Cuando Niños Mutantes se enfrentaron a su décimo álbum de estudio el ambiente se encontraba cargado. Había tensión, rabia, necesidad de moverse por nuevos territorios con el fin de desfogarse. En este contexto de necesidad para revitalizar su sonido se gesta “DIEZ”, un álbum descrito como “un polvo de reconciliación”que ha servido a los granadinos tanto para poner en orden sus ideas como para refrescar una carrera que lleva en pie desde los noventa. La sabia mano en la producción de miembros de León Benavente les ayudará a conseguirlo, aportando esa dosis extra de energía al sonido de los de Granada.

Nos sentamos con Nani, Juan Alberto y Miguel tras una cata de cervezas, quedando rastro de alguna que caerá enseguida. Miguel dará fe de lo que dicen sus compañeros de banda asintiendo y corroborando su testimonio, pero bien es cierto que la pelota se pasará entre vocalista y batería, que detallan el contexto en el que se ha forjado este décimo álbum de estudio de Niños Mutantes.

Empecé leyendo que esté disco era como “un polvo de reconciliación”. ¿Salen de ahí las letras tan catárticas que uno puede ir escuchando a lo largo del disco?

Juan Alberto: En parte sí y en parte no. Hay letras que tienen que ver con ese proceso interno de pelea y reconciliación, pero realmente la mayoría del disco no va por esos derroteros. Digamos que ese es el contexto en el que se concibe el disco. No obstante, la temática global, salvo una canción (“NM” se centra directamente en este tema), no está marcada por eso.

Incluso hay algo de política. En “DIEZ” hay una actitud rabiosa y de desenfado.

Juan Alberto: El disco tiene mucha rabia, en la música y en las letras. No es un disco complaciente, no pretendíamos que sonara fácil, hemos querido asumir riesgos y hemos querido conseguir un álbum donde las estrofas y los textos tengan más importancia que los estribillos y la repetición de cosas sin sentido para que grite mucha gente.

Hablando de que es un álbum poco complaciente, ¿podríamos decir que la culpa la tienen Abraham Boba y César Verdú de León Benavente al haberos producido?

Nani: Los llamamos con toda la intención de que reactivaran las pilas al grupo y nos llevaran hacia terrenos más rápidos y enérgicos. También es verdad que el grupo ya estaba escribiendo canciones en esa línea, así que lo que queríamos era que ellos las depuraran con nosotros y nos ayudaran a tomar las decisiones acertadas con respecto a la selección de temas. Teníamos alrededor de veinte y había que dejarlo en diez. Además, queríamos que nos ayudaran en el contenido musical.

La música nos aporta algo que no hemos encontrado en ningún otro sitio. Es una necesidad vital y una adicción.

Uno percibe parte de la esencia de León Benavente, desde la apertura de “Menú del Día” con la potencia del bajo hasta algún que otro teclado.

Juan Alberto: Hay cosas de su sello que se incorporan a nuestra música. Pero nosotros no los buscábamos sólo por el sonido de León Benavente, que nos gusta mucho, los buscábamos por dos cosas. Primero porque ellos juegan con muchos registros musicales, trabajaban con Nacho Vegas o en proyectos mucho más experimentales; ese bagaje tan amplio nos llamaba mucho la atención. El otro motivo es que no son productores habituales. No queríamos a alguien que tuviera sus propios tics y su forma de trabajar ordenada que al final se repite. Queríamos proponérselo a ellos que son músicos y se pueden plantear una producción. Llevaban mucho tiempo sin trabajar en música que no fuera la suya y es un proyecto en el que hay energías que van en las dos direcciones.

A lo largo del disco se ven las referencias a Granada y Lorca, basta ver la propia “FGL” o el final de “Glaciares y Volcanes” donde cerráis con un verso de “Bodas de Sangre”. También habéis grabado el disco en Albuñuelas [pueblo de Granada], aunque se ha mezclado en estudios Reno y masterizado en el Reino Unido. ¿Hay una necesidad de mantener las raíces con vuestra tierra?

Juan Alberto: Personalmente creo que, consciente o inconscientemente, el hecho de ser granadino no influye demasiado en mi música, pero es cierto que este disco quizás sea el más granadino que hemos hecho por esas referencias a Lorca y algunos detalles locales más que hay por ahí. [Risas de Nani]

Fotografía: http://www.nmutantes.es/
“DIEZ” es vuestro décimo álbum. ¿Qué creéis que tenéis aún por aportar? ¿Qué tiene de diferente con respecto a vuestras anteriores referencias?

Nani: De diferente tiene que este álbum se planteó desde el principio como un abismo. Era dar un salto al vacío o quedarnos en nuestra zona de confort y hacer un nuevo disco parecido al nueve, al ocho y al siete. Creemos que no hemos hecho eso, que nos hemos arriesgado y hemos ido a otro espectro y a otros registros. Que sea mejor o peor… ahí no me meto, pero tenemos muy claro que nos apetecía sacar el disco que no se supone que Niños Mutantes tenían que hacer ahora. ¿Qué nos queda por aportar? Uno no se plantea esas cuestiones cada vez que se acuesta o va al ensayo, me imagino que desde Bob Dylan a Alberto o yo pensamos que hacemos música porque es nuestra pasión. Entiendes tu vida haciendo la mejor música que sabes, no hay un propósito establecido.

Juan Alberto: No pensamos en qué podemos aportar a la música, más bien qué nos puede aportar la música a nosotros. La música nos aporta algo que no hemos encontrado en ningún otro sitio. Es una necesidad vital y una adicción. Creo que lo que aportamos, lo que puede hacernos diferentes a otros grupos de nuestra generación, es que hemos sabido conectar muy bien con gente que ha ido evolucionando en la vida a nuestro mismo compás y ve retratadas en nuestras canciones sentimientos y vivencias que ellos también tienen, pero sin la misma capacidad para expresarlas como nosotros. Entonces creo que lo que aporta nuestra música es una crónica, una biografía.

Hablando de lo de la música en vuestra vida, hay un verso en “NM” que dice “Toda mi energía está en la música, todo lo demás se destruye rápido”. Esto me hace pensar en todos los grupos que nacen ahora, que parece haber un boom como en los 90, si lograrán perdurar. ¿Cómo ves la perspectiva de los grupos que están saliendo?

Nani: Hay quien dice que ahora Internet es como la panacea para los nuevos grupos, y yo creo que no es así. Creo que es igual de difícil que antes. Internet ha globalizado mucho la música y ha hecho que sea accesible a muchos medios y periodistas, pero es que hay tanto en Internet que es muy difícil discriminar. Llegar a sonar en las primeras emisoras nacionales y meter la cabeza en los grandes festivales nacionales sigue siendo igual de difícil que antes. Veo que era difícil cuando empezamos y lo sigue siendo ahora. Normalmente es el público el que decide, pero también es una cuestión de calidad. Si en un año grupos como Viva Suecia o Triángulo de Amor Bizarro se convierten en referencias es por algún motivo, no es algo que haya llegado gratis. Casi ningún éxito suele ser gratuito.

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