Siempre he considerado que no hay nada tan complicado como analizar aquella música que te eleva a las nubes y te hace perder la noción del tiempo con sólo darle al play, ese estilo al que llamamos psicodelia y que es tan personal que lo que para una persona significa subir a los cielos, para el vecino puede suponer bajar a los infiernos.

Esta vez he contado con la ayuda de Dani Fernández para hablar sobre su proyecto Melange, una banda que se ha consagrado en este ultimo año con su debut homónimo como uno de los referentes a seguir en el panorama psicodélico de este país. Los madrileños cuentan en sus filas con cinco músicos de sobrada experiencia en el underground nacional como son Mario Zamora, Adrián y Sergio Ceballos, Miguel Rosón y el anteriormente citado Dani Fernández.

El quinteto se aventuró a editar un doble álbum que mezcla de manera más que interesante sonidos tradicionales de lo más variopintos y una psicodelia muy pulida que invita a dejarse llevar por la gran riqueza musical e instrumental. Los madrileños decidieron ponerse a la altura de su música y grabar a la altura de las mismísimas nubes, más concretamente en la Alpujarra granadina, uno de esos lugares que aún conservan esa magia tradicional.

Su bajista, Dani, ha concedido una interesante entrevista a EQB en la que ha dejado claro que Melange no entienden de descansos y nos ha adelantado (con medio álbum ya grabado) que para finales de este verano verá la luz su segundo trabajo.

Melange es una banda que acaba de saltar al panorama nacional, pero vosotros no sois músicos novatos. ¿Qué ha habido antes de Melange y de dónde surge la idea de juntaros?

Todos llevamos bastante tiempo en el mundo de la música. Cada uno de nosotros ha estado en diferentes bandas. Adrián y Sergio Ceballos tenían su propia banda y Mario y yo sacamos un par de discos con Lüger. Pero se podría decir que el hilo conductor de todo fue Miguel Rosón, quien tuvo la oportunidad de tocar con los