El segundo disco siempre es el más complicado. Es una obviedad con la que muchos críticos (o gente que jugamos a hacer críticas) podemos llegar a ser repetitivos, pero también es un hecho que un segundo álbum es el primero que de verdad genera expectativas. Ante esta tesitura, un artista o una banda tiene dos opciones, siempre que el primer elepé haya tenido un reconocimiento destacable: Experimentar, arriesgándose a que los fans puedan considerar semejante atrevimiento como un acto soberbio; o seguir con lo mismo, abogando por conservar lo ya logrado y ampararse en la regla no escrita que afirma que si algo está bien, ¿para qué cambiar?

Esta segunda alternativa es la que han tomado Royal Blood tras un primer trabajo que los puso en el mapa, más allá de su nombre homónimo, y en el que fueron varios los que nombraron a la banda como ‘la salvación del rock and roll anglosajón’, etiqueta hiperbólica que los medios británicos han convertido en cliché. No se puede negar que “Royal Blood” (Warner Bros. Records, 2014) era un bofetón armónico que se convirtió con todo merecimiento en nº1 en Reino Unido y fue, según datos oficiales, el disco debut inglés más rápidamente vendido desde 2011, reconocimientos que obligaban al grupo formado por Mike Kerr y Ben Thatcher a editar un LP a la altura. Algo que, quizás, han hecho de forma demasiado literal.

“How Did We Get So Dark?”: lo que funciona no se toca, aunque a veces debería

“How Did We Get So Dark?” posee las mismas características que su antecesor, adornadas con arreglos que se acercan al glam rock de los 70 y el glam metal ochentero y una duración propia de discos punk.

El dúo de Worthing anunció hace unos meses la salida de su segundo trabajo, noticia que fue recibida con gran interés. Producido por Jolyon Thomas y Tom Dogerty (quien ha colaborado con grupos de renombre como los Pixies o Killing Joke), “How Did We Get So Dark?” (Warner Bros. Records, 2017) posee las mismas características que su antecesor, adornadas con arreglos que se acercan al glam rock de los 70 y el glam metal ochentero y una duración propia de discos punk (poco más de media hora). Riffs pegadizos, una batería imponente y una voz más relajada que contentará a los seguidores de la banda, les aportará nuevo material para sus desbocadas actuaciones en directo, y poco más.

Fotografía: http://royalbloodband.com/

Riffs pegadizos, una batería imponente y una voz más relajada que contentará a los seguidores de la banda, les aportará nuevo material para sus desbocadas actuaciones en directo, y poco más.

El álbum abre con la canción que le da nombre (“How Did We Get So Dark?”). Un tema alejado del sonido ruidoso que da paso a una suave –en términos royalbloodianos– melodía instrumental bien guiadas por la domada voz de Kerr. Un track que evoca al art rock de Muse y que atisba el cambio de registro que muchos esperaban. Seguido por Lights Out, primer y muy bien elegido single de presentación que muestra el gran potencial que tiene la dupla. Un corte que suena característico y que bien podría ser utilizado para una banda sonora de una película de superhéroes, idea nada descabellada si nos atenemos a que Royal Blood han compuesto temas para films y series. Por su parte, “I Only Lie When I Love You es una canción con tintes setenteros y características del glam metal de finales de los ochenta: temática romántica acompañada de un sonido sucio. Además de ser el tercer y último single promocional, es un track bastante pegadizo que, lejos de ser de las mejores composiciones de la banda, es aceptable en un disco lineal. El compendio amoroso prosigue con She’s Creeping, que se mantiene gracias a su pegadiza instrumental y la percusión de Thatcher.

Quizá sobrevalorado por una crítica ansiosa de nuevas figuras, Royal Blood han optado por seguir la estela de un debut que tan buenas impresiones causó y han intentado edulcorar con arreglos un álbum que en ningún momento muestra novedades ni avances técnicos.

