En esta ocasión el compositor no tuvo la posibilidad de ver publicado su último trabajo. Hace año y medio nos sobrecogía la muerte de David Bowie apenas unos días después de publicar “Blackstar”, un giro del destino que se repetía pocos meses después con el cantautor canadiense Leonard Cohen, quien acababa de publicar su oscuro e intenso “You Want It Darker”. No sabemos si Chuck Berry era consciente de su cercano final como lo fueron tanto Bowie como Cohen, pero su última referencia discográfica, como las dos mencionadas, constituye una explícita despedida, si bien no de la vida, sí del mundo de la música y del espectáculo, del mundo del rock and roll que él mismo contribuyó a construir y definir. Mi amor, estoy envejeciendo. He trabajado mucho tiempo en este disco. Ahora puedo colgar mis zapatos”, decía a Themetta Berry, su mujer, en el comunicado que anunciaba su primer álbum de estudio en 38 años. Casi cuatro décadas en las que, sin embargo, el músico de San Luis no se ha bajado de los escenarios, lo que se traduce en un estado de forma envidiable, tanto a nivel vocal como instrumental, a sus 90 años de edad.

“CHUCK”: It’s only rock and roll, but we like it

En “CHUCK” no hay muestras de debilidad o cansancio, y nos da una valiosa lección: nunca se es demasiado viejo para el rock and roll.

Parece que no hubiera pasado el tiempo por ‘Mr. Rock and Roll’. En CHUCK no hay muestras de debilidad o cansancio, y nos da una valiosa lección: nunca se es demasiado viejo para el rock and roll. Ya lo demostró en el ecuador de la década de los cincuenta cuando, a pesar de sus casi treinta años, supo concebir un lenguaje y una actitud que conectaba con el sentimiento juvenil del momento, reflejando en sus canciones la vida de aquellos jóvenes ávidos de libertad y rebelión. Ahora, el lenguaje musical y su capacidad de contar historias se mantienen intactos, pero el sentimiento es otro: el de un hombre en su senectud que en varias ocasiones mira atrás para hacer balance y reflexionar sobre la vida, sobre su vida, y presentárnosla de la manera en la que mejor lo sabe hacer: con música y actitud, sin nostalgia, viviendo y celebrando el presente tal como exigía el viejo rock and roll cuando se erigió en la música revolucionaria de la América joven seis décadas atrás.

Hace un lustro que Chuck Berry anunció su intención de plastificar algunas canciones que tenía en el cajón, acumuladas a lo largo de las décadas, desde los ochenta. Temas que constituyen todo un homenaje a los primeros años de su carrera discográfica, perfilando un LP semejante a aquellos que cimentaron su leyenda, tales como “After School Session” y “One Dozen Berrys”. Semejanzas estilísticas que rememoran una época y cierran el círculo musical y vital del creador de la eterna “Johnny B. Goode” (que sobrevuela el conjunto), propósito para el que se ha rodeado no sólo de viejos compañeros de viaje, como Jimmy Marsala (bajista de Chuck durante 40 años), sino también de sus hijos Charles Berry Jr. (guitarra) e Ingrid Berry (armónica y voces), así como de otros músicos como Robert Lohr (piano) y Keith Robinson (batería). Hablamos, en esencia, de una colección de canciones que reinterpretan el cancionero primigenio del músico, lo que hace de “CHUCK” un registro novedoso y conocido a la vez. La síntesis revestida de un legado esencial en la historia de la música popular urbana.

Fotografía: Timothy Hiatt (Getty Images)

El sentimiento es el de un hombre en su senectud que en varias ocasiones mira atrás para hacer balance y reflexionar sobre la vida, sobre su vida, y presentárnosla de la manera en la que mejor lo sabe hacer: con música y actitud, sin nostalgia, viviendo y celebrando el presente tal como exigía el viejo rock and roll cuando se erigió en la música revolucionaria de la América joven seis décadas atrás.

