Definió lo que hoy conocemos como rock and roll en el sentido más estricto del término, dio poder y hegemonía a la guitarra eléctrica, sus riffs marcaron el sonido de una época, y supo canalizar el sentir juvenil a través de unas composiciones propias que sentaron un precedente en la forma de entender la música popular. Se llamaba Charles Edward Anderson Berry, pero pasaría a la historia como Chuck Berry. Había nacido el 18 de octubre de 1926 en Saint Louis (Misuri), en el seno de una familia de clase media, y pronto descubriría su pasión por la música blues, country y rhythm and blues. En 1953 comenzaría su carrera profesional como integrante del Sir John Trio (banda del pianista Johnnie Johnson), actuando regularmente en el Cosmopolitan Club. Pero sería en 1955 cuando, por consejo de Muddy Waters, acudió a la compañía Chess Records buscando la oportunidad de grabar su primer registro.

Si Sam Phillips, fundador de Sun Records, vio en Elvis Presley al blanco que cantaba como un negro, con el que esperaba hacerse millonario; Leonard Chess vio en Chuck Berry a un negro que, aproximándose al country, expandiría el mercado del rhythm and blues al que se dirigía su sello. Así nació la leyenda, y el resto es historia. El compositor de la sempiterna “Johnny B. Goode” se convirtió en un pilar fundamental no sólo del rock, sino de la música popular urbana en general. Su influencia fue esencial para muchas de las formaciones más importantes de la historia de la música, como The Beatles o The Rolling Stones, pero su catálogo ha trascendido mucho más allá, no sólo en el tiempo y entre bandas afines, sino también entre los más diversos artistas y grupos con independencia del género o estilo al que se adscriban. Chuck Berry fue una leyenda en vida, y no son pocos los que le han rendido homenaje en sus trabajos discográficos e interpretaciones en directo versionando sus canciones. A continuación recogemos algunas de ellas y repasamos su legado.

1 | Foghat – Maybelline

Tan sólo un single bastó a Chuck Berry para asaltar las listas de éxitos estadounidenses en 1955. Partiendo de “Ida Rae”, el tema country que los texanos Bob Wills and his Texas Playboys grabaron en 1938, Berry encontró la fórmula adecuada para crear una de las canciones más emblemáticas de aquel incipiente rock and roll. Publicado por la independiente Chess Records, el single alcanzó el número cinco en las listas de pop y el uno en las de rhythm and blues, llegando a vender un millón de copias en aquel año. “Maybellene” era una canción enérgica y bailable que no sólo ponía en valor los nuevos ritmos que tanto agradaban al colectivo juvenil, sino que, además, estos se veían retratados en unas letras que, con desparpajo, hablaban de su forma de vida.

No son pocas las versiones que se han realizado de esta canción, pero seguramente la de los británicos Foghat sea la más rabiosa de cuantas se han editado. “Maybelline” (sí, con “i”) aparecía en el debut homónimo que la banda londinense ponía en el calle en mayo de 1972, adaptando la pieza a la velocidad e intensidad hardrockera de la época. Puro frenesí que encuentra en un piano desquiciado a su principal valedor.

2 | Duane Allman – No Money Down

En 1955, Chess Records editaba este blues que habla sobre la compra de un clásico Cadillac americano, tan de moda en aquellos días, y de la intención de adquirirlo ‘sin pago inicial’. Es bien conocida la estupenda versión que Humble Pie hicieron de esta canción en 1974, incluida en su álbum “Thunderbox”; pero merece la pena recuperar la versión que Duane Allman recogía en su “An Anthology Volume II”, de 1974. Una fantástica aproximación desde el blues-rock que nos dejaba el malogrado guitarrista de la mítica The Allman Brothers Band.

3 | Electric Light Orchestra – Roll Over Beethoven

My heart’s beatin’ rhythm… And my soul keeps on singin’ the blues… Roll Over Beethoven and tell Tchaikovsky the news”. Así se expresaba Chuck Berry en 1956, cuando el rock and roll había conquistado las emisoras radiofónicas. La música académica no tenía lugar en aquella Norteamérica asaltada por los jóvenes y sus deseos de ocio y libertad, de renovación cultural y rebeldía, de expresión a través de la música. Atrás quedaban no sólo la música de los clásicos a los que el tema alude directamente, sino el jazz y cantantes como Frank Sinatra y Bing Crosby, que contaron con el clamor popular de generaciones precedentes. Louis Jordan, Carl Perkins o Bo Diddley eran algunos de los que ponían banda sonora a los jóvenes estadounidenses de aquel tiempo, y Chuck Berry no dejó pasar la oportunidad de hacerles un guiño en esta canción.

