Recuerdo que eras contradictorio, abusando de tu influencia. A veces hice lo mismo. Abusé de mi poder, lleno de resentimiento. Resentimiento que se transformó en una profunda depresión. Me encontré gritando en una habitación de hotel. No quería autodestruirme. La maldad de Lucy me rodeaba. Así que hui en busca de respuestas, hasta que llegué al hogar”.

Después de salir de Compton con su álbum anterior, Kendrick se perdió entre los excesos de una rockstar y la soledad de la fama. Era consciente de que no era el mismo chico que rodaba por las calles de Compton subido a un Toyota blanco escuchando las canciones de Tupac y necesitaba contarlo. Después de abrir las puertas de Compton a todo el mundo, Kendrick decidió que era el momento de enseñarles a sus amigos cómo era el mundo de verdad.

“To Pimp a Butterfly”: la obra maestra del conscious rap del siglo XXI

Los dos años que pasaron entre un álbum y otro no son suficientes para explicar todas las sensaciones que vivió la joven esperanza de Compton: miedo a la eternidad, resentimiento consigo mismo por no ayudar a su hermana y sentimiento de culpa por salir del barrio se mezclan en los 16 cortes de “To Pimp a Butterfly”.

To Pimp a Butterfly” es una continuación de “good kid, m.A.A.d City”. Los dos años que pasaron entre un álbum y otro no son suficientes para explicar todas las sensaciones que vivió la joven esperanza de Compton: miedo a la eternidad, resentimiento consigo mismo por no ayudar a su hermana y sentimiento de culpa por salir del barrio se mezclan en 16 cortes que han hecho de “To Pimp a Butterfly” un clásico instantáneo de la música.

El mérito de este disco no es convertir un álbum de conscious rap típico en una ópera con tres líneas narrativas distintas. El mérito de “TPAB” radica en no morir en el intento y conseguir que estas líneas argumentales funcionen bien independientemente de las demás. Así pues, Kendrick Lamar ha conseguido salir de la sombra del “Black Messiah” de D’Angelo y convertir un álbum de música rap en una ópera. Porque seamos claros, “TPAB” no es un álbum de música, es una ópera que visualizas en tu cabeza y que va avanzando según lo hace el LP.  Además, la forma en la que Kendrick interpreta los personajes, cambiando de voz a su antojo, hace que sea mucho más fácil visualizar una representación teatral de “TPAB”.

Kendrick Lamar ha conseguido salir de la sombra del “Black Messiah” de D’Angelo y convertir un álbum de música rap en una ópera que visualizas en tu cabeza y que avanza según lo hace el LP.

Desde el genial “Every Nigger Is a Star” de Boris Gardiner hasta la conversación con Tupac hay hueco para un intenso desfile de emociones, denuncias sociales y críticas a la industria envueltas en un marco musical muy concreto: el G-funk, el soul, spoken word, el jazz y el rap clásico. El motivo es bien sencillo: Kendrick le echa un pulso al ‘fast food’ musical del trap y a la industria convirtiendo su álbum en algo eterno y presentando un trabajo con un sonido arcaico y sin ningún tema comercial. Con artistas como Pharrell Williams, Flying Lotus, Snoop Dogg, Thundercat, Soundwave, Rahki, Terrace Martin o Knxwledge ayudándole a crear esta Capilla Sixtina musical, Kendrick consigue darle la espalda a la industria y crear algo que va mucho más allá de la música.

En un momento en el que los álbumes no son más que una playlist con muchas canciones creadas bajo la demanda de la radiofórmula es difícil encontrarnos con discos que le den tanta importancia al concepto general del mismo. En este caso, el concepto sobre el que gira “TPAB” es simple: no dejamos crecer a la mariposa porque la estamos ‘pimpeando’ desde dentro (‘pimp’ es un proxeneta y el término haría referencia a prostituir la belleza de la mariposa y no dejarla crecer). Bajo este concepto, Kendrick Lamar crea tres líneas argumentales sobre las que solidifica su discurso y desarrolla sus argumentos para convertir “TPAB” en una acertada disertación sobre los principales problemas de la comunidad negra en Estados Unidos.

Los falsos ídolos de la industria musical

Desde el genial “Every Nigger Is a Star” hasta la conversación con Tupac hay hueco para un intenso desfile de emociones, denuncias sociales y críticas a la industria envueltas en un marco musical muy concreto: el G-funk, el soul, spoken word, el jazz y el rap clásico.