Wonderful Woman es la encargada de abrir el álbum y, desde luego, la elección no podría haber sido más acertada. Rock and roll potente y electrizante para presentar la pieza más original de la colección (en el sentido de que no evoca de forma tan explícita a otras canciones del repertorio de Berry). Se trata de un tema dedicado a su mujer, al igual que el álbum en general, en el que la guitarra solista juega un papel tan relevante como extraordinario. Una ejecución soberbia que acompañada por un piano modesto y una armónica bluesera llevarán las expectativas del resto del álbum a unas cotas que difícilmente volveremos a disfrutar. “Wonderful Woman” deja ver la mejor versión de Chuck Berry, la faceta más inspirada y salvaje de un hombre singular. ¿Cómo puede estar en tal estado de forma una persona con 90 años a sus espaldas? Por mucho menos se ha hablado de pactos con el diablo. Ahí lo dejo.Big Boys, por su parte, recupera el mágico riff que se extiende por toda la discografía de Berry, su sello inconfundible. Un tema que habla sobre el crecimiento de un niño y sus ganas de divertirse como un adulto. Fiesta, chicas y rock and roll. El espíritu de los cincuenta, hoy. Así era y así se lo presenta a las nuevas generaciones que tengan el arrojo de asomarse al pasado desde el presente. El sentir de una época en un tema de tres minutos, tal y como él mismo supo reflejar en su día. El blues llega con You Go to My Head. Una versión del clásico de 1938, y pieza esencial en el repertorio jazzístico, que han interpretado otras figuras de la música como Billie Holiday, Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, Chet Baker, Rod Stewart o Diana Krall. En esta ocasión, a la voz de Chuck Berry se une la de su hija Ingrid en lo que parece una jam session familiar donde el piano juega un papel destacado al crear una atmósfera tabernera que hace el tema más ajado y convincente.

Decíamos al principio que este álbum recreaba estilísticamente, de alguna manera, los primeros trabajos de Chuck Berry, y la siguiente es uno de los componentes esenciales para tal afirmación. Una vez mostrados el rock and roll y el blues, llega el turno del ingrediente hispano. Si en “After School Session”, su primer álbum, el de San Luis incluía un piano de marcado aire español en “Drifting Heart”, en esta ocasión nos presenta 3/4 Time (Enchiladas), una curiosidad en el catálogo del veterano músico. Un tema a ritmo de vals, como su propio título indica, con un marcado aire mexicano según dejan entrever sus dejes vocales, y grabado en directo. No es difícil que nos coja desprevenidos, pero una vez recompuestos de la estupefacción inicial, se torna en un tema agradable, diferente, pegadizo y muy disfrutable, especialmente en sus sencillos y maravillosos interludios instrumentales.

Hablamos, en esencia, de una colección de canciones que reinterpretan el cancionero primigenio del músico, lo que hace de “CHUCK” un registro novedoso y conocido a la vez. La síntesis revestida de un legado esencial en la historia de la música popular urbana.

Si musicalmente el artista se mantiene fiel a lo que esperábamos de él, líricamente sí que apreciamos un cambio de perspectiva. Y así lo vemos en la emotivaDarlin’. Un blues a dúo, nuevamente con su hija, en el que Berry reflexiona sobre la vida y la vejez: Darlin’, your father’s growing older, each year… Strands of gray are showing bolder, come here… And lay your head upon my shoulder, my dear… The time is passing fast away”. Un tema conmovedor que toma otra dimensión con la inclusión de coros góspel hacia el final de la pieza para enfatizar lo que parece ser una despedida: Darlin’, hear these words and true are they, my dear… Life can pass so fast away”. La misma temática continúa en Lady B. Goode, el homenaje al clásico por antonomasia de Berry y del rock and roll. Una canción que no podía faltar en un disco como este para cerrar el círculo, esta vez desde la perspectiva de la mujer de aquel carismático genio de la guitarra que, a su vez, es una disculpa y un reconocimiento a la vida y la paciencia de Themetta Berry, en cuanto que esposa de un músico de vida agitada y errante: She followed him around where he would play his guitar… Till he got so popular they made him a star… Then she could only see him on a TV screen… And hoped someday that he’d come back to New Orleans… Everybody liked her and was knocking on wood… But soon there came a baby from the Lady B. Goode”.

El desamor llega en She Still Love You, un corte lento que melódicamente evoca otras composiciones del músico como “Memphis, Tennessee” y “Little Marie”. Este no es precisamente el mejor corte del disco. Se hace monótono en sus escasos tres minutos de duración dada su melodía simplona y desganada. Siguiendo el curso del álbum, se inicia a continuación uno de los clásicos de Chuck Berry, “Havana Moon”, incluido en su primer álbum y recuperada en “Rock It” (su último LP hasta la llegada de “Chuck”). En realidad el tema se titula Jamaica Moon, pero no deja de ser aquella canción con ligeras modificaciones líricas. Y he aquí el Calipso, otro de los estilos que integraban las primeras referencias discográficas de ‘Mr. Rock and Roll’ (véase la citada “Havana Moon” y “La Jaunda”, plastificada en su segundo álbum). El tema es de sobra conocido: una composición agradable y pegadiza de aires caribeños que cuenta la historia de un chico jamaicano que anhela la vuelta en barco de su novia estadounidense. Poco más cabe añadir.

