Metidos en materia musical, decir o cantar “Delgadito” es hablar de un éxito conocido por muchos gracias a la repercusión que tuvo en su día por la fuerte presencia en las radiofórmulas y, años más tarde, por su utilización para un spot publicitario, lo que hizo que muchos volvieran a recordar la canción y llevó a los más jóvenes a su conocimiento. Por su parte, hablar de La Rabia del Milenio es hablar de algo desconocido para la gran mayoría, una identidad desconocida que, desvelada, lleva al canturreo festivo de la canción. Y es que, si algo define al grupo, es su sonido divertido, ameno y jovial.

La Rabia del Milenio fue un grupo formado en Barcelona en 1996 por el cantante y compositor Cisco Sala, Toni Hernández ‘Topo’ y Marc Romera a las guitarras, Ton Llevot al bajo y Eloi Caballé (a la sazón, también en Selenitas) en la batería. Esta sería la formación que grabaría el primer y exitoso álbum titulado como el grupo: “La Rabia del Milenio”, nombre que fue acuñado por Cisco Sala de una de las creaciones del poeta, cantautor y profesor zaragozano Gabriel Sopeña. El disco, lanzado en 1998, tuvo como trampolín la campaña publicitaria que Pepsi llevó a cabo ese mismo año bajo el lema “Generation Next Music”, en la que el grupo era el protagonista de un spot donde se le podía ver interpretando su primer single y éxito “Quiero vender mi pasado”, contenido en su primer álbum.

Esa primera colección de canciones de marcada influencia brit, producida por Nigel Walker, deja patente el talento de este grupo y la genialidad de Cisco Sala, artífice de canciones pegadizas y de alta sensibilidad literaria cuya poética se inspira fundamentalmente en el amor, tratado con desparpajo y altas dosis de picardía. En cuanto a la instrumentación, se aprecian guitarras desenfadadas que envuelven las letras y sus historias en climas entretenidos e ingeniosos, acompañados por una percusión que genera un ritmo atractivo en consonancia con el resto de elementos que componen la música. Llama especialmente la atención el tratamiento de los coros y las diversas armonías vocales que se suceden canción tras canción, empleadas con muy buen gusto e interpretadas por Marc Romera, Ton Llevot y Eloi Caballé.

Se inicia el disco con “Sube a mi cama”, toda una declaración de intenciones que será la tónica de los diferentes cortes del disco: “Si vienes a por mí los sueños volverán… si vienes mis pupilas de nuevo se abrirán… desnúdame otra vez, empújame a sentir… y dime que este lunes no es sólo un día más”. Tras maravillosas narraciones visuales (“La oscuridad”), sentimientos posrupturales (“Subir”) y cantos al amor escritos con excelencia –y exageradamente azucarados– (“Cerca es mejor”), encontramos “Quiero vender mi pasado”, la enérgica canción con la que se presentaron al mundo en el spot de la marca de refrescos, la canción bandera del grupo en aquellos años hasta el lanzamiento de su segundo álbum, el cénit del disco. A esta le sigue “Lady Sky-Walker”, que deja paso a dos baladas que elevan a la máxima expresión la sensibilidad poética y romántica que rebosan las composiciones de Cisco Sala. “Bajo lluvia diamante” nos deleita con bellas metáforas líricas que, acompañadas por una excepcional línea de bajo en las estrofas, harán las delicias de los más avezados en el arte del verso: “En mi cabeza aún suenan aquellos violines… que nos tocaron una vez… música de delfines… nadando en sincronía sobre el agua…”. Por su parte, “Sabes bien” nos presenta una reflexión en torno a una carta inesperada de un amor que creíamos perdido. Letra emotiva y música impecable que deja ver en el estribillo una fuerte impronta Gallagheriana, apreciándose tanto en las notas tenidas de la melodía como en la estructura armónica la similitud con la imperecedera “Wonderwall”.

El toque granuja se hace explícito en “American Express”, una canción donde las guitarras aumentan su distorsión y sin ningún pudor se afirma: “Sólo acompañaré… a la que pague más… Y en un abrir y cerrar… seré un superstar”. “La más viciosa” habla de una mujer libre, sin ataduras, una mujer de carácter, aquella a la que muchos compositores le han escrito, para dejar paso al cierre del disco “Mañana es hoy”, una pieza optimista que te deja con ganas de una nueva escucha al disco para poner especial atención en los pequeños detalles poéticos y musicales que este álbum debut nos brinda. No obstante, a pesar de que alcanzaron un gran éxito, esta explosión de popularidad tras el spot hizo ver en La Rabia del Milenio a un grupo prefabricado, un invento puramente comercial, lo que no era plato de buen gusto para muchos.

