JayOhVee. Así se hacía llamar un joven Joey que con quince años empezaba a hacer sus pinitos en las redes. Freestyles, mixtapes, fotos… el material que documenta a aquel imberbe y delgaducho rapero amateur es abundante, razón de más para sorprenderse con la evolución del otrora chaval con cara de bueno que hoy se asoma por la ventanilla de un coche para levantar sus dos dedos corazón a todo aquel que se atreva a mirar.

Han pasado apenas cinco años desde su primera mixtape y menos de dos desde que Joey lanzara su primer LP oficial (“B4.DA.$$”). Parece poco tiempo, pero no veas si ha dado de sí. Badass no es el niño que era cuando llegó al mundo del artisteo. El chaval ha visto tetas, ha pisado escenarios y ha contado fajos. Veintidos años ya, que parecen pocos, pero que se multiplican por dos cuando uno vive la vida nómada y agitada del hip hop. En “ALL-AMERIKKKAN BADA$$” ha vuelto cansado, melancólico y reflexivo, tremendamente afectado, como todos, por el inesperado giro social que América experimenta. La madurez es lírica y musical, intercalando el sonido gordo de los 808’s de moda con el rollo jazzero que lo designó en su día como uno de los responsables de perpetuar el hip hop de verdad, el del boom y el clap, el de conciencias cargadas y ojos vidriosos. Joey dice ‘buenos días’; Amerikkka escucha.

Fotografía: http://according2hiphop.com/

“ALL-AMERIKKKAN BADA$$”: Obama no fue suficiente y Joey tampoco

Joey ha vuelto cansado, melancólico y reflexivo, tremendamente afectado, como todos, por el inesperado giro social que América experimenta. La madurez es lírica y musical, intercalando el sonido gordo de los 808’s de moda con el rollo jazzero que lo designó en su día como uno de los responsables de perpetuar el hip hop de verdad.

Joey canta a su gente, escribiéndoles una carta de versos torcidos para decirles que se mantengan fuertes, que recuerden que no todos los héroes llevan capa. En muchos sentidos, “FOR MY PEOPLE” representa la toma de conciencia de un adulto prematuro que se siente observado por una comunidad entera. Como tantos otros antes que él, Badass se sabe responsable de sus palabras, palabras que fluyen sobre un suave sintetizador en bucle y que sólo se interrumpen para volver a un estribillo paciente, de voces solapadas. Sí, es verdad, “ALL-AMERIKKKAN BADA$$” es otro disco más sobre la comunidad negra en Estados Unidos, pero su naturaleza es única, con un carácter inocente y musical que lo aleja del tono bronco del rap de la Costa Oeste para acercarlo más a las rimas encadenadas de Nas y a los grooves incomparables de Biggie. “Sometimes I speak and I feel like it ain’t my words / like I’m just a vessel channelling inside this universe. Versos como este pueden sonar atrevidos, pero es cierto que la voz de Joey adquiere en varias ocasiones un carácter casi profético, convirtiendo temas como “LAND OF THE FREE” en admoniciones de un pastor enfadado, un discurso a viva voz destinado a todos aquellos cuyo último apellido aún lleva la carga de la esclavitud y el sufrimiento entre sus sílabas (“They disorganized my people, made us all loners / Still got the last names of our slave owners).

Sí, es verdad, “ALL-AMERIKKKAN BADA$$” es otro disco más sobre la comunidad negra en Estados Unidos, pero su naturaleza es única, con un carácter inocente y musical que lo aleja del tono bronco del rap de la Costa Oeste para acercarlo más a las rimas encadenadas de Nas y a los grooves incomparables de Biggie.

Sin duda uno de los mayores pecados de Badass es su tendencia a repetirse. Lo hace en cuestiones de sonido, como se puede ver en la instrumental de “LAND OF THE FREE” (clavada a la de aquella “Waves” que lo lanzó a la fama), pero también en temática, algo inevitable en un álbum que deja poco espacio para maniobrar tanto sónica como líricamente. Las carencias de Joey se notan sobre todo durante una primera mitad que, pese a buscar la diversidad con tracks como “DEVASTATED”, acaba por ser esclava de su propio estilo. Para cuando uno ha llegado a “Y U DON’T LOVE ME?”, el sonido de bajos jazzeros y motivos sintetizados empieza a cansar demasiado. Aparte de esto, el hecho de que sus estribillos hayan tomado una deriva tan popera simplemente evita que nos tomemos muy en serio la historia que Joey intenta contar entre estribillo y estribillo. Es cierto que Badass nunca se ha caracterizado por ser el MC más crudo del panorama, pero en “ALL-AMERIKKKAN BADA$$” la aparente dureza del Badass de la foto simplemente no se corresponde con los cantos soleados de temas como “TEMPTATION”.