Son muchas las bandas que se han acercado a este tema para versionarlo, desde Los Beatles hasta Iron Maiden, pero fue la Electric Light Orchestra la que hizo una de las adaptaciones más atractivas y populares de “Roll Over Beethoven”. Lanzada como single el 12 de enero de 1973, y más tarde como parte del álbum “ELO 2”, la banda de Birmingham liderada por Jeff Lynne adaptaba el clásico de Berry a su estilo sinfónico con suma destreza e ingenio. El tema comienza con los primeros compases de la archiconocida “Quinta Sinfonía” de Beethoven, como no podía ser de otra manera, pero no tardarán en aparecer las guitarras eléctricas y los pianos agitados, mezclados con exuberantes arreglos de cuerda y sintetizador, que hace las veces de sección de viento metal, y el “uuuh” característico del mismísimo Little Richard. Una joya exquisita.

4 | The Kinks – Too Much Monkey Business

En los sesenta, los grupos británicos de rock fueron los principales valedores de un repertorio que parecía condenado al olvido. Fueron jóvenes con querencia por el rhythm and blues como los Beatles, los Rolling Stones, los Animals, Blues Incorporated o los Bluesbreakers de John Mayall los que reivindicaron el legado de sus padres espirituales, la música con la que habían crecido y que era la base de la que partían sus propuestas. Así se reivindicó a viejas glorias del blues como Muddy Waters y Howlin’ Wolf, pero también a artistas del rock and roll como Carl Perkins, Fats Domino, Bo Diddley o el propio Chuck Berry, que publicaba en 1956 esta canción donde criticaba algunos aspectos de la sociedad estadounidense, y que versionaron los Kinks en su álbum debut, publicado en 1964. The Beatles, The Hollies, The Yardbirds o el mismísimo Elvis Presley han versionado esta canción, pero no nos podemos resistir al encanto garajero que desprende la del grupo de los hermanos Davies.

5 | Nina Simone – Brown Eyed Handsome Man

En la cara B de Too Much Monkey Business” se encontraba esta “Brown Eyed Handsome Man”, tema con una doble lectura. Si bien en un primer momento puede hablar sobre el atractivo de un hombre, también podemos apreciar una actitud reivindicativa para denunciar la marginación social que sufría el colectivo afroamericano. En los sesenta, la violencia racial estaba a la orden del día, y la cantante, compositora, pianista y activista política Nina Simone se radicalizó, pasando a ser la artista más eminente de la comunidad negra que militaba en la organización Panteras Negras. En 1967 llegaba al mercado “High Priestess of Soul”, que incluía este clásico de Chuck Berry en clave de soul. Piano, bajo, trompetas, panderetas y la inconfundible voz de esta artista dan una nueva dimensión sonora a la canción, erigiéndose como uno de los temas más destacados del registro.

6 | Carlos Santana – Havana Moon

No, “Havana Moon” no es solo el título del DVD con el que The Rolling Stones comercializaron la grabación del concierto que dieron el 25 de marzo de 2016 en La Habana. El título proviene de la canción que Chuck Berry lanzaba al mercado en 1956 como cara B del tema “You Can’t Catch Me”. Cuenta la historia de amor de un chico cubano que anhela el regreso en barco de su novia estadounidense. En 1983, Carlos Santana lanzaba “Havana Moon”, disco de estudio en solitario donde versionaba la canción de Chuck Berry del mismo nombre. Impregnada del toque latino que caracteriza su obra, este octavo corte del álbum aporta frescura y atractivo a una canción (la de Berry) que no ha envejecido tan bien como otras muchas piezas de su repertorio, dándole una nueva vida.

7 | La Femme – Oh Baby Doll

Un canto a la juventud, al amor y al pasado es lo que encontramos en esta canción publicada en 1957. Rock and roll genuino, divertido e intrascendente, que pasó de puntillas por las listas de éxitos. En 2013, el grupo francés de synthpop La Femme lo recuperaba como bonus track de “Psycho Tropical Berlin”, su álbum debut, dotándolo de un revestimiento musical acorde a los nuevos tiempos. Un giro radical que no le sienta nada mal.

