No es necesario indagar demasiado para darse cuenta de la época de caos en la que vivimos. Hay nombres como el de Donald Trump que son conocidos por absolutamente todo el mundo ahora mismo, lo que no quiere decir que los conflictos políticos en años anteriores fueran menores, pero gracias a las redes sociales se extienden, si cabe, aún más. Internet ha hecho que todo se vuelva más global y que al menos una pequeña parte de todo lo que pasa en el mundo llegue a los oídos del más despistado. Y el arte, como siempre, tiene dos posturas posibles de afrontar esta realidad: evadirla o encararla. Algunos prefieren optar por la primera opción, como hicieron Foxygen con ese “Hang” tan divertido y lleno de positividad. Otros, en cambio, prefieren optar por la segunda y reflejar en su obra el sentimiento pesimista que impera en gran parte de la población ahora mismo, llegando incluso a guiarlo hacia el fatalismo y el existencialismo. Es el caso de la banda australiana Pond, con su nuevo trabajo, “The Weather”.

“The Weather”: la neo-psicodelia de carácter social

La locura característica del grupo sigue ahí en muchas ocasiones, pero en otras todo se nota mucho más cuidado y milimetrado, tanto en la parte de la composición como en la de la producción, además de contar con letras mucho más reflexivas y temas que unifican la diversidad sonora y conforman uno de esos discos reconocibles para cualquiera.

Como ya nos contaba Joe en la entrevista que publicamos, el nuevo trabajo de Pond se compuso a finales de 2015 y principios de 2016, pero su salida se acabó retrasando por varios motivos, entre ellos tener a Kevin Parker (líder de Tame Impala y productor del disco) ocupado hasta mayo de 2017. No haría tanto énfasis en la fecha de grabación y la de publicación si no fuera por lo curioso que me parece lo bien que encaja este disco con la situación política actual y los eventos que acontecieron meses después de ser concebido.

A pesar de estar centrado en Perth, de donde procede la banda, las letras de Nicholas Allbrook, la mente detrás de la mayor parte del disco, encajan muy bien con la sociedad actual moderna a nivel global y no sólo en Australia. “The Weather” está concebido como un disco conceptual y si suena a algo (además de a Tame Impala, cosa que para nada tratan de esconder ni mucho menos es negativo), es a moderno. Es un trabajo que refleja el crecimiento no sólo de las capacidades del grupo, sino de su ambición. Lejos quedan los días en los que la banda se dedicaba a sacar canciones nacidas de jams en las que lo importante era pasarlo bien. “The Weather” es un disco con un contexto que se establece desde la propia portada, con esa fotografía tan casual y cotidiana de una calle de Perth bastantes años atrás, recordando en cierto modo a la de discos como “Lonerism” de Tame Impala o “(What’s The Story) Morning Glory?” de Oasis.

A lo largo del disco se tratan varios temas, principalmente la sociedad moderna, cómo afecta esta al individuo y su relación con ella, derivando en reflexiones existenciales y a veces incluso nihilistas.

A lo largo del disco se tratan varios temas, principalmente la sociedad moderna, cómo afecta esta al individuo y su relación con ella, derivando en reflexiones existenciales y a veces incluso nihilistas. Muestra de ello es “30000 Megatons”, una introducción apocalíptica llena de sintetizadores en la que Allbrook pone de manifiesto su deseo de que la humanidad sucumba ante una bomba atómica; toda una crítica a la propia existencia de estas. A pesar de no contar apenas con guitarras, el tema no deja de ir in crescendo y recoge esa influencia glam tan a lo Bowie de anteriores discos. “The Weather” es un trabajo mucho más pensado para ser escuchado en conjunto, pero eso no le impide sacarse temazos de la manga como esa “Sweep Me Off My Feet” tan bailable y pegadiza en la que Allbrook se desnuda y se muestra como todo lo contrario a un tío guay o esa “Paint Me Silver” que parece sacada del “Currents” de Tame Impala, con una melodía mucho más edulcorada que de costumbre e incluso algún falsete.

