Al pensar en el País Vasco la gente rememora muchas cosas: ya sea en forma de comida con sus pintxos y el marmitako; en forma de bebida, imaginándose en una sidrería o agarrando un vaso de calimocho; o cómo no, en forma de ocio, disfrutando de un fin de semana en la playa de la Concha o un domingo en el monte. Pero estoy convencido de que a más de una persona se le vendrá a la cabeza la música también, sobre todo si se desempolva el baúl de los recuerdos y uno se encuentra por esas tierras bandas como La Polla Records, Platero y Tú o Eskorbuto. El rock ha sido el pulso de muchos jóvenes durante décadas en Euskadi y a día de hoy esa herencia sigue muy presente en bandas como Belako o los protagonistas de hoy, Luma.

Este dúo donostiarra dio su primer paso en 2016 al sacar su debut “Club”, un EP compuesto por cuatro canciones que contiene, entre otras muchas cosas, un marcado sonido rasgado en la guitarra y un estilo que coquetea con el tono psicodélico en la voz de Xabi. En 2017, los guipuzcoanos han editado su segundo trabajo, esta vez con más apoyo que en su debut, logrando un compacto mucho más definido en lo que a sonido se refiere y, por ende, más profesional.

Fieles defensores del directo y amantes de la cultura de salas y gaztetxes, Adrián y Xabi han hablado en nuestra charla con ellos a orillas del río Urumea sobre la situación de la música en su provincia, sus gustos y preferencias y sobre sus dos trabajos hasta la fecha.

Contadnos algo sobre los orígenes del grupo… ¿De dónde surgió la idea de juntaros?

Xabi: Nos conocimos patinando en un skatepark, nos gustaba mucho la música e íbamos juntos a conciertos. Entonces, un día decidimos que era hora de que fuésemos nosotros quienes diésemos esos conciertos. Adri tocaba en una banda, había viajado y fuimos creciendo juntos hasta que un día nos propusieron tocar en la sala Dabadaba, aquí en Donosti. El problema es que apenas teníamos nada escrito por aquel entonces, pero nos pusimos como meta crear material en menos de un mes y sacamos nueve canciones para el concierto.

Lo primero que se aprecia dentro de vuestra discografía es que vuestro álbum debut, “Club”, tiene un sonido más fuerte y dinámico que su sucesor “Airwalk”, el cual parece ganar en madurez. ¿Qué ha cambiado en vosotros de un trabajo a otro?

Adrián: Bueno, ha cambiado, principalmente, que en vísperas de sacar “Club” grabamos todo con mucha prisa porque no teníamos demasiado dinero. “Airwalk” es un álbum en el que hemos tenido más tiempo para buscar nuestro sonido, y lo hemos encontrado. Además, para este segundo trabajo hemos tenido la ayuda de Kutxa Kultur (un programa que da dinero a bandas para ayudar con las grabaciones). Con la ayuda de Víctor Sánchez los tres nos hemos centrado en afinar las canciones tal y como deseábamos y han salido diferentes al debut porque hemos avanzado.

Y si os diesen a elegir, ¿con qué compacto os quedaríais?

Xabi: Con el último porque es más correspondiente a esta época. Cada álbum debería corresponderse con el tiempo en que ha sido grabado. “Airwalk” representa de forma perfecta el momento en el que estamos.

Con los dos EPs en vuestro currículum uno se ve obligado a preguntar… ¿Cuál os ha costado más sacar? ¿Pesa más la inexperiencia o la presión de mejorar el trabajo anterior (o al menos mantener el nivel)?

Adrián: Musicalmente nunca hemos tenido presión exterior. En el debut tenías la presión de que querías hacer bien las cosas y en muchas situaciones nos encontrábamos solos. En este segundo sí que es verdad que siempre se generaron más expectativas por el hecho de contar con ayudas de Kutxa en lo económico y de la distribuidora Gran Sol en marketing y puesta a la venta, pero eso tiene el lado positivo de que hace que sólo te centres en la música olvidándote de las demás cosas.

¿Cómo está el tema cultural, en lo que se refiere a la música, en Guipúzcoa?

Xabi: Pues has venido en un momento algo crítico.

