La guerra entre lo analógico y lo digital está presente. Sonido más auténtico frente a la comodidad de grabar con un portátil en tu dormitorio. Antonio Moldes tiene claro que en Verona tenía que apostar por el sonido pleno que ofrecen las grabaciones a la antigua usanza: cinta magnética y equipamiento vintage que exprimiesen al máximo las construcciones melódicas que componía. Capas y capas de guitarra que juegan entre sí para crear atmósferas que en ocasiones resultan áridas y en otras te abrazan con delicadeza.

Detrás de todo encontramos a Paco Román poniendo orden a las ideas de Antonio Moldes. Juntos se han encargado de definir el sonido de este proyecto. De carácter etéreo y llenas de matices, las composiciones que conforman “Dinámica”, el EP debut de Verona, se alzan con potencia y decisión. Las letras crípticas y la configuración de los temas terminan de conformar un significado que nos desgrana Antonio, cabeza pensante del proyecto.

En la portada de “Dinámica”, tu EP debut, aparecen definiciones del término. Me quedo con la segunda: “conjunto de hechos o fuerzas que actúan con un fin determinado”. En lo que respecta a este trabajo, ¿cuáles han sido las vivencias o fuerzas que te han llevado a confeccionarlo?

Realmente el proyecto y el desarrollo del EP nacen de ideas contrapuestas. Yo venía de una idea totalmente distinta, otro proyecto con otro grupo, y cuando decido meterme a grabar este trabajo con Paco Román [Neuman], me doy cuenta de que lo que está saliendo es algo nuevo. Paco es más mayor y eso le hace tener más experiencia y visión. Los temas que yo llevaba al estudio salieron distintos. La experiencia, el resultado y la colaboración han sido fantásticos.

“Dinámica” va en función de las variables y la dinámica que tienen las canciones, que era algo que buscaba cuando llamé a Paco para que lo produjera.

¿Cómo surge trabajar con Paco Román?

Paco y yo somos muy buenos amigos desde hace tiempo. Nos conocíamos, había visto muchos conciertos suyos y él me había hablado para hacer algo juntos. Aproveché que está viviendo en Granada y un día le llamé diciendo que tenía algunas canciones. Las escuchó y nos metimos a trabajar. Nuestra amistad ha ido creciendo con esto. El próximo trabajo también lo va a producir él. Somos casi hermanos.

Cada palabra tiene que estar introducida en un sonido, cada cosa debe ir envuelta. Da igual lo que digas, pero dilo bien.

Dentro de estos cinco temas hay mucha guitarra, veo un trasfondo árido en la música que me hace pensar en grupos como Preoccupations. ¿Cuáles son tus influencias para que surja este compendio musical? ¿Cómo eran los temas que entraban al estudio?

Yo llevaba la estructura y la melodía. Si Paco te coge una canción te va a meter cincuenta mil capas de guitarra, a cada cual mejor [Risas]. Son guitarras potentes, desde luego. La función y la dinámica de cada pista de guitarra se van contraponiendo y sale una línea muy chula. Cuando entré a grabar sabía lo que quería pero hasta que no trabajé con él no vi el resultado. Él modificaba las ideas en función de su maestría a la guitarra.

A nivel de influencias, normalmente no busco sonar como nadie, ni mucho menos como los grupos de moda. Yo tengo una manera de componer y de tocar. Evidentemente si llamas a un productor es porque te gusta su forma de tocar, y Neuman es un grupo que admiro y me gusta, pero tampoco quería sonar como ellos.

Quería hablarte sobre las letras y las voces. Cantas de una manera muy onírica y algo hipnótica, un buen ejemplo es la intro de “El Desierto”, que me recuerda a lo que hacen Viva Suecia, producidos en su primer álbum por Paco también.

