El rock ‘n’ roll es algo que trasciende la música. Me explico: al estar sentado con Scott Holiday, guitarrista de Rival Sons, en el backstage de la sala But de Madrid poco antes de su último concierto en nuestro país (el pasado febrero), tuve una epifanía. El rock es música, sí, pero también es mucho más. Y no me refiero al look entre motero y hipster del amigo Scott, o de su rezumante carisma, ‘flow’ o como queráis llamarlo. No. Me refiero a una concepción del mundo, una filosofía de vida, que él mismo resume mejor que nadie más adelante en la entrevista.

Como ya comentaba en la reseña de su último y genial disco, Hollow Bones, Rival Sons son probablemente la banda de rock setentero más en forma de nuestros días, como muestra el haber teloneado a los mismísimos Black Sabbath en sus últimos conciertos, o acumular una colección de cinco discos casi inmaculada. Rendir homenaje no implica convertirse en un mero revival, y eso es lo que pretenden reivindicar los californianos con cada nuevo lanzamiento. Para muestra, nos contaba Scott Holiday que algunos de sus discos favoritos ahora mismo son los de A Tribe Called Quest, Childish Gambino y Anderson .Paak. Pero mejor dejamos que sea él el que hable, que para eso lleva el rock entre las costillas.

Habéis estado teloneando a Black Sabbath en su última gira. ¿Cómo ha sido esa experiencia, compartir esos últimos conciertos con semejante banda?

Espectacular, un honor espectacular. Una sensación verdaderamente alucinante. Fuimos amigos del equipo y de la banda durante dos meses de nuestra vida. Fue agridulce: por un lado excitante girar con ellos en su punto y final, en su último gran petardazo, pero a la vez todos estábamos tristes porque se acababa y no van a volver. La verdad es que fue un tour genial y salió fantásticamente bien. Creo que también para ellos tenernos a nosotros, tuvimos una respuesta muy positiva, y para nosotros fue un sueño hecho realidad.

¿Qué impresión os llevasteis del público de esa gira? Imagino que será diferente a vuestros fans habituales, más heavies, que son una audiencia tremendamente exigente y a veces algo cerrada.

Sí, absolutamente diferente. Cuando nuestros seguidores vienen a vernos lo hacen por cada uno de los momentos, notas, espacios entre canciones, y el ambiente es distinto. En ese momento en el que estás viendo a un artista que te gusta estás ensimismado por la actuación. Para mí como artista es igual, es emocionante ver a alguien que te entusiasma. Y con Sabbath teníamos un montón de fans en esa gira, pero obviamente es una batalla cuesta arriba. Mucha gente probablemente pagó hasta 500 pavos por entrada y al vernos es como: “¡Que os jodan! ¡Queremos a Black Sabbath! ¡Ozzy, Ozzy!”. Asombrosamente la gente fue en su mayoría respetuosa y tuvimos que ganárnoslos noche tras noche. Cada vez que teloneas a bandas grandes, cosa que hemos hecho mucho, como Alice Cooper, Deep Purple o Aerosmith, es una batalla cuesta arriba. A veces vas a oír a gente que te grita: “¡Que os jodan, dais asco!”, y tú piensas: “Lo estamos dando todo en el escenario ahora mismo, ¡que te jodan a ti! ¡Nos estamos ganando la vida!”. Pero bueno, es como es, y al final no tienes que dejar que te afecte. Sigue tocando, sigue haciendo lo que haces concentrado y toca para la gente que ha ido a verte y escucharte. Y el pesado aquel de “Que os jodan” estará animando al final. Es eso, un pulso. No te rindes, estás ahí y aguantas.

Lo único que estamos trayendo de vuelta es el rock and roll de Rival Sons.

¿Alguna vez habéis pensado que si hubierais nacido 30 años antes seríais tan grandes como estas bandas?

Esta es una pregunta que nos hacen todo el tiempo, y no tengo ni idea. Déjame verlo así: si nos situasen en la era de los Hendrix, Beatles, Stones, Animals, etc, etc… ¡sería un ambiente bastante duro! ¿Por qué querrías ponerte en esa situación? Es decir, si quieres tirarte a esa piscina con los mejores músicos que ha habido jamás, vale, pero… ¡Yo casi que me quedo aquí! [Risas] Mira, por ejemplo, los Monkees hicieron discos geniales. Eran músicos de estudio geniales, con los mejores productores de estudio, haciendo unos discos cojonudos. Eran grandes, e iban a sacar su mejor disco, el que sabían que lo iba a reventar de verdad. ¿Adivinas qué pasó? “Sgt. Peppers”. ¿Sabes qué hicieron con su disco? Colgarlo en la pared. No lo sacaron, no tenía sentido, ¡nadie iba a escuchar su disco! Esto era lo que pasaba si vivías en esa época, que estabas jodido. No importa lo bueno que fuese tu disco, porque si iba a salir “Sgt. Peppers”, nadie quería oír tu mierda [Risas].

Durante los últimos años habéis visitado España varias veces. ¿Sentís diferencias en cómo la gente vive vuestra música entre, por ejemplo, aquí y EEUU?

