Ho99o9. Esta gente es bestia hasta para escribir. Desde luego nunca ha estado un nombre mejor puesto (ojo, que se escribe hacheonuevenueveonuevenueve pero se lee como “horror, no me sean cazurros). Los de Nueva Jersey se han ganado durante los últimos tres o cuatro años una reputación más que merecida por su genial fusión de punk y hip hop entre otros géneros. Vale, de primeras suena como a Limp Bizkit, pero hágame usted caso que esto es otra cosa completamente distinta, un viaje a los intestinos mismos del underground más hardcore. Desde luego se veía (o más bien se escuchaba) venir desde hace ya tiempo que esta panda de punkarras iba a llegar haciendo ruido. Uno puede encontrar de todo entre las hebras de sus eclécticos tapices sonoros, desde el punk más puro (estamos hablando de leyendas como Bad Brains o Black Flag) hasta el hip hop irreverente de grupos como Odd Future, eso sin olvidar por supuesto la influencia de sus contemporáneos Death Grips.

En su afán por hacernos saltar del asiento, Ho99o9 se mueven de un modo sorprendentemente transversal. Quizás una de las mejores características de los de Nueva Jersey sea su capacidad para encontrar los rincones más oscuros de los géneros en los que se manejan. Hay que decir también que la mezcla se hace a menudo inconsistente y que mientras que es cierto que la agresividad y el sabor agrio son una constante en la producción del dúo, uno no puede evitar sentirse un poco adormilado, como si tras un par de tracks el ruido pasara a formar parte del decorado de una escena de cualquier película de miedo de serie B. “Tanto ruido pa’ tan pocas nueces, como diría mi abuelo.

Fotografía: http://www.publicpressure.org/

“United States of Horror”: una pesadilla a medias

Uno puede encontrar de todo entre las hebras de sus eclécticos tapices sonoros, desde el punk más puro (estamos hablando de leyendas como Bad Brains o Black Flag) hasta el hip hop irreverente de grupos como Odd Future, eso sin olvidar la influencia de sus contemporáneos Death Grips.

Si hay algo en lo que Ho99o9 se manejan bien es en el ambiente pesadillesco que envuelve sus composiciones. Cuando uno piensa en lo que se viene encima, la introductoria “U.S.H.” sirve perfectamente su cometido metiendo el mal rollo en el cuerpo con una línea que bien podría haber sido recitada por la niña de El Exorcista: “I pledge allegiance to the burning flag of the United States of Horror. Suena simple, directo, gráfico e incluso profético en cierto sentido. Uno imagina la negra bandera ondulando en llamas sobre un páramo desierto, devastado por la codicia, la guerra, el odio y el frenesí de una tierra yerma que nunca amó a sus moradores. No hay cosas bonitas en las canciones de Ho99o9 porque su mundo no es bonito sino más bien todo lo contrario: Ho99o9 es puro desorden y caos, un grupo anti-todo cuyo único objetivo es hacer que te sientas incómodo e incluso culpable al escucharles.

No hay cosas bonitas en las canciones de Ho99o9 porque su mundo no es bonito sino más bien todo lo contrario: Ho99o9 es puro desorden y caos, un grupo anti-todo cuyo único objetivo es hacer que te sientas incómodo e incluso culpable al escucharles.

En esa mentalidad se desarrollan los primeros minutos de un álbum que promete mucho más de lo que da, metiendo tralla en “War is Hell” con un sonido que hace honor al título recreando musicalmente un campo de batalla donde las balas se convierten en intempestivos riffs de guitarras chirriantes y otros motivos distorsionados. La producción es abrasiva y la estructura inesperada, más o menos en la línea de “Dekay”, cautivadora mezcla de sonidos rasgados que parece aplastarte en cada golpe de percusión. Temas como estos son de lo mejor que se puede encontrar en este trabajo junto a los acercamientos al punk de “Street Power” o “City Rejects”, cortes con fuerza y energía que condensan entre sus gruesos nubarrones lo mejor que Ho99o9 tienen que ofrecer. Vale que las letras son cliché y la rabia más bien de tono adolescente, vale que vuelven a usar a Trump como el meme por excelencia de la crítica política, pero, ¿qué más da si todavía te dan ganas de mover el cuello de arriba abajo mientras aprietas los dientes?    

