En psicología social se alude a una personalidad dominante cuando ésta tiende a proyectar los conocimientos aprendidos y las experiencias a través de un prisma apropiado que les da forma y recibe el rédito del resto de miembros del grupo. En este sentido, Nirvana constituyeron una personalidad dominante, y en especial el líder de la banda: Kurt Cobain. Esta afirmación tratará de ser probada a través del estudio de diez de sus temas menos conocidos, no incluidos en los principales álbumes de estudio (al menos en las ediciones originarias) en los que se ha observado una herencia manifiesta y al mismo tiempo un pretexto para explorar un camino al que, pese a perder sus representantes en las décadas posteriores por falta de una evolución coherente, consagró la anemia de los años 90 y su perpetua pubertad.

He aquí unas posibles razones: La cabeza del líder de la banda, aparte del por momentos inmaduro sentimiento de incomprensión, estaba llena de influencias que iban desde el progresivo de King Crimson (concretamente “Red”) hasta los experimentales y malvados Swans o los padres del hip hop Public Enemy, aparte de las consabidas bandas de hardcore punk y sludge. No obstante, en lugar de adecuarse al estilo de alguna de ellas o disimular sus limitaciones a la hora de interpretar, supieron darle un vuelco a la situación y aprovecharla para emprender el camino que tantos seguidores ha tenido entre el público y la crítica, entre otras cosas gracias a su propicia mezcla de pop, alaridos y líneas melódicas poco convencionales.

Como ya se ha mencionado, los materiales y métodos del estudio serán 10 temas desconocidos para el oyente habitual, en su mayoría versiones, para los que se ha considerado un rescate, y que muestran la tendencia a homogeneizar en un estilo personal y único las temáticas de años anteriores. Así, tres LP, un fantástico directo y múltiples media-duración y sencillos, constituyeron el formato óptimo, estableciendo un marco de género que hubiera encontrado dificultades a la hora de expandirse, como demuestra su prematura muerte antes de la llegada de los 2000’s.

Los resultados del escrutinio se remontan a su primer sencillo, datado en 1988, y que incluye una versión de “Love Buzz”, originariamente escrita por uno de los mayores admiradores de Jefferson Airplane: los psicodélicos Shocking Blue. Invadiendo la sala de ensayo de arena, la banda introduce un tema de finales de los sesenta en una aséptica danza donde se empiezan a percibir los alaridos y la madeja de pelo creciendo de las esquinas y las cajas. Krist Novoselic está fantástico al bajo. Se trata de hacer ruido y sisear, remitiéndose a The Velvet Underground en la segunda mitad del tema. Esta tendencia mugrienta se desprende visiblemente de los inicios de la banda. Las entrañas de Butthole Surfers figuran perfectamente en el siguiente corte escogido, “Downer”, donde apenas dos minutos sirven para horrorizar al pasajero distraído. En él se interrumpen las ideas de una mente adolescente que albergan los propósitos de aislamiento y rebeldía de toda una generación. ¿Cómo no iba a ser la principal fuente de Cobain aquella escena underground de los sótanos de alquiler la que marcara su hábito de desahogarse ante el micrófono o derretirse encima como un enamorado no correspondido?

Más familiar resulta “Sliver”. En ella ya aparece la obsesión por una inocencia perdida y la mezcla de melodías pegadizas con la crudeza casi perpetua del cantante. Fue lanzada como sencillo en 1990, acompañada por la curiosa “Dive”. Se trata de poner voz a los deseos de un lactante que aún no se ha contagiado de la malevolencia de los hombres, a la que pretende regresar su autor. Esta ponderación de la naturaleza humana desinteresada, unida al abandono al que pueden destinarnos los demás en cualquier momento, marcaron notoriamente la personalidad de Kurt.

