A estas alturas no hace falta explicar que Phoenix son uno de los grandes exponentes de la escena alternativa global. Si uno hace una lista de introducción al pop-rock indie raramente va a obviar el cuarteto de Versalles, que compartirán la posición de insignia con formaciones del estilo de Vampire Weekend, Two Door Cinema Club o incluso Crystal Fighters. Para muchos Phoenix fueron la pista de aterrizaje a esto de la música indie, sobre todo a raíz del aclamado “Wolfgang Amadeus Phoenix” de 2009, que incluía temas tan consolidados como “Lisztomania”, “1901”, “Lasso” o “Rome”. Motivos suficientes para que se convirtiera en el Grammy a mejor álbum de música alternativa.

Es por eso que el lanzamiento de el nuevo disco de Phoenix nos sirve como guía para entender la dirección de una escena musical que ha evolucionado mucho desde los 2000, y ahora más que nunca, cuando parece que los sintetizadores son las nuevas guitarras y la parte más ‘hortera’ de los ochenta ha hipnotizado a algunos grupos de aquella generación. En el caso de los franceses, mucho más veteranos que algunos compañeros de viaje, han decidido sumarse al gusto por el retro-pop sin que el petardo les explote en las manos: nos resulta familiar porque sigue acorde con su propio sonido y estética y a la vez nos puede llegar a sorprender que a través de este disco nos inviten a un curioso viaje a Italia, en el que nos esperan helados, estrellas de los clásicos de Antonioni y Fellini y mucho amor mediterráneo.

Fotografía: Emma Le Doyen

El Viaggio In Italia de Phoenix

La nueva propuesta de Phoenix sigue acorde con su propio sonido y estética y a la vez nos puede llegar a sorprender que a través de este disco nos inviten a un curioso viaje a Italia, en el que nos esperan helados, estrellas de los clásicos de Antonioni y Fellini y mucho amor mediterráneo.

“Ti Amo” despega hacia esa Italia veraniega de manera estelar: “J-Boy” es uno de los temas capitales del disco, una buena manera de recordarnos como de ‘catchy’ podían ser las melodías de los franceses incluso bajo este tinte euro-pop. El sonido clásico de Phoenix sigue ahí: sintetizadores, distorsiones y estribillos muy pegadizos. El nivel se mantiene en “Ti Amo”, cuyo inicio a lo 8-bits construye la gradación retro-pop que da paso a la divertida historieta de amor que canta Thomas Mars, un amor al más puro estilo Erasmus (“Love YouTi Amo! Je T’aime! Te quiero!”que entra de maravilla gracias al juego combinado de percusiones y tambores que utilizan para el fondo con unos sintetizadores pensados para conseguir ese refugio alejado de la violencia europea con el que afrontaron el álbum. Recordemos que “Ti Amo” fue un LP concebido durante los cercanos atentados de París en noviembre de 2015 y los siguientes episodios de violencia en una Europa cada vez más decadente. Pese a este panorama, y con el ascenso de otros álbumes de matiz político y mucho más oscuros, puede resultar un poco sorprendente que el grupo de rock por excelencia de Francia no haya plasmado esa realidad en su disco, y que éste sea tan cálido, amable y distendido. Mars ha argumentado que esto se debe a cierta desconexión entre la música de Phoenix y lo que estaba pasando. El disco fue una reacción espontánea, un colorido punto brillante en un momento oscuro para la sociedad occidental. El positivismo y la diversión son el estado natural del grupo, y así entienden ellos “Ti Amo”; como un brote de luz que recuerda el amor europeo, lejos del miedo. Música alegre en momentos difíciles: al final, siempre llega el verano en el Mediterráneo.

El disco es una reacción espontánea al tenso clima sociopolítico en Europa, un colorido punto brillante en un momento oscuro para la sociedad occidental. El positivismo y la diversión son el estado natural del grupo, y así entienden ellos “Ti Amo”; como un brote de luz que recuerda el amor europeo, lejos del miedo. Música alegre en momentos difíciles: al final, siempre llega el verano en el Mediterráneo.

Bajo esta premisa entendemos un “Tuttifrutti” afrancesado, un tema en el que Phoenix nos invitan a estas vacaciones perfectas. Tanto letra como melodía hacen gala del ‘todo incluido’; guitarras, bajos y sintes suenan tan frescos como han sonado siempre, incluso con ciertos toques funkys. Pese a ello, el tema no suena tan distante a ese canónico “Trying To Be Cool” de su anterior trabajo.