El dúo no se queda solamente en el punk, atreviéndose a pisarle los dedos a The Prodigy de una manera más bien obvia en temas como “Face Tatt”, pero especialmente en “Knuckle Up”, que llega a usar una campanita clavada a la del puente de “Omen”. Para ser justos, la mezcla no les sale demasiado mal en la primera, especialmente si lo comparamos con sus desastrosos coqueteos con el sonido nu-metal artificioso de canciones como “New Jersey Devil” o “Sub-Zer0”. En estas casi se puede oler el aliento de ajo de Slipknot o Korn, desafortunadas influencias que restan credibilidad a una lista de ancestros musicales por lo general nada desdeñable. Parece que con su primer larga duración, Ho99o9 ha intentado redondear un concepto incierto, afectado por la falta de maduración y el deseo de priorizar ruido antes que calidad y experimentación. Al final el éxito o no éxito de sus composiciones no tiene tanto que ver con la originalidad del dúo como tiene que ver con la dirección en la que éstos deciden apuntar su brújula: triunfan si miran a grupos como Black Flag o Death Grips… la cagan si se empeñan en sonar como el metal de principio de siglo.

Ho99o9 han intentado redondear un concepto incierto, afectado por la falta de maduración y el deseo de priorizar ruido antes que calidad y experimentación. Un disco que suena atragantado, lo que no quita para que mantengamos un ojo sobre Ho99o9 en los años venideros.

Donde sí que parecen sentirse cómodos es en su sonido más característico: el trap-punk, que sí que es verdad que suena muy bruto, pero, ¿qué le hacemos si es lo primero que viene a la cabeza? Especialmente con temas como “Moneymachine”, definitivamente uno de los momentos más oscuros y atrayentes del LP combinando los sonidos de ultratumba del estribillo con un frenético verso de rap por parte the theOGM, probablemente el mejor conseguido de todo el trabajo. En esta línea se mueven también “Splash” y “Hydrolics”, tracks saturados de 808’s que no dejan de pasar por trap subido de tono, pero que guardan no obstante esa cualidad punki que les impide quedarse en meras anécdotas. La influencia aún es evidente hacia el final del LP con la elevadora “United States of Horror”, el glorioso primer adelanto del álbum y sin duda una de las composiciones más conseguidas. Un himno distorsionado, pegadizo y de golpes duros que te atrapa como ninguna otra canción es capaz de hacerlo a lo largo del tracklist.

Blaqq Hole” es una inquietante coda que suena como una psicofonía que se hubiera grabado en la habitación donde este disco se terminó. El final de “United States of Horror” es un eco que bien podría ser infinito, una grabación pequeña, sin pretensiones, que suena sin embargo tremendamente poderosa y oscura. Es una buena elección para terminar, provocándonos la ilusión de que acabamos de asistir a un espectáculo visceral, crudo y macabro, algo que Ho99o9 son hasta cierto punto. Pero no vamos a engañarnos, esta ilusión dura el tiempo que se tarda en escuchar un par de canciones sueltas y darnos cuenta de que el primer trabajo de Ho99o9 es un proyecto que está tan repleto de buenas intenciones como lo está de fallos y tintas medias. El dúo se equivoca tanto como acierta en su intento de crear una fusión de hip-hop, punk y metal, cayendo en los mismos errores en los que otros grupos ya cayeron en su día, especialmente a principios de siglo. Quizás les hubiera beneficiado acortar el metraje, quizás tampoco les hubiera venido mal centrarse en un rango genérico más concreto, quizás el problema está en que no se han dado el tiempo suficiente… en definitiva, “United States of Horror” es un disco que suena atragantado, lo que no quita para que mantengamos un ojo sobre Ho99o9 en los años venideros.

Ho99o9 – United States of Horror

6.6

Ho99o9 llegan con su primer trabajo de larga duración y nos dejan algunas de las mejores creaciones híbridas de su corta trayectoria. Eso no quita para que a veces el esfuerzo se quede incompleto, echándose en falta una mayor homogeneidad y en general una mejor planificación en un álbum que parecía estar cocinándose a fuego lento pero que al final ha terminado sabiendo un poco crudo.

  • El dúo la clava con ciertas canciones, haciendo que no perdamos la esperanza.
  • El 90% del tiempo la producción es agresiva pero no tanto como para resultar desagradable, aparte de tener un carácter muy espontáneo.
  • Tiene que sonar de la leche en directo.

  • Mucho ruido para tan pocas nueces.
  • Letras naive y poca consistencia a lo largo del álbum.
  • Dudosa elección de ejemplos musicales… muy dudosa.

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