Poco hemos hablado de doom metal en El Quinto Beatle. Voy a tratar de enmendar esta injusticia proponiéndoos darle una oportunidad a uno de los subgéneros más extremos, desconocidos para el gran público y ricos de todo el metal. Y si por casualidades de la vida eres un doomster de pro, seguramente ya conozcas a la banda con la que voy a introducir este estilo en nuestra casa: Pallbearer.

Formada en 2008 en Little Rock, Arkansas, Pallbearer debutaron hace tan sólo un lustro con “Sorrow and Extinction”, que causó un impacto moderado pero sensible en su día. Dos años después llegaría “Fundations of Burden”, y con este segundo disco Pallbearer echaron abajo las gruesas murallas del doom para alcanzar un público más diverso y no demasiado purista del metal, con medios como Pitchfork poniéndolo por las nubes. Ahora, en 2017, Pallbearer vuelven a la carga, y siguen empeñados en demostrar que, junto con Conan, Cough o Ahab, son una de las bandas más punteras del doom actual. De todas ellas, Pallbearer son los más luminosos, variados en su sonido y, por tanto, accesibles para los menos puristas.

El metal pesado también puede flotar

Un cohete Saturno V, de los que usó la NASA en su programa Apollo, pesaba cerca de 3 millones de kilos, pero eso no impidió que llevase al hombre a la Luna. Algo similar pasa con Pallbearer, que pese a manufacturar un metal pesadísimo, son capaces de ponernos en gravedad cero cuando dan la orden de ignición. Una dualidad demolición/ligereza que en este nuevo disco alcanza un nuevo nivel, haciendo a la banda más presentable a tus suegros que nunca.

Fotografía: http://www.metrotimes.com/

Pese a manufacturar un metal pesadísimo, Pallbearer son capaces de ponernos en gravedad cero cuando dan la orden de ignición. Una dualidad demolición/ligereza que en este nuevo disco alcanza un nuevo nivel, haciendo a la banda más presentable a tus suegros que nunca.

A cambio, se han perdido algunos caballos de potencia por el camino, pero si son el precio a pagar porque Pallbearer alcancen de una vez por todas tanto el público como el reconocimiento que se merecen, así sea. Lo cierto es que el principal (por no decir único) problema de este disco es que jugando con las mismas cartas que su antecesor, era imposible superarlo. Eso es una losa que los de Arkansas van a tener que saber llevar en el futuro, y con la que de momento han lidiado medianamente bien, tirando por la vía luminosa y acercándose a sonidos menos extremos que pueden atraer a público no iniciado en el doom metal. EnI Saw the End ya vemos este metal amable, bonito, capaz de encandilar a cualquiera que se deje y no se pase de metalero integrista. Las cartas de Pallbearer a las que hacía mención son las de siempre, un doom clásico pero con más tintes progresivos que la mayoría de las bandas del género y una buena dosis de épica en las voces que los acerca a bandas más transversales como Inter Arma.

Aunque sólo sea por su duración, Thorns es probablemente lo más parecido a un hit que se puede extraer de este disco, en el que persiste una constante avalancha de guitarras que ya se ha convertido también en una firma de la banda. De hecho decía Billy Anderson, su productor en el segundo disco, que en toda su carrera no había visto a nadie usar tantas pistas de guitarras en una misma canción. Esta vez Pallbearer han optado por montárselo por su cuenta, autoproduciendo “Heartless” con un resultado más que digno en ese sentido. Por su parte, Lie of Survival tira en su inicio por una senda casi post-rock, que demuestra el enorme abanico de influencias y sonidos de los que beben y que fabrican Holt, Campbell y compañía. Inevitablemente, temas como este chirriarán a algunos de sus primeros seguidores, pero son parte fundamental de esa ampliación de horizontes que aumenta el valor de Pallbearer.

Se han perdido algunos caballos de potencia por el camino, pero si son el precio a pagar porque Pallbearer alcancen de una vez por todas tanto el público como el reconocimiento que se merecen, así sea.

Durante once largos minutos, Dancing in Madness saca las garras y con ellas te acaricia y te aprieta el cuello alternadamente, en la que es la canción con la que mejor se entiende esa bipolaridad característica de la banda. En otro de los puntos álgidos del trabajo, Cruel Road, la épica aumenta a la par que se afilan las guitarras rozando una vertiente heavy más clásica y un registro vocal que por un momento hace pensar en el de Bruce Dickinson. Y es que a los de Arkansas no les importa en absoluto sonar como los clásicos o desviarse del doom puro. De hecho, ellos mismos han reconocido en multitud de ocasiones su afición por los abuelos del rock progresivo, desde Yes a Kansas o King Crimson. Eso no quita para que su música sea densa y pesada como la montaña de su portada, con raíces que se prolongan hasta lo que ellos mismos denominan el ‘sonido de Arkansas’. Como en el caso de la canción que da título al disco, y que no deja de ser un terremoto de doom con una sección rítmica de magnitud 7 en la escala de Richter. Destacable el trabajo de Joseph Rowland al bajo, sirviendo de necesario contrapeso a los adornos que a menudo añaden los dos guitarristas. El disco llega a su fin con su tema más largo, “A Plea for Understanding. Una oración melódica de casi trece minutos, capaz de remover profundas emociones dentro de un oyente dispuesto a ello, y que termina de demostrar que la voz de Brett Campbell es un factor determinante para que Pallbearer sean una banda extremadamente agradable de escuchar, algo que llama la atención en un género que anda siempre en los bordes de lo extremo. Una armonía vocal y lírica que rubrica un disco sencillamente apabullante.

Behind the eyes lies a truth
so deeply concealed
Somewhere inside is a place
where the weary rest and heal”

Pallbearer – Heartless

8.5 HOT RECORD

Doom metal de museo. Si bien es cierto que no alcanza las cotas de genialidad de su anterior disco, estamos ante un nuevo clásico contemporáneo de una banda a la que el tiempo pondrá en su lugar.

  • No hace falta ni que te guste el metal, menos todavía el doom, para apreciar la inmensidad de este disco.
  • Pallbearer siguen construyendo una carrera tan sólida como su sonido.

  • “Fundations of Burden”, su anterior disco, es sencillamente insuperable. Al menos, en su mismo terreno.
  • El inevitable y progresivo alejamiento de los cánones del género no gustará a todos sus antiguos fans.

Compartir