La historia de Hippo Campus es como la de cualquier otro grupo: amigos que se conocen del instituto, cada uno toca en una banda distinta y al final optan por dar a luz un proyecto musical juntos. Lo extraordinario llega cuando Jake Luppen, Nathan Stocker, Zach Sutton y Whistler Allen, con apenas veinte años, se encuentran teloneando a My Morning Jacket, Modest Mouse o actuando en el Lollapalooza. De aquellas tardes en las que se veían para ensayar sin la menor de las aspiraciones salieron canciones saltarinas llenas de energía y frescura que han acabado conformando su esperado álbum debut: “landmark”.

“landmark” : milimetrado indie-pop saltarín por y para millennials

Como digo, Hippo Campus son cuatro chicos jóvenes que comenzaron este proyecto al acabar el instituto. Este hecho supone, como no podía ser de otra manera, que nos vamos a ver contagiados por esa frescura adolescente de melodías infecciosas que no puedes dejar de tararear. Antes de este álbum publicaron dos EPs, “Bashful Creatures” y “South”, ambos cargados con temas altamente pegadizos y enérgicos. ¿Consigue “landmark” superar el listón que pusieron llenando nuestros oídos de nuevos himnos con los que vibrar?

Fotografía: http://atwoodmagazine.com/

En “landmark” encontramos un sonido luminoso, una fuerte presencia de guitarras y un juego entre punteos saltarines y rasgueos tranquilos, confeccionando un sonido que recuerda a grupos como Real Estate.

Respuesta rápida: no. En ese aspecto “landmark” flojea, y es que no hay ningún “Suicide Saturday” o un “Close To Gold” que te conquiste desde el instante cero. Los Hippo Campus parecen haber dado un paso adelante respecto a la producción, apostando por un sonido más lleno, maduro y sin tantos sobresaltos. Es algo que quieren dejar claro desde el principio con la etérea sun veins”, la cual toma forma en way it goes”, mostrándose como dos temas encargados de marcar las pautas que seguirá todo el álbum: sonido luminoso, fuerte presencia de guitarras y un juego entre punteos saltarines y rasgueos tranquilos, confeccionando un sonido que recuerda a grupos como Real Estate. Uno puede percibir que no buscan himnos de consumo rápido, sino que su intención es concebir piezas que crezcan y se apoderen de ti poco a poco.

Las influencias son claras. Hay algo de los primeros Vampire Weekend, algo de los Imagine Dragons más pop de “Smoke + Mirrors” (sin resultar tan lánguidos) y hay mucho del estilo ensoñador de los Real Estate y Ducktails. Buenos ejemplos son vinescon su juego de rock, sintetizadores y guitarras con ritmos más que amigables, o “epitaph, uno de los cortes más llamativos de la placa con esa apertura de modulación vocal que mira de reojo a James Blake. Estos tracks representan las intenciones del grupo: recoger lo mejor del indie pop ensoñador, añadir algo de experimentación y dotarle de clara energía juvenil.

“landmark” es un álbum de canciones que, no obstante, pierde calidad al considerarlo en su conjunto. Hippo Campus han demostrado con su debut que saben hacer buenas canciones, así que el siguiente paso es demostrar que saben confeccionar un elepé con sentido completo.

Pero no todo es así de maravilloso en “landmark”, y es que Hippo Campus pecan de algo que desarrollaré más adelante: les falla el orden y el número de las canciones. La primera muestra de ello es la tríada que conforman simple season”,tuesday” y “western kids”. Todas suenan bien, tienen su punteo agudo y su ritmo agradable, pero no dejo de verlas como relleno, no aportan nada nuevo. De acuerdo, “western kids” tiene un estribillo con unos “la la la’s” que se graban a fuego, pero los dos temas anteriores no consiguen destacar al mantener una estructura demasiado similar entre ellos. Por suerte, “landmark” remonta con poemsy su introducción oscura e íntima. Toda esta atmósfera sirve para dar comienzo a una parte nueva del disco en la que Hippo Campus vuelven a mostrar lo mejor de sí mismos. Ese primer estribillo que arroja tanta luz y se hace esperar minuto y medio es uno de los mejores momentos del elepé. Hay juegos vocales en la segunda mitad, cambios de intensidad que se aferran a ti… Aquí empieza la sección mejor confeccionada del álbum. monsoon”, con una introducción a piano que deriva en un rock ciertamente onírico donde una voz suave es protagonista, nos eleva y además suma puntos al conjunto. Por último, vacationse alza como una especie de cara B esperanzadora de “monsoon” al traer ese punteo luminoso y delicado para acompañar a una letra dolorosa que habla sobre marcharse y dejar de lado lo que te impedía desarrollar tus relaciones afectivas.

Sin embargo, ahora llega el gran problema de “landmark”: su final. Hippo Campus se contradicen a sí mismos en este momento. Después de haber dejado claro que realmente no les hacen falta temas de altas revoluciones para conquistar al oyente, deciden introducir boyish”, un pildorazo de última hora que rompe con todo el universo de sensaciones suaves que se ha conformado en los últimos temas en aras de crear ese himno que realmente no necesitaban. En cuanto a la canción ni una pega: me encanta su intensidad, sus guitarras, sus ritmos certeros y la extensión que resulta ser interlude, pero ambos cortes pierden bastante al situarse en este punto del tracklist. Por último llega buttercup”, que nos deja francamente tibios con una melodía que no aporta nada nuevo y pone punto y final a todo. De todos los cierres posibles han elegido, por desgracia, la forma más torpe.

Algo que me choca mucho es la capacidad que tienen Hippo Campus para dar a luz cortes maduros y calculados pero luego dejarse llevar por alguna suerte de impulso descontrolado. Consiguen temas muy buenos, y sin embargo después no saben qué hacer con ellos (o al menos cómo introducirlos en el disco). “landmark” es un álbum de canciones que, no obstante, pierde calidad al considerarlo en su conjunto. Hippo Campus han demostrado con su debut que saben hacer buenas canciones, así que el siguiente paso es demostrar que saben confeccionar un elepé con sentido completo.

Hippo Campus – landmark

7.0

Hippo Campus abandonan en su debut gran parte de aquellas melodías rápidas y saltarinas con el fin de lograr una producción más reposada y madura, llena de guitarras luminosas que describen pasajes oníricos realmente agradables de escuchar. Aunque los ingredientes y los buenos temas están ahí, el resultado global no tiene ni el ritmo ni el orden adecuado.

  • La esencia de los primeros Vampire Weekend en una producción fresca y luminosa.
  • “way it goes” y las guitarras Real Estate.
  • La tríada de “poems”, “monsoon” y “vacation”.

  • El orden de las canciones hace que el álbum pierda ritmo en ocasiones.
  • Cierran de una forma muy torpe.
  • A veces se quema la fórmula y tienden a repetirse.

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