8 | The Beach Boys – Rock and Roll Music

“Rock and Roll Music” es una de las composiciones más populares del pionero de Wentzville, Misuri. Un estándar del rock and roll publicado en 1957 que habla sobre las ganas que tiene el autor de escuchar y bailar rock and roll. En 1976, incluido en el álbum “15 Big Ones”, The Beach Boys publicaban su particular versión del tema, impregnado, por supuesto, de armonías vocales y aroma a verano, como no podía ser de otra manera. Esta vez sin problemas legales. Recordemos, a modo de anécdota, cómo los chicos de la playa plagiaron involuntariamente la melodía de “Sweet Little Sixteen”, la canción que Chuck Berry editaba en 1958, y que usaron en “Surfin’ USA” (1963), en la que es una de las canciones más relevantes del grupo y de la música surf. Esta disputa legal se resolvió incluyendo a Berry en los créditos de la canción, pero no sólo se le acreditó aportación musical, sino también lírica, por parte de Murry Wilson, padre de algunos de los miembros del grupo californiano y mánager del mismo.

9 | The Head Cat – Reelin’ and a Rockin’

Publicada en 1958 como cara B de “Sweet Little Sixteen”, esta canción cuenta con una gran cantidad de versiones, pero ninguna posee la aspereza vocal que define y diferencia la interpretación de The Head Cat sobre las demás. No es una formación muy conocida entre el gran público, pero sus integrantes han dejado su nombre bordado en oro en el gran libro del rock. Esta banda (habría que hablar de supergrupo) de rockabilly está integrada por Lemmy Kilmister (Motörhead), Slim Jim Phantom (Stray Cats) y  Danny B. Harvey (13 Cats). Grabaron dos discos de estudio en 2006 y 2011, “Fool’s Paradise” y “Walk the Walk… Talk the Talk”, respectivamente; y un directo titulado “Rock ‘n’ Roll Riot on the Sunset Strip”, todo un homenaje a los pioneros del rock and roll que vio la luz en 2016, a pesar de haber sido grabado diez años atrás. Es ahí donde podemos escuchar la canción que nos ocupa, con un Lemmy alejado de sus parámetros estilísticos habituales y tocando la guitarra acústica. Vivir para ver.

10 | Peter Tosh – Johnny B. Goode

Con toda certeza, la canción más popular e influyente de Chuck Berry fue, es y será “Johnny B. Goode”. Llegaba en 1958, y contaba la historia de un joven analfabeto con una habilidad especial para tañer la guitarra. Su riff y su “Go, go… go Johnny go, go” son elementos culturales imperecederos, eternos, que ya forman parte del acervo popular. Conocida por propios y extraños, con independencia del bagaje o la preferencia musical de cada cual, esta canción se erige como la obra paradigmática del rock del roll. Hablando de versiones, no podemos dejar de mencionar las interpretaciones en directo que de la pieza han realizado guitarristas como Johnny Winter o Rory Gallagher, en lo que es un espectáculo brutal. Como brutal es la versión que la banda británica de heavy metal Judas Priest incluyó en “Ram It Down” (1988). Pero este clásico va más allá del rock, y otros revestimientos también eran posibles. Así lo demostraba Peter Tosh en 1983, cuando lanzó su sexto álbum de estudio, titulado “Mama Africa”. “Johnny B. Good” dejaba de ser patrimonio exclusivo del rock and roll para convertirse en algo totalmente diferente: un reggae imposible de identificar musicalmente.

11 | The Doors – Carol

 

1958 fue un año bastante prolífico para Chuck Berry. La fiebre del rock and roll estaba desatada y ningún miembro de la industria discográfica estaba dispuesto a dejar pasar esta oportunidad de oro. Hasta cinco singles llegó a editar nuestro protagonista en aquel año, sumándose, por supuesto, al tradicional mercado navideño tan popular en tierras estadounidenses con el single “Merry Christmas Baby”. “Carol”, fue publicada en agosto de aquel año, un single donde encontramos más amor juvenil y ganas de bailar rock and roll. En 1970, The Doors grababan la versión más psicodélica del tema en el concierto que dieron la noche del 8 de mayo en Detroit, y que sería comercializado en el año 2000 con el título “Live in Detroit”. La energía se desborda como consecuencia de un Jim Morrison desgañitado y un Ray Manzarek al mando de unos teclados cargados de electricidad.

