No sé si hay alguna voz más acertada y poderosa que la de Pablo und Destruktion sonando en España en estos momentos. Es posible, hasta probable, que sí. Pero de lo que más dudo es de si hay otra que suene tan alta y clara. Versos dando en el clavo cantados con una voz tan profunda como los pozos mineros de esa Asturias natal que Pablo García lleva dentro del pechu.

Dependiendo de lo que hagamos a lo largo de nuestra vida, tú llegas a ser astrofísico y yo a cantar en una cueva en el Sacro Monte. Y tanto una cosa como otra son muy válidas siempre que sean por amor verdadero”.

Ese concepto de amor que sobrevuela toda la obra discográfica de Pablo Und Destruktion lo explica él como un amor supremo, a lo Coltraine, más dirigido a conceptos superiores a nosotros que a gente o ideas concretas y palpables. Un amor que desbordan sus letras, incluso cuando se disfrazan de rabia, denuncia, llamada de atención o simple nana astur, y que se convierte en el espinazo de ese escalofriante “Predación” (Sonido Muchacho, 2017) que acaba de publicar y que nos sirve de excusa para hablar con él un rato.

Víctor Jara decía: “Yo no canto por cantar ni por tener buena voz, canto porque la guitarra tiene sentido y razón”. ¿Por qué canta Pablo Und Destruktion?

En primer lugar, porque no lo puedo evitar, que es razón de peso. Y sí, coincido (bastante) con lo que dice Víctor Jara [Risas]. Empecé a cantar un poco por no poder evitarlo, luego por ahorrarme el psicólogo y luego seguí cantando porque me di cuenta de que las canciones modifican la realidad hasta un nivel bastante importante. Las canciones, las películas, las artes plásticas… Sobre todo la modifican para el que las crea. Yo para los demás no lo sé, para mí sí.

Presentas ahora “Predación”, que es tu último disco. ¿Qué hay de nuevo y qué hay de viejo con respecto a “Vigorexia Emocional”?

Sólo un quinto de lo hecho está publicado, el resto forma parte de mi vida privada y eso da mucho poder.

Uff, a ver… De viejo: yo. [Risas] Y de nuevo: que ha sido una marcianada todo el proceso creativo. Yo primero este disco lo ideé como una obra de teatro musical. Hice dos representaciones pero fue un aquelarre, no una obra de teatro musical, entonces hicimos dos y ya fue: ciao, misión cumplida, esto no tiene que volver a verlo nadie. Pero no porque no me quedara a gusto sino porque ya está, se acabó. No sabía lo que iba a pasar, tenía que hacerlo. Una vez se hizo, lo transformé en libro, pero lo vi y dije: este no es el sentido. Así que volví a hacer un disco, que es mi zona ‘normal’. Hice el disco y una vez hecho, hay tres versiones: ha quedado la tercera, me cargué la primera y la segunda. Entonces ha sido un proceso de creación y destrucción en cinco fases hasta la final. Fue muy raro, pero por otro lado está guay que sólo un quinto de lo hecho está publicado, el resto forma parte de mi vida privada y eso da como mucho poder. El decir: no publico todo lo que hago, una parte de mi obra es para publicar y otra está para cantársela a una chica que me gusta, a mis muertos, en una ceremonia con mis amigos porque me apetece, para muchas otras cosas que cobran otras dimensiones más allá de la música. No solamente para hacer discos y conciertos sino que tiene otro sentido.

Me hace gracia que me digas lo del musical porque escuchando “Predación” sí que está clara esa sensación de ‘empaque’, de historia, más que de canciones sueltas.

No, claro, tiene dramaturgia el disco. Lo que pasa es que no es la dramaturgia de una obra de teatro sino que es una dramaturgia mucho más ligera y escondida.

En cuanto a los temas del disco, la mayoría de ellos ya los has tratado antes, pero me da la impresión de que esta vez de una manera más descarnada. Estoy pensando por ejemplo en “Puro y Ligero”, que gira en torno al cáncer y al arrepentimiento.

