Que Madrid tiende a convertirse en una olla a presión en la fecha justa para que, pasado el Tomavistas, nadie se quede sin pasar calor es bien conocido por todos. Para combatir al susodicho, unos se abrazan al mando del aire acondicionado (el verdadero amor de verano) y otros hacen canciones frescas: de vez en cuando parece que la costa oeste de los Estates no nos queda tan lejos; el “Lose Lost Lost” de ¡Mahalo! da buena cuenta de ello. Si algo tienen en común los habitantes de El Horno a.k.a. la Península Ibérica en estos días infernales es el “take-me-to-the-beach” de “Sun Back” sonando en bucle en sus subconscientes.

A propósito de todas estas cosas y otras muchas más, charlamos con Dan, que respondió a nuestras preguntas en nombre ‘del ente Mahalo’.

¿Cómo surge ¡Mahalo! y cómo llega hasta el día de hoy?

Yo creo que prácticamente como todas las bandas: te juntas para tocar un poco con amigos y para dar conciertos para otros amigos. Empezamos haciendo fiestas en casas de colegas y como gustaba y nos lo pasábamos bien pues dijimos: vamos a tocar también en salas y tal. Entonces ahí pues lo normal: por el hecho de querer tocar en salas necesitas pensar un poco una propuesta, un nombre y saber un poco qué vas a hacer. Al principio íbamos tocando por ahí inconscientes casi, ¿no? Pero como tuvimos buen recibimiento y empezamos a ver que venía gente a los conciertos que no sólo eran colegas, decidimos pasar de sólo pasárnoslo bien y estar de cervezas y tal a plantear ser una banda seria entre comillas. Y nada, a partir de ahí empezamos a grabar algunas cosas y demás y hasta hoy. No hay algo trascendental en plan: a partir de ahora vamos a ser un grupo… Ha sido un poco el fluir de las circunstancias. Es cierto que cuando empezamos a publicar cosas ganamos algún concursillo de festivales, nos sacaron en Capitán Demo y en otros medios y vimos que funcionaba. No hemos sacado ningún LP porque también nos gusta un poco esto de la inmediatez, ¿no? Sacar un EP con cuatro temas, que pasara poco tiempo y sacar otro EP… Que las canciones llegaran rápido y que la gente las disfrutara. Hemos elegido llevar siempre ese rollo. Hay otras bandas que sí que sacan LPs y tal pero nosotros de momento no hemos pasado por esa etapa.

Parece que con la forma en que se consume música hoy día, la única forma de mantener la atención del público es ir sacando cosas poco a poco.

Al final lo que haces es crear contenido para la gente que te escucha. Es una pena. En el caso de ¡Mahalo! no hemos querido hacerlo porque tampoco nos hemos visto con la capacidad suficiente como para crear un largo que tenga sentido propio, ¿sabes? Pero es una pena que la forma de consumir música de la gente no le permita hacer largos a grupos que sí que les mola hacer esos trabajos más complejos y tal. En el caso de ¡Mahalo! hemos decidido ir poco a poco. Lo que sí es cierto es que la última publicación que hemos hecho, el EP que acabamos de sacar, ya tiene seis temas en parte por eso, porque hay un poco más de trasfondo.

¡Mahalo! es una forma de dar las gracias a toda la gente que te apoya como artista.

¿Entonces el LP lo tenéis en el punto de mira?

No. La verdad es que ahora mismo no tenemos nada en el punto de mira salvo movernos para tocar fuera. La idea es mover lo que acabamos de sacar, no pensamos nada respecto a crear o no crear de momento.

Por lo que dices de ir a tocar fuera… vuestra música la veo de fuera pero de fuera de España.

Puede ser. Esto es tan difícil como cuando te dicen: defínete a ti mismo. Es una historia que nunca sabes muy bien cómo gestionarla. A nosotros siempre nos han metido en el rollo de grupos de garage, puede que porque somos de Madrid. Los primeros conciertos así con un poco de renombre los dimos con los Parrots y nos han ido asociando un poco a ese rollo. Es verdad que nos mola el garage, el lo-fi y todo lo que se hace en la costa oeste de EEUU, los grupos de Burger Records y tal… Pero bueno, también hay otros colegas que nos han dicho: “joder, tío, suena como una especie de revival del primer indie este de los Strokes. Nosotros no tenemos puesto el objetivo ni en el rollo garage ni en el rollo revival del indie sino que bueno, como escuchamos la música que te he dicho de la costa oeste, creemos que las canciones nos tiran un poco por ahí.

Pero yo sí que os veo en el Fuzzville!!!, por ejemplo.

Claro, claro. Sobre todo por el directo, porque en directo las canciones se asalvajan. Están pensadas para eso: son canciones rápidas, canciones que dan un poco ese rollo.

¿Y hay algún festival que digáis: “aquí es donde yo me veo tocando”?

Para una banda que se está empezando a mover un poco como nosotros yo creo que cualquier festival que te deja un escenario a las seis o a las siete de la tarde te parece un festival cojonudo. Pero así españoles el Fuzzville!!!, el GetMAD! y por todo lo que mueve nos gustaría ir este año al Monkey Week porque mola conocer a otras bandas, mola enseñar lo que haces, y el rollo así de festi que tienen mola mucho.

Antes has dicho que os empezasteis a tomar más en serio la banda cuando comenzasteis a ver la repercusión gracias a la atención de los medios y a los concursos. ¿Qué importancia le dais a todo eso?