Saltando el archiconocido charco que supuso “Nevermind” llegamos a un interesante EP compuesto casi exclusivamente de versiones: “Hormoaning” (1991), que se abre con “Turnaround”, originariamente escrita por Devo, una estrambótica banda de New Wave que hubiera firmado con gusto el manifiesto dadaísta. La visión cambia radicalmente, y lo que en origen fue una de las muchas mofas de la banda madre se convierte en infravaloración de uno mismo a manos del hardcore de Nirvana, distorsionada y maquinal. Que no nos engañe la pasiva introducción de “D-7”, la misma faceta agresiva aparece antes de la mitad de la canción, añadiendo otro de los deseos profundos: permanecer en la soledad de un rincón lejano, inaccesible para el resto. Evadirse. Aunque más en sintonía con la original que las previas, el tema de los míticos Wipers recibe un aderezo extra de rabia y velocidad, aunque pierde color en pro de un bandeado sucio entre negro y blanco. Sin embargo, la personalidad aplastante de la agrupación se deja ver en el siguiente sencillo que la banda lanzaría, amalgamado con otro tema de The Fluid. “Molly’s Lips” hubiera encajado sin problema en cualquiera de los trabajos maduros de la agrupación. Sobrepasando el pop ahumado de The Vaselines la personalidad de Kurt se despliega en las líneas vocales del dúo mientras Dave Grohl y Novoselic añaden descontrol y fuerza al tema.

El resto de canciones seleccionadas pertenecen a algún periodo previo a 1992 y serán reflejadas en el recopilatorio “Incesticide”. Aquí también pueden encontrarse algunas de las previamente mencionadas. “Beeswax” es casi un tributo a Melvins. Nuevamente las paredes del local de ensayo aparecen cubiertas de material tóxico y sangre de garganta. Alarmados por los violentos armónicos, “Mexican Seafood” no sorprendería tanto con sus grotescas descripciones de comida y evacuaciones corporales. En cierto sentido parece el resultado de añadir carisma a una letra de Cannibal Corpse. Kurt descubre que le duele al orinar como ya había hecho Frank Zappa en el Garaje de Joe. Este vicio por lo podrido se ve compensado con una estructura musical bastante calmada y un timbre vocal casi humorístico. Primus muestran sus desagradables uñas en “Hairspray  Queen” en el momento en que parece conveniente bajar las escaleras y comprobar si realmente está sucediendo algo alarmante, pues la maquinaria neurálgica de Cobain y Novoselic, más unitaria que nunca, ha invocado las guitarras de la Velvet y su versatilidad y demencia recuerdan a lo que ha venido haciendo John Zorn por todos los estudios de grabación por los que ha pasado. Y por si no nos queda claro el estado en que ha quedado la sala basta echar un vistazo a “Big Long Now”. Fragmentos de cerebro desperdigados por la batería, el techo, formando columnas grisáceas con la tarima, cuesta quitarlos con la única ayuda de una espátula. Kurt se arrastra sobre un pesado ritmo de Grohl, agarrándose a todo lo que puede, gritando por una ayuda que aparentemente no le fue dada. Esta apariencia macabra de la banda, completamente underground, hubiera podido ser una línea perfecta para su progreso, pero después de todo, se quedó en anécdota.

Se ha pretendido aglomerar varios ejemplos poco conocidos y recomendables de lo que fue una corta pero intensa carrera musical, lastrada por la fatídica decisión de uno de sus miembros. Procedemos ahora a enumerar las conclusiones del estudio: En primer lugar afirmamos que incluso en sus caras B y descartes, Nirvana trataban de perseguir la calidad y aplicar su autoridad allá donde pasaban. Esto dio como resultado unos trabajos homogéneos y un planteamiento reconocible al acceder a cualquier establecimiento o reproductor. En segundo, el bagaje musical del líder de la banda era considerable, y sin duda imprescindible a la hora de rastrear los condicionantes que le llevaron a proclamar un estilo aparentemente nuevo y que acompañaron a grandes rasgos artistas de la talla de Pearl Jam, Alice in Chains, Soundgarden o The Smashing Pumpkins. Se pueden distinguir trazas variadas en algunos de sus temas. Verbigracia, en procedimiento compositivo incluido, “Gallons Of Rubbing Alcohol Flow Through The Strip” sigue a Sonic Youth y a la Velvet, con resultados poco satisfactorios sin embargo. Así se pueden obtener bastantes ejemplos de cómo una de las bandas más laureadas de la escena rock debe tener sus antecedentes, y tratando de esquivar convencionalismos decide elaborar nuevos materiales, que por suerte o por desgracia, agradaron al gran público.