El festival vitoriano conoce de primera mano la cara subterránea de la escena rock, las pelusas de polvo que se almacenan en las esquinas de los sótanos y los decibelios que tratan de recuperar la esencia más cruda y primigenia. Por ello el cartel abunda en bandas de rock duro, garaje y esquirlas psicodélicas que son espolvoreadas sobre algunas de las agrupaciones más carismáticas que acuden al evento.

Siendo imposible rescatar y destacar la calidad de todas ellas hemos decidido emprender una lista con los diez nombres que no te vas a arrepentir de escuchar o incluso haber descubierto en tu visita al Azkena Rock Festival 2017.

JOHN FOGERTY

Sería absurdo comenzar a hablar de cualquiera de las opciones que nos facilita el festival sin empezar con uno de los cabezas de cartel que tanto impacto generó en la música de finales de los 60 acercando las tradiciones populares americanas al público con una actitud tan sencilla, original y, especialmente, humana. El que podría considerarse líder de la Creedence Clearwater Revival ha anunciado para alegría de los seguidores del rock clásico que piensa recuperar el listado de canciones de sus actuaciones del 69, con diferencia la época más prolífica de la banda. Y es que fueron tres los álbumes que lanzaron en dicho año (“Bayou Country”, “Green River” y “Willy and the Poor Boys”), bajo la presión creativa de Fogerty, que comprimió aquí su etapa compositiva más deslumbrante. Más eléctrico y civilizado que antes, no ha permitido que los músicos acompañantes rebajen el nivel de sus directos, y todavía algunos solos de teclado y guitarra se cuelan entre sus antiguas partituras, manteniendo siempre su compromiso con el barro y el obrero americanos.

CHEAP TRICK

Vándalos, vaqueros, corbatas y una androginia exclusiva entre lo rebelde y lo establecido son característicos de la primera sorpresa que depara el festival. Cheap Trick destacaron a finales de los 70 con fabulosas irreverencias (“He’s a Whore”, reconstruidas por los experimentales Big Black) y muestras de madurez (“Surrender”, uno de las más tonadas más fácilmente reconocibles por los asiduos a las radios rockeras) intercaladas a tiempo parcial para crear cuatro de los discos más originales de la década muriente. Aunque en directo el lado más explotado sea el de su pasado melenudo, su vertiente power-pop a lo Big Star y sus disparatadas versiones siguen estando presente. No faltan momentos más creativos en medio de tantas melodías conocidas y animadas. ¡Y ojo a todas las extravagancias en blanco y negro que suben al escenario!

THE CULT

Desde los años 80 el festival rescata con su máquina del tiempo a una de las agrupaciones más cambiantes de la época. Comenzando con un sonido post-punk creativo e inocente, la banda tornaría poco después del segundo LP (el fabuloso “Love”) un rumbo más acorde con el estilo de dicha década: el rock duro, el que ofrecen en sus directos y sobre el que el grupo supo mantenerse por encima del nivel de muchos de sus coetáneos. En los últimos años éstos han destacado por realizar una acertada combinación de temas rockeros con otros más melódicos, si bien nos va a costar más reencontrarnos con aquellas raíces góticas y alternativas que marcaron sus inicios y que los convirtieron en algo más que otra banda de la época en la que las radios declararon su amor por el rock duro y su vertiente más melodramática.

THE HELLACOPTERS

Digno de mención que el Azkena aliste entre sus filas a uno de los iniciadores del movimiento garage revival que abunda en su cartel, y es que, aunque nunca dejó de aparecer en la escena, el rock crudo y subversivo de los Stooges, antes de entregar su corona a The Strokes o The White Stripes, tuvo que presenciar un renacimiento en manos de bandas como Oblivians, New Bomb Turks o la presente. Nos espera un elevado nivel de raspado, bailes violentos y algunos pasajes ambientales que diluirán la oleada sónica proveniente del escenario.

