No es que piense que el contenido lírico está por encima de la música pero, inevitablemente, siempre conecto más y dejo un lugar especial en mi corazón a los grupos cuyos versos calan hondo en mí. La música es muy divertida y te hace pasar ratos geniales, te llena de adrenalina y te da energía en muchas ocasiones para lidiar con las responsabilidades del día a día. Pero son las canciones que duelen y que curan, las que dejan ver a un artista totalmente desarmado y sacando lo más íntimo de sí mismo, las que acaban estando ahí cuando más las necesitas. Por supuesto, no todo se basa en lo que se expresa, sino en cómo se expresa, puesto que seguimos hablando de música y no de poesía. La melodía y la instrumentación siguen jugando un papel muy importante y alcanzar un equilibrio entre una y otra es muy complicado. Pero Big Thief parecen haber dado con la fórmula perfecta en “Capacity”, su segundo trabajo.

“Capacity”: tu dolor es mi dolor

“Capacity” suena como un cristal capaz de soportar un terremoto y de romperse con una gota de lluvia a la vez.

Podríamos pensar que Big Thief han querido aprovechar el tirón después de haber ofrecido uno de los debuts más sólidos de 2016 y seguir la maratón con un nuevo trabajo ahora que han recibido la ovación de la crítica y han teloneado a gente como Wilco o Conor Oberst. Pero nada más lejos de la realidad. Se nota desde el primer acorde, desde el primer aliento de voz, que Adrianne Lenker es de esas artistas que escribe cuando lo necesita, que más que divertirse y divertir a los demás intenta encontrar su propia paz a través de sus canciones.

Masterpiece” ya era un disco bastante íntimo, con canciones frágiles y momentos sobrecogedores, pero tenía cortes más guitarreros y con alma de hit como esa misma canción que daba título al álbum y que servía como enganche para el público. No es que “Capacity” no tenga temas pegadizos, sino que el disco entero suena como un cristal capaz de soportar un terremoto y de romperse con una gota de lluvia a la vez. Es de esos trabajos que parecen captar un momento mágico e irrepetible, como si el grupo hubiese tenido la necesidad de tocar esas canciones y alguien las hubiese grabado de casualidad y sin que se percatasen siquiera para no romper la atmósfera que lo rodea.

Fotografía: Shervin Lainez

Adrianne Lenker es de esas artistas que escribe cuando lo necesita, que más que divertirse y divertir a los demás intenta encontrar su propia paz a través de sus canciones.

El comienzo no es tan diferente de su debut. Adrianne vuelve a darnos la bienvenida únicamente con su guitarra y su voz en “Pretty Things”, una canción que reflexiona sobre las características que se asocian a los conceptos de masculinidad y feminidad a través de una chica sin nombre que intercambia monólogos interiores y un diálogo con un chico llamado Matthew. Los nombres propios y las historias ya parecen una constante en Big Thief, el expresar emociones, experiencias y mezclar lo personal con lo metafórico. Piezas como “Shark Smile” ayudan a comprender por qué para Adrianne el contenido lírico es tan importante como la música, quedando esta incluso al servicio de los versos. “Shark Smile” habla de una pareja de chicas que sufre un accidente de coche en el que una muere y otra sobrevive, deseando esta haber muerto junto a su pareja (“And I said woo / baby, take me too). Quizás sea una interpretación incorrecta, pero ese caos sonoro al comienzo del tema y que sobrepasa el medio minuto me hace ver el momento justo del accidente, a partir del cual se desarrolla la propia composición.

La canción que da título al disco, “Capacity”, está compuesta de guitarras abrasadoras y viscerales que retuercen el continuo simbolismo de su letra, con una Adrianne que nos hace confundir lo real de lo imaginario y nos habla de falsos amores, de sentimientos de vacío y de sentirnos fuera de nuestro propio cuerpo, ajenos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Es el gran contraste del disco, el intercambio entre lo visceral y lo bello de temas como “Watering”, mucho más melódico y similar a algunas de sus piezas más reconocidas como “Paul”, a pesar de imperar un aire mucho más pesimista y melancólico. Puede parecer que la labor del resto de músicos del grupo queda un poco menguada al lado de Adrianne, pero dejando aparte que tanto Max Oleartchik como James Krivchenia son músicos profesionales y que Buck Meek ya es un veterano trabajando con ella, su manera de respetar espacios, de resaltar los momentos álgidos y enfatizar las letras de Adrianne son acertados como pocos, como esa segunda parte de “Coma” o ese ritmo roto de “Great White Shark” en los que parecen entrar en escena justo en los momentos clave, como en las películas.