El toque italiano se dispara en “Fior di Latte”, cuyos besitos acaramelados conocimos en abril, gracias al anuncio de Calvin Klein que dirigió Sofia Coppola. El “Fior di Latte” es uno de los ingredientes de la Pizza Napolitana y también uno de los sabores de helado más populares en Italia. Pero aquí representa el sabroso gusto del amor, desde un punto de vista pasional: “Come on, come on, come and provide it. Let’s be quiet and wrap it up. Give me your fior di latte. La festividad italiana continúa en “Lovelife” cuyas líneas centrales de sintetizador parecen sacadas de un videojuego de los ochenta. La melodía flota sobre los cánticos al amor, que sigue pese al desencanto. Más dinámica se desarrolla Goodbye Soleil”, con unas primeras cuerdas que nos recuerdan inevitablemente a la célebre “Something About Us” de Daft Punk pero con una traducción bastante más euro-sintética. En “Goodbye Soleil” prosiguen con la voluntad de unificar idiomas, cantando los estribillos en francés que posteriormente se mezclan con su inglés parisino habitual.

El recorrido queda demasiado estancado en ese paraíso vacacional: “Ti Amo” presenta puntos irregulares que mueven el álbum entre las aguas de los éxitos de pista de baile y temas indie más reposados y previsibles.

Fleur De Lys” funciona bien en conjunto, con la perspectiva del disco, pero en este mismo contexto no nos aporta nada significativo, o nada que no nos hayan dado ya en “Ti Amo”. Pese a ello, como tema suelto tiene la fuerza para convertirse perfectamente en un temazo de pista de baile. Esta observación va a dominar la parte final del disco, en la que encontraremos temas que no parecen alcanzar la categoría de memorables (como sí pasa con los tracks iniciales del disco) pero que no nos atreveríamos a calificar como malos. Simplemente, nos dan lo que ya sabíamos. Siguen a rajatabla la línea editorial del disco, por lo que el elemento ‘catchy’ y atractivo se mantiene, pero les cuesta más sorprendernos. A todo esto sólo apuntaríamos una excepción: “Role Model”, por su ejecución predominantemente guitarrera y por unos estribillos notables, cuyos repetitivos “Role, Role, Role nos inclinan a pensar en un pequeño guiño al “Rome, Rome, Rome que oíamos en “Wolfgang Amadeus Phoenix”. Como en aquella pieza, aquí las guitarras, la voz y los sintetizadores se interconectan con un dinamismo y un dominio que se dejan disfrutar sobre todo en la parte final de la canción. En “Via Veneto” juegan con un italiano que no acaba de aportar la profundidad que buscan. Una breve balada que suena más volátil de lo que realmente es, ya que finalmente queda un poco eclipsada por “Telefono”, cuyas letras sobre relaciones a distancia con alguien de Hollywood (ejem, Sofia, ejem) suscitan más curiosidad que las de “Via Veneto”. La voz distorsionada casa muy bien con el toque italopop que añaden unos persistentes sintetizadores. La canción se deja llevar por esa leve melancolía debida a estar lejos de aquella persona a la que uno ama, con todas las dudas que aparecen por la distancia.

En definitiva, nos encontramos con un álbum que cumple el objetivo que Phoenix se proponían: celebrar un verano en una Italia paradisíaca y hacernos saborear el helado y los rayos de Sol mediterráneos a base de sonidos de sintetizadores alegres y coloridos. Pese a ello, el recorrido queda demasiado estancado en ese paraíso vacacional: “Ti Amo” presenta puntos irregulares que mueven el álbum entre las aguas de los éxitos de pista de baile y temas indie más reposados y previsibles. No obstante, el disco transcurre en un plano la mar de agradable, accesible y procura estimular el amor generalizado que suscitan los de Versalles.

Phoenix – Ti Amo

7.3

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

Phoenix se citan con nosotros en una Italia radiante y veraniega donde pueden rememorar las raíces de algunos de sus componentes al son del italopop más ochentero sin perder su propio rumbo discográfico. Helados, sol y amor multilingüístico en el que probablemente sea su disco con una línea editorial más marcada. Calidez pop sintetizada con un regustillo a The Strokes, Kraftwerk o a las piezas más dulzonas de los primeros Daft Punk.

Up

  • Lo bien que ha quedado la aproximación a los sonidos retro, coherentes con la aventura italiana y sobre todo acordes con el sonido clásico de Phoenix.
  • El buen estado de salud en el que se encuentran los franceses. Siguen siendo capaces de sacarnos a bailar en temas como “Fleur de Lys”, “Tuttifrutti” o “Ti Amo”.

Down

  • Quizá debido a la larga sombra de sus álbumes anteriores, no consigue sobrepasar sus clásicos, pese a que tiene lanzas que sobresaldrán seguro en su discografía.
  • El álbum indaga mucho en este viaje italiano perfecto, y a nivel sonoro puede quedar demasiado estancado en esa construcción del paraíso.
  • Se echa de menos la variedad que sí se encuentra en otros discos como “Wolfgang Amadeus Phoenix”, “Bankrupt!” o “United”.

Compartir