Cuando se anuncia la unión de varios artistas para crear un ‘súper grupo’, somos varios los que acogemos la noticia con cierto recelo. La culpa de que aparezca esta sensación la tienen sonadas colaboraciones cuyas composiciones fueron tan ansiadas a priori como decepcionantes a posteriori, no tanto por el material ofrecido, sino por las enormes expectativas levantadas y la fallida teoría que alega que si cada miembro es un virtuoso en solitario, cuando se alían tienen la sagrada obligación de crear temas que trasciendan la relevancia de sus mayores éxitos.

Una conjetura que ha ido desarbolando grupos desde la década de los 60, con Dirty Mac o Blind Faith como principales estandartes, hasta tiempos contemporáneos, como los casos de Atom for Peace o Them Crooked Vultures. Ante esta tesitura se presenta BNQT (pronunciado ‘Banquet’), un prometedor proyecto que cuenta con la ventaja de que sus integrantes son músicos situados un peldaño por debajo de los anteriormente mencionados en lo referido a magnitud popular, pero en la que todos poseen una carrera artística consagrada y aclamada por público y crítica, y lo mejor de todo: tienen la oportunidad de demostrar que este tipo de artistas se juntan con la única finalidad de disfrutar.

“Volume 1”: La libertad de no tener expectativas

La banda creada por Eric Pulido (Midlake) cuenta con la presencia de Ben Bridwell (Band of Horses), Alex Kapranos (Franz Ferdinand), Jason Lytle (Grandaddy) y Fran Healy (Travis), además del resto de componentes de Midlake. Es por ello que este “Volume 1(2017, Bella Union) cuyo nombre, quien sabe si adrede, evoca al primer disco que editaron los Traveling Wilburys, probablemente el más prestigioso grupo de estas características, pasea por todos los géneros que los componentes practican, lo que otorga al conjunto de temas una ecléctica complejidad bien sostenida por elementos psicodélicos que dan un sentido común a todo el álbum.

“Volume 1” pasea por todos los géneros que los componentes de BNQT practican, lo que otorga al conjunto de temas una ecléctica complejidad bien sostenida por elementos psicodélicos que dan un sentido común a todo el álbum.

El primer single que BNQT estrenaron supone a su vez el tema de apertura del álbum, y no podía estar mejor elegido. “Restart comienza con un redoble de batería que da lugar a más de cuatro minutos de guitarras y ritmo pegadizo, con un estribillo y una base que recuerda a unos Kasabian domados y acicalados mezclados con los Tame Impala de “Elephant”. La canción es una excelente aunque quimérica muestra de lo que será todo “Volume 1”, no tanto por la voz y el estilo que engloba la mayoría de las composiciones, sino por ser la que más se acerca al rollo indie que se presuponía cuando se anunció este elepé. Aunque el álbum posee casi en su totalidad la esencia de Midlake, como es lógico por otro lado, las siguientes tres canciones del disco conforman la pieza más monótona y adulterada del debut: “Unlikely Force, según palabras de Pulido, el primer tema en el que trabajaron, oscila en un ritmo setentero y alegre que comienza con el sonido del piano para dar paso a la voz coral. Aquí he de dar mi subjetiva enhorabuena al que decidió sacar “Restart” como primer adelanto de la banda; “100 Million Miles continúa la estela melódica, aunque mejora de forma ostensible a su antecesora con un sonido instrumental que bien podría mezclar, hilando fino, el rock progresivo de Pink Floyd en “Money” con, sobre todo, el rock conceptual de “Confortably Numb”, perfectamente palpable en el solo de guitarra. Es en este track donde el space rock alcanza su punto álgido.

El cuarto tema, “Mind of a Man”, regresa a la esencia psych de “Restart” con una letra que habla de lo estúpido que puede ser intentar entender a un hombre, una teoría que resulta paradójica e incluso infantil cuando es expuesta por cinco mentes masculinas. Letra aparte, el ambiente introspectivo e indagador que le otorga la parte instrumental orquestada por los violines le adjudica una seriedad necesaria, que de no existir, le hubiera hecho desentonar con respecto al todo.

Queda claro que la etiqueta de ‘súper grupo’ puede resultar nimia para aquellos que se reúnen con el único fin de divertirse y grabar tema tras tema sin ninguna perspectiva en el horizonte. Por ello, este “Volume 1” es un excelente argumento para dirimir esas conjeturas absurdamente exigentes que rodean a este tipo de propósitos.

La canción indie que constituye el ecuador del álbum se erige como el single más genuino y, cómo no, tenía que estar comandado por Alex Kapranos. A pesar de que “Hey Banana, y en general todo el LP no suena apenas a Franz Ferdinand, el componente onírico de la letra y las influencias de The Doors y unos The Stooges teñidos de blues convierten a esta metáfora ‘fruto-romántica’ en un excelente punto de inflexión.

