Vivimos en un mundo en el que las personas están ancladas bajo el yugo de la mirada de desaprobación del vecino. El conjunto de las personas es el mayor lastre para el resto porque importa más que te vean hacer algo que hacerlo; importa más vaciarse por dentro para poder flotar en la corriente principal que asfaltar tu propio camino. Y es que, si te paras a pensarlo, al final no somos más que lo que los demás ven de nosotros mismos, es decir: si los demás te consideran un genio, serás un genio. Da igual lo que hagas porque son ellos los que van a juzgarte en base a sus propias normas.

Por este motivo es tan importante el entorno en el proceso de socialización de un niño: le da un conjunto de valores que debe abrazar para encajar en la sociedad, le dice cómo actuar, qué decir en cada momento y le pone unos barrotes invisibles que jamás podrá superar. De ahí que se puedan establecer unas pautas comunes de conducta según la ciudad en la que estás. Por ejemplo: la decadencia y la forma de vida de Nueva York es la que explica el sonido tan gris, seco y apagado de la música rap en esta ciudad. Lo mismo ocurre con el trap de Atlanta o el G-Funk de la Costa Oeste. El entorno es el que condiciona la forma de pensar del individuo, creando así un bucle que forjará la identidad de un lugar y que penalizará a las personas diferentes.

Kendrick Lamar: La flor que brota en una habitación oscura

Esta es la historia de cómo la influencia de la ciudad en la que uno nace supera al individuo y termina engullendo su personalidad, limitando su vida a seguir los pasos marcados por la gente de su alrededor.

Por suerte, una vez cada ciertos años, brota una flor dentro de una habitación oscura y se rebela contra todo el orden lógico, preestablecido y coherente en su ciudad. Esa es la historia de Kendrick Lamar Duckworth, más conocido como K-Dot. “good kid, m.A.A.d City” es la historia de cómo la influencia de la ciudad en la que uno nace supera al individuo y termina engullendo su personalidad, limitando su vida a seguir los pasos marcados por la gente de su alrededor.

Para contar esta historia, Kendrick Lamar rodó una película de 12 escenas en la que invita a todo el mundo a pasar 24 horas en  Compton a través de su vida sin tener que mancharse las manos. Una especie de safari para la gente blanca (como en el genial “Señorita” de Vince Staples) en el que podrán ver la influencia de una ciudad sobre sus habitantes de una forma excesivamente cruel.

Así que coge un bote de palomitas, una botella con tu refresco preferido, siéntate en el sofá y prepárate para ver una película que jamás podrás olvidar: “good kid, m.A.A.d City”.

Lo mejor que hace Kendrick Lamar es esconder la historia a través de los diferentes ‘outros’ y ‘skits’ del álbum con un orden cronológico diferente al orden argumental y con cuatro partes muy diferenciadas. Así pues, la narración parece más propia de películas como Memento o Donnie Darko que de un film comercial normal. Pero empecemos por la primera parte.

Fotografía: https://allhiphop.com/

Parte 1: La influencia de Compton en K-Dot

Kendrick se da cuenta de que no puede sobrevivir en el barrio y de que sólo hay una verdad: Compton se come los sueños de sus residentes. Sólo hay dos formas de salir del barrio: en limusina o en ambulancia.

La historia tiene lugar en Rosecrans Avenue pero no empieza en “Sherane a.k.a. Master Splinter’s Daughter” sino en las últimas líneas del track que cierra el disco: “Compton”. Esta canción junto a Dr. Dre le sirve a Kendrick Lamar para explicar un sueño que tenía de pequeño: convertirse en ‘King Kendrick’ y conseguir el trono que anteriormente tenían gente como N.W.A., Snoop Dogg o The Game. Pero Compton no se lo va a poner fácil. Cuando naces siendo el patito feo que vive rodeado del glamour de Hollywood, te terminas convirtiendo en un enfermo terminal al que los demás apartan hasta que le encuentren una cura. Y en medio de ese contexto, los niños nacen envidiando lo que ven en los barrios más lujosos del país: dinero y poder. Algo que el joven K-Dot se encarga de recordarnos a lo largo del álbum en canciones como “Backseat Freestyle”, una canción en la que se vuelve a ver al joven K-Dot negándose a casarse porque quiere tener una vida llena de lujos, sexo, dinero y poder como los grandes gángsters y estrellas del Rock.

Algo que hace mucho Kendrick a lo largo de esta película es cambiar el narrador, como ocurre en “Bitch Don’t Kill My Vibe”, en la que el Kendrick Lamar actual nos cuenta todos sus pecados. Aquí es donde empieza a rodar la verdadera historia de “good kid, m.A.A.d City”; en el outro del final del corte, en el que se nos presenta a los amigos de K-Dot yendo a por él para ir a recoger la furgoneta de su madre y así quedar con Sherane. The Art Of Peer Pressure” sirve como puente entre el final de “Bitch Don’t Kill My Vibe” y “Sherane a.k.a. Master Splinter’s Daughter”, donde podemos ver la cara más cruda de la realidad dentro del Toyota Blanco de los amigos de K-Dot. Y es que, tras coger la fugoneta de su madre, K-Dot y sus amigos se disponen a atracar tiendas en busca de DVDs y Nintendos para vender. Kendrick es un buen chico pero ahora está con sus amigos y se siente obligado a hacer lo mismo que hacen ellos para integrarse. Tras terminar de estar con sus amigos, Kendrick decide ir a por Sherane, a pesar de las llamadas de su madre y la insistencia para que le devuelva la furgoneta.