Sin duda podría hablar de las grandes diferencias entre países y lugares del mundo, pero prefiero darle la vuelta y contarte cómo de similar es todo el mundo. Yo estoy ahí encima del escenario y miro a la gente y veo grandes diferencias, pero lo bonito es cuando todo el mundo se junta cada noche y forma esta bonita congruencia y celebración del amor por el arte, y disfruta de la compañía y de lo que nosotros hacemos. Eso es más importante que las diferencias.

Hablemos de vuestro último disco: “Hollow Bones” es vuestro álbum con el fondo más rítmico, más ‘groovy’ de todos vuestros discos. ¿Es algo premeditado?

El objetivo siempre es hacer el mejor disco, el sonido más groovy, la grabación más importante cada vez. De otra manera no lo harías. Cada vez que vas al estudio es para hacerlo mejor, más profundo, más poderoso o relevante. Esa es la verdad, nuestra meta en este disco era ir de cara, dar siempre cada una de las cosas que tenemos y tratar de hacerlo lo mejor posible. Lo que oyes es una evolución natural que te hace pensar que vas en la dirección correcta. Pero no puedes predecir lo que va a pasar, sólo trabajar lo más duro posible.

Fotografía: http://www.kauerguitars.com/
¿Así que no había muchas ideas preconcebidas antes de entrar al estudio al grabar este disco?

Bueno, hay ciertas ideas preconcebidas que yo tenía, ideas sobre canciones, como “Fade Out”. Se me ocurrió tocando en acústico, pero esa canción estaba aún lejos de terminada cuando entramos en el estudio, y la tuvimos que acabar con Jay [Buchanan, cantante del grupo, NdA]. En cuanto tuve la melodía inicial supe que sería un tema del álbum, y Jay igual, pero nunca sabes. Tienes una idea previa de cambiar, de hacer algo que se note que es un movimiento hacia adelante y una evolución, no hacer algo que sonase a “Pressure and Time” otra vez, o “Great Western Valkyrie, Parte Dos”. No es eso lo que queremos hacer, queremos oír que cada trabajo tiene una identidad.

Habéis publicado seis álbumes en ocho años, lo cual es un ritmo bastante alto. ¿Tenéis la facilidad de estar siempre creando nueva música y componiendo?

Yo me tomo enormes descansos en los que no escribo nada en absoluto durante meses. Toco todo el tiempo, pero no me llego a poner en ‘modo composición’ hasta que nos juntamos. Entonces es como que combino todo lo que había ido sonando bien, y empiezo a anotarlo en mi móvil o a recordarlo. Cuando le preguntaron a Keith Richards: “¿Si no lo anotas y simplemente tocas aleatoriamente, cómo te acuerdas de lo que quieres componer?”, él respondió: “Lo bueno, se queda pegado”. No te olvidas de lo bueno, yo siempre he sido de esa escuela.

Parece haber un revival de rock setentero, con bandas como Rival Sons, Vintage Trouble, The Temperance Movement.

Hmmm, no creo que todo el mundo esté apuntando hacia una época en concreto. Todos ellos, esas bandas, son grandes amigos, hemos tocado conciertos juntos, ido de gira juntos, y son grandes bandas, así como muchas otras. Aunque sí siento que hay una escena de verdad que hace una especie de revival. La gente nos ve y dice: “¡Resucitad los setenta!” o “¡Resucitad los sesenta!”. Para nosotros, lo único que estamos trayendo de vuelta es el rock and roll de Rival Sons. Sí, nuestro sonido toma un puñado de elementos diferentes de distintas épocas, pero si nos escuchas oirás cosas que bien podrían ser de los noventa o más modernas. Yo me rebelo contra las bandas que sólo quieren sonar como una cierta época, lo veo tonto y restrictivo, como de banda de cruceros. Nosotros hacemos música con un montón de influencias muy distintas, aunque sí puede que haya un revival, por contestar a tu pregunta. Creo que hay algo pasando, una escena surgiendo junta. Incluso aunque todo el mundo actúa independientemente y hace sus cosas, en general somos amigos, nos apoyamos mutuamente y parece que empezamos a compartir un núcleo de fans.

¿Alguna de estas bandas te gusta especialmente?

¡Me encantan todas ellas! Me encantan The Temperance Movement, Vintage Trouble, que abrieron para nuestro primer concierto en Reino Unido, Blues Pills, otra gran banda… Nuestros amigos Tyler Bryant and the Shakedown, unos buenos chicos, trabajan duro. Y nos vamos a llevar a The London Souls a los EEUU con Teatro Fiasco. Seguro que me estoy dejando unos cuantos, pero bueno.

¿Cómo os tomáis la recurrente comparación con Led Zeppelin, como un halago o como una carga?

Llegados a este punto creo que es redundante y predecible, pero ninguno nos vamos a ofender por ello ni mucho menos. Adoro a Led Zeppelin y sería idiota si no entendiese lo que la gente escucha. Lo que digo es que la gente escucha más que eso, no una única influencia, o dos, o tres, sino una enorme amalgama de influencias e ideas, estilos, una batalla de personalidades. La cosa es que creamos algo nuevo y sí, oigo a Led Zeppelin, pero joder, ¡también oigo a Radiohead! Y a Pink Floyd, y a los Byrds, y a una banda extraña de jazz que escucho últimamente; son un montón de influencias diferentes que se mezclan. No me ofendo, sólo espero que la gente no se pierda ese tipo de cosas.

