Lo suyo es la música de raíces estadounidenses, pero en esta ocasión ha decido reinventarse y empezar a construir desde cero. Hablamos de Ron Gallo, un joven oriundo de Filadelfia que en 2007 iniciaba, junto con algunos compañeros de universidad, el grupo Toy Soldiers. Un proyecto musical de cierto éxito que siete años después dejaba para la microhistoria musical norteamericana dos álbumes y tres epés en los que combinaban con maestría blues, folk, country, rock y soul en trabajos eclécticos y coherentes, provistos de gran sentido melódico y un extraordinario saber hacer instrumental. Su segundo álbum, “The Maybe Boys” (2013), había llevado a la banda por los escenarios de todo el país. A pesar de ello, Gallo advirtió el final de una etapa. La búsqueda de nuevas experiencias personales, profesionales y musicales llevaron al joven talento a debutar en solitario en junio de 2014 con “Ronny”, un álbum de country old school de nula relevancia (aunque merece la pena darle una escucha) que mostraba su debilidad por dicho estilo, y que editaba en su propio sello: American Diamond Recordings.

Dos meses después daría su último concierto con Toy Soldiers antes de trasladarse a Nashville, destino obvio e inapelable para un amante del… garage. Ron Gallo no quiere ceñirse a un estilo concreto, es un músico con una vasta cultura musical, y en su afán por explorar nuevos territorios musicales decide que la escena garajera de la mítica capital de Tennessee es el lugar apropiado en el que empezar de nuevo. Ya no hay lugar para la tranquilidad, la calidez acústica y la introspección, ahora toca explorar el lado más enérgico, eléctrico y visceral de la música, tomando como referentes a sus admirados The Stooges y Richard Hell. Y lo cierto es que ha conseguido facturar un notabilísimo trabajo en el que también se evocan a los Rolling Stones en no pocas ocasiones. “Heavy Meta” es un disco rabioso que explora, principalmente, el garage, el garage punk y la psicodelia para acompañar a unos textos repletos de frustración y rabia que retratan, fruto de la observación cotidiana, nuestra sociedad decadente.

Fotografía: https://www.lollapalooza.com/

“Heavy Meta”: reinvención, eclecticismo y rabia

“Heavy Meta” es un disco rabioso que explora, principalmente, el garage, el garage punk y la psicodelia para acompañar a unos textos repletos de frustración y rabia que retratan, fruto de la observación cotidiana, nuestra sociedad decadente.

Hablamos de impetuosos pildorazos guitarrero-narrativos tan concisos y adictivos como Young Lady, You’re Scaring Me, el que fuera el primer adelanto del álbum. Al más puro estilo de Jagger y Richards tanto en lo vocal como en el apartado instrumental, Ron Gallo nos atrapa desde el primer compás con un escueto, incisivo y efectivo riff de guitarra que se erigirá en eje vertebrador de la composición de cuyo gancho no podremos escapar. Energía a raudales y desparpajo interpretativo para hablar de una relación movida por la urgencia: Remember they all referenced a love that wasn’t real?… Considering we talked maybe one or two times”. Put the Kids to Bed aborda temas más sensibles al hablar de madres que no quieren a sus hijos: The feeling in my belly of living with but not loving you”. Una canción cínica de la que saldrá uno de los estribillos más brillantes del elepé. La trayectoria musical de Ron Gallo, en cualquiera de sus vertientes estilísticas, destaca principalmente por su buen hacer melódico, y aquí demuestra, una vez más, que sigue siendo un maestro de la melodía.

Fuertes dosis de fuzz llegan conKill the Medicine Man. Psicodélica, oscura y jovial, casi burlona en sus coros e instrumentalmente tan rítmica como sobria, hablará sobre la ingesta de estupefacientes y de la necesidad de alejarse de estas sustancias. Siguiendo con la distorsión y las atmósferas lóbregas se inicia a continuación Poor Traits of the Artist, la que supone una suerte de aproximación al estilo musical de Black Sabbath. Un coqueteo con el hard rock que sigue derribando cualquier etiqueta con la que pretendamos definir el poliédrico estilo del de Filadelfia. Aunque muy expresivo vocalmente, a veces rozando lo histriónico, será la rotundidad de una guitarra furiosa y dominante la que impere en el tema.

Su ojo crítico, su lenguaje directo, su idea de la música y sus inquietudes estilísticas hacen de este uno de los jóvenes talentos más interesantes del panorama actual.

Why Do You Have Kids? entronca directamente con la comentada “Put the Kids to Bed”. Esta canción fue inspirada a raíz de una escena que presenció el compositor, cuando vio cómo la ceniza del cigarro de una mujer caía en el carrito en el que se encontraba su bebé sin reparar en ello, obviando al pequeño completamente. De esta escena surgirá una de las canciones más intensas del LP. Jugando con la alternancia entre pasajes sosegados y otros más irritables, mientras se refiere a aquella madre y a su hijo como ‘accidentes teniendo accidentes’, se generará una tensión que explota al final de la pieza en lo que es un pasaje instrumental cargado de furia y ruido en el que Gallo expresa la rabia e incomprensión que le provocó aquella escena.

