Eso de ser el bajista de Tame Impala y Pond no está nada mal, pero Cameron Avery es una persona ambiciosa. Necesitaba desplegar sus alas y huir de la alargada sombra de Kevin Parker en aras de forjar su personalidad y buscar su propio sonido. Algo así hizo al liderar The Growl, pero ese rock garajero no terminaba de representarle al 100%. Era el momento de tomar decisiones: abandonó su Australia natal para poner, entre Los Ángeles y Nueva York, los cimientos del que sería su debut como artista en solitario. En esta odisea no llegó a estar completamente solo, ya que contó con el apoyo de ni más ni menos que Alex Turner y Owen Pallett. El primero supuso una influencia en el plano personal y lírico, mientras que el segundo consiguió plasmar sus característicos y exquisitos arreglos de cuerda a lo largo de la placa. ¿El resultado? Un trabajo que vive en el presente y mira al pasado de forma nostálgica: Ripe Dreams, Pipe Dreams”.

Crooner sensual entre melodías preciosistas

Vamos a quitárnoslo de encima cuanto antes: encontraremos una traza al final que podría asemejarse a Tame Impala, pero Avery se ha desentendido por completo del proyecto del que partía. El objetivo era satisfacerse a sí mismo y de paso demostrar lo que podía confeccionar el bajista de una de las bandas más influyentes y notorias de la actualidad. ¿Qué les gusta hacer a estos frikis de la neo-psicodelia? Cameron lo tiene claro: construcciones barrocas y románticas que miran sin tapujos a Father John Misty, Nick Cave y Serge Gainsbourg.

Fotografía: Zackery Michael

Encontramos una traza final que podría asemejarse a Tame Impala, pero Avery se ha desentendido al completo del proyecto del que partía. Cameron lo tiene claro: construcciones barrocas y románticas que miran sin tapujos a Father John Misty, Nick Cave y Serge Gainsbourg.

A Time and Place” pone la primera piedra en este trabajo preciosista. Empieza suave, creciendo a partir de una guitarra acústica sobre la que se posa el primer atisbo de orquesta mientras Cameron Avery se alza como un crooner sensual, papel que alcanzará cotas máximas en “Do You Know Me By Heart”, con esos violines melodramáticos encargados de poner de manifiesto que nos encontramos ante una suerte de revival de Gainsbourg, quien parece emerger junto a Jane Birkin en la sensual “Dance With Me”. Si bien Mick Harvey (colaborador de Nick Cave a lo largo de los años) lanzó a principios de 2017 su personal visión de la obra de Gainsbourg dotándole de cierta atmósfera siniestra y glam, Cameron Avery aspira a que su álbum se torne en una experiencia dulce y luminosa. Así, aunque aparezcan cortes como Wasted On Fidelityo Big Town Girl”, que acaban por aportar poco al conjunto y únicamente sirven para mantener el ritmo, no es más que un artificio del músico australiano para procurar una experiencia calmada de transiciones prácticamente imperceptibles.

O por lo menos eso es lo que uno piensa llegados a Disposable, el tema que más recuerda a Father John Misty, con un gran cuerpo propiciado por el juego entre las guitarras, la voz y cierto fondo alegre. Es interesante comprobar cómo esta felicidad comienza a tornarse en rabia. The Cry of Captain Hollywood” resulta un pasaje instrumental de minuto y medio de duración en el que se inicia una transición hacia guitarras eléctricas cargadas de fuzz que eclosionan en Watch Me Take It Away, donde confluyen el rock psicodélico, el soul (¿alguien más ve un poso de Hozier aquí?) y ritmos pegajosos. Se trata de un giro estilístico total ante el que uno no puede más que quitarse el sombrero. ¡Bravísimo!

“Ripe Dreams, Pipe Dreams” es un disco que no deja de desprender elegancia y calidez, moviéndose por un espectro vintage, elegante e hipnótico.

An Ever Jarring Momentnos trae de nuevo violines y preciosismo. Veo necesario destacar aquí un estribillo potenciado por un ligero silencio y un cambio de tempo, configurando un oasis de placer. A continuación, para cerrar el álbum por todo lo alto, llega la apoteósica C’est Toi, uno de los temas que funcionó como adelanto del álbum y que mejor resume la esencia del mismo: preciosismo, delicadeza vocal, violines que te atrapan y ganas de plantarte en un gran salón con tu mejor esmoquin para dejarte embaucar por esta hipnótica melodía. A lo largo de sus once pistas “Ripe Dreams, Pipe Dreams” no deja de desprender elegancia y calidez. En ese aspecto me recuerda al debut de Kadhja Bonet estrenado en 2016, y es que ambos álbumes se mueven por ese espectro vintage y elegante totalmente hipnótico. Sorprende llegar a pensar que todo el sonido logrado a lo largo de estos temas no es sino el primer trabajo de un proyecto que nació sin rumbo y por pura satisfacción personal. Podemos echarle la culpa a la influencia de Alex Turner o a Owen Pallett, pero la última palabra la tiene la mente pensante de Avery, capaz de ordenar todas las ideas y huir de la más clara influencia de Tame Impala para confeccionar un trabajo preciosista y romántico.

Cameron Avery – Ripe Dreams, Pipe Dreams

7.2

Cameron Avery se desvincula de su labor como bajista de Tame Impala para confeccionar un álbum que mira al preciosista y delicado pop barroco de artistas como Serge Gainsbourg o un más actual Father John Misty. El resultado es un trabajo con gran coherencia y presencia que se erige como una experiencia delicada y altamente disfrutable.

  • El baladón barroco que es “Do You Know Me By Heart”. Para quitarse el sombrero.
  • “Watch Me Take It Away”, que profiere el toque de rock y energía que requería el álbum.
  • “Ripe Dreams, Pipe Dreams” funciona como un gran conjunto melódico, cada tema complementa a la perfección al resto.

  • La parte central del álbum no termina de destacar.
  • Puede llegar un momento en el que se repiten las fórmulas.
  • Las letras son algo básicas.