El ecuador del álbum lo conforma Look Like You Know, un track que no aporta nada nuevo y que da paso a una segunda parte en la que queda totalmente esclarecida la tónica conservadora de “How Did We Get So Dark?”. Where Are You now?es un excelente título retórico que refleja en el punto del elepé en que nos encontramos. De ahora en adelante, y tras una primera parte insustancial salvo un par de pinceladas, Royal Blood reafirman dos ideas contrapuestas: saben lo que les funciona, pero en ocasiones suenan demasiado a grupos stoner rock como Queens of the Stone Age, cualidad por la que siempre se les ha criticado y que en un primer proyecto podían justificar, pero no en un segundo. Aun así, “Where Are You Now?” es una muy buena canción. Mientras, Don’t Telles un tema lento con una guitarra resaltable. Quizá por aquellos que llaman a Mike Kerr ‘el Tom Morello del bajo’ o porque en “Lights Out” ya me habían dejado mosqueado, es una composición que se acerca al sonido de Audioslave (sobra mencionar que solo hago referencia al sonido, no a la voz). Hook, Line & Sinker” fue el segundo –y de nuevo, gran elección– single que la banda estrenó. Un enérgico track en el que, por si no ha quedado claro aún, Royal Blood se muestran como una buena banda cuyas desmesuradas etiquetas y comparaciones no le hacen gran favor. A continuación, Hole In Your Heart comienza de forma ligeramente parecida a “Figure It Out” y mantiene la esencia identificativa del grupo. Por último, Sleep se erige la canción más extensa del LP, con más de cuatro minutos de duración. Un cierre armónico de un trabajo tan esperado antes de su lanzamiento como descafeinado tras su escucha.

“Royal Blood” supuso un golpe sobre la mesa ante una escena musical que necesitaba frescura y agresividad. Quizá sobrevalorado por una crítica ansiosa de nuevas figuras, la banda británica ha optado por seguir la estela que tan buenas impresiones causó y ha intentado edulcorar con arreglos un álbum que en ningún momento muestra novedades ni avances técnicos, algo similar a lo que le ha pasado al nuevo trabajo de Kasabian, con la diferencia de que su último elepé es su sexto álbum de estudio, y el de Royal Blood el segundo. Eso sí, ni ahora son un grupo del montón, ya que este “How Did We Get So Dark?” tiene rasgos genuinos, ni antes eran ‘la salvación del rock and roll británico’.

Royal Blood – How Did We Get So Dark?

5.9

La capacidad que la prensa de un país tiene para catapultar o sepultar a un artista es innegable, pero en Gran Bretaña este efecto se multiplica por mil. “How Did We Get So Dark?” es un largo que ratifica las cualidades de Royal Blood, pero enmarca a la banda como una mezcla explosiva y, muy probablemente, efímera. Ya saben qué les funciona y lo han exprimido a la perfección, por lo que deben aprovechar su juventud para intentar expandir su horizonte.

  • El retorno de una de las bandas que más ha dado que hablar en el último lustro es una excelente noticia. Carne de cañón de festivales, un lanzamiento supone gira y merece la pena ver al dúo en directo.
  • La elección de los singles de presentación, sobre todo de “Lights Out” y “Hook, Line & Sinker”, fue un enorme acierto. Además de conformar los dos temas más reseñables, son dos canciones que funcionan de forma comercialmente eficaz.
  • Royal Blood tienen todas las virtudes para ser un referente del rock and roll contemporáneo. Este disco no es malo, en absoluto, y afianzará a los incontables fans que se ganaron sin ningún reproche en su debut.

  • “How Did We Get So Dark?” mantiene la línea de “Royal Blood”, pero sin ningún ápice que mejore a su antecesor, por lo que, quitando un par de temas, será fácilmente olvidable a finales de año.
  • La falta de ambición de una banda a la que crítica y público le habían otorgado todas las herramientas para marcar una época en un periodo en el que poco hay destacable. Royal Blood podrían haber sido un excelente tuerto en un mundo de ciegos, pero con este proyecto como mucho aspiran a ser un tuerto con una severa miopía.
  • Siempre se les ha achacado que se asemejan a Queens of the Stone Age y no hacen nada por evitarlo. QOTSA han adquirido ese legado en el que el continente predomina sobre el contenido, y se presta más atención al hecho de que sacan un nuevo disco que a los temas del mismo. Royal Blood aún tienen camino por recorrer para llegar a ese status.