Chuck Berry es la raíz de toda una cultura guitarrera que ha ido creciendo rápida e implacablemente a lo largo de sesenta años, y sorprendentemente aquí está él, trayendo a nuestros días algo que se nos antoja tan remoto.

Particularmente áspera se revelaDutchman. Una base sencilla y repetitiva sirve como sustento a una reflexión vital despojada de cualquier atisbo melódico. Nocturna y peligrosa, refleja el sentir de un tipo duro. Pisó la cárcel en un par de ocasiones, subsistió en el circuito de la nostalgia cuando el rock and roll no era más que un estilo pasado de moda y ha sobrevivido a otros muchos protagonistas del gran circo del rock, tanto a coetáneos como a otras figuras de la música más jóvenes, y ahora, cargado de cicatrices por las estocadas de la vida, narra sus experiencias con la gravedad y convicción que sólo un viejo bluesman es capaz de mostrar. Y será un blues el encargado de poner punto y final a este disco y a la aventura musical de Chuck Berry. Eyes of Man se revela escueta y monótona, en consonancia con el corte anterior, aunque en esta ocasión se aprecia una intención de recitado en la interpretación vocal mientras nos da lecciones de vida.

Así concluye un disco que, independientemente de si nos gusta más o menos, se erige en hito. Probablemente, “CHUCK” no sea el álbum más relevante ni el más influyente de la carrera de Chuck Berry. Esto ya lo hemos escuchado antes, es lo que siempre ha hecho Berry, lo que mejor sabe hacer, pero se trata de un trabajo que en 2017 contiene la esencia del rock que tanto nos gusta. Chuck Berry es la raíz de toda una cultura guitarrera que ha ido creciendo rápida e implacablemente a lo largo de sesenta años, y sorprendentemente aquí está él, trayendo a nuestros días algo que se nos antoja tan remoto. Lejísimos nos queda aquel rock and roll que en 1955 asaltó las listas de éxitos y nos legó a figuras tan relevantes para la historia de la música como Elvis Presley, Eddie Cochran, Carl Perkins, Gene Vincent, Buddy Holly, Bill Haley, Fats Domino, Bo Diddley, Little Richards y Jerry Lee Lewis (hoy sólo viven los dos últimos).

Con este trabajo nos llega aquella música de primera mano, de la guitarra de uno de sus protagonistas, del artista del que hablan todos los libros de historia del rock. ¿No es increíble? Aquella música, la misma, se mantiene viva a sesenta años de su explosión artística y comercial. Melómanos del mundo, enamorados de la historia, nostálgicos o no, hemos tenido el enorme privilegio de vivir un hecho histórica y subjetivamente relevante, hemos asistido al lanzamiento del eslabón que nos conecta con el principio de una cultura, con el inicio de la manifestación musical más importante del siglo XX. Hoy los cincuenta se nos antojan más cercanos, Chuck Berry y el rock and roll son una historia viva, actual, y eso hace de “CHUCK”, para el arriba firmante, el álbum más especial del estilo.

Chuck Berry – CHUCK

7.0

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

“CHUCK” contiene los clásicos de siempre, los que todos conocemos y hemos disfrutado en incontables ocasiones, pero revestidos. Un trabajo que estilísticamente mira a las primeras referencias discográficas de Chuck Berry, lo que hace de este álbum una obra testimonial que viene a cerrar el círculo que el músico de San Luis contribuyó a iniciar sesenta años atrás, y que corrobora una ilustre afirmación: nunca se es demasiado viejo para el rock and roll.

Up

  • El estado de forma que muestra Chuck Berry. Su interpretación vocal y su garra son extraordinarias para un hombre de 90 años.
  • “Wonderful Woman” es un petardazo inesperado.
  • “Lady B. Goode”, la secuela del famoso “Johnny B. Goode”. La historia que ya es inmortal contada desde otra perspectiva. Desde una interesante.
  • “3/4 Time (Enchiladas)” sorprende por desmarcarse del esquema habitual compositivo de Berry.

Down

  • Son los temas de siempre, los que hemos escuchado una y otra y otra vez en los discos del músico.

Compartir