Colder Than Ice” es una pieza con toques synth-pop que hace alusión al consumo de metanfetaminas, una droga que ha causado gran adicción en Australia, habiéndose convertido en un asunto muy tratado por los medios (la propia canción cuenta con un simple de unos informativos hablando de ello). “Edge Of The World, Pt. 1” nos devuelve los momentos más grandilocuentes del grupo con un tema que se desarrolla lentamente, empezando con unos teclados y sumando cada vez más instrumentación hasta explotar en una tormenta de guitarras. El tono nihilista sigue predominando con un Allbrook que culpa a la humanidad de haber destrozado el mundo, criticando la revolución industrial, el consumismo y haciendo diversas referencias sobre Perth y Australia. Como un rayo entra “A/B”, pieza dividida en dos mitades, tal y como sugiere el título, separadas por un simple de radio, como si alguien cambiara de emisora. La primera mitad está basada directamente en “Elvis’ Flaming Star” de su anterior disco, siendo mucho más movida, mientras que la segunda parte es mucho más íntima y recuerda a los Foxygen de “…And Star Power”.

“The Weather” no es el disco más divertido de Pond pero sí el más sugerente y posiblemente el más interesante para indagar en profundidad.

Zen Automaton” cuenta con la tónica fatalista y grandilocuente de “30000 Megatons”, pero con una instrumentación mucho más minimalista entre la que se pueden apreciar varios saxofones, mientras que “All I Want For Xmas (Is a Tascam 388)” vuelve a criticar el consumismo haciendo referencia al famoso tema de Mariah Carey. Los samples de radio son una constante a lo largo de todo el disco y sirven tanto como elemento de transición entre las distintas piezas como para reflejar la sensación de caos y los temas que abarca el álbum. Entre ese caos surge “Edge of the World, Pt. 2”, lo que parece una canción perdida de Pink Floyd, con esa atmósfera tan evocadora creada a base de arpegios de guitarra y ese final épico lleno de coros que recuerdan enormemente a “Brain Damage”. El aislamiento es uno de los temas principales de esta pieza, no sólo el aislamiento de Australia respecto al resto del mundo, sino el de la propia Perth, ciudad natal de Pond, respecto al resto de Australia. Allbrook expresa su deseo de escapar y vivir en un lugar en el que pueda sentirse más integrado y en el que su arte sea más reconocido y se permite hablar de las miserias de Australia, tales como el problema con la falta de agua o los ciclos meteorológicos que provocan sequías que llegan a durar siete años. Tras la catarsis sólo queda poner punto y final a la obra con una “The Weather” a modo de epílogo, que recoge todo lo planteado a lo largo del álbum y resume el mundo como un sitio hostil en el que a pesar de todo hay que intentar sobrevivir (“the worst case scenario, survival game). La instrumentación es discreta y a la vez está llena de detalles, consiguiendo crear una atmósfera que deja al oyente flotando a la deriva y permitiéndose una vez más acabar por todo lo alto.

“The Weather” se aleja bastante de lo que habían ofrecido Pond hasta ahora. La locura característica del grupo sigue ahí en muchas ocasiones, pero en otras todo se nota mucho más cuidado y milimetrado, tanto en la parte de la composición como en la de la producción, además de contar con letras mucho más reflexivas y temas que unifican la diversidad sonora y conforman uno de esos discos reconocibles para cualquiera al tratar cuestiones de carácter universal, y a la vez contar con un microcosmo centrado en Australia y sobre todo en Perth. Las guitarras pierden presencia esta vez en favor de los sintetizadores, aunque es algo que ya no resulta tan impactante al habernos acostumbrado después de que Kevin Parker lanzara la primera piedra con su “Currents” y se acabase convirtiendo casi en la tónica dominante. “The Weather” no es el disco más divertido de Pond pero sí el más sugerente y posiblemente el más interesante para indagar en profundidad.

Pond – The Weather

8.4

Pond se adentran en el difícil terreno de los álbumes conceptuales y salen victoriosos con un “The Weather” menos eléctrico y más synth, menos alocado y más meditado y con Perth como tema central, que sirve de proyección al resto del mundo. La neo-psicodelia sigue en plena forma.

  • Muy variado y rico tanto en la composición, como en la producción, como en el apartado lírico.
  • Teniendo canciones y letras muy viscerales, se permite sacar algún hit como “Sweep Me Off My Feet”.
  • Si algo te recuerda a Pink Floyd, no puede ser malo.
  • Las dos “Edge Of The World” y el cierre del disco, apoteósicas.

  • No es precisamente su disco más accesible.
  • No le habríamos puesto ningún pero a alguna canción más guitarrera.

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