La escena de garage-rock americano parece no agotarse (y no querer agotarse) nunca. El género está viviendo una segunda juventud con sellos como Burger Records o algunos fichajes de otras discográficas más grandes que apuestan fuerte a un caballo cada vez más ganador. ¿Cuándo explotará esta burbuja? Eso no lo sabemos todavía, pero sigamos cabalgando la ola mientras podamos.

The Orwells: otro supuesto grupo de garage que vende su alma

Un sí pero no, que te entretiene y te deja igual que antes de escucharlo a partes iguales.

Así debieron pensar unos jovencísimos The Orwells cuando sacaron su primer largo en 2012 (“Remember When”) para hacer música como una especie de Twin Peaks arcticmonkeinizados. Dos discos y tres años después, nos encontramos con su nuevo “Terrible Human Beings”, una colección de 13 canciones bien emparentada con sus trabajos anteriores, en especial con “Disgraceland”, pero sin un atisbo de autocomplacencia. Más bien, un paso adelante buscando un sonido más trabajado y menos lo-fi, aunque se les haya caído la rabia adolescente (y de paso, la esencia garajera) por el camino.

Fotografía: Kelly Puleo

Tampoco podemos hablar de un despropósito de disco. Más bien una edulcorada pieza de transición entre lo que fueron y lo que quieren llegar a ser (o lo que su multi les ha dicho que tienen que llegar a ser para mudarse de Chicago a otra ciudad con más glamour).

Eso no quita que puedan seguir haciendo temazos cargados de energía como “They Put a Body in the Bayou”. Un bien escogido single que se presenta con la misma poca chicha que el resto del álbum: melodías interesantes, pero poco que decir en la parcela lírica. Lo mismo pasa con “Fry”, un corte bastante ruidoso con una buena melodía pop y un estribillo cantable. Pero sigue sin tener la garra de los primeros Arctic Monkeys o el domino de las armonías del que hacen gala Twin Peaks. Parece que firmar con una multi como Atlantic ha afectado a sus canciones. Supongo que también el hecho de telonear a todo unos Weezer en su nueva gira europea. No es para que no se te suba a la cabeza desde luego. Aun así, también hay canciones destacables como “Creatures”, que cuenta con una cansina repetición en el estribillo, pero que mantiene al mismo tiempo una buena carga de distorsión garajera con guitarras muy efectadas. Buen paréntesis antes de volver a la tibieza pop en “Vacation”, que sin embargo me parece muy válida como canción para un anuncio de cerveza. Y sí, este es el peor piropo que se me ocurre para ella.

Algunos cortes se salvan, como decía, gracias más al espíritu que a la forma, y en estas encontramos “Black Francis”, el track más divertido del álbum sobre todo en la parte final en la que los Orwells corean un desternillante “Viva loh maricah” (“Viva Loma Rica” en realidad) que a saber si saben lo que significa en el idioma del Quijote. Pero en general el tono bailable mola bastante. Como también mola “M.A.D.”, la mejor canción en lo musical, con un ritmo cortado muy sesentero y una melodía muy interesante acompañada de unas guitarras que suenan muy bien y que recuerdan un poco a la psicodelia moderna de grupos como Quilt. Aunque de nuevo las letras parecen no ser lo suyo.

Un paso adelante buscando un sonido más trabajado y menos lo-fi, aunque se les haya caído la rabia adolescente (y de paso, la esencia garajera) por el camino.

Ellos juegan a otro juego. Lo conozco. El de los pogos en primeras filas que te empapan de cerveza. El de los festivales veraniegos que te descubren a unos guiris que no te suenan pero que luego buscas en Spotify. Esa es su liga y tampoco se les puede pedir más, al menos de momento. Pero en esa liga hay que confesar que conocen el terreno y saben explotar sus virtudes. Como la velocidad y lo saltable de “Buddy”, otro de los mejores temas del disco, o el buen rollo primaveral de “Hippie Soldier”, que te transporta de nuevo al paradisíaco paisaje de un spot cervecero. No es mala idea, ahora que lo pienso. Esa gente paga en especie, ¿no?

Ya es un poco tarde (estamos en la canción número 9) pero en “Heavy Head” aparece su vena más distorsionada con reminiscencias a Babyshambles y con la que parece que se acuerdan de que un día fueron una prometedora y ruidosa banda de garaje. Antes del arreo final, “Body Reprise” sirve de intermezzo psicodélico mezclando atmósferas de sabor ácido con algunas voces de ultratumba rescatadas de otros cortes del álbum. Curioso track previo a “Ring Pop”, otro buen tema que recuerda al más puro estilo británico de The Jackals. Pero entre broma y broma la verdad asoma, que decía mi abuelo, y de nuevo se dejan caer por el pop más ramplón en “Last Call (Go Home)”. Sin embargo, parece que es el momento de terminar y lo hacen con otro medio tiempo del que sólo se salvan las guitarras del estribillo, bien saturadas. Y tal y como se ha ido diluyendo mi esperanza de que un mundo mejor es posible y de que esta gente podría volver a hacer un disco interesante, se va diluyendo la última píldora del LP: “Double Feature”, que tampoco es nada del otro mundo. Un intento de rock a medio camino entre la psicodelia y el garage pero que termina por no ser ninguna de las dos cosas. El bajo mola, por lo menos.

No. The Orwells no me deben dinero. Pero es que estoy un poco harto de estos grupos que deciden de un día para otro dejar de hacer la música que les trajo hasta aquí para ver si una de las nuevas canciones que pertrechan se cuela en la radio, alcanza millones de reproducciones en YouTube y Spotify y ale, a vivir de las rentas. La burbuja del garage explotará algún día, y se llevará consigo a los grupos que no hayan sabido mantenerse. The Orwells parecen unos claros candidatos a desaparecer llegado el momento, y más con trabajos tan mediocres como este.

Aun así, el disco tampoco es un despropósito. Más bien una edulcorada pieza de transición entre lo que fueron y lo que quieren llegar a ser (o lo que su multi les ha dicho que tienen que llegar a ser para mudarse de Chicago a otra ciudad con más glamour). Algo como lo que les pasó a los Twin Peaks. Esperemos que (ambos) escarmienten para el próximo disco.

The Orwells – Terrible Human Beings

5.2

ES_Listen_on_Apple_Music_Badge_061115Get_it_on_iTunes_Badge_ES_0209

The Orwells han vuelto con un disco de garage-rock bien producido pero que tampoco destaca por nada en especial. Un sí pero no, que te entretiene y te deja igual que antes de escucharlo a partes iguales.

Up

  • Algunas canciones aún conservan la esencia garajera.
  • Buenas guitarras en general; el disco suena bien.

Down

  • Demasiados cortes ramplones.
  • El álbum a modo global resulta mediocre, no transmite casi nada.
  • Las canciones más ‘pop’.