Últimamente estoy profundizando en el indie patrio. Me sumerjo en producciones underground de grupos cuyo objetivo a la hora de hacer música radica en explorar sus límites compositivos mientras ponen de manifiesto sus inquietudes artísticas. De este modo llego al segundo trabajo de Hibernales editado por El Genio Equivocado: “Tu Casa, Mi Casa”. Este sello se caracteriza por publicar a conjuntos de la escena independiente con un sonido bien peculiar y atractivo (sirvan como ejemplo Hazte Lapón o Murciano Total), así que a pesar de no conocer en su momento a Hibernales, partían con buenas referencias.

“Tu Casa, Mi Casa” es el choque entre la calidez de lo cotidiano y la frialdad de la producción experimental

Hibernales se vuelcan de lleno en composiciones cargadas de matices, magia y experimentación que nadie diría que fueron grabadas en un dormitorio.

Hibernales provienen de Barcelona y es el binomio conformado por los hermanos Bernal: Elisa y Eloy. En este trabajo se vuelcan de lleno en composiciones cargadas de matices, magia y experimentación que nadie diría que fueron grabadas en un dormitorio. “Tu Casa, Mi Casa” no es más que el refinamiento de lo que pudimos encontrar en su primer álbum, “Un Corazón Con Pelos”, donde entraban en comunión los poemas de Peru Saizprez con la voz hipnótica de Elisa sobrevolando cortes protagonizados por estructuras que evocaban a Beach House y donde lo analógico y lo sintetizado iban de la mano. Aunque aquel debut fue una interesante muestra de lo que eran capaces de hacer, había muchos aspectos por pulir. “Tu Casa, Mi Casa” llega con el fin de intentar subsanar errores y poner las cartas sobre la mesa mostrando a unos Hibernales más maduros e interesantes, sobre todo a nivel de producción. En este aspecto encontramos momentos algo sangrientos y fríos que consiguen aferrarse a ti por el sugerente contraste que crean con la lírica naïve en la que se ven envueltos, la cual utilizan como sustento para incluir nuevas tendencias de producción en las que hay un choque entre la calidez de lo cotidiano y la frialdad aséptica de los sintetizadores.

“Tu Casa, Mi Casa” llega con el fin de intentar subsanar errores y poner las cartas sobre la mesa mostrando a unos Hibernales más maduros e interesantes, sobre todo a nivel de producción.

Tal vez esa introducción pseudo-acústica y dulce que es Tu Casa Es Mi Casano refuerce del todo mi teoría de encontrarnos ante un álbum frío. De hecho, esta apertura suave protagonizada por un punteo de acústica alrededor del cual aletean sintetizadores claros es bien agradable y cálida. Pero no es más que un espejismo. Quieren que tengamos una primera impresión de confort para que bajemos la guardia y les resulte fácil atacarnos con Derecho al Amor y su apariencia analógica y ruidosa. ¿Qué nos depara el álbum? La respuesta no la encontramos en Luces Random” que, lejos de fortalecer alguna de las estéticas anteriores, termina de abrir el abanico sonoro del dúo gracias a una melodía futurista y robótica que se ve humanizada por la dulce voz de Elisa flotando en sus compases.

Aunque a estas alturas no pueda dilucidar a qué suena el disco de Hibernales y por ello sienta la necesidad de seguir escuchándolo (habéis alimentado bien mi curiosidad, chicos), de lo que estoy seguro es de que la voz de Elisa consigue aglutinar todo el trabajo bajo un estilo que me hace pensar en Le Mans o Ataque de Caspa. Tal vez la diferencia con ellos radique en los momentos en los que su hermano Eloy decide entonar algún que otro verso, como en Los Pies, una canción acústica, rápida y desinhibida. Esa fórmula cambia con Draper”, la cual nos trae de vuelta los sintetizadores futuristas con mucho cuerpo para, de nuevo, desaparecer en Aproximadamente un Minuto”, que da un giro más a su sonido confeccionando una melodía copada por una orquesta sintetizada. Es un constante tira y afloja de matices, el contraste entre frío y cálido, mantened eso en mente.

Primero nos topamos con una coraza fría y abrasiva, pero si destapamos y descubrimos su interior es fácil imaginar un salón cálido donde Elisa y Eloy te esperan para darte un abrazo y hablar de la vida.