Paco tiene una manera de hacerlo, y es ordenando la métrica. Hace mucho hincapié en las caídas de las palabras con la melodía. Cada palabra tiene que estar introducida en un sonido, cada cosa debe ir envuelta. Da igual lo que digas, pero dilo bien, en su rollo y melodía. En eso hemos trabajado bastante. Hay más grupos que trabajan así, como León Benavente. “El Desierto” es un tema bastante arriesgado en el aspecto vocal, aguanta un Mi mayor que sólo cambia al final. Se va creando una atmósfera que va creciendo y es lo que pretendía. Que cada uno luego interprete la letra como quiera, yo no quería transmitir nada, con dos frases no puedes hacer mucho. Lo dejamos a libre imaginación [Risas].

Algo que me llama la atención es que estos cinco temas muestran un abanico sonoro importante. Por un lado “El Motivo” y “El Desierto”, que son más áridas, por otro “El Tiempo” y “El Oasis” con un sonido más amigable, y por último esa rendición acústica que es “El Faro”.

Cuando haces un EP tienes que concretar mucho. Este tiene cinco temas, pero ese último es en acústico y tarareando. Con esos cuatro temas no quería hacer dos bloques, sino que cada uno sonara distinto. En un EP tienes que resumir tu estilo para sacar después un largo. “El Tiempo” es más lírico con ese medio tiempo, “El Oasis” si no es un rock and roll le falta muy poco… La filosofía de un EP es resumir cómo tocas, y es lo que quería conseguir con “Dinámica”.

¿Hay algún leitmotiv detrás de todos estos temas?

Es un pasaje, estados de la mente, de mi persona. El tiempo y el oasis… el tiempo y el motivo… Tienes un motivo para ir al desierto, allí encuentras un oasis, donde encuentras el tiempo que te lleva a la luz que es el faro. Es un proceso por el que vas pasando para entender un proyecto o una relación.

¿Cómo se llevó a cabo la grabación del álbum? Hay baterías de distintas épocas, muchas guitarras, se grabó en cinta magnética…

Si has visto a Neuman en el escenario te habrás dado cuenta de que llevan guitarras de los 60, amplis de los 70… Paco es más analógico que digital, y era algo que iba buscando. Sabía lo que quería. La experiencia fue genial, las baterías estaban sin comprimir y todas son distintas en cada canción. Con cada escucha descubres algún detalle nuevo en las canciones, te pones los cascos y te sorprende. Trabajar con micrófonos vintage y cinta magnética potencia más el sonido y le da muchos matices. Hay pocos estudios con cinta magnética, entre ellos el de Manuel Torroglosa en Lorca, donde nos fuimos a grabar.

Fotografía: http://www.promosapiens.net/
Me interesaría saber sobre tu experiencia anterior como músico, lo que te ha hecho desembocar en este proyecto, en Verona.

Yo venía de grabar en 2015 con Carlos Hernández, productor de Viva Suecia, Triángulo de Amor Bizarro… Grabamos un disco que se llamaba “Polivértice”, rodó bien y fue una buena experiencia trabajar con productores potentes como él. Grabé con Carlos Díaz y la gente de Producciones Peligrosas varias maquetas y EPs. Llevo bastante tiempo grabando. La idea de Verona surge porque, ya te lo decía antes, cuando me meto a grabar veo que no tenía nada que ver con lo que tocaba con otros grupos, entonces decido cambiarle la imagen, el nombre y extender el proyecto, que surge en mayo del año pasado. Luego vino Paco y me ayudó a sacarlo adelante, y de hecho el nombre es idea suya. Íbamos conduciendo a Madrid, vimos el nombre por ahí y nos gustó mucho.

Tu EP sale publicado en Subterfurge. ¿Cómo ha sido fichar por un sello como este? ¿Qué nos cabe esperar en futuras referencias con este sello?

Con Subterfurge hemos firmado recientemente y nos van a editar el EP y los trabajos sucesivos. Hemos entrado bien y cómodos, vamos a hacer algo de ruido ahora y planeamos sacar el elepé en octubre. Este sello tiene buen nombre, te abre muchas puertas… Lo considero de lo mejor que hay ahora. Le presenté la maqueta a Carlos Galán, me costó cuatro meses porque estaba ocupado y al final guay, muy contentos [Risas].

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