La intro del álbum es la última escena de esta primera parte. En ella nos encontramos a Kendrick yendo a casa de Sherane para follar con ella tras contarnos cómo la había conocido. Aunque no es una chica de su mismo barrio, Kendrick decide ir a su casa, a pesar de los riesgos que eso conlleva. Tras salir de casa de Sherane, el primo de ésta le espera, junto a un amigo, para darle una paliza. Es en este momento cuando Kendrick se da cuenta de que no puede sobrevivir en el barrio y de que sólo hay una verdad: Compton se come los sueños de sus residentes. Sólo hay dos formas de salir del barrio: en limusina o en ambulancia.

Parte 2: Luchando contra su destino

Lo mejor que hace Kendrick es esconder la historia a través de los ‘outros’ y ‘skits’ con un orden cronológico diferente al orden argumental y con cuatro partes muy diferenciadas.

Él es consciente de que no es un gángster y que, si no sale de Compton, morirá pronto. Mientras conduce hasta casa de su amigo Dave, K-Dot reflexiona sobre si es capaz de sobrevivir donde los demás han fracasado: vivir de su música. Drake y Pharrell ponen su propia visión de este problema en “Poetic Justice” y “Good Kid” y terminan dándole la razón a Kendrick Lamar: debe luchar contra Compton. Pero Compton es un gran rival y no se lo va a poner fácil: sus vecinos no creen que pueda vivir de la música, está en el punto de mira de bandas locales, vive en un entorno violento, su tío murió cuando él era pequeño… ¡Incluso la policía cree que es un pandillero! Todo está en su contra para salir de esta “m.A.A.d. city”. Pero siempre le quedará beber…

Parte 3: Cree en ti, Kendrick

Su misión no es otra que la de hacer entender a la gente que las únicas víctimas de Compton son las personas que viven allí y que no pueden escapar de las fronteras de su barrio.

¡Y vaya que si bebe! “Swimming Pools” nos muestra la peor cara del barrio: la influencia de tu círculo de amigos para consumir drogas y evitar pensar en tus problemas. Kendrick no suele beber pero hoy está con sus amigos, así que vive en un continuo ‘ponme una más’ hasta ahogar todas sus penas y su frustración por la falta de confianza de los demás en él, como bien explica en “Money Trees”. El alcohol te hace perder los nervios y la cabeza. Así que, junto a Dave y el resto de la panda, deciden ir a vengarse de los que le han pegado la paliza a Kendrick. El sonido de los puños y los gritos queda eclipsado por el de una pistola disparada por la banda contraria. Y con Dave muerto.

Quizá este es el punto crucial del álbum; el momento en el que Kendrick se da cuenta de que no puede sobrevivir en Compton y que su destino es terminar muerto como su amigo Dave o perdiendo su alma como su amiga Keisha. En “Sing About Me / I’m Dying of Thirst” ya es plenamente consciente de todo su potencial como artista y reflexiona sobre dos historias del barrio: la del hermano de Dave y la de la hermana de Keisha. El primero vive atado a la vida callejera, sin estudios y con las drogas como única forma de conseguir dinero para vivir. Keisha, por su parte, vive de su cuerpo e intenta ir tirando como puede para sobrevivir. Ambos son la cara de Compton y ambos fueron retratados por Kendrick en canciones anteriores. Todos ellos son presos de las normas sociales de Compton, de los prejuicios de los policías y de las personas que nunca les darán un empleo. Todos ellos están cansados de llevar esa vida y buscan un poco de paz y una oportunidad para poder conseguir estabilidad. Tras el shock de la muerte de Dave, la vecina de Kendrick aconseja a los muchachos que dejen esa vida y que busquen una alternativa.

Parte 4: Rey Kendrick

Esto no es un álbum de música, es la historia de Keisha, de Dave, del tío Tony. Es la historia de Kendrick Lamar, otra historia común más de Compton.

Kendrick Lamar es plenamente consciente de la influencia de Compton en su manera de actuar hasta el momento y decide dedicarse plenamente a la música para conseguir cambiar esa mentalidad colectiva. Desde que escribió “Real”, su misión no es otra que la de hacer entender a la gente que las únicas víctimas de Compton son las personas que viven allí y que no pueden escapar de las fronteras de su barrio. Su mensaje es totalmente diferente al de las primeras canciones, ahora aborrece el dinero y el poder y sólo busca concienciar a las personas.

Pero toda buena película requiere un buen final. En este caso, la canción de “Compton” sirve de final (y de principio) del film, creando así una especie de bucle infinito del que las personas del barrio no podrán salir. En este caso, Kendrick Lamar consigue que Snoop Dogg, Dre y The Game le den el trono de la ciudad para convertirse en la cara de la West Coast.

Kendrick Lamar – good kid, m.A.A.d City

9.0 HOT RECORD

Esto no es un álbum de música, es la historia de Keisha, de Dave, del tío Tony. Es la historia de Kendrick Lamar, otra historia común más de Compton. Es la historia de cómo la ciudad convierte en delincuentes a unos buenos chicos sin más alternativa que sobrevivir y seguir el guión ya escrito: good kid, m.A.A.d City.

  • El desglose de la historia a través de los ‘outros’ y los ‘skits’ del álbum.
  • El disco está concebido como una película y las canciones son muy visuales.
  • La forma en la que refleja la influencia de Compton en las personas.

  • Las instrumentales pierden espectacularidad con el paso del tiempo.
  • La colaboración de Jay Rock no está al nivel del resto del disco.