A la hora de juzgar la consolidación de un artista o una banda emergente es lógico basarse en el segundo disco y así disipar todas las cuestiones que quedaron en el aire en el primer trabajo. Sin embargo, existen trayectorias ascendentes que exigen un tercer lanzamiento para esclarecer un prometedor porvenir artístico debido, por ejemplo, al eclecticismo de sus dos primeros elepés.

Éste es el caso del grupo electrónico canadiense Austra, quienes regresan a la escena musical tras cuatro años de silencio con su tercer álbum de estudio, “Future Politics, un proyecto que vuelve a mostrar la arrolladora personalidad del conjunto liderado por Katie Stelmanis, así como su atrevimiento a la hora de experimentar con todos los subgéneros que abarcan la electrónica.

“Future Politics”: la hora de la verdad

La ambición por mantener el tándem crítica-público de su lado sin caer en el temible pozo del conformismo y sin dejarse llevar por el legado de dos proyectos que cumplieron sus objetivos con creces son las principales razones por las que su lanzamiento resultaba tan anhelado.

En “Feel It Break” (2011, Domino Records), su álbum debut, el trio optó por unos temas apoyados en la new wave y el synth-pop. Himnos contemporáneos como “Lose It”, colaboraciones con artistas de renombre como Shawn Crahan (miembro de Slipknot) y, fundamentalmente, la voz de Kate, consiguieron una cálida acogida de la crítica, llegando a comparar a los de Toronto con leyendas como Jean Michel Jarré, Vangelis o Depeche Mode, fervientes defensores todos ellos del uso contundente de sintetizadores.

Con la opinión experta a su favor y un nicho conquistado, era el momento de dar el siguiente paso establecido en el código no escrito del sector: llegar al gran público. Para ello, Austra tantearon categorías más comerciales como el house y la indietrónica para elaborar su nuevo trabajo. Y así surgió “Olympia” (2013, Domino Records), un largo colmado de letras insurrectas con la esencia de “Feel It Break”, pero con un sonido significativamente melódico y especulativo cuyos tintes dance supusieron el despegue comercial definitivo de la banda.

Debido a la reveladora diferencia técnica e intencionada entre ambos discos, “Future Politics” supone algo más que el retorno de uno de los conjuntos más singulares del panorama actual. Confeccionado por la misma productora que los dos diseños anteriores, el LP implica el perfecto baremo para medir la capacidad creativa de unos artistas que tienen el tándem crítica-público de su lado. Su ambición por mantener esta situación sin caer en el temible pozo del conformismo y sin dejarse llevar por el legado de dos proyectos que cumplieron sus objetivos con creces son las principales razones por las que su lanzamiento resultaba tan anhelado.

Fotografía: Renata Raksha

La premisa es esperanzadora, ya que los componentes viajaron por toda Europa para estudiar distintas ramas que pudieran modernizar su estilo basado en distintas corrientes electrónicas de finales del siglo XX.

La premisa era esperanzadora, ya que los componentes viajaron por toda Europa para estudiar distintas ramas que pudieran modernizar su estilo basado en distintas corrientes electrónicas de finales del siglo XX. Así surge “We Were Alive, el tema que abre el disco y que, según palabras de Kate, es una canción inspirada en “Unfinished Sympathy” de Massive Attack. Muy acorde al carácter domado de “Olympia”, la imponente voz de la vocalista predomina por encima de una base armónica y constante. Con una letra que supone toda una declaración de intenciones y que hace referencia a un sugestivo despertar tras un dilatado letargo, el track nos sumerge en un éxodo que la compositora desarrollará a lo largo de las once piezas del álbum. Un viaje donde, como veremos más adelante, hay espacio para las reivindicaciones sociales más allá de los dilemas personales.

Tras el sinuoso trayecto del preludio, llega el tema que da nombre al misceláneo: “Future Politics” se trata de una composición que atenta contra el sistema que gobierna nuestra era, dejando abierto un único camino liberador basado en la tecnología y en la que se atisba el ápice comercial que la banda pretende mantener, gracias a una base pesada y un estribillo pegadizo. Esta actitud más mainstream se mantiene en “Utopia, la canción más aparentemente premeditada del álbum. Con la misma disposición house que “Future Politics” y una letra en la que Stelmanis plantea su visión idealista frente a una sociedad distópica donde predomina la rutina, la estructura presenta una fastuosa mezcla entre voz e instrumental que elevan a “Utopia” al mismo nivel de “Lose It”, su éxito más identificable.

Kate y los suyos aúnan unos sencillos más sofisticados y complejos, vestidos con unas letras coetáneas de gran relevancia social hasta el sexto tema, donde entramos en un bucle metafísico que peca de adquirir rasgos pretenciosos.

A partir de “I’m a Monster”, el contenido más comercial deja paso a las composiciones más humanas y de mayor calidad lírica. La profundidad vocal de la intérprete se abre paso acompañada de unas sutiles bases para hablar acerca de una persona con depresión y su perspectiva frente al mundo que le rodea. El tema concluye con un melodramático incremento de la intensidad sonora para dejar paso a la potencial joya del nuevo álbum: “I Love You More Than You Love Yourself. Este tema continúa con la tónica oscura de la enfermedad que envuelve a “I’m a Monster”, pero esta vez desde el punto de vista de una persona enamorada del ‘monstruo’ que protagoniza la historia. El hecho de haber introducido la expresión ‘potencial joya’ de forma totalmente intencionada viene motivado por la falacia popular consistente en eximir del concepto ‘joya’ a cualquier canción cuya duración sea inferior a tres minutos. Esta limitación del propio concepto unida a la solemnidad que envuelve al tema, provocan que la maravilla que hubiera sido un single de dos minutos exactos se convierta en un track de casi cinco, en el que hay un cambio de ritmo discordante y la repetición de una estrofa tan contundente que no necesitaba ser pronunciada de nuevo.

