Debemos confesar que en la redacción de El Quinto Beatle llevábamos cierto tiempo (per)siguiendo a Declan McKenna. Cuando lo descubrimos hace un par de años nos pareció que el chaval tenía fuelle para llegar tan lejos como se propusiera. Bajo la fachada de un perfecto millennial en plena adolescencia encontramos una voluntad de transgredir en el mensaje, de hablarnos de ciertos temas que le conciernen pero que probablemente no le sean particularmente próximos o fáciles de tratar. Al menos no tanto como las historietas sentimentales y hormonales a las que suelen tenernos acostumbrados propuestas de este tipo.

Declan McKenna se dio a conocer fundamentalmente gracias al concurso de talentos emergentes del festival de Glastonbury en 2015 (el mismo certamen que unos años antes perdieron Wolf Alice, pese a que eso, afortunadamente, no les ha impedido actuar en el mítico Pyramid Stage). Declan presentó a concurso uno de sus primeros temas: “Brazil. En él hablaba de las incongruencias de un mundo que preparaba un mundial en una ciudad en la que hay miles de personas viviendo a la merced de su propia situación. Igual de incongruente fue que más tarde EA Sports incluyera uno de sus temas en el videojuego FIFA 2017. Pero vaya, la vida.

Como vemos, mucho ha pasado el británico desde que subía a defender “Brazil” con cierta timidez y nerviosismo en el concurso de Glastonbury. Todavía a la espera de que publique su álbum debut ya ha girado por Europa y Estados Unidos, por eso quisimos aprovechar su visita a Barcelona (teloneando a Blossoms) para hablar con él y conocerle mejor.

Tu carrera musical tuvo un despegue bastante rápido. ¿Cómo ha cambiado tu vida? ¿Estabas preparado para todo esto?

¡Muchísimo, como puedes imaginar! Fue acabar el curso del instituto y a los dos días ir a tocar a Glastonbury… Más tarde dejé las clases para centrarme en la música a tiempo completo porque ahí es donde quería estar y ese era mi objetivo. Obviamente no estaba esperando que eso ocurriera, supongo que nadie espera eso y menos en un punto tan inicial de mi carrera, pero fue algo increíble.

¿Cómo han cambiado tu música y tus conciertos desde entonces?

Al principio, en los directos, estaba yo solo. Pese a que no hice muchas actuaciones en solitario, ya que siempre quise tener un grupo, por aquel entonces no tenía amigos que quisieran hacerlo ni el dinero para pagar a nadie, por lo que ahora con ellos me siento muchísimo mejor. Me noto más libre y más confiado de mí mismo. Me siento acompañado por un grupo de amigos y me puedo centrar en mí mismo, en ser un entertainer y pasarlo bien, no sólo yo, sino todos. Podemos hacer que todo sea una fiesta (¡o al menos intentarlo!).

Es bonito intentar crear sobre cosas que igual no te están pasando a ti pero que no por eso son menos importantes.

En la parte lírica destacas por no ser el centro de tus temáticas puesto que incorporas ciertos temas políticos y sociales. ¿Sale natural o intentas ser más empático cuando compones?

Ten en cuenta que realmente he sacado muy pocas canciones, en el disco que estamos preparando sí que hay algunas sobre mí y mis ‘asuntos’ pero por lo general, sí: tiendo a encontrar inspiración en las noticias o en las cosas que veo que pasan en el mundo. Cosas que igual no me afectan directamente, pero creo que es importante ver y pensar en aquello que precisamente no te incumbe. Generalmente la gente suele estar más interesada en sus propios problemas aunque suelen ser bastante menores. Creo que es bonito intentar crear sobre cosas que igual no te están pasando a ti pero que no por eso son menos importantes.

Y en parte eso te diferencia de otros músicos de tu generación.

Bueno, tampoco soy quien para juzgar a nadie. Aparte de tener muchísimo talento, muchos de ellos han pasado por cosas que les han marcado y que quieren expresar. Hay espacio para todo el mundo. Al final, lo bueno es ver a tanta gente joven que hace cosas. Que se mueve.

¿Es difícil hablar de estos temas (religión, pobreza, transexualidad…) y sentir que lo haces de la manera correcta?