La primera de las líneas argumentales (o interpretaciones) que nos deja Kendrick Lamar es que el principal problema de la industria musical radica en que los propios artistas no se respetan a ellos mismos. En “Wesley’s Theory” nos encontramos a un Kendrick adolescente (como representación de todos los artistas) que sueña con llegar a ser el número uno para conseguir coches caros, chicas y dinero. En este primer corte del disco nos encontramos por primera vez con un personaje llamado Lucy: una representación de las tentaciones que tienen los artistas, encarnada con la voz del Tío Sam, y que provoca que muchos de ellos no consigan mantenerse en el juego de la música durante muchos años. Como bien dice Dr. Dre: llegar es fácil pero mantenerse es muy complicado. Por este motivo, Kendrick empieza aconsejando a los nuevos artistas que no se fíen de la industria porque nunca da nada gratis y siempre vuelve para cobrarse las deudas, como bien se ejemplifica en el genial outro de esta primera canción.

Para Kendrick Lamar la industria musical no está interesada en productos de calidad, sino en productos que sean vendibles, que proliferen artistas sin talento para convertirlos en superestrellas y proyectar una imagen concreta a los nuevos, con el fin de matar la creatividad del rap y convertir esta música en un género dócil y fácil de controlar.

Para Kendrick Lamar la industria musical no está interesada en obras de calidad, sino en productos que sean vendibles. Sin ir más lejos, en “For Sale?” llega a la conclusión de que a la industria le interesa que proliferen artistas sin talento para convertirlos en superestrellas y proyectar una imagen concreta a los nuevos, con el fin de matar la creatividad del rap y convertir esta música en un género dócil y fácil de controlar. De hecho, a lo largo del álbum podemos encontrar varias frases que van directas para Drake por llenarse los bolsillos mientras se vacía el alma. Quizá por este motivo, a partir de este elepé empezamos a ver un Kendrick Lamar que dejó de lado la ropa de moda y empezó a vestir sudaderas básicas y las típicas gorras de Compton. Esta es otra forma de reivindicar que su música es él y no el marketing que hay alrededor, como bien explica en “Momma”.

Al final, la crítica que Kendrick Lamar hace a la industria es bien sencilla: son los propios artistas los que siguen manteniendo el mismo ‘status quo’ en la industria musical, debido a que se conforman con un poco de dinero en vez de intentar hacer música eterna. Es decir, son los propios artistas los que siguen ‘pimpeando’ la mariposa desde dentro y no dejan que ésta crezca y despliegue sus alas para volar.

La desigualdad racial en Estados Unidos

Kendrick cree que los artistas que hablan de traficar y de que lo único que importa es el dinero están contribuyendo a que la comunidad negra siga institucionalizada y nunca consiga dar lo mejor de sí.

Pero la influencia de los raperos va mucho más allá de la industria musical y terminan convertidos en falsos ídolos para la comunidad negra, que ve en ellos un espejo en el que mirarse para lograr salir del barrio. Aquí es donde cobra gran importancia el término “Institutionalized”: las personas pobres necesitan conseguir más dinero para satisfacer sus necesidades y terminan escogiendo caminos poco acertados que institucionalizan una determinada forma de actuar en determinados barrios. Así pues, Kendrick cree que los artistas que hablan de traficar y de que lo único que importa es el dinero están contribuyendo a que la comunidad negra siga institucionalizada y nunca consiga dar lo mejor de sí. De hecho, en el estribillo de “Institutionalized” podemos ver qué es lo que más desean las personas de Compton.

Snoop Dogg le recuerda a Kendrick que por mucho que quiera no puede desprenderse totalmente de su barrio porque siempre va a llevar sus costumbres y sus recuerdos allá donde vaya, pero debe intentar ser un líder para ellos. En “King Kunta” observamos la dualidad que persigue a Kendrick a lo largo de todo “TPAB”: es un rey para los suyos pero no deja de ser un esclavo para las demás personas en el mundo, al igual que la comunidad negra. Porque si nos paramos a pensarlo, al final todos terminamos siendo esclavos del dinero y nos supone un auténtico problema hasta gastar un dólar, como en “How Much A Dollar Cost”. Si eres de Compton sabes que tienes más posibilidades de morir antes de los 25 que de sacarte una carrera universitaria. Los líos con la policía, las luchas de bandas y la inestabilidad económica de las familias hacen que muchos jóvenes se tiren a la vida de ‘Thug’. Kendrick se siente culpable porque él ha logrado salir y ve como muchos de sus amigos terminan muertos en guerras de bandas, como bien explica en “U”.

La comunidad negra ‘pimpea’ la mariposa hasta no dejarla desplegar sus alas y a menudo tiende a caer en la doble moral de defender los valores y el respeto de su comunidad pero siguen asesinándose entre sí por guerras de bandas.