Tres años después del éxito de su primer trabajo, el grupo volvía a la carga con una formación renovada. El cantante y compositor Cisco Sala y el guitarrista Toni Hernández ‘Topo’ eran el sustento del grupo, la base de la formación anterior, a la que se unieron Vicen Martínez con la guitarra, Sam Babler al bajo, Albert Mallorca en la batería y Marc Maestro en los teclados. El grupo también cambió el nombre acortándolo, a partir de ese momento responderían por La Rabia. El motivo, según declaró Cisco Sala en una entrevista para El Confidencial Musical, fue “por la sobresaturación de eslogans que hablaban del Milenio en el año 2001. No queríamos que se nos tildara de oportunistas. Pasado todo el boom, recuperamos nuestro nombre original”.


En este contexto fue lanzado al mercado
“Instintos Naturales”, un álbum con garra, más rockero que el anterior, más maduro y reflexivo, que mantiene la sensibilidad literaria de la que emana el buen rollo y que contiene el superéxito por el que el grupo fue masivamente conocido, “Delgadito”, un tema radiado hasta la saciedad en aquel verano de 2001 que poseía una melodía fácil y extraordinariamente pegadiza, con un ritmo desenfadado en las estrofas y una sección de vientos en el estribillo que pone la guinda al primer corte del disco. “Instintos Naturales”, la canción que da nombre al disco, es otra de las composiciones de peso del grupo, pegadiza y poética a partes iguales, una reflexión sobre un amor doloroso que se escapa, el cual marcará la línea general del disco: “sabes… tú controlas mis instintos naturales… y me clavas aguijones con detalles… imperdonables. Creces… y desearía no quererte a veces… aún sabiendo que tus besos son con creces… insuperables”.

“Será”, “Como un dado” y “Abre la luz” recuperan los coros que tanto llamaban la atención en el primer álbum y muestran unas guitarras con unos riffs contagiosos que abren otra vía para el deleite más allá del verso. “Dime que me quieres” es una versión con reminiscencias reggae en las estrofas del trascendental tema del grupo Tequila, incluido en el álbum de 1980, “Viva! Tequila!”, mostrando así el respeto y la admiración que por el grupo hispano-argentino tienen, del cual Cisco Sala siempre ha dicho que les ha influido bastante.

“Vuelve” es un tema que comienza de forma desconcertante, chocante. No obstante regala unos versos extremadamente bellos que llevan implícitos una sensibilidad evocadora del pasado, recordándonos el éxito de su primer álbum: soy un beso empañado en mitad de un parabrisas… para qué vendí el pasado, si el pasado eran tus risas”. De “Creces”, aunque tiene un riff muy pegadizo y acelerado, hay que decir en su contra que baja un poco el listón cualitativo en lo que a letra y música se refiere, para remontar de nuevo en “Quédate” y concluir con “Déjame huir”, que retoma una sección de viento potente con ritmo marcado que pone el broche de oro a un disco excepcional. Sin embargo, a pesar del éxito, poco a poco y de manera imprevisible, el grupo se fue diluyendo a causa de problemas con la discográfica y con una empresa de organización y gestión de eventos que poco o nada se preocupaba por conseguir actuaciones para el grupo.

Siete años después de su silenciosa desaparición, en 2008, Cisco Sala avanzaba que La Rabia del Milenio estaba preparando su regreso, tenían nuevas composiciones, ilusión y ganas por subirse de nuevo a los escenarios. La banda había sido reestructurada, presentando a dos nuevos miembros: Amur Cambellotti al bajo y Diego Muñoz en la batería. El sábado 23 de mayo de 2009, La Rabia se subía de nuevo a los escenarios en Granollers, lo que suponía el principio de una gira que corroboraba el regreso del grupo con una esperada actuación el 18 de junio en la sala Live de Madrid, donde presentaron varios temas nuevos. Meses después todo se volatilizó, incluso la curiosidad de los fans y las noticias de los medios de comunicación que le daban cobertura al grupo, de manera que ahí quedó, para la historia, y para el recuerdo de unos pocos.