El concepto del disco es la confesión completa en cinco actos: examen de conciencia, acto de contrición, confesión, penitencia y absolución. Pero, aunque no me importa decirlo ahora, no quería que quedara demasiado claro en el propio disco (donde se ve más es en “Puro y Ligero”). Sí que hay un desarrollo desde el principio pasando por todas las complejidades que tienen estos temas y con el condicionante estético de que es un disco de rock. El objetivo como dejo bien claro es la purificación. ¿Cómo volver a ser puro y ligero? Bueno pues vamos a tratarlo de esta manera en la parte musical, y yo en mi vida de otra manera.

¿Cómo fue la producción con Paco Loco en su estudio?

Se grabó en directo todo, y Paco Loco no produjo sino que fue ingeniero de sonido, con su mesa, dando alguna recomendación de algún ampli, pero no hubo ningún aporte directo en la composición. Yo creo que es imposible, que yo nunca voy a poder tener un productor, porque para mí eso también forma parte del proceso artístico.

En “Amor” dices que no crees en Dios sino en “la brújula, el Norte y la orientación”

¡No digo que no crea en Dios! Sólo digo que creo en la brújula, el Norte y la orientación. [Risas]

Touché. En cualquier caso, ¿sabes que el Polo Norte se va desplazando hacia Siberia cada año?

Sí, sí [Risas]. Por supuesto, por eso hay que estar en un baile continuo para reorientarse. Pero conforme se mueve el polo Norte, se mueve la brújula, porque ahí hay un magnetismo que la atrae. Básicamente lo que quería decir es, desgranándolo, cómo uno a lo largo de su vida se va orientando por su moralidad, en muchos casos innata, como una brújula interna. Yo no creo que sea una construcción social sino que nacemos con una moralidad fundamental básica que luego normalmente se va tapando por miedo, se va cambiando por ejercicios de poder… Pero creo que con tres años todos sabemos que insultar a un niño está mal, que putear al tonto de la clase está mal, todos sabemos lo que hay… Lo hacemos igual, porque somos instintivos. Y a lo largo de los años lo tapamos, en la adolescencia de unas maneras, y ya de adultos creamos todo un mundo generado para tapar el patio del recreo, pero seguimos teniendo ese patio. Y a lo largo de esos años para mí lo divino es ser capaz de distinguir las señales (precisamente por esa brújula) para ir seleccionando personas afines, ideas, trabajos… Dentro de lo que cabe, siempre con un condicionante externo muy grande. Pero creo que una moral individual fuerte, no una que te digan que es la correcta (muchas veces la contraria a la que es la correcta, aunque afortunadamente a veces sí coincide), orienta. Y creo que no es casualidad, porque parece ser que hay una ampliación del círculo de consideración moral en este planeta. Hasta hace muy poco, el de la tribu de al lado era extraterrestre. Hace no tanto América no existía, y cuando existía eran prácticamente monos, y ahora tenemos una Declaración Universal de los Derechos Humanos. Así que todo indica que vamos ampliando ese círculo.

El concepto del disco es la confesión completa en cinco actos: examen de conciencia, acto de contrición, confesión, penitencia y absolución.

Al ir cambiando uno su propio Norte a lo largo de los años, ¿tú tienes miedo de cantar algo que cantabas hace diez años y que ya no te represente?

¡Tengo miedo de que no ocurra! Ojalá dentro de diez años este disco no me represente porque yo haya cambiado y el mundo haya cambiado. Porque si me representa una de las dos cosas no cambia: o el mundo o yo. Y si no cambio me muero, porque lo que está vivo cambia. No hay verdades universales y absolutas capaces de verbalizar, y quizá comprender, por un humano. La virtud está en el cambio, en la contradicción, en la propia antinomia, en el conflicto entre mundo interior y mundo exterior, así que lógicamente tiene que haber cambio.

¿Es “El mejor traje de seda” tu oda a Asturias de este disco? ¿Y qué hizo tu abuelo para que le condecoraran?