Dos acordes y menos de minuto y medio bastan para desarrollar Please Yourself, una pieza vivaz y contundente de garage sesentero que explica la imposibilidad de complacer a todo el mundo, aunque esa sea nuestra intención. Manifestando, por ende, la idea de que hay que hacer lo que nos complazca a nosotros mismos. Como vemos, poco queda de aquel muchacho con predilección por los sonidos primigenios que emanaron de aquella tierra fértil y multicultural. Gallo abraza ahora los sonidos de la ciudad, pero, como suele decirse, la cabra siempre tira al monte, y en Black Market Eyes recuperará la sonoridad rural, popular, que impregnaba su obra anterior. La guitarra acústica y su intensa interpretación vocal serán los principales elementos constituyentes del que es uno de los temas más extensos, calmados e introspectivos del LP.

Ron Gallo viene avalado por su pasado, pero lejos de escudarse en él, legitima su saber hacer en el presente con “Heavy Meta”, una magnífica colección de canciones que sitúa a su autor como uno de los nombres a tener en cuenta para el futuro.

El sosiego continua en Can’t Stand YouyStarted a War, seguramente las canciones menos destacables del plástico. No son malos temas. Musicalmente son dinámicos y tornadizos, especialmente el primero, pero ambos palidecen frente al resto del elepé. Especialmente en lo relativo al buen saber hacer melódico de Gallo, según podemos comprobar en el resto de “Heavy Meta”. Y para ejemplo perfecto, nos topamos enseguida con el penúltimo corte del álbum, Don’t Mind the Lion. Una power ballad que ya es uno de los picos creativos del músico. Con la exposición adecuada al público, esta pieza no tardará en situarse al lado de otros clásicos del estilo como “Don’t Stop Believin’” de Journey, “Here I Go Again” de Whitesnake, “I Want to Know What Love Is” de Foreigner o “Don’t Cry” de Guns N’ Roses, por citar algunos. Si el riff de guitarra y la melodía nos atrapan desde el mismo comienzo de la composición, será en el solo de la misma donde Gallo derrochará excelencia musical, momento en el que nos cercioraremos de que estamos, indiscutiblemente, ante un futuro clásico.

Seguramente, “Don’t Mind the Lion” hubiera sido el mejor final que “Heavy Meta” podría tener. Sin embargo, Gallo prefiere finalizar con la reposada All the Punks Are Domesticated, probablemente para aligerar la magnificente intensidad del corte anterior. ¿Pero qué podemos decir después de lo anterior? Ahora el final nos sabe a poco. Relajado, con partes atmosféricas, cuasi monótono. Una interpretación muy acorde, por otra parte, con la temática del corte, donde el ex líder de Toy Soldiers habla, como su propio título indica, de que todos los punks, finalmente, son domesticados. Una expresión que también sirve como metáfora para manifestar la idea de uniformidad y, por ende, monotonía, a la que tiende la sociedad actual. Todas nuestras expresiones son iguales” y todo es fácilmente accesible”, se queja Ron Gallo, para, acto seguido, solicitar: háblame de ti”, como puesta en valor de cada persona como individuo diferenciado, valioso por sí mismo, único e irrepetible.

Ron Gallo viene avalado por su pasado, pero lejos de escudarse en él, legitima su saber hacer en el presente con “Heavy Meta”, una magnífica colección de canciones que sitúa a su autor como uno de los nombres a tener en cuenta para el futuro. Su ojo crítico, su lenguaje directo, su idea de la música y sus inquietudes estilísticas hacen de este uno de los jóvenes talentos más interesantes del panorama actual, un compositor al que no hay que perder de vista y del que, asimismo, recomendamos encarecidamente acercarse a su obra anterior.

Ron Gallo – Heavy Meta

8.2

Tras empaparse de las raíces musicales estadounidenses, Ron Gallo da un golpe de timón en su trayectoria para explorar el lado más enérgico, eléctrico y visceral de la música. “Heavy Meta” es un disco rabioso que explora, principalmente, el garage, el garage punk y la psicodelia para acompañar a unos textos repletos de frustración y rabia que retratan, fruto de la observación cotidiana, nuestra sociedad decadente.

  • Letras críticas y directas, sin metáforas intrincadas que emborronen el mensaje.
  • Buenas melodías y riffs. Hay un gran trabajo musical en este álbum.
  • La primera mitad del álbum es enérgica, pegadiza y adictiva.
  • “Don’t Mind the Lion”.

  • Las canciones más pausadas flaquean con respecto a las más enérgicas, donde Gallo se desenvuelve a la perfección.

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