“Capacity” no es propiamente una búsqueda de llevar más allá el sonido y las habilidades del grupo, pero a pesar de ello casa perfectamente con su debut. Nada ha cambiado y sin embargo todo parece más maduro, más refinado y más profundo.

Después de una sucesión de temas que poco a poco ahogan al oyente, “Mythological Beauty” brilla con luz propia presentándose desde ya como una de las canciones más bonitas del año. Un arpegio y una melodía de voz entrelazadas continuamente son suficiente para construir una pieza tremendamente sincera en la que Adrianne se pone en la piel de su madre y reflexiona sobre las dificultades de criar a un hijo desde joven (“There is a child in you who’s trying to raise a child in me), haciendo alusión a un hecho particular de su infancia en el que una viga de la casa de madera que estaban construyendo sus padres se cayó y le golpeó en la cabeza con sólo cinco años, lo que casi le hizo perder la vida. “Objects” y “Haley” siguen la misma estela preciosista de esa vena folk tan a lo Wilco, con arpegios acústicos tan resistentes como un muro de noise eléctrico y letras que entrecruzan el simbolismo con los mensajes y las personas directas, las relaciones que vienen y van y ese toque nostálgico que siempre impregna el sonido de Big Thief.

Mary” es quizás la pieza más íntima e importante del disco, la que muestra a una Adrianne tan transparente que solamente se acompaña del piano para construir una balada cargada de belleza y fuerza. Otro nombre propio, una vez más, para dirigirse a alguien con quien compartió momentos, sentimientos y recuerdos, y que ya no está. La letra parece un fluir de la conciencia en el que imágenes y pasajes del pasado se expresan sin cesar a ritmo de carrusel, parando en el momento justo para no romperse. El sonido eléctrico y el toque indie vuelven para despedirnos en “Black Diamonds”, tema de cierre, con uno de esos estribillos que invitan a volver a darle al play una vez finalizado.

Adrianne Lenker ha contado más de una vez que escribir canciones es una cura para ella y a la vez la manera más eficaz de tomar conciencia de sí misma y probar que aún está ahí y que no se ha perdido entre los viajes, los conciertos y las experiencias. Esto hace que “Capacity” no sea propiamente una búsqueda de llevar más allá el sonido y las habilidades del grupo, pero a pesar de ello casa perfectamente con su debut y lleva más allá la crudeza y las habilidades de su líder como cantante y compositora. Nada ha cambiado y sin embargo todo parece más maduro, más refinado y más profundo. Big Thief es un canto a la vida pasada, al deseo de volver a vivir aquello que un día nos hizo felices y que ya no está, con la esperanza de que se repita una vez más y, si no, que sean las canciones las que nos hagan revivirlo.

Big Thief – Capacity

8.5 HOT RECORD

Tan sólo un año después de lanzar su aclamado debut, Big Thief vuelven con “Capacity”, un trabajo más crudo, maduro y oscuro en el que la melancolía y la nostalgia se contagian a través de recuerdos, personas, imágenes y símbolos, formando un conjunto capaz de remover por dentro al más escéptico y reafirmando las cualidades del propio grupo.

  • Ideas más claras y mejor ejecutadas que en su debut.
  • Canciones de una delicadeza y una belleza inconmensurables, tales como “Mythological Beauty”, “Shark Smile” o “Mary”, capaces de mirar de tú a tú a los hits de su debut.
  • Las letras son variadas, enigmáticas y evocadoras. Parece mentira que quien las escribe apenas haya cumplido el cuarto de siglo de edad.

  • Que te gustase más la vertiente indie-eléctrica del grupo.
  • Es de esos discos que requieren prestar especial atención a las letras para disfrutarlo y entenderlo mejor.

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