THE SOULBREAKER COMPANY

Después del inesperado éxito de “Itaca” en 2010 la banda se dio a conocer en el panorama internacional con un regustillo a rock de garaje, pero la singladura que ha venido marcando la banda española está más cerca del progresivo, del blues y la psicodelia, y eminentemente de un estilo personalísimo que vagamente me trae a la mente a Mastodon, sustentado en los temas de larga duración, las rupturas alucinógenas y los interludios instrumentales. Verdaderamente hay pasajes muy logrados entre ellos. Por cierto, no es la primera vez que los vemos en los escenarios del Azkena, y como en anteriores ocasiones esperamos que ese sonido que apela más al cerebro que a las piernas siga contaminando nuestra percepción de los colores del exterior.

KING’S X

Pero si una banda ha sabido mantenerse fiel a su tendencia originaria, incluso en los directos, ésos han sido King’s X. Con un estilo a medio camino entre el rock duro y el progresivo, sin profundizar en las atmósferas de unos Porcupine Tree o unos Tool, añaden vertiginosos solos y texturas características a canciones que lidian lo menos posible con los artificios rítmicos y los sintetizadores. Resulta imposible tachar a la banda de pretenciosos, pero al mismo tiempo no ofrecen ni una pizca de la extendida banalidad de algunos conjuntos de heavy metal.

GRAVEYARD

Otra de las escenas insurgentes, ya revelada en unos prontos Kyuss, Monster Magnet o los más extendidos Queens of the Stone Age a principios de los 90, es la ataviada con las arenas del desierto, las motocicletas y la parsimonia resultante del consumo de marihuana. Hablamos del stoner rock, a cuya cita atienden sin duda los suecos Graveyard, con una estética oscuramente country pero una velocidad inusitada para aquellos conjuntos que hubieran triunfado en la escena humeante de los 70. Desde sus comienzos la banda ha demostrado su afinidad con la psicodelia y el blues zeppeliano en una tónica propia que en esencia devuelve el vigor y el espíritu de aquella época. Un espectáculo que encantará a los clásicos y prendará a las generaciones que todavía no hayan descubierto las escenas del desierto y el clamor de una tormenta de arena.

MICHAEL KIWANUKA

Un punto notoriamente distintivo nos lo ofrece el cantante británico de soul. Su figura encaja perfectamente en la nueva escena, capitaneada por D’Angelo, pero con un formato probablemente más accesible, y siempre de la mano de su fiel guitarra eléctrica. Sobre el escenario no le faltan palmadas ni interacción con el público y el espectáculo promete compaginar a la perfección los ritmos más bailables con la sensibilidad del espíritu negro buscando hacerse un hueco en la sociedad blanca, tal y como clamó en su último elepé.

TYGERS OF PAN TANG

A la sombra de Iron Maiden y Saxon hubo toda una generación de agrupaciones que trataron de renovar y ‘britanizar’ el sonido de la escena heavy de los años 70 en la década posterior. De esta alquimia nació Metallica, Venom y la ola de thrash, black y death que triunfó a continuación. Por supuesto, ninguno de estos rasgos extremos están presentes en los Tygers, un conjunto ameno que recuerda con gracia a Budgie, a los UFO o incluso a los años dorados de Scorpions. Dentro de su simpleza, los británicos logran contagiar al público con ese ambiente despreocupado pero ornamentando su sonido con centenares de adornos que marcarían el heavy de los años posteriores. No faltarán las baladas: la dicotomía necesaria para reposar en unas noches tan ajetreadas como éstas.

THUNDER

Siguiendo una matriz más radiofónica aunque igualmente próxima al rock duro llegan los británicos Thunder, con una deliciosa cesión al blues y la música americana, aunque su origen británico delata claramente sus influencias. Con “Laughing on Judgement Day” se marcaron un discazo que pretendía decir: no somos como todos. A pesar de la extensión de sus trabajos (en su mayoría por encima de la hora) logran llevar por una buena senda la mezcla entre temas de corte más rockero y baladas callejeras.