Hay proyectos que nacen con la necesidad de transmitir una sensación de intimidad, calma y sosiego de un artista concibiendo su arte en los confines de un dormitorio. Por otro lado tenemos proyectos que se sitúan en el polo opuesto y anhelan hacer todo el ruido posible desde el primer instante en el que llegan al mundo. Se me ocurren dos ejemplos bien claros al respecto: Arcade Fire y nuestros protagonistas de hoy, San Fermin.

“Belong”: menos es más

San Fermin han sentado cabeza y han conseguido componer su álbum más coherente hasta la fecha; las ideas están más ordenadas y esa necesaria tranquilidad les ha permitido concebir algunas de sus mejores piezas.

San Fermin es el proyecto artístico del neyorokino Ellis-Ludwig Leone, quien busca trasladar los conocimientos adquiridos estudiando composición en Yale a producciones típicamente pop y de corte orquestal. Desde sus primeros temas dejó patente que este proyecto apuntaba alto, poniendo sobre la mesa toda su esencia: arreglos de cuerdas, coros, vientos madera, baterías apabullantes y un embelesador equilibrio entre una voz sensual masculina de tonos bajos (un saludo, Matt Berninger) y una femenina más atronadora para dar lugar a una atmósfera global en la que todo se complementa a la perfección. Ahora bien, si de algo han pecado los dos primeros álbumes de este grupo es de que los elementos barrocos de su propuesta acababan derivando en rococó. Es decir, en numerosas ocasiones el asunto se desbordaba hacia composiciones demasiado explosivas y caóticas. Y ojo, eso no les ha impedido firmar grandes temas como “Renaissance!” o “Jackrabbit”, pero el conjunto te dejaba con una sensación agridulce. Por cada buena idea nos encontrábamos con una orquesta de cámara intentando introducirnos otro concepto diferente a base de golpes.

Fotografía: https://www.npr.org/

En “Belong” han sabido mantener la apuesta original introduciendo algo nuevo: calma. A lo largo de sus trece cortes encontraremos a unos San Fermin más tranquilos, pero no por ello más aburridos.

Por suerte, en “Belong” han sabido mantener la apuesta original introduciendo algo nuevo: calma. La madurez que han ido adquiriendo con el paso de los años les ha permitido descubrir que sonar más fuerte no es sonar mejor. A lo largo de los trece cortes que conforman este trabajo encontraremos a unos San Fermin más tranquilos, pero no por ello más aburridos. Basta escuchar Openy “Bride para comprobar la energía y los ingredientes que van a llenar este disco: detalles electrónicos, melodías que crecen con serenidad, explosiones de cuerdas, coros y baterías. No había una mejor combinación para abrir “Belong”, y es que resulta lo suficientemente atractiva para adentrarnos en su interior y descubrir la evolución que han experimentado como banda. Esto les ha llevado a situar como referentes nombres algo lejanos a la identidad más dramático-orquestal que protagonizó su debut y fijarse, por ejemplo, en la Björk de “Medúlla” en “Oceanica, introduciendo ciertos arreglos que recuerdan al quinto álbum de la islandesa y terminan desembocando en “August”. Tanto este corte como Better Companyconsiguen erigirse como los dos más pegadizos del disco gracias a sus melodías simples (pero altamente adictivas), a los toques de sintetizador y a la ausencia de grandes histrionismos musicales en aras de potenciar la parte vocal y una estructura que culmina en cierres apoteósicos.

Hasta aquí Ellis ha puesto en boca de Allen Tate y Charlene Kaye letras que hablan de amor, de encontrar a la persona adecuada y temáticas similares algo genéricas. El primer momento de reflexión y sinceridad llega con “No Promises, último tema compuesto para el álbum y el cual, con un arreglo pop que bien podría haber firmado Ariel Rechtshaid, es una dedicatoria a toda la banda. Junto con Belong forma una suerte de oasis romántico que nos permite coger fuerzas entre melodías suaves de cara a la recta final.

Los de Nueva York aún tienen aspectos por pulir y tienen que vencer la necesidad de jugar al ‘más es más’ que en ocasiones les juega una mala pasada.

Bonestal vez sea el tema que más se aleja estilísticamente de la sonoridad propia de San Fermin, pero eso tampoco le impide ser uno de los mejores que han firmado, representando la sensualidad desde un punto de vista algo R&B. La voz de Allen siguiendo la batería acaba resultando hipnótica, y la atmósfera suave creada por los metales y el viento madera es brillante. Por desgracia, San Fermin debieron pensar que era necesario activar y estimular el álbum de alguna forma, y meten la pata con una Dead que recupera la vena caótica de los anteriores álbumes. Resulta algo disonante e incómoda con esos bajos tan potentes y el vocal de Kaye tan intenso. Por suerte, para compensar llega “Perfume”, un track que recuerda a las HAIM más sintetizadas y pegadizas.

El último conjunto de canciones comienza con Cairo”. Tiene una instrumentación algo tímida y, sin embargo, uno no puede más que entregarse ante las subidas ocasionales y un estribillo altamente adictivo. Por su parte, Palisades/Stormvuelve a dar en el blanco con dos mitades bien diferenciadas: primero con una base de piano y voz y después con una segunda parte que no es más que un desarrollo instrumental preciosista concluyendo en una atmósfera onírica. Y el final de la placa podría haber sido este, pero la encargada de cerrar es la semi acústica y lineal Happiness Will Ruin This Place”, la cual, sinceramente, echa por tierra la magia del corte anterior.

A pesar de este último tropiezo, no podemos negar algo evidente: San Fermin han sentado cabeza y han conseguido componer su álbum más coherente hasta la fecha; las ideas están más ordenadas y esa necesaria tranquilidad les ha permitido concebir algunas de sus mejores piezas. Aún tienen aspectos por pulir y tienen que vencer la necesidad de jugar al ‘más es más’ que en ocasiones les juega una mala pasada. Sin embargo, no se les puede discutir que, en la búsqueda de la elegancia barroca trasladada al pop, van por muy buen camino.

San Fermin – Belong

6.9

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Después de dos álbumes cargados de energía que derivaba en un caos a veces excesivo, “Belong” trae el orden y madurez necesarios a la producción de San Fermin. Esto permite a los de Nueva York componer el trabajo más sensual y sensato de su carrera. Tenemos pop, tenemos arreglos barrocos y tenemos el equilibrio entre voces en un conjunto coherente que brilla con luz propia.

Up

  • Arreglos impecables en temas más trabajados y reposados.
  • La sensualidad y elegancia de “Bones”.
  • El fondo pop en la línea de HAIM que se deja ver en ciertos momentos.

Down

  • La inclusión de “Dead”. Demasiado caótica.
  • Cerrar con “Happiness Will Ruin this Place”.

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