Pues entre muchas otras cosas, y muchos bandos, le dieron por muerto y le tiraron a una fosa común. Despertó, y de la que salió vio que había un compañero que no estaba muerto del todo, cruzó las líneas enemigas y volvió al hospital de campaña. Esto en Rusia, en la División Azul con los nazis después de haber estado en España con los anarquistas. Hasta que murió llevaba una placa de metralla de esa herida en la calva que se le veía. Gracias a que él hizo eso, yo estoy aquí. ¡Y eso sólo mi abuelo! Imagínate a diez generaciones vista lo que ha pasado para que tú y yo estemos aquí hablando.

Ese homenaje a tus antecesores es también recurrente en tus canciones.

Sí, aquí queda como mucho más manifiesto. Pero si echas la vista más para atrás ya no es que tengas ratas, o tengas protozoos, es que tienes estrellas ardiendo en mitad del caos, que son nuestros ancestros en un árbol genealógico más largo. Simplemente es una cuestión de escala. Pero es tan verdad que tu padre es tu padre como que un cometa ardiendo es tu ancestro. La misma verdad.

Hace tres años te planteabas ir a Berlín a hacer música y a cuidar ancianos.

Eso de cuidar ancianos sigue presente, la verdad es que es una cosa que me mola. Soy bastante gerontófilo [Risas]. Pero bueno, ahora mismo básicamente no paro de mudarme, no tengo residencia fija y llevo dos años cambiando. Como que he vuelto a Oviedo periódicamente y ahora estoy en una casa-aldea en Nava, un pueblín por ahí, con unos amigos. Montando estudio, trabajando, teniendo huerto, o sea vida prácticamente monacal.

Por ahí iban los tiros de la introducción, donde decías que querías irte a vivir a los Picos de Europa.

Por ahí iban, ya di el primer paso. Pero por un lado tengo esa versión Picos de Europa y por otro la versión de construirme un condón espiritual que me permita vivir en sociedad sin intoxicarme con las movidas ajenas, ¡y sin intoxicar a los demás con las mías! Veo más fácil lo de los Picos, la verdad. Para los condones espirituales aún quedan unos años de desarrollo tecnológico. [Risas].

Yo no quiero hablar de las canciones porque no lo veo sentido. Que cada uno escuche y le lleve donde quiera.

Frente a la idea de que la música es el lenguaje más universal que hay, tú has dicho que “no vas a disfrutar una canción tuareg si no eres un tuareg”.

Yo creo que la música es un arte escénico, por lo tanto es un arte social y fraternal. Yo puedo entender con cierta intuición sobre todo el folklore, que se acerca a unos canales universales, de una forma bastante misteriosa y perturbadora, por cierto. Hay veces que se parece muchísimo el folklore de sitios totalmente alejados. Pero hay un componente de fraternidad, de vivencias comunes, de privacidad, de intimidad, que yo tengo con una red de gente. Por eso quiero ahora hacer una parte de mi obra para esa gente y que no se entere nadie más, y que luego cuando me vean sea como un tuareg al que están viendo en un festival. Yo tengo aquí un mundo privado y te enseño la patita, pero te enseño la patita sobre todo para que tú trates de hacerte uno propio. Porque aquí hay algo muy gordo. En este disco está la primera canción que escuché en mi vida que es “A la mar fui por naranjas” que me la cantaba mi madre. La segunda fue “El Pozu María Luisa”, y el resto asturianadas que he aprendido borracho con amigos tocando la gaita y bebiendo sidra. Y eso, que es algo que se hacía hace 400 años, yo lo he podido vivir ahora. Eso es un tesoro, porque ves un tipo de fraternidad y de canal para compartir la música que ahora no existe. Igual que ya no existe la privacidad de tener tu propia habitación, porque la alquilas por Airbnb, ni siquiera es tuya. Todo se vende. Yo no tengo un coche, porque uso BlaBlaCar. Yo no tengo una novia, porque se lía con cualquiera y yo también. ¡No tengo nada! Y esa situación de no tener intimidad y venderlo todo, con la música y con la creación de las industrias culturales ya hace cien años, no nos queda prácticamente nada nuestro.