Angel In Your Eye supone el ecuador de un trabajo que hasta el momento cumple con las expectativas creadas. Kate y los suyos aúnan unos sencillos más sofisticados y complejos, vestidos con unas letras coetáneas de gran relevancia social hasta el sexto tema, donde entramos en un bucle metafísico que peca de adquirir rasgos pretenciosos. “Angel in the Eye” rompe con la cadencia establecida hasta el momento para presentar un sonido mucho más noventero en el que la capacidad vocal de la líder se relaja en favor de una base orientada al techno. Presuntuoso es también “Freepower”, con sus pinceladas new age, que enfatiza el encuentro de la anhelada libertad de “We Were Alive” y la consciencia de sentirse invulnerable que culmina en “Gaia, donde Kate mantiene una críptica conversación con la Madre Tierra.

“Future Politics” exhibe la claridad y la buena gestión de una banda que posee lo indispensable para disfrutar de una prolífica carrera: una líder carismática con una voz magnética, una gran capacidad para saber gestionar los objetivos de cada trabajo y un atrevimiento insólitamente reflexivo por experimentar en los subgéneros de la electrónica.

Beyond a Mortal constituye el eslabón perdido de la segunda mitad del álbum. El tema mimetiza de forma eficaz la atmósfera de finales de siglo XX y la voz de Stelmanis vuelve a adquirir ese tono celestial e idiosincrásico para contarnos, en su papel de ente evadido, todo lo que le hubiera gustado sentir en “I Love You More Than You Love Yourself”, pieza con la que comparte el defecto de poseer una duración excesiva, aunque “Beyond a Mortal” sostiene mejor la armonía. Aquí van a permitirme ser sincero en exceso y confesar que, además de ser mi canción favorita de este trabajo, la instrumental me hizo retroceder en el tiempo para tener la sensación efímera de que la voz que iba a comenzar a sonar era la de la canadiense más popular de los años 90…

Los dos últimos tracks evidencian las notas más anárquicas de “Future Politics”. “Deep Thoughtes una pieza instrumental de poco más de un minuto en la que un arpa barroco acapara todo el protagonismo, dejando los sintetizadores y demás instrumentos característicos fuera de la composición. Es un acabado absolutamente llamativo por el contraste que supone, y tal vez hubiera funcionado mejor situado en el lugar de “Angel In The Eye” como elemento separador.  Por último, “43 posee un tétrico sonido synth-pop propio de “Feel It Break”, con influencias de Nine Inch Nails, Depeche Mode y The Human League. Escrita como homenaje a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala (México) en 2014, representa la única prueba que cerciora (además de la portada) que el grupo se desplazó hasta el país azteca para el desarrollo del proyecto. La composición enmarca un trayecto lúgubre, quizá demasiado desconcertante para ser el último tema de un elepé que divaga entre canciones magníficas e ínfulas presuntuosas.

Austra – Future Politics

7.0

“Future Politics” exhibe la claridad y la buena gestión de una banda que posee lo indispensable para disfrutar de una prolífica carrera: una líder carismática con una voz magnética, una gran capacidad para saber gestionar los objetivos de cada trabajo y un atrevimiento insólitamente reflexivo por experimentar en los subgéneros de la electrónica. Sin embargo, “Future Politics” empieza mejor de lo que acaba y el proceso de disociación entre la protagonista y el entorno puede resultar fatuo.

  • La soberbia voz de Kate Stelmanis para dotar al trabajo de una magnificencia técnica fenomenalmente explotada con el acompañamiento de melodías mesuradas.
  • La valentía del grupo por no centrarse en un único género y la tranquilidad que emana un conjunto bien asesorado, que se toma su tiempo para dotar a cada álbum de una personalidad particular sin perder en ningún momento su esencia.
  • Temas como “Utopía”, “I Love You More Than You Love Yourself” y “Beyond a Mortal” convierten al LP en un imprescindible del año y afianzan los buenos presagios que transmiten los canadienses.
  • Las letras explícitas y reivindicativas que tratan temas recurrentes de la sociedad contemporánea.
  • La perspectiva dual sobre una enfermedad tangible y tan común en el primer mundo como es la depresión, a través de los ojos de un aquejado en “I’m a Monster” y de los de su pareja en “I Love You More Than You Love Yourself”.

  • La sensación fría que deja el álbum una vez escuchado. La tercera parte (salvo “Beyond a Mortal”) no está a la altura de los temas comerciales de la primera ni de las composiciones personales de la segunda.
  • La excesiva duración de “I Love You More Than You Love Yourself” que encarece la valoración de una canción que, en su conjunto, constituye el epicentro de todo el trabajo.
  • El contraste entre las letras terrenales y las místicas hacen que el LP peque de pretencioso.
  • La percepción desconcertante y sombría con la que cierra “43”, la última bala del disco.

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