Cambiando de tema: algunos de vosotros tenéis una espiritualidad muy fuerte. Supongo que eso de alguna manera se expresa en vuestra música.

Bueno, en general tratamos de mantener nuestra espiritualidad alejada del arte, de la música, pero es imposible porque está conectada intrínsecamente con ello, cuerpo a cuerpo. El arte y la espiritualidad funcionan conjuntamente de una manera preciosa. Pero no me gusta ponerme demasiado sermoneador, ni mostrar todas nuestras cosas internas, porque cuando la gente acude a nuestros conciertos o nuestros discos quiero que se sientan libres, que sientan que es una forma de escapismo. La vida es dura. Trabajas toda la semana para ganarte el pan, vienes al concierto y quiero que sientas que no tienes que pensar sobre las facturas que te faltan por pagar, la novia que te ha dejado, las cosas que te están consumiendo, el sistema político de mierda, el puto Donald Trump, ¡y toda la mierda que nos frustra y nos amarga y nos hiere y nos hace querer gritar! Quiero que quien venga a los conciertos se sienta libre, ligero, feliz y que se sienta transportado, por eso hacemos nuestra música ligera en ese sentido. Y en general lo hacemos, aunque también tenemos canciones que son pesadas. Pero incluso esas creo que en su interior son abiertas con nuestra espiritualidad.

El blues tiene un impacto innegable en vuestra música.

Sí, el padre del rock ‘n’ roll. Es en lo que yo me crié cuando era niño, así que está bastante presente en nuestra música. Si no en cada canción, en la mayoría de ellas vas a encontrar un aspecto del blues interpretado a nuestra manera. De alguna forma está siempre presente en nuestros corazones. Es como crecí escuchando música, la manera en la que siento que sale de mí, y creo que se puede decir lo mismo de Jay, es lo que hay en su corazón. Terriblemente importante para mí.

Quiero que sientas que no tienes que pensar sobre las facturas que te faltan por pagar, la novia que te ha dejado, las cosas que te están consumiendo.

Lo digo porque considero que ese aroma a blues es una de las cosas que más os diferencia de otras bandas actuales de rock clásico.

Sí, creo que hay muchas bandas que quieren tocar rock ‘n’ roll y van directos a partir de 1974, a un rock descolorido y de mierda que nunca me ha gustado, ¡el rock ‘n’ roll ya se había terminado por aquel entonces! ¡Estás tocando el lado más amariconado del rock ‘n’ roll, joder! [Risas] No tienen nada de blues en las venas, les falta taaaanta alma. Todo cojones y postureo, es ridículo. Así que no me identifico con estas bandas, hay un montón haciéndolo y bien por ellas, pero no es lo mío. Yo prefiero al tío ese que está en una esquina en la calle, tocando mientras marca el ritmo con el pie en el suelo. Me gusta ese tipo de un callejón sucio, porque puedo oír el soul en lo que hace.

Vamos a terminar con una pregunta recurrente: ¿cuál creéis que es el futuro del rock ‘n’ roll? ¿Tendrá que reformarse para sobrevivir?

Oh, siempre tendrá que reformarse. Con suerte la gente continuará aceptando cosas nuevas que están pasando y nueva tecnología, de una manera sofisticada que no se olvide de todas las cosas maravillosas que han hecho al rock ‘n’ roll lo que es hoy. El rock te hace libre, te hace querer rebelarte, hace que la gente disfrute junta, marca diferencias y representa algo. Y a la vez podemos ser totalmente libres y salvajes. Y eso no significa que el blues, el soul, el groove tengan que desparecer. La tecnología sí debe evolucionar, aunque siempre haya alguien que diga: “deberíais grabar en cinta”. Y yo: “claro, porque así es como tiene que hacerse, ¿no? Y con instrumentos de los cincuenta, en un solo intento y en una habitación”. Y sí, hacemos algo de eso, pero no por la nostalgia. Sí, grabamos en una habitación juntos, sí, lo hacemos en una sola vez y sí, en cinta, ¡pero no siempre! A veces usamos herramientas de ahora, uso sintetizadores muy modernos, todo tipo de técnicas diferentes… Hacemos de todo. El instante en el que empiezas a limitarte a ti mismo es el instante en el que empiezas a limitar tu música. Así que la manera en la que el rock va a evolucionar es teniendo que abrazar un rollo más moderno sin olvidar todo lo que lo hizo grande. Y no puedo decirte exactamente porque no predigo el futuro, pero estoy seguro de que existiremos. [Risas] Estoy seguro de que seguiremos por ahí porque todos amamos el rock, y por el amor de Dios, no lo vamos a dejar. Yo tengo niños, de 7 y 9 años, y te lo prometo: el rock ‘n’ roll va a estar perfectamente.

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