Pero lo cierto es que tras escuchar “TPAB” se puede señalar al principal enemigo de la comunidad negra en Estados Unidos: las clases altas con poder y dinero. En “The Blacker The Berry” y en “Hood Politics”, Kendrick echa las culpas a las altas esferas y al FBI por introducir el crack en los barrios marginales y destrozar la vida de muchas familias. En ese momento condenaron a todos los jóvenes a la adicción y al crimen. Y volvemos al punto inicial: los negros ‘pimpean’ la mariposa hasta no dejarla desplegar sus alas. Es más, la comunidad negra a menudo tiende a caer en la doble moral de defender los valores y el respeto de su comunidad pero siguen asesinándose entre sí por guerras de bandas. Esta idea está muy relacionada con la doble moral que existe en la música: todos quieren que vuelva el conscious rap pero, si así fuera, Killer Mike sería disco de platino.

La propia identidad como religión

Con “To Pimp a Butterfly” estamos ante un disco que se coronó como culmen del conscious rap en el siglo XXI y que ha sentado las bases de un tipo de sonido para los nuevos artistas que vienen detrás como Anderson .Paak o Chance The Rapper.

Normalmente se suele acusar a Kendrick Lamar (con bastante acierto) de ser un poco ‘easy listening’ y promover el ‘status quo’ social, debido a que cree en Dios y considera que hay que tener paciencia y que el futuro siempre será mejor. Pero lo cierto es que el mensaje de Kendrick en canciones como “Alright” se basa más en la idea de que si haces todo lo que esté en tu mano para conseguir tus metas tendrás más posibilidades de alcanzarlas. El hecho de que Kendrick sea un líder para tanta gente y que él no sea capaz de quitarse el sentimiento de culpa por salir del barrio le hizo caer en el alcoholismo ya en la época de “Swimming Pools”. En la actualidad, Kendrick ha salido de todos esos problemas e intenta mantenerse fiel a sí mismo para evitar todas las tentaciones que Lucy (encarnación de Lucyfer) le pone en su camino.

Por último, uno de los pilares básicos de “TPAB” para Kendrick es su conexión con los ancestros en su viaje a África. Tras volver de la ‘Tierra Madre’, Kendrick entendió que la cultura americana sólo intenta aprovecharse de toda la cultura afroamericana a través de una descontextualización de la identidad de la comunidad negra. De esta forma, en “Complexion (A Zulu Love)” nos encontramos al Kendrick más populista y ‘easy musician’ defendiendo la igualdad de todas las personas sean de la raza que sean. Al final, Kendrick Lamar sólo está criticándose por un motivo: haber ‘pimpeado’ la mariposa desde su posición. Desde el momento en el que se dio cuenta, decidió cambiar su forma de pensar y entrar más en contacto con sus emociones. Ahora vuelve otra vez al barrio para contarle a Dave y Chad sus experiencias por el mundo.

Sin duda, con “To Pimp a Butterfly” estamos ante un disco que se coronó como culmen del conscious rap en el siglo XXI y que ha sentado las bases de un tipo de sonido para los nuevos artistas que vienen detrás como Anderson .Paak o Chance the Rapper. Lo mejor que tiene “To Pimp A Butterfly” es que puedes escucharlo una vez y quedarte con un mensaje superficial. No obstante, es un disco que va ganando calidad conforme vas dándole escuchas, analizando sus letras y entendiendo las complejas metáforas que utiliza el rapero de Compton.

Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly

9.7 INSTANT CLASSIC

Después de llevar el mundo a Compton con su disco anterior, Kendrick vuelve al barrio para trasladar a su gente todas las enseñanzas de estos dos años. Estamos ante un trabajo con una complejidad musical y lírica sin igual dentro del panorama de rap en los últimos años, a medio camino entre un álbum de música, una ópera y un ensayo, en el que Kendrick reflexiona sobre la religión, su propia identidad, la discriminación racial y la industria musical.

  • La capacidad de Kendrick para crear tres líneas argumentales totalmente diferentes dentro de un mismo álbum.
  • Las colaboraciones le dan el toque final en los puntos donde Kendrick no logra hacerlo solo.
  • La música de “To Pimp a Butterfly” está cuidada al detalle y la convierte en una pieza única dentro de un panorama musical repetitivo.

  • La banalidad con la que trata ciertos temas espirituales o de calado social.
  • Que no se le haya dado el mérito suficiente al “Black Messiah” de D’Angelo por su influencia en esta obra.