No es muy común encontrarse en el circuito más alternativo con un grupo que saque al mercado dos álbumes con tan poco tiempo de diferencia entre ellos como lo ha hecho Viva Suecia. Decía recientemente el DJ holandés Martin Garrix en una entrevista en la holandesa Radio 538 que si no sacas un single cada cinco o seis meses la gente se olvida de ti. Puede que eso ocurra en el EDM, pero afortunadamente esa ansiedad capitalista de consumo indigesto de aquel producto cuya conceptualización comercial eclipsa al arte no ha hecho (tanta) mella en géneros con un público quizá más melómano y romántico del propio sentido musical. Si nos fijamos en los grupos asentados en los altares del pop-rock español actual nos encontramos con unos Vetusta Morla que no lanzan nuevo material desde 2014, unos Amaral que dejaron transcurrir 4 años entre “Hacia Lo Salvaje” y “Nocturnal”; idéntico tiempo al que separa los dos últimos álbumes de dos bandas tan emblemáticas como Love of Lesbian y Lori Meyers. Por ello, el anuncio del segundo trabajo de Viva Suecia me pilló muy desprevenido. Se puede decir incluso que aún estaba digiriendo su debut: “La Fuerza Mayor”.

Ese debut me encandiló. He dado muchas vueltas a cada uno de los cortes que lo componen: unos temas imperados por melodías frías, atmósferas envolventes, voces cerradas y guitarras oscuras, hasta hacer de “Permiso O Perdón”, “Efe Efe”, “Hasta Ahora” o “Bien Por Ti” elementos fijos en mis bandas sonoras para diferentes momentos.

2017 ha empezado fuerte en cuanto a lanzamientos nacionales se refiere. “Los Ángeles” de Rosalía, “Disco Duro” de Joe Crepúsculo, “Vendetta” de Presumido y, sobre todo, “Para Quienes Aún Viven” de Exquirla han dejado el listón muy alto; un listón que el regreso de Viva Suecia no alcanza ni de lejos. Quizá la comparación con otras novedades, la sensación de que es producto de las prisas, la falta de garra con respecto a su predecesor o el hecho de que “Otros Principios Fundamentales” suena menos a Galaxie 500 y a Los Planetas y más a Izal hacen que lo nuevo de los murcianos sea como un polvo interrumpido.

Viva Suecia se precipitan con un disco ameno pero carente de la intensidad de su debut

La sensación de que es producto de las prisas, la falta de garra con respecto a su predecesor o el hecho de que “Otros Principios Fundamentales” suena menos a Galaxie 500 y a Los Planetas y más a Izal hacen que lo nuevo de los murcianos sea como un polvo interrumpido.

La primera demostración de ese giro es “Piedad”, un tema pegadizo, carne de escenario principal del Sonorama, de exhibición de sombreros y gafas de sol, en el que solamente falta el típico ukelele de Izal para mutar en un single de los madrileños. El sonido más shoegaze de “La Fuerza Mayor” es sustituido por unos riffs más pegajosos y melosos al mismo tiempo; sucios pero de forma medida y premeditada, como esa barba de 3 días en la que cada pelo tiene los milímetros preconcebidos. De todos modos, “Piedad”, sin conseguir emocionar, logra con sus coros el efecto llenaestadios deseado. En “El Nudo Y La Esperanza” el sonido Izal pierde fuerza (nunca mejor dicho) y es sustituido por el de Second, paisanos de Viva Suecia. El parecido con “Rodamos” (tema de Second allá por 2009) es excesivo y tiene su cumbre en ese “acabar, acabar, que podría sustituirse por el “a rodar, a rodar” de la canción de los de Sean Frutos sin que se note diferencia alguna: son idénticos rítmica y melódicamente.

Después de dos temas, la sensación es que Viva Suecia han perdido su esencia, esa marca obtenida entre otras cosas gracias a la producción de Paco Román. Pero entonces llega “Nunca Estamos Solos”, el primer corte que nos remite a esos gélidos ramalazos guitarreros del que para esta casa fue uno de los mejores álbumes nacionales de 2016. Este canto melancólico a la amistad y a no dejar caer a alguien cercano que lo pasa mal (“que todo lo que te duela sea un mal menor) hace resurgir definitivamente la magia ausente en los anteriores tracks. En una dinámica más alegre continúa “¿Nos Ponemos Con Esto?”, que acaba por enganchar sí o sí. Hay en él algo del mítico “Súper 8” de Los Planetas (a lo mejor que hay que pasar 5 ó 6 veces por cada pasaje para entender algo de la letra). Más allá de eso, resulta una visión muy sincera de una ruptura con una pareja, una mal avenencia con un amigo… en la que uno quiere que esa persona le vea feliz. No hace falta llegar a querer que el otro “acabe colgando de un pino cuando vea lo imbécil que ha sido como decían Los Planetas en “Pesadilla en el Parque de Atracciones”, vale con un simple “me vas a ver reír con o sin ganas. Las lágrimas ya tendrán tiempo de venir después. Quizá con “La Estrella de David”, la apuesta más arriesgada que Viva Suecia hayan acometido hasta la fecha por su extensa duración y por su misticismo casi religioso (“dame ejemplo, sálvame de mí es una frase que bien encajaría en las numerosas procesiones que se avecinan en Semana Santa). Ahora sí, se puede decir que aparece esa magia y ese brillo a lo Sigur Rós que tenían “Acabaremos Muriendo En Ello” o “Efe Efe”. Su final me recuerda mucho a Explosions In The Sky y da una coda final a un tema que es, por fortuna, la contraposición de la ‘izalización’ sufrida en las primeras pistas. Hubiese sido perfecto para cerrar el álbum. Puede que el auge de las ventas de vinilos ha convertido en estratégica su posición intermedia, como final de la Cara A para dejar en absoluto éxtasis.

