “Spring Is In The Air”, una jam que se alarga hasta los diez minutos y ofrece un ambiente psicodélico sobre el que flotar. Poco que comentar aquí, pues hablamos de una pieza puramente instrumental con una base constante sobre la que se desarrollan y con la que juegan el resto de instrumentos. Es un momento para relajarse y disfrutar.

La variedad de sonidos con los que Woods han trabajado a lo largo de su carrera es muy amplia, y durante este trabajo podemos encontrar piezas que recuerdan a varias de sus etapas previas.

El tramo final nos deja con una “Hit That Drum”, siendo francos, no muy inspirada, puesto que desprende un aroma a momento de transición y en un largo de 50 minutos habría encajado, pero en un álbum de media hora escasa y sonando entre un tema de diez minutazos y un reprise poco tiene que aportar, salvo por esos coros de ultratumba con aire de góspel. Y sí, “Love Is Love (Sun On Time)” cierra el disco a modo de reprise dando una vuelta de tuerca más a la canción con la que abrían, alejada aquí de los sonidos jazz y acercándose más al funky, dando un resultado curioso combinada con el folk-psych característico de Woods. Un nuevo día se cierne sobre nosotros y la lucha sigue, una vez más, “say that love is love”.

Y hasta aquí podemos leer. Jeremy Earl y los suyos han querido mostrar su solidaridad con un trabajo urgente, concreto y más entregado al mensaje y como respuesta que a la trayectoria del grupo en lo que se refiere a su concepción. Eso no quiere decir que aquí no haya un puñado de grandes canciones, si bien la evolución sonora es menos notoria que en sus últimos trabajos. Quizás el problema no esté tanto en estas, que contienen la misma destreza melódica e instrumental a la que el grupo nos tiene acostumbrados, sino que el mensaje se queda algo pobre, aunque la intención es buena. Independientemente de esto, un nuevo disco de Woods siempre es motivo de celebración, y es que hagan lo que hagan con temazos de la talla de “Bleeding Blue” dudo que jamás podamos decir que nos han decepcionado.

Woods – Love Is Love

7.3

Los de Brooklyn reivindican en su nada más y nada menos que décimo trabajo un mensaje de amor y protesta contra la situación política actual tan llena de odio y represión. “Love Is Love” es un disco urgente entregado a su tiempo en el que, a pesar de ello, las canciones consiguen, como siempre, brillar con luz propia.

  • Son incapaces de hacer un mal disco: “Love Is Love” y “Bleeding Blue” son prueba de ello.
  • Nunca dan un paso atrás, todo el camino recorrido y la experiencia ganada se traduce en canciones creadas con gran maestría.

  • Tras un álbum que consolidó definitivamente su estilo clásico y otro que abrió nuevos caminos a explorar, quizás este nos sepa a poco.
  • El mensaje del disco se queda un poco a medio gas.

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