Llegados a este punto te das cuenta de que Hibernales juegan con el factor sorpresa, y saben aprovecharlo. Gente Normal Rara de Encontrarse alza fácilmente como uno de los mejores cortes del trabajo. Escuchándolo pienso en una belleza fría y sangrienta, y la culpa reside en esos sintetizadores que trinan de forma bella la melodía principal y rompen en una distorsión muy Xiu Xiu. En Quédateencontramos el contraste de un ritmo tenso y algo oscuro con un estribillo protagonizado por unos la la las” bien claros. Esa claridad llega hasta Que Parezca una Bromay su indie pop analógico en la línea de Dan Croll o los Metronomy de “Love Letters”. Ofrece más bien poco, pero supone un buen oasis de calma en este álbum.

Si sois como yo os veréis por la calle repitiendo Es la fuerza centrípeta”, verso que se graba a fuego tras la primera escucha de La Fuerza Centrípeta, un tema tranquilo con detalles de percusión que llena la escena junto a un sintetizador simple y penetrante. Continuando esta senda tranquila llega Mi Tiempo, que abre con una suerte de hang que te hace ladear la cabeza de forma hipnótica mientras escuchas a Eloy y Elisa entonar versos rápidos en compases separados por un sinte distorsionado que desembocan en un cierre dulce y delicado.

Tal vez la ejecución del álbum, intentando explorar tantos registros o desarrollando ideas que no dan para más, haga que la experiencia sea algo agotadora en ocasiones, pero es un trabajo digno de escuchar y que abre las puertas a la experimentación en el indie más underground y naïve.

La recta final comienza misteriosa y algo psicodélica. Si Esto Es Guerratarda en arrancar y acaba por derivar en una melodía principal capada que te obliga a admirar la producción oculta. Es un corte que necesitas digerir y al que prestar atención para admirar todos sus detalles técnicos. No resulta pegadizo, no es una melodía que apasione, pero uno se tiene que quitar el sombrero ante el trabajo de producción. En contraposición a este juego de capas llega Por Amar, con una maravillosa guitarra acústica acompañada de las voces oníricas de los Hibernales, que establecen una suerte de diálogo delicioso. Por último, Delay” (el bonus track con el que cierra el álbum) presenta una melodía espacial fruto del coloquio de un sintetizador onírico y una guitarra distorsionada llena de efectos que deriva en un final el cual refleja la introducción del álbum. Cierran de esta forma el círculo, atando cada uno de los cabos sueltos y firmando un viaje que empieza y acaba en casa.

Si hay algo que me gusta de este trabajo es que, cuando lo despojas de toda alteración y de todos sus detalles, subyacen canciones normales que hablan de una vida normal. Y es este costumbrismo lo que te conquista. O más bien la forma de convertir lo cotidiano en genuino gracias a la producción con la que rodean sus letras. Primero te topas con una coraza fría y abrasiva, pero si destapas y descubres su interior es fácil imaginar un salón cálido donde Elisa y Eloy te esperan para darte un abrazo y hablar de la vida. Tal vez la ejecución del álbum, intentando explorar tantos registros o desarrollando ideas que no dan para más, haga que la experiencia sea algo agotadora en ocasiones, pero es un trabajo digno de escuchar y que abre las puertas a la experimentación en el indie más underground y naïve.

Hibernales – Tu Casa, Mi Casa

6.8

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Hibernales vuelven con un segundo álbum que busca llevar un paso más allá la fórmula explorada en su debut. En esta ocasión dotan a su sonido de un mayor peso a los teclados llegando a la experimentación y lo abrasivo. Se trata de un disco para digerir con calma y deleitarse con sus detalles, no apto para los que busquen un trabajo de consumo rápido.

Up

  • Los momentos donde los sintetizadores rompen en distorsión.
  • Los estribillos simples que se quedan en la memoria a la primera por la voz de Elisa.
  • La producción llena de matices y texturas.

Down

  • Es un álbum demasiado largo para lo que ofrece y hay ideas que se exploran más de lo necesario.
  • El conjunto es en ocasiones demasiado irregular, creando contrastes incómodos.

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