Pasan los años pero cada verano en algún momento se nos sigue ocurriendo la bucólica idea de escaparnos en un coche descapotable y viejo con unos amigos casi tan viejos en dirección a ninguna parte. Sabemos que no va a pasar, pero esa versión adolescente del sueño americano sigue ahí, tan lejana como siempre. Afortunadamente, aunque no lleguemos a realizarla (al menos, en su versión hollywoodiense), nos quedan bandas como Las Rosas para seguir soñando con ella, aunque sea desde el porche de la casa de algún familiar en un pueblo de Burgos cualquier noche de agosto.

Las Rosas son un trío de Brooklyn con nombre castellano, raíces latinas (al menos en dos terceras partes) y sonido retro a rock garajero sin complicaciones y con melodías claras y sencillas. Jose Aybar (bajista), Jose Boyer (guitarrista y vocalista) y Christopher Lauderdale (batería) se definen como tres hojas secas de otoño llevadas por el viento de un lado para otro, aunque esa probablemente sea una visión más lacónica que la que transmiten con su música, que tiene un tono más primaveral y menos melancólico. De hecho, comparten visión musical con grupos como Shannon and the Clams o The Molochs, y pese a pertenecer a la costa contraria, encajan perfectamente en el estilo del californiano sello Burger, con quien de hecho publicaron su cassette debut en 2013.

Feel good album of the summer

Las Rosas se definen como tres hojas secas de otoño llevadas por el viento de un lado para otro, aunque esa probablemente sea una visión más lacónica que la que transmiten con su música, que tiene un tono más primaveral y menos melancólico.

Jose Boyer ya militó en los muy blacklipsianos e injustamente desapercibidos Harlem antes de formar Las Rosas junto a su tocayo Jose Aybar, de Wild Yak, con lo cual no se puede decir que sean unos novatos. De Harlem heredan ese sonido de garage con un punto psicotrópico que tan bien ha calado en infinidad de bandas jóvenes de nuestro país. Ese estilo, oído en nuestro país en grupos de corte malasañero en el último lustro hasta la saturación, a priori puede echar para atrás a algún oyente. Sin embargo Las Rosas tienen un punto extra de viscosidad que, incluso jugando las mismas bazas que otros muchos, es capaz de atrapar fuerte y no soltarte. Así lo hace Mr Wrong desde el primer momento, con una melodía acompasada y ensimismada que pega mejor que bien con la voz raspada y aguda de Boyer. Y qué decir de Black Cherry, su hitazo indiscutible y uno de esos temas que parecen recién sacados de una década pasada. Una con la vida en filtros sepia, pocas preocupaciones en la cabeza y una vida más sencilla, que no más fácil.

Aunque el aroma a los Rolling Stones, o sus penúltimos representantes, Twin Peaks, a menudo es algo obvio, temas como el costero Secret o Bad Universe aguantan la comparación y aportan unos matices propios que diferencian a Las Rosas del resto. Esa irresistible cadencia un poco triste de su estribillo  (“If you’re happy is because you’re mad”), al juntarse con ese olor a retro, se convierte en una jugada ganadora. En la misma liga juega Moody, pues Las Rosas, eso sí, no se han roto la cabeza buscando experimentar con diferentes sonoridades a lo largo del álbum. Como mucho, cambios en el estado de ánimo presentados con las mismas herramientas, lo cual da coherencia estética al trabajo a la vez que le resta casi cualquier posibilidad de factor sorpresa. Subidas y bajadas de humor como en Mexi y en Silver Lining, donde volvemos a entender mejor la analogía de las hojas llevadas por el viento. Ese deje arrastrado de las guitarras, combinado con la voz melosa y triste de Jose, apaga considerablemente los colores que antes habían utilizado con tanta alegría. Ello aumenta la variedad sonora del LP, y a la larga supone un agradecido cambio de corriente entre tanta tonada primaveral.

Cuando uno se acerca a este trabajo buscando una desconexión mental y un puñado de canciones refrescantes para el verano, eso es exactamente lo que consigue. Ni más, ni menos. Sin trampa ni cartón.

Entre esos valles y picos se suceden los tracks, con una segunda mitad más animada y festiva. Es el caso de Boys, bañada en pop del bonito, o la genial Ms. America”, mientras el lo-fi exagerado deCopsse desvela como un alegato anti-policial contra el racismo y el abuso de las autoridades, en uno de los pocos guiños sociales de las letras del trío. Ya encarando el último cuarto del longplay y tras la melancólica “Rose”, sirve de reactivo “5000 Hits”, ya presente (al igual que “Black Cherry”) en su fantástico EP debut “Flower in the Sun”, de nada menos que 2013. Desde entonces ya ha llovido, pero poco ha cambiado en el arte de Las Rosas y su garage slacker de alma pop. La poco trascendente The Red Zone termina por cerrar el que se convierte en un estreno en largo bastante decente, sublimando frescura, juventud, aspecto vintage y la voz amable de un Jose Boyer notable como cantante.

Volviendo a la visión que tuve al principio, estamos ante un disco para poner en el coche e irte de vacaciones todo lo lejos que puedas, con el calor fundiendo el asfalto en el horizonte y mucha carretera por delante. El título del primer disco de Las Rosas es “Everyone Gets Exactly What They Want”, y aunque todos sabemos que eso no pasa por norma general, en su caso tiene algo de profético. Porque cuando uno se acerca a este trabajo buscando una desconexión mental y un puñado de canciones refrescantes para el verano, eso es exactamente lo que consigue. Ni más, ni menos. Sin trampa ni cartón.

Las Rosas – Everyone Gets Exactly What They Want

7.3

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

El disco de garage buenrollero de la temporada lo firman Las Rosas en este su LP debut. Como unos Black Lips aseados, los de Brooklyn cuajan un trabajo con fuerte aroma a retro pero un punto de frescura tranquila que les debería abrir muchas puertas.

Up

  • El trío confirma tener una facilidad pasmosa para facturar melodías sencillas y pegajosas.
  • La intrascendencia también es una virtud, a veces.
  • Suficiente gancho como para elevarse por encima de la multitud de bandas que juegan a su mismo juego.

Down

  • El EP debut resulta más bonito, quizás por ser más breve y más condensado.
  • Con un par de canciones menos o un poco más de riesgo en algún tema les habría quedado un disco más interesante.