¿Qué papel tiene el folklore asturiano para ti, sobre todo cuando cantas canciones como esas, “A la mar fui por naranjas” o “El Pozu María Luisa”?

No vale para nada dar a conocer el folklore. Lo que vale es que ese folklore esté vivo, y que se respete, y que sea real. Y eso se hace cantándole a tus hijos, cantándole en las fiestas con tus amigos y cantando a tus muertos.

Me cuesta mucho grabar estas canciones. A veces me he planteado grabar un disco entero de estas, porque me gustaría mucho pero creo que se desequilibraría la balanza. Porque si es un disco que yo vendo no puedo vender mi cultura popular. Puedo meter una, o tocar un día como en lo de Lara, pero no vender mi pueblo con la excusa de que es un acercamiento vanguardista. No vale para nada dar a conocer el folklore. Lo que vale es que ese folklore esté vivo, y que se respete, y que sea real. Y eso se hace cantándole a tus hijos, cantándole en las fiestas con tus amigos y cantando a tus muertos. Yo no soporto este flamenco de teatro, de gala, rimbombante. Me gusta el flamenco de calle y el de verdad, pero cuando se llena todo de impostura… Y con la tonada asturiana que sería mi caso, me río, no lo puedo concebir. Lo que pasa es que a la vez sí que creo que puede ser serio y solemne. Ahí es muy complicado encontrar el lugar, el foro, el equilibrio. Para mí es permanente ese conflicto. En el disco este me obsesioné con los equilibrios hasta un nivel acojonante. Yo traté de organizar todo el disco en el tetragramatrón un poco, el equilibrio de cuatro fuerzas: afirmación, negación, discusión y solución. Para que te hagas una idea de hasta qué punto me preocupan los equilibrios. Tanto en una canción como en el disco, como en la portada, como en los vídeos, con la foto, con las entrevistas. Aquí en realidad se están relatando unas vivencias y todos los componentes influyen en el relato.

Fotografía: Javier Bejarano
¿Te ha penalizado en alguna ocasión tu actitud, a veces beligerante, contra la escena indie española?

Nah, tampoco. Creo que a veces es mejor no tener tanto éxito, o que te comprendan peor, o ganar menos dinero, o vivir con alguna dificultad más que vender el alma al diablo.

Una vez dijiste que antepones las cuestiones de clase al ecologismo, las reclamaciones de género y los nacionalismos. ¿Crees que es una batalla en la que cada vez estás más solo?

Los rebeldes siempre son los malos para los hegemónicos. Sean anarquistas, sean musulmanes, sean comunistas, sean fascistas. El rebelde frente al discurso hegemónico es la encarnación de todo mal.