Pienso que no debes preocuparte demasiado cuando hablas sobre este tipo de cosas porque no vas a hacerlo siempre bien. No puedes tener la perspectiva correcta en todo, si es que la hay. Cuando escribo sobre determinados temas simplemente intento ser abierto y ser parte de un debate más grande y plural. Al final intentas acercarte de la mejor manera posible, y es entonces cuando te das cuenta de que nadie va a pensar nada malo por ello, porque lo estás intentando y eso es parte del progreso del mundo.

No sólo en tu música sino también en las redes se te da muy bien conectar con los jóvenes. ¿Crees que se debe puramente al hecho de compartir generación y entablar un lenguaje común?

Creo que lo que pasa es que muchas de las pelis, música, libros, etc. que se dirigen a la gente joven no están hechos por gente joven. Generalmente ni siquiera son interesantes para los jóvenes. Creo que el punto conmigo ha sido ser joven y no ser ignorante ni vago, porque muchas veces es la impresión que la gente tiene de los jóvenes. Como artista me he planteado qué puedo hacer para defender y apoyar esta juventud; involucrando a jóvenes en lo que hago, en mis videoclips, canciones… Con ello quiero demostrar que hay una nueva generación que está comprometida, que hacemos cosas y no somos unos tirados, ni tontos, ni vagos.

¿Te cansa que a menudo se hable más de ti por el hecho de ser joven que por todo lo demás?

Es interesante porque mucha gente va a relacionar muchas cosas con mi edad, cosas que luego no tienen nada que ver con los años que tengo o dejo de tener. Creo que es erróneo relacionar directamente lo que dice o hace uno con su edad. Claro que mi edad influye, pero es una pequeña porción de quién soy.

¿Eso difiere de la imagen que proyectas de ti en las redes?

No creo que tenga que ver. Intento ser lo más natural posible en las redes sociales. Ser yo mismo. En mi opinión, este factor humano por redes se ha despegado mucho de los artistas. A la gente le gusta conversar, que haya una relación y creo que por eso está bien que te presentes como un ser humano y estés dispuesto a responder. Me interesa más que intentar aparentar ser alguien súper especial. Al fin y al cabo, cuando estoy de gira sólo tengo las redes sociales para conectar con gente de mi edad aparte de mi banda. Evidentemente echas de menos socializar, por lo que las redes son la mejor alternativa.

¿No te da miedo perder el control de todo eso, quizá cuando tu huella dentro del mercado musical sea más grande?

¡Hay tanto a lo que tenerle miedo! Pero al final también está eso de acabar sin saber a qué hay que temer. Intento no preocuparme demasiado por estas cosas y hacer de mi vida algo lo más positivo posible. Estamos rodeados de muchas cosas que teóricamente nos deberían dar miedo y, por lo general, acaba sin haber tanto por lo que preocuparse. En mi caso, procuro disfrutar de las cosas a medida que vienen porque, al fin y al cabo, no tengo tiempo para angustiarme por todo lo malo que pueda pasar.

En este sentido ahora que el debut está acabado y a punto de publicarse, ¿tuviste total libertad para hacer con él lo que tenías en mente?

Supongo que sí. Todos los temas han sido escritos y pensados por mí. Creo que el álbum habla de mí y de cómo soy. No he tenido ningún tipo de presión por hacer algo concreto, si a eso te refieres. Creo que es un buen álbum, no el mejor que voy a hacer porque estoy aprendiendo constantemente. Pero forma parte de este aprendizaje y estoy satisfecho con el resultado.

Y hasta ahí nos alcanzó el tiempo. Horas más tarde veríamos a Declan debutar en Razzmatazz y, por lo que percibimos, quiénes no lo conocían quedaron gratamente sorprendidos. Y es que Declan McKenna es alguien a quien conviene poner en el radar, ya que estamos seguros de que lo volveremos a ver, más pronto que tarde y bastante más arriba.

Por cierto, aparte de la versión escrita de este encuentro, podréis encontrar el vídeo resumen de la entrevista subtitulado más arriba (prometemos tratar de mejorar el audio en futuras entrevistas).

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