12 | REO Speedwagons – Little Queenie

El cine no era ajeno al negocio de la nueva música, de hecho, iba de la mano del mercado discográfico juvenil, por lo que era habitual que las estrellas del género aparecieran en las películas musicales interpretando el éxito del momento. No obstante, en Go, Johnny, Go! (Paul Landers, 1959), Chuck Berry no sólo se limitaba a interpretar dos canciones, que era el papel que le correspondía a los músicos, sino que era un actor más del reparto, haciendo de sí mismo y poniéndose en la piel del socio de Alan Freed, el famoso disc-jockey y padrino del rock and roll. Entre las actuaciones de The Flamingos, Eddie Cochran, The Cadillacs, Jackie Wilson o Ritchie Valens, Chuck Berry interpretaba “Memphis, Tennessee”, de la que nos ocuparemos más adelante, y “Little Queenie”. En 1972, la banda REO Speedwagon se acercaban a este clásico desde una perspectiva hardrockera que abrazaba el A.O.R., y lo plastificaban para la posteridad en “R.E.O. / T.W.O.”, su segundo álbum de estudio.

13 | Linda Ronstadt – Back in the U.S.A.

“Back in the U.S.A.” es una celebración del estilo de vida norteamericano: “Looking hard for a drive in, searching for a corner café… Where hamburgers sizzle on an open grill night and day… Yeah, and a jukebox jumping with records like in the U.S.A.”, cantaba Chuck Berry en esta grabación de 1959. Un tema que sería parodiado por The Beatles en su “Back in the U.S.S.R.”, incluido en su famoso “White Album”. Fue, sin embargo, Linda Ronstadt, también conocida como ‘La reina del rock’, la que volvería a poner el tema de actualidad en 1978, dando mayor protagonismo al piano y haciéndola más accesible al gran público.

14 | Count Basie – Memphis, Tennessee

En “Memphis, Tennessee” Chuck Berry canta en primera persona la desgracia de un hombre que ha sido abandonado por su mujer, la cual se ha llevado con ella a su hija, y que ahora intenta localizar a la pequeña de seis años pidiéndole ayuda a una teleoperadora. El single fue publicado en 1959 como cara B de “Back in the U.S.A.”, y alcanzaría un gran éxito en Reino Unido en los primeros sesenta. En Estados Unidos también tendría una segunda vida comercial en 1964, cuando un jovencísimo Johnny Rivers consiguió llevarla al número dos de las listas de éxitos. Quizá la adaptación más curiosa es la que llevó a cabo Count Basie y su orquesta en 1968, interpretando la canción en clave jazz. Si se trata o no del mismo tema que compuso Berry es más una cuestión de fe. No obstante, está acreditada como tal.

15 | Jerry Garcia – Let It Rock

En 1960, Chuck Berry cantaba sobre los trabajadores del ferrocarril, repitiendo, una vez más, una fórmula que parecía inagotable. El rock and roll había revolucionado la música, la sociedad y la cultura de la segunda mitad de los cincuenta, y el músico de Misuri estaba dispuesto a seguir exprimiendo hasta la última gota de este lucrativo fruto. Jerry Garcia, líder de la mítica banda de rock psicodélico Grateful Dead, lanzaría en 1974 su segundo álbum de estudio, titulado “Compliments”, en el que versionaba algunos temas de los compositores más importantes de la música popular hasta el momento: desde Smokey Robinson e Irving Berlin hasta Van Morrison, la dupla Jagger-Richards o al mismísimo Chuck Berry. La versión de “Let It Rock” que proponía Garcia era una revisión relajada y rítmica en la que se combinaban elementos del rock, soul y folk que enriquecen el primigenio sonido del que hacía gala la versión original.

16 | The Milkshakes – Jaguar & The Thunderbird

“Jaguar & The Thunderbird” fue publicada en 1960. Mostraba un mayor parentesco con el rockabilly, y aunque pasó desapercibida, era un soplo de aire fresco para un repertorio que, como apuntábamos anteriormente, se escudaba en una fórmula repetida hasta la saciedad. Que no fuera un éxito no significa que no fuera un buen tema, y ahí estaban The Milkshakes en 1984 para reivindicarlo desde sus presupuestos garajeros en “20 Rock n’ Roll Hits of the 50’s and 60’s”.

17 | Waylon Jennings – Nadine

A finales de la década de los cincuenta, Chuck Berry había hecho mucho dinero con sus discos, apariciones en películas y giras, un capital que decidió invertir abriendo un club nocturno en St. Louis, bautizado como Berry’s Club Bandstand. En diciembre de 1959, Berry viajaba en su coche con una joven de 14 años desde otro Estado para que esta trabajara en el guardarropa de su club. No obstante, el músico fue detenido bajo las disposiciones de la Ley Mann, la cual persigue los delitos relacionados con la trata de personas, especialmente los que atañen a la prostitución de mujeres y niñas. Un delito por el que fue condenado a año y medio de prisión, a pesar de las apelaciones del músico que sostenían que las decisiones del juez estaban motivadas por sus prejuicios racistas. Cumpliría condena desde febrero de 1962 hasta octubre de 1963, para volver con más fuerza que nunca al año siguiente.