Afortunadamente el curso del LP se corrige con la llegada de una segunda mitad oscura, pesimista y con mucho menos complejo de manifiesto. Ojo, que no estoy diciendo que la calidad lírica aumente considerablemente. Sin embargo, sí que parece que Joey se siente más cómodo abandonando la toga de mesías para mostrar su cara agresiva en cortes como el tremendo “ROCKABYE BABY”, un tema de nada en el que Badass y Schoolboy Q lo parten sobre una instrumental tan vieja escuela que te dan ganas de ponerte una sudadera Ecko y unos vaqueros cuatro tallas más grandes para menear el cuello al ritmo de ese violento sample de piano que suena sobre un cuatro por cuatro tradicional y efectivo. No falla, aunque sí que compite en la categoría de temazo con “RING THE ALARM”, donde Joey Badass se trae a sus paisanos y compañeros de Flatbush Zombies y The Underachievers para destrozarte los nervios con una instrumental cuyo toque thrilleresco pone tensión y adrenalina a un tema agresivo y pegadizo a partes iguales.

“ALL-AMERIKKKAN BADA$$” deja un sabor agridulce provocado por la mezcla de innovación y repetición todo en un mismo sitio. No sabemos si es nuevo o repetido, comercial o vieja escuela, rap social o egotrip. A veces se disfruta, otras no.

En “SUPER-PREDATOR”, el álbum vuelve a tomar un giro a lo J. Cole y recoge los temas sociales quedándose tan corto como se quedaba al principio (“No I’m not a chicken, I don’t listen to Fox News). Sónicamente, sin embargo, Joey parece ser muy consciente de que sus mejores temas de tempo lento tendrían más efecto al final y no parece haberle salido mal la jugada. La influencia jamaicana de “BABYLON” supone un necesario refrigerio musical tras una tanda de composiciones demasiado áridas. Por otro lado “LEGENDARY”, la colaboración con J. Cole (clara influencia a lo largo del LP), no resulta ni la mitad de aburrida de lo que podría esperarse, constituyendo una canción que no se recuerda especialmente ni por sus fallos ni por sus aciertos. “AMERIKKAN IDOL” se introduce con los cansinos motivos de guitarra que llevamos escuchando a lo largo de todo el álbum para poner punto final al tracklist. Joey suena fluido y seguro de sí mismo, condensando un mensaje que tiende a dispersarse en frases simples como “fuck Donald Trump!. Es ácido y directo como ningún otro track consigue serlo a lo largo del LP. Las rimas fluyen y complementan la instrumental, introduciendo estribillos que no suponen una completa desconexión del resto del tema.

En fin, “ALL-AMERIKKKAN BADA$$” termina como debería haber empezado, empapándonos de una esperada bilis que se ve impedida antes por la inocencia de un joven rapero que quiere hacer mella en su comunidad pero que se arriesga al intentar abarcar demasiadas cosas de un solo golpe. Lo nuevo de Badass deja un sabor agridulce provocado por la mezcla de innovación y repetición todo en un mismo sitio. No sabemos si es nuevo o repetido, comercial o vieja escuela, rap social o egotrip. A veces se disfruta, otras no.

Joey Bada$$ – ALL-AMERIKKKAN BADA$$

6.5

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Badass intenta ponerse unos zapatos demasiado grandes y acaba firmando un trabajo que asiente a medias y no sabe hacia dónde mirar. Su influencia old school empieza a perder gas y el joven rapero busca alternativas, a veces sin tacto. El futuro para el líder de la cantera neoyorquina es incierto y puede que este disco se confirme como su última oportunidad para forjarse una identidad coherente.

Up

  • Las partes más agresivas del LP son sin duda de lo mejor que Badass ha hecho a nivel sónico y lírico.
  • Los temas preservan la misma cualidad suave y cálida que siempre ha caracterizado a Badass.
  • Las colaboraciones son abundantes pero se mantienen a raya y añaden lo justo al producto final.

Down

  • El contraste entre la positividad musical y la negatividad lírica resta fuerza al mensaje y el contenido del álbum.
  • Es variado a medias, soltando un par de temas diferentes que no contrarrestan el efecto soporífero de una buena porción del álbum.
  • Joey abandona métrica por mensaje y el resultado crea poco entusiasmo.

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