La promo que te hacen en radio o cuando nos dais visibilidad los medios para nosotros es la mejor forma de poder enseñar lo que hacemos a más gente. Eso mola. En lo referente a concursos lo que siempre rechazamos en plan a muerte son los concursos en los que se aprovechan de la voluntad de los grupos y de los amigos de los grupos para darse publicidad a ellos mismos. Me refiero a los concursos que son del rollo: para votar, tienes que dar like a mi página, compartir, no sé qué. Al final te están utilizando como una herramienta de promoción porque si tienes ahí a 30 grupos que están pidiendo votos a sus colegas y cada grupo tiene 200 votos es la publicidad gratuita más fácil del mundo. Entonces la verdad es que estamos un poco quemados de los concursos que se lucran en mayúsculas de la buena intención de las bandas y sobre todo de la buena intención de la gente que sigue a las bandas. Es una cabronada lo que hacen.

Luego hay otros concursos que todo lo contrario, ¿eh? Que nos parecen súper guays. El del Ebrovisión, por ejemplo, estuvo muy bien porque ellos mismos seleccionaron a los finalistas, entre los que estábamos nosotros, y dijeron: el voto del público influye pero es el jurado quien va a decidir. ¿Qué pasó? Que hubo bandas que nosotros estamos seguros de que hicieron trampas para conseguir votos porque veías 1300 votos y en sus vídeos de YouTube 90 reproducciones. Justo el jurado dio el veredicto y ganó el grupo que menos votos tenía y claro, la gente que tenía 1300 votos en plan: “esto es un tongo, no ha ganado el que más votos tenía, no sé qué…”. Y era justo por eso. Luego está la otra parte de la tostada que son las bandas haciendo trampa para conseguir más votos y ganar. Que luego les pillan, evidentemente. Si me doy cuenta yo, ¿no se va a dar cuenta un tío que está montando un festival? Pero repito: hay concursos que hacen una labor encomiable y que nos dejan sus escenarios a las siete de la tarde. Eso es la hostia.

Cambiamos de tercio. Como comentabas antes, os mola el sonido garajero de la costa oeste de los EEUU, ¿y qué más? ¿Cuál es el bicho raro de las cosas que escucháis?

Confluimos en los grupos que te comentaba antes rollo Burger Records como together PANGEA o Violent Soho. Jaime y Javi están bastante puestos en esa onda y nosotros nos vamos enterando más o menos un poco por las cosas que ellos nos enseñan. Luego así algún rara avis que haya por ahí… a Lucas, el batería, le gusta bastante la electrónica en plan Chemical Brothers…

Yo creo que la mayoría de bandas crea un discurso y hace una música pero luego los integrantes tienen ahí sus cosas que son de otro rollo, ¿no? Y está guay porque es una forma de enriquecerte y añadir cosas nuevas a lo que haces. En otro tiempo era más: yo soy rockero y el rock a muerte. Pero ahora, parece que gracias también a Internet, nos interesamos por más estilos. A mí por ejemplo me gusta mucho la música que se hace en castellano del rollo Rufus T. Firefly, Mucho, etc.

¿Y alguna vez habéis escuchado a una banda y habéis dicho: “así quiero sonar yo”?

No lo hemos visto así. Sí que es verdad que cuando estuvimos produciendo este último EP, como lo hicimos nosotros, pues sí que era en plan: mira cómo suena este disco de together PANGEA, o mira este rollo que tiene aquí no sé quién, o mira esta parte de los War on Drugs. O sea, sí que nos hemos fijado pero más desde un punto de vista técnico, no creativo. En el ámbito creativo siempre ha sido todo más espontáneo. Yo creo que hay una influencia más indirecta, algo como: escucho una cosa el martes y de repente el miércoles se me ocurre una melodía que es muy parecida pero no me doy cuenta.

¿Cómo ha sido lo de autoproduciros?

Yo me dedico a la producción musical, he estado trabajando en un estudio un par de años y ahora ya no trabajo allí pero sigo grabando a grupos de Madrid. Por otra parte, Jaime está terminando su carrera de producción musical, entonces estaba súper claro que lo íbamos a producir nosotros. Lo que hemos querido hacer siempre es disfrutar de los procesos: de grabar, de componer, de ilustrar la portada del EP, de hacer el videoclip… De momento, como lo podemos hacer, procuramos hacerlo nosotros.

Rechazamos a muerte los concursos en los que se aprovechan de la voluntad de los grupos para darse publicidad a ellos mismos.

¿Qué es eso de que (también) producís vuestra propia cerveza?

Tienes que poner cosas en la biografía que sean un poco gancho, ¿no? Producirla no sé pero beberla bastante [Risas]. Y además en plan gourmet ya un poco. Nos mola el rollo sibarita de la cerveza.

Lo del gancho había funcionado [Risas]. Para terminar: ¿¡Mahalo! por el significado o por lo sonoro?

Lo del nombre es una cosa que yo también me he preguntado siempre. Fue uno de los nombres que estaban dentro de la tormenta de ideas que hicimos para elegir uno y creo que lo elegimos por ambas cosas y más por lo que significa, ¿no? Tú imagínate que la gente no viniera a tus conciertos, que la gente no escuchara tu música, que la gente no te comprara una camiseta… Así no tendríamos ni gasolina para ir a Bilbao ni tendríamos la suerte de poder tocar en salas; no podríamos hacer nada. Entonces el significado está ahí escondido pero es una forma de dar las gracias a toda la gente que te apoya como artista.

Te ha quedado perfecto [Risas].

[Risas] No… que otra cosa somos pero melosos poco. Yo qué sé, salió ese nombre y creo que tiene un poco de trasfondo. Cualquier grupo vive de la gente que va a sus conciertos y le da feedback, de medios como vosotros que nos dan visibilidad, de los festivales que nos ponen escenarios y de las marcas que nos dicen: oye, vamos a hacer este evento. Sin toda esa gente seguiríamos en el local de ensayo y después de ensayar nos tomaríamos unas buenas birras pero ya no nos iríamos a tocar por ahí porque no nos vería nadie.

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