Adrián: Sí. Ahora mismo hay bastantes salas que están teniendo problemas legales con las licencias y que se han visto obligados a cerrar. Pero cuando vienen amigos de fuera nos siguen diciendo que tocar en San Sebastián es una pasada porque hay mucho movimiento.

Xabi: La cosa es que hasta 2016 el ayuntamiento ha dejado mucha vía libre a las salas para hacer lo que quieran y traer a quienes quieran, pero desde hace unos meses quieren tener ellos la sartén por el mango y veremos qué pasa.

Adrián: Yo pienso que la suerte que tenemos en Euskadi es que la cultura nunca se ha dejado en manos ajenas a los artistas. Desde siempre se han hecho gaztetxes independientes que han sido la columna vertebral de toda la movida musical rockera vasca.

Fotografía: María Muriedas
¿Qué bandas destacaríais del underground vasco?

Adrián: Yo destaco a Vulk, un grupo muy majete de Bilbao, y a Belako, que son grandes amigos nuestros.

Xabi: Creo que las bandas de aquí son fuertes a todos los niveles. Tenemos grupos al nivel de vuestro The Cavern que no han tocado en el BBK porque no quieren y prefieren irse de gira por gaztetxes, pero que seguro lo petarían en Kobetamendi.

Habéis tocado con varias bandas, entre ellas una que gusta mucho en EQB como es Belako. ¿Qué tal fue la experiencia en directo junto a ellos?

Adrián: Tocamos con ellos en Zaragoza y Santander. Hay muchas experiencias [Risas]. Pero a nosotros nos marcó cuando tocamos con ellos en Zaragoza. Por aquel entonces no estábamos muy acostumbrados a tocar en muchas salas y nos encontramos en la sala Las Armas con un llenazo y un público entusiasmado. Para nosotros fue brutal y encima dimos uno de nuestros mejores bolos. Son gente maja y humilde con la que puedes contar para cualquier cosa.

Euskadi tiene cierta fama de ser más rockera que el resto del país. ¿Es un mito o una realidad?

Xabi: Aquí quizá haya marcado el rock radical. Pero creo que en general, en toda la zona norte, desde Galicia a Cataluña, siempre ha habido un punto de oscuridad mayor que en el resto de la Península y un gusto por esa música tenebrosa más amplio en la gente. Sobre todo en los locales autogestionados te encuentras un sinfín de bandas punkies, hardcore o de metal industrial.

¿Os limita ser sólo dos personas en el directo?

Adrián: Para nosotros es fácil tocar sólo dos porque lo que se escucha en el álbum es lo que se escucha en el directo, así que no hay que hacer nada más. No hay más capas ni más instrumentos.

Xabi: Nosotros somos fieles defensores del directo, y aunque grabar un álbum está muy guay hay que ser conscientes de que luego hay que saber representar en el escenario lo que has grabado con ayuda de varias personas en el estudio.

La suerte que tenemos en Euskadi es que la cultura nunca se ha dejado en manos ajenas a los artistas.

Esta pregunta es para Xabi. ¿Una canción que te defina de Luma?

Xabi: Pues es una pregunta muy jodida [Risas]. Depende del estado de ánimo creo yo. Por ejemplo “Sparkle Sparkle” cuando estoy positivo me gusta y siento que hay oportunidades y refleja una parte simpática y bonita de la vida. “Denboraren” tiene un lado más decadente y oscuro que atrapa a la persona.

Adrián, te pregunto lo mismo que a Xabi. ¿Con cuál te quedas?

Adrián: Yo diría “Sparkle Sparkle” porque me parece una canción redonda, ya que lo es en todos los sentidos. Tiene un carácter alegre y es lo opuesto a las canciones vacías que te sueles encontrar hoy en día.

Os quedan apenas unas semanas de gira. ¿Tenéis ya a la vista el siguiente trabajo?

Adrián: Siempre estamos dándole vueltas y pensando en sonidos. Ahora mismo estamos en época de acumular sentimientos, sonidos y letras. A mí me gustaría que el siguiente trabajo fuese un LP porque tengo ganas y creo que es lo mejor, pero sólo si hay material bueno para que salga a la luz. Lo que no vamos a hacer es meter por meter con el único objetivo de llegar a las 10 o 12 canciones.

Xabi: El LP es algo que refleja la madurez de un grupo y tiene mucho trabajo y tiempo detrás.

Compartir