Desde finales de enero, Father John Misty nos había conquistado con cuatro adelantos fantásticos que hacían presagiar un tercer álbum arrollador. Partiendo de canciones como “Bored in the USA” y “Holy Shit”, incluidas en su anterior referencia, la notabilísima “I Love You, Honeybear” (2015), el de Maryland nos presentaba piezas desesperadas, reflexivas y melancólicas que criticaban abiertamente la sociedad actual en todas sus vertientes, analizada desde la lúcida acidez que caracteriza y define el discurso de Josh Tillman. De esta manera, temas como la política, la religión, el progreso, el entretenimiento y el paso del tiempo, entre otros, serán tratados por un Tillman irónico, juicioso y severo en el apocalíptico Pure Comedy. Un álbum temáticamente ambicioso y repleto de melodías delicadas donde los textos lo son todo. O casi. Y digo ‘o casi’ porque, aparte de los adelantos (véase la maravillosa “Total Entertainment Forever”), hay piezas en las que sí, todavía la música tiene un papel relevante.

Musicalmente hablando, “Pure Comedy” es, en su conjunto, el sermón definitivo. Sí, en el sentido más peyorativo del término. Es un trabajo aburrido, absurdamente extenso, plano y repetitivo, especialmente a partir de “Leaving LA”, un corte totalmente prescindible, monótono y plomizo, que hace gala de una excelente capacidad para dinamitar las ganas de seguir escuchando el resto del álbum. La ambición resta efecto al disco. Saber componer es también saber cuándo hay que contenerse, y la inexplicable y, en ocasiones, torpe extensión de las canciones, no muestra sino una descuidada incontinencia compositiva por parte del músico. No obstante, encontramos grandes canciones y, a buen seguro, si nos aventuráramos a valorarlas como unidades independientes, la percepción del trabajo podría cambiar, relativamente, puesto que hay temas que ni un cambio de enfoque sería capaz de redimir, aunque los haría más llevaderos. Nos decía Fernando Vilaboy, de Fogbound, que por desgracia o no, tienes que sacar el LP”, y ahí es donde Tillman ha sufrido una caída aparatosa. Al final, como casi todo en la vida, es cuestión de perspectiva, pero la que nos propone el ex-batería de Fleet Foxes es la relativa al conjunto de canciones, y así es como corresponde analizar y valorar el plástico.

Fotografía: Guy Lowndes

“Pure Comedy”: el retrato de una sociedad decadente

Temas como la política, la religión, el progreso, el entretenimiento y el paso del tiempo, entre otros, serán tratados por un Tillman irónico, juicioso y severo en el apocalíptico “Pure Comedy”, un álbum temáticamente ambicioso y repleto de melodías delicadas donde los textos lo son todo. O casi.

El piano y las orquestaciones serán los elementos principales que constituyan el andamiaje a partir del cual se construyan las canciones del disco. Trece baladas que comienzan con Pure Comedy, la pieza que da título al compacto. Gran tema, especialmente en su segunda mitad con la entrada de la sección de vientos, lo que aporta empaque, riqueza de matices y nervio a un tema que trata sobre la sociedad, la industria, la educación y el culto al consumismo. Father John Misty lanza dardos envenenados contra todos los elementos constituyentes de un mundo decadente que define como ‘pura comedia’. Por supuesto, la política no permanece ajena a sus críticas, y se pregunta: Where did they find these goons they elected to rule them?… What makes these clowns they idolize so remarkable?”. Pero será la religión uno de los temas en los que el cantautor se muestre más incisivo a lo largo del álbum. Conoce bien ese mundo. Su familia siempre se preocupó de su educación espiritual. Un adoctrinamiento acrítico que ahora rechaza para, con altas dosis de sarcasmo, manifestar: Oh, their religions are the best… They worship themselves yet they’re totally obsessed… With risen zombies, celestial virgins, magic tricks, these unbelievable outfits”.