Si 1958 fue un año prolífico para el padre de “Johnny B. Goode”, 1964 no lo fue menos. Hasta seis singles llegó a editar aquella temporada, tres de ellos con un gran éxito comercial. Por su parte, las bandas inglesas reivindicaban su repertorio y lanzaban singles con versiones de sus temas, redescubriendo a los norteamericanos su legado musical mediante la conocida invasión británica. Grabado un mes después de salir de prisión, “Nadine” fue el primero de los tres hits que obtuvo en dicho año. Estaba inspirada en “Maybellene”, y con ella volvía de nuevo a las listas de éxitos. En 1979, el cantante country Waylon Jennings se acercaba al rock and roll versionando con acierto el tema que nos ocupa, siendo, junto con la revisión que de la misma hicieron los ingleses Dr. Feelgood, una de las mejores interpretaciones del tema.

18 | The Toy Dolls – No Particular Place to Go

Fue la canción que más alto llegó en las listas en la década de los sesenta. Alcanzó el número 10 en las de pop y rhythm and blues estadounidenses, el 6 en las canadienses, y el 3 en las británicas. Se trata de una historia cómica con una doble lectura. Berry nos cuenta la anécdota de una pareja que va en coche, deciden aparcar y dar un paseo, pero el chico no consigue desabrochar el cinturón de seguridad de su novia. De manera que, muy a su pesar, deciden volver a casa. En 1989, el grupo punk The Toy Dolls lanzaba al mercado “Wakey Wakey!”, su sexta referencia discográfica, y es ahí donde podemos encontrar la versión más irreverente, lúdica y divertida que alguna vez se haya hecho de este tema y, con toda seguridad, del catálogo de Chuck Berry.

19 | Emmylou Harris – (You Never Can Tell) C’est la Vie

Después de “No Particular Place to Go”, el mayor éxito de aquel 1964 sería la sensacional “You Never Can Tell”. La canción habla sobre la vida de una pareja de recién casados, y hace gala de una melodía y un piano inmortal que vivirían un segundo estallido de popularidad en 1994, cuando Quentin Tarantino la integró en la banda sonora de su archiconocida Pulp Fiction. Mención especial merece aquí la versión country que la artista Emmylou Harris incluía en “Luxury Liner”, su cuarto álbum de estudio. Con un bajo excelso y un violín que es obligado destacar, la canción alcanzaría el sexto puesto en las listas de Country & Western de Estados Unidos. Y lo extraño es que no escalara algunos puestos más a la vista de su maravilloso resultado. En este punto es obligatorio detenerse y recrearse.

20 | Grateful Dead – Promised Land

Como hemos apuntado anteriormente, 1964 fue un gran año para Chuck Berry. En mayo hizo su primera gira por el Reino Unido y los buenos resultados comerciales acompañaban. Escrita durante su encierro carcelario, “Promised Land” sería su último gran éxito de la década. Se trata de un recorrido geográfico que le llevará desde Virginia hasta California (la Tierra Prometida), en la que es una composición acelerada y saltarina que acumularía numerosas versiones en la década posterior, siendo las de Dave Edmunds y Elvis Presley las dos más relevantes. Mención especial merecen las versiones de Grateful Dead, que hizo de la canción una de las piezas esenciales de su repertorio. El verdadero espectáculo y valor del grupo californiano residía en sus directos. Jams interminables que, dada su naturaleza improvisada, suponían experiencias únicas, irrepetibles y efímeras que los fans de la banda comenzaron a registrar de manera furtiva. Grabaciones en torno a las cuales se organizó una red cultural basada en el coleccionismo de cintas, y que hoy suponen un vasto corpus musical que los fans reúnen, preservan, catalogan y difunden con mimo y con la dedicación de cualquier archivero. Un patrimonio que cuenta, incluso, con sus propias bases de datos. Así sabemos que, desde 1971, “Promised Land” fue interpretada con regularidad por la banda que lideraba Jerry Garcia, incluyéndola en el setlist, hasta la disolución del grupo en 1995, en más de 400 ocasiones.