Si hay un grupo incómodo, políticamente incorrecto y que con los años ha seguido manteniendo su alma shoegazer (entiéndase por esto, además del ruido, la nula interacción con el público en los conciertos) ese es, sin duda, Los Punsetes. El cuarteto no ha bajado el ritmo desde que estrenaran su carrera con aquel disco homónimo que presentaron hace casi diez años. Al contrario, han mantenido la misma fórmula pero perfeccionándola.

“¡Viva!”: el disco que nunca habrían sacado Los Planetas

“¡Viva!” tiene las virtudes de sus anteriores trabajos: letras pensadas para incordiar, potentes bases rítmicas y guitarras heredadas de los dos primeros discos de Los Planetas.

Si en su anterior obra parecía que tocaban techo con temas de marcado carácter pop pero con arreglos espinosos y guitarras acuchillantes, en esta ocasión parece que al menos han vuelto a alcanzar la misma marca.

Este trabajo sigue teniendo las virtudes de los anteriores: letras pensadas para incordiar, potentes bases rítmicas y guitarras heredadas directamente de los dos primeros discos de Los Planetas, con todas las influencias ambient y shoegaze que ello conlleva. Pero cabe añadirle un ingrediente más al puchero: una colección de canciones de un nivel general más alto que en otras ocasiones.

“¡Viva!” contiene las que son probablemente muchas de las mejores canciones que han escrito en su carrera.

Esto hace que muchos de los temas sean perfectos singles de presentación, como en el caso de “¡Viva!”, canción que abre el álbum. La letra te revuelve algo cuando la escuchas, pero nadie puede negar que es todo un pepinazo pop. El videoclip también es un buen retrato social junto con todo lo que expresa. Pero no todo es crítica social, también hay momentos para el pop más ramplón con “Alphaville”, un tema de corte más lento y con una letra de desamor, pero al estilo descarado que tanto les gusta. En esa línea, “Tu puto grupo” es una canción tan suya que no podría ser de ninguna otra banda. Una letra ácida e incisiva flotando sobre un mar de guitarras luminosas que se vuelven crujientes y espinosas al estallar en el estribillo. Es posible que estamos ante de una de las canciones del mal llamado ‘indie’ del año, que precisamente se mete contra el establishment musical español y lo pisotea con saña.

A continuación llega “Mabuse”, que comienza con lo que podría ser un divertido trabalenguas post mortem al que acompaña un bajo machacón y unos rugidos de jaguar procesados para servir como arreglos de guitarra en los puentes. Un adelanto que ya nos dejaba con ganas de escuchar el resto del disco hace unos meses. Afortunadamente, el resto del trabajo ha terminado estando a la altura de los tres singles que fueron incendiando las ganas de los fans. Otro buen ejemplo es “Humanizando los polígonos”, un track que recuerda a “Arsenal de excusas” en el ritmo y la melodía, pero con una letra aún más auténtica, con un rollete que podría ser la posible continuación de la “Ciencia ficción” de sus admirados Los Planetas. Un manifiesto para dinamitar el mundo actual desde dentro con una falsa pose de felicidad antes de que todo estalle. Brillante.

El disco pide una segunda escucha. Y mil más, para terminar frotándonos los ojos pensando que Los Punsetes han cuajado un trabajo redondo, con el mismo sonido fiero de otras veces pero aún más trabajado, las mismas letras de siempre, pero mejores, y una colección de singles impresionante.

Y sin un momento para la pausa nos encontramos con la acelerada “Miedo”. Mira que habrá artistas que le hayan cantado a este sentimiento tan humano, pero seguro que ninguno tan bien como Los Punsetes. Aquí la letra da un poco más igual, merece la pena disfrutar de esas guitarras que se van convirtiendo en sintetizadores y viceversa. Otro pepinazo. Y van unos cuantos. Sobre todo si sumamos “Presagios de partida”, que comienza con los mismos jaguares de “Mabuse” pero con una letra sobre rupturas descarnada e inmediata: “Y además está la obsesión por la pornografía”.

Superado ya hace rato el ecuador del elepé sin signos de que la cosa baje, empiezo a pensar que realmente estamos ante uno de los discos más interesantes de lo que va de año, al menos en lo que a pop independiente se refiere. Y “La pereza que me da” viene a seguir confirmando mis suposiciones. De nuevo los efectos de guitarra van creando un muro de texturas impactante que se funde a la perfección con una base rítmica de pop puro. Una canción que bien habrían firmado unos primigenios Planetas en los tiempos en que eran más actitud que experimentación y más pop que flamenco. Lejos de bajar, el ritmo sigue por el mismo “Camino”, otra canción onanista en la que hablan de ver a Dios por segunda vez en el álbum, pero sin perder una pizca de la fiereza en la letra ni en las guitarras.

Este álbum es la perfecta continuación del “Super 8” dos décadas después. El disco que ya nunca compondrán los granadinos. Pero no hace falta, tenemos relevo generacional.

Sacada ya a relucir toda la artillería pesada, no me extraña que en sus conciertos actuales más de la mitad del espectáculo lo copen los temas de “¡Viva!”. No sólo porque tengan que presentarlos en sociedad, sino porque son probablemente muchas de las mejores canciones que han escrito en su carrera. Esta sensación se hace aún más patente en los dos últimos cortes. Primero con la excelente letra de “El manual”: la crítica total. Una excelente declaración anti todo que termina con unas melancólicas guitarras que suenan como el viento que mueve el polvo en la superficie lunar, y que acaba con un mensaje para emprendedores de poca monta y poco corazón. Los ruidos siderales terminan por explotar antes de apagarse. Y en esa oscuridad empieza a construirse “Estrella distante”. El último y excelso corte del compacto. Un cierre cósmico con una melodía que va llevando acertadamente el bajo mientras se van sumando las texturas y una poética letra.

Llegados a este punto, el disco pide una segunda escucha. Y mil más, para terminar frotándome los ojos pensando que Los Punsetes han cuajado un trabajo redondo, con el mismo sonido fiero de otras veces pero aún más trabajado, las mismas letras de siempre, pero mejores y una colección de singles impresionante. Dicen en sus entrevistas que siempre se les cuela un plagio a algún arreglo de alguna canción de Los Planetas. Y es que este álbum es la perfecta continuación del “Super 8” dos décadas después. El disco que ya nunca compondrán los granadinos. Pero no hace falta, tenemos relevo generacional.

Los Punsetes – ¡Viva!

8.5 HOT RECORD

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Los Punsetes han regresado con uno de sus mejores trabajos en el que van más allá de lo logrado con su anterior “LPIV”. La misma mala baba de siempre en las letras y las mismas guitarras de espíritu shoegaze. Un auténtico saco de singles. Discazo.

Up

  • Después de cinco discos no se han cansado de atizar a todo lo que se mueve. Sea lo que sea.
  • Los fantásticos y ruidosos arreglos de guitarra, siempre acertados. Se puede sonar bien y guarrísimo a la vez.
  • Es un disco con muchos singles (“¡Viva!”, “Tu puto grupo”, “Humanizando los polígonos”, “La pereza que me da”…). Esto, dicho de ellos, es un gran piropo.
  • La melancólica “Estrella distante”.
  • Estamos probablemente ante su mejor disco.

Down

  • Casi nada (me sobra “Alphaville”).

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