El temazo del álbum llega con Total Entertainment Forever. Melódica e instrumentalmente extraordinario, encontrará en la sección de vientos y su carácter melancólico un gancho efectivo con el que aferrase a nuestra memoria. Aquí Josh Tillman critica el uso que estamos haciendo de las nuevas tecnologías. Habla sobre cómo utilizamos las redes sociales para construirnos una identidad ideal, y sobre cómo buscamos el entretenimiento para escapar de los problemas del mundo real, temática que también abordará en la plana y lánguida A Bigger Paper Bag. Respecto al tema anterior, el Padre John Misty se refiere a la humanidad como una raza de monos dementes que han ido de la cueva a la ciudad y, [de allí], a una fiesta permanente”, celebración en la que sí, calma, que ahora viene el chascarrillo: también habla sobre tener sexo en realidad virtual con Taylor Swift.

Musicalmente hablando, “Pure Comedy” es, en su conjunto, el sermón definitivo. Sí, en el sentido más peyorativo del término. Es un trabajo aburrido, absurdamente extenso, plano y repetitivo, especialmente a partir de “Leaving LA”.

Algo más que nombres extensos compartirán Things It Would Be Helpful to Know Before the Revolution yWhen the God of Love Returns There’ll Be Hell to Pay. Futuros distópicos serán los temas centrales de dos composiciones magistrales que destacan, en el primer caso, por su apabullante y autoritaria orquestación, y por el misericordioso y furtivo coro góspel, en el segundo; siendo sus grandes melodías y su desbordante sensibilidad el gran atractivo de sendos cortes. Más llamativa será la intervención del coro góspel en los últimos compases de Ballad of the Dying Man. Con una base musical de piano que podría ser perfectamente válida para el 90 % del disco, será la interpretación vocal el punto fuerte no sólo de este tema, sino también del resto del álbum. Líricamente trata sobre un hombre ególatra que se considera a sí mismo una persona importante para el mundo dados sus comentarios críticos sobre este. Seguramente, John Misty se estuviera mirando al espejo al componer este tema.

La libertad humana será el asunto que el autor aborde en Birdie, uno de los cortes más mediocres del LP por simplón, monótono y repetitivo. Llevándolo, por si esto fuera poco, más allá de los cinco minuto de duración. Son varias las ideas musicales, en cuanto que ‘arreglos’, que aparecen en esta travesía por el desierto, pero, lamentablemente, ninguno llega a concretarse ni a mejorar un ápice la canción (si es que ese era el utópico propósito). Hablando de desiertos no podemos dejar de hacer mención a la absurda Leaving LA. Diez estrofas de incoherente uniformidad que ponen a prueba la paciencia del oyente con sus trece minutos de duración. Una autocrítica en la que no es de extrañar que haga del sarcasmo y la burla hacia sí mismo una suerte de defensa preventiva, cuando expone: I used to like this guy but this new shit kinda makes me want to die”.

Ante un elepé tan denso, en el aspecto lírico y en el musical, es imprescindible mantener la llama del interés encendida, algo que Tillman no consigue. La genialidad de Father John Misty se ve deslucida ante un trabajo pretencioso y plano que dificulta su acceso y disfrute.

Como señalábamos al inicio, la extensión de las canciones y, por ende, del álbum, son el principal hándicap que hacen de “Pure Comedy” un trabajo empachoso. Una impresión subrayada por su invariable lentitud y reiteración musical. Inconvenientes, estos, que se perciben psicológicamente acentuados por la composición anterior, la cual rompe completamente el ritmo del álbum, condicionando la escucha de los cortes posteriores. Ante un elepé tan denso, en el aspecto lírico y en el musical, es imprescindible mantener la llama del interés encendida. No obstante, aquí el autor se ha encargado de apagarla completamente. Pero sigamos con las canciones. En lo que a Smoochie respecta, Father John Misty nos presenta un corte instrumentalmente diferente, agradable y repleto de sensibilidad en el que Tillman se abre en canal y nos muestra su más profunda intimidad, poniendo en valor, una vez más, la autenticidad del proyecto. La canción cuenta cómo Emma Elizabeth Tillman, esposa del cantante, ayuda a este ante su depresión, trastorno que padece desde su juventud. El título alude a la forma cariñosa en la que su pareja se refiere a él, animándolo: You stand alongside… And say something to the effect… That everything’ll be alright soon, smoochie”.