Sí, y con esto yo apuesto por la fraternidad, por una idea universalista y colectiva antes que reclamaciones particulares. Creo que el marxismo, y sobre todo el marxismo-leninismo, ha fracasado estrepitosamente a nivel global y nunca levantará cabeza, porque es materialista y es ultra-racionalista, y el mundo no es así. Igual que el mundo se dividía antes en capitalistas contra soviéticos, se han barrido del mapa los soviéticos y han sido sustituidos por el Estado Islámico. Sea verdad, sea mentira, esté orquestado, todo lo que quieras. Pero el único enemigo real y la única némesis al capitalismo internacional es el Estado Islámico. Por lo tanto parece ser que la respuesta de contraataque va a ser espiritual y no racional, ideológica y económica. Luego todo lo espiritual tiene un cuerpo económico, igual que cuando apareció el cristianismo fue esta gran ampliación del círculo de consideración moral, y la primera gran religión universalista, pero basada en símbolos y cuestiones espirituales. Creo que va a ir más por ahí. Va  a cambiar la importancia: pasamos de que los más importantes fueran los poetas, es decir, los curas (porque las religiones no dejan de ser poemarios tomados en serio), de que ese Verbo en mayúsculas del Nuevo Testamento o el Logos del II Isaías del Antiguo Testamento fueran lo primero, de lo que partían políticos, ingenieros, clero, nobleza, reyes, a que fuera lo último, tras la Ilustración. La Ilustración, que consiguió convertir eso en la última mierda, ha sido de mecha corta, llevamos desde principios de los ochenta en una etapa post-ilustrada en la que lo simbólico y lo racional vuelven. Hay un nuevo clero que son las corporaciones audiovisuales haciendo magia negra todo el día para someter por medio de la doctrina y la simbología, y a partir de ahí se configura una respuesta que es simbólica, espiritual y hace atentados en contra de la idolatría. De ahí algo va a salir, porque las cosas no salen de la nada, todo viene de algo previo. Entonces a mí me interesa cuál va a ser la respuesta occidental a eso, porque tampoco creo que sea el Frente Nacional y demás, también me parecen de mecha corta. Creo que realmente debe haber una respuesta metafísica a lo que ahí se plantea. Y que probablemente se cambie de posición: los que son los últimos serán los primero una vez más, y cuando sean primeros volverán a ser últimos, y así. Llevamos una etapa en la que los banqueros y los usureros han sido los primeros y llegará un momento en el que serán los últimos. No hay nada eterno, arderán como todos arderemos. Y cuando ardan ya veremos lo que les sustituye. Dependerá de la potencia de los símbolos que se vayan creando, porque al final todo depende de los símbolos. Tú y yo estamos hablando con símbolos que se crearon hace miles de años, que se pulieron hace 1200 creando el castellano, que se he han ido transformando y nosotros ahora en esto estamos utilizando todo esto para crear nuestra identidad, para hacer esta entrevista, para nuestras conversaciones… Somos vehículos de símbolos, y hay una guerra simbólica que es eterna. No todo es la peseta y el cortoplacismo de montar un chalé, la dominación breve. Siempre hay rebeldías, y los rebeldes siempre son los malos para los hegemónicos. Sean anarquistas, sean musulmanes, sean comunistas, sean fascistas. El rebelde frente al discurso hegemónico es la encarnación de todo mal.

Creo que a veces es mejor no tener tanto éxito, o que te comprendan peor, o ganar menos dinero, o vivir con alguna dificultad más que vender el alma al diablo.

¿Te interesa hablar de este tipo de temas en entrevistas como esta? ¿No temes que desvíen la atención sobre tu música, que podría ser lo que quieres que escuche la gente?

Un discurso bondadoso se convierte en la mayor guerra de aniquilación en manos de una persona malvada, eso ha pasado con todas las ideologías que han existido. Entonces a mí me parece más interesante hablar del bien y del mal que de izquierda y derecha.

Pero es que yo no quiero hablar de las canciones, porque no lo veo sentido. Que cada uno lo escuche y le lleve donde quiera. He aprendido que no quiero generar cebo para los idiotas con mis entrevistas, así que no voy a poner nombre a cuestiones que son eternas. Hay ciertas energías ancestrales eternas que hoy se llaman Podemos, mañana se llamarán Frente nosécuánto, ayer se llamaron Partido [Comunista] de los Pueblos de España, o anabaptistas, o sufís. Está obedeciendo a unas pulsiones eternas entre el bien y el mal. Por tanto no me voy a quemar con un nombre o con otro porque no me va a aportar nada nuevo. Yo creo que prácticamente todas las ideologías del mundo realmente parten con cierto ánimo bondadoso, pero los actos y las palabras en sí mismas no son nada, para mí son mucho más potentes estas energías ancestrales. Un discurso bondadoso se convierte en la mayor guerra de aniquilación en manos de una persona malvada, eso ha pasado con todas las ideologías que han existido. Entonces a mí me parece más interesante hablar del bien y del mal que de izquierda y derecha.

Para acabar, ¿cómo vuelve uno a ser “Puro y ligero”?

Purgándose. Yo creo que el cuerpo no dista demasiado del espíritu y creo que hay que hacer una dieta detox espiritual. [Risas]

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