La segunda parte concierne un sonido bastante más identificable y agradece la complejidad estilística de la cual carece la primera, aunque sigue predominando el folk y el psych pop antes mencionado. A pesar de ser la única composición cantada por los cinco, “Real Love supone el tema más identificativo de Lytle, con ese sonido beatleliano que siempre intenta emular. Junto a ello se aprecia una manifiesta influencia de viejos dinosaurios como Phil Lynott, exhibida fundamentalmente en la trompeta que nos transporta a la frescura que emanaba su “Old Town”. En “Failing at Feeling vuelve a decaer un poco la calidad conjunta de un disco en el que destaca por encima de todo un sonido limpio y un exceso de arreglos, cualidades características de los peculiares trabajos de estas bandas eventuales. El tema resulta peyorativamente grandioso, con un comienzo reiterativo y un evidente protagonismo instrumental que resulta cargante. No es un mal tema per se, pero sí lo es en comparación con el álbum en su conjunto.

Aquel que espere ver explícitamente reflejado a alguno de los grupos de sus componentes, que se desengañe. La banda más tangible es Midlake, como no podía ser de otra forma, al ser Eric Pulido la cabeza pensante del proyecto.

Tras el 70% del escrutinio realizado, uno se da cuenta de que hasta el último detalle está mimado. Por ello, no es de extrañar que tras el patinazo más reprochable, aparezca un cambio sustancial en la estética y la sonoridad: “L.A. On My Mind es, junto a “Restart”, el componente más rockero del acabado, donde las guitarras retruenan con el vigor de “Gimme Shelter” de los Stones y la lírica conforma una oda al Sol californiano que adoraban los Beach Boys. Todo ello acompañado de un estribillo que bien podría ser un sample de David Bowie. El penúltimo track está (al fin) compuesto y representado por Ben Bridwell. El cantante de Seattle constituye la esencia de “Tara, un tema en el que el rock sureño simbolizado por Lynyrd Skynyrd y The Mamas And The Papas se congrega con el indie característico de Band of Horses y el aura psicodélica de The Flaming Lips, uno de sus referentes. Al igual que ocurre con Kapranos, la  presencia de Bridwell es ínfima en cuanto a aportación material se refiere, pero indispensable para que “Volume 1” sea casi redondo.

Para terminar, “Fighting the World consolida al LP como uno de los trabajos más refinados del año. Aunque puede parecer que los dos primeros minutos se contienen para seguir con la senda de sus precedentes, el radical giro que da en la mitad, con un sonido mayestático en el que se aprecia la siempre distinguida mano de Fran Healy, supone un punto final inmejorable para un trabajo majestuosamente sincronizado.

Nadie tiene la certeza de cuál es la intención del quinteto con este proyecto, más aún cuando varios de ellos comienzan gira con sus respectivos grupos (Franz Ferdinand y Band of Horses visitan España, por ejemplo). Lo que queda claro es que la etiqueta de ‘súper grupo’ puede resultar nimia para aquellos que se reúnen con el único fin de divertirse y grabar tema tras tema sin ninguna perspectiva en el horizonte. Por ello, este “Volume 1” es un excelente argumento para dirimir esas conjeturas absurdamente exigentes que rodean a este tipo de propósitos.

BNQT – Volume 1

7.8

BNQT cuentan con dos aspectos que juegan a su favor: la ausencia de expectativas, derivada de la reunión de artistas reputados que no se encuentran en la primera fila del panorama musical actual y, por supuesto, el inmenso talento innato de sus componentes. Esto se atisba en “Volume 1”, un álbum detalladamente pulido que ahonda en las hebras de géneros como el folk y el rock psicodélico y que, sin duda, es una de las más gratas sorpresas del año.

  • Siempre es un bombazo que varios artistas decidan reunirse para elaborar un LP. Cuando además sale algo tan jugoso como este álbum, uno se ve abocado a admirar a los músicos que se exponen a manchar sus carreras con decisiones así, dando la errónea impresión de no haber corrido riesgo ninguno al escuchar el resultado.
  • La satisfactoria sensación que deja un trabajo elaborado y cuidado, en el que la presión comercial ha sido enterrada por un conjunto de talentos que ha hallado una sugestiva cadencia armónica.
  • “Fighting the World”, desde el 2:09 hasta el final.
  • Temas recurrentes con referencias reconocibles, ejecutados de forma eficaz y pulcra. El disco en su totalidad es un sublime acervo de géneros trillados, pero incansables.
  • Son cinco de los mejores autores de la escena actual. Es cierto que no se les puede comparar con los líderes de otras grandes bandas, pero son conscientes de ello y hacen de su naturalidad al aceptarlo un bastión indispensable en su porvenir.

  • Aquel que espere ver explícitamente reflejado a alguno de los grupos de sus componentes, que se desengañe. La banda más tangible es Midlake, como no podía ser de otra forma, al ser Eric Pulido la cabeza pensante del proyecto.
  • “Unlikely Force”, “100 Million Miles” y “Mind of a Man” están a la altura del reto. Sin embargo, el hecho de que suenen seguidas en el LP pueden dotar a BNQT de injustas propiedades de ‘boy band’. “Unlikely Force” tiene rasgos de New Kids On The Block, en un sentido despectivo del concepto.
  • “Failing at Feeling” desentona de forma considerable con respecto al resto del disco.
  • Que no hayan anunciado una gira para este año, y que parezca improbable. Daría parte de mi (insignificante) patrimonio por verlos en un teatro o un pequeño escenario.

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