Two Wildly Different Perspectives versará sobre la cada vez más amplia separación entre liberales y conservadores. Un corte político, instrumentalmente complejo y repleto de matices con licencia para aburrir. Aunque no lo parece, pronto llegará The Memo. Un tema de tintes country que realmente es un soplo de aire fresco ante la recta final del álbum que estamos próximos a encarar. Como en “Bored in USA” y “Holy Shit”, de su álbum precedente, aquí Tillman vuelve a criticar la cultura, y ataca los medios de comunicación y a su capacidad de vendernos la mediocridad como arte de calidad. Productos que, por supuesto, nosotros estamos dispuestos a comprar. Tres minutos extraordinarios que, una vez más, se empeña en hacer saltar por los aires alargando la pieza, innecesaria e incomprensiblemente, hasta pasar los cinco. Y así nos enfrentamos al final, aunque aún nos quede un buen trecho.

Hay ideas brillantes en el álbum, y no precisamente pocas, pero la apuesta por la desmesura no ha hecho sino desbaratar el que podría haber sido un excepcional resultado. Una lástima.

So I’m Growing Old on Magic Mountainy In Twenty Years or So se definen como quince minutos soporíferos en los que lo único destacable es la esplendida sección de cuerdas de la que hace gala la segunda. Líricamente, la primera canta al paso del tiempo, a la fugacidad de la juventud, mientras la siguiente avecina el fin de la humanidad en veinte años, más o menos. No obstante, Tillman cuenta que celebra la vida (quién lo diría) y disfruta de las pequeñas cosas mientras se toma una copa en un lugar donde un pianista toca “This Must Be the Place”, de los neoyorquinos Talking Heads. Si tú, querido lector, aún no has acometido la escucha de la obra que nos ocupa, te recomiendo encarecidamente que busques “Speaking in Tongues”, del grupo referido, y disfrutes de un gran momento musical. Cosecha del ‘83.

A “Pure Comedy” le sobran canciones y, a las canciones, extensión. La genialidad de Father John Misty se ve aquí deslucida ante un trabajo pretencioso y plano que dificulta su acceso y disfrute. Musicalmente se antoja casi irrelevante, siendo las letras el principal atractivo y motor de 75 minutos de baladas. Josh Tillman quiere hacer llegar su apocalíptico mensaje, y a fe mía que lo consigue. Primero, por la perfecta y pausada dicción de sus letras, interpretadas para que no te pierdas una palabra en versos que buscan la perpetuidad (y no, no me refiero al mensaje); y segundo, porque el disco se antoja decadente y tedioso por sí mismo. Hay ideas brillantes en el álbum, y no precisamente pocas, pero la apuesta por la desmesura no ha hecho sino desbaratar el que podría haber sido un excepcional resultado.

Father John Misty – Pure Comedy

5.8

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Tras el gran éxito que supuso “I Love You, Honeybear”, Father John Misty se ha visto superado por su ambición y su ego. “Pure Comedy” es un trabajo extenso, monótono y lento en el que muchas canciones ganan más individualmente que en conjunto. Un disco en el que “Leaving LA” es determinante para malograr el resultado general de algunas buenas canciones.

Up

  • Los textos. Siempre lúcidos y cargados de verdad y sarcasmo.
  • “Total Entertainment Forever”.
  • Los coros góspel y las orquestaciones.

Down

  • La extensión de los temas y, por ende, del álbum.
  • Demasiadas baladas.
  • La lentitud y monotonía que se extiende a lo largo de todo el trabajo.
  • Que no haya sacado más partido a la sección de viento metal.
  • “Leaving LA”.

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