Han dado un bajón con respecto a la calidad, la intimidad y la frescura de su debut, que hace clarividente que se han precipitado con un retorno que necesitaba más mimo, pero por el contrario incluyen ingredientes de ese pop-rock de estadio que puede multiplicar fans a raudales y continuar dando fuelle a su meteórico aumento de popularidad.

Y ahora lo tengo que decir. Me quema tanta filosofía Mr. Wonderful y tanto libro de autoayuda, así que de entrada el título “Aprendemos A Nadar” me hace fruncir el ceño. Detrás de él se esconde un mensaje ñoño y mil veces repetido: debería ser sencillo llevarnos bien, y si no olvidarnos y poder vivir el uno sin el otro, aprender a nadar solos. El problema fundamental es que toda la magia que tenían “Nunca Estamos Solos” o “La Estrella de David” se desvanece. Como decía, la temática está más sobreexplotada que la costa levantina, pero se puede tratar con sentimiento y gracia (“Santos Que Yo Te Pinte” de Los Planetas, “Me Cuesta Tanto Olvidarte” de Mecano…) o sin ella. Eso sí, una vez que uno sabe nadar y desplazarse hay que decidir “A Dónde Ir”. Con esta canción, que ha sido el primer single de presentación, el dream rock deja paso a un power pop guitarrero y rítmico. Melodía tarareable y melancólica, riffs enérgicos, una letra pegadiza conseguida gracias a una parte vocal menos cerrada y oculta de lo que acostumbran, y pelotazo listo para salir del horno. La canción ha causado bastante polarización entre sus fans. Personalmente me encanta y me parece de lo mejorcito del LP. Si profundizamos en su concepto, podemos verla de varias maneras. Yo me inclino porque es una oda al crecimiento, al intervalo entre la adolescencia y la edad adulta, y a la necesidad de decidir sin tener ni idea del rumbo que tomar ni a dónde ir. Sin embargo, habrá quien piense que le busco tres pies al gato y la vea como la típica canción de amor/amistad. A fin de cuentas la creatividad y la libertad para que una misma canción evoque mundos diferentes debe ser “Lo Último Que Se Pierda”, siguiente título que nos ocupa, y que no parece arrancar hasta pasados tres interminables minutos.

Después de caer en el sopor, “Vamos A Hacer…” que el ambiente despierte con un tema que recupera a los Viva Suecia más sucios, de “Los Años” y de “La Novena Vez” sin tanta edulcoración introducida con escuadra y cartabón, cuidadosamente descuidada. La guitarra y los sonidos desencajados finales vuelven a enganchar para enlazar con el otro adelanto: “Hemos Ganado Tiempo”, que no difiere mucho de los Supersubmarina de “Cientocero” o “XXI”, y que combina por un lado potencia y oscuridad y por otro una letra muy facilona (especialmente en su estribillo) para que, teniendo todo esto en cuenta, haga más que probable “…Que Esto Funcione” y que Viva Suecia peguen el salto de público definitivo. Han dado un bajón con respecto a la calidad, la intimidad y la frescura de su debut, que hace clarividente que se han precipitado con un retorno que necesitaba más mimo, pero por el contrario incluyen ingredientes de ese pop-rock de estadio que puede multiplicar fans a raudales y continuar dando fuelle a su meteórico aumento de popularidad.

Viva Suecia – Otros Principios Fundamentales

6.6

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Sin apenas tiempo para digerir su debut, Viva Suecia regresan con “Otros Principios Fundamentales”, disco en el que pierden parte de la identidad de su sonido shoegaze para adoptar fórmulas más llenaestadios de bandas como Izal o Second.

Up

  • Los más de 7 minutos de “La Estrella de David” son fantásticos.
  • Los pasajes con voces más cerradas y sonido más sucio.
  • Las melodías de “A Dónde Ir”, “¿Nos Ponemos Con Esto?” o “Vamos A Hacer…”.

Down

  • La pérdida en muchos temas de la identidad que les definió en su debut.
  • Copacabana y claquet… Que a veces parezcan más Izal que los propios Izal.
  • Que se hayan precipitado con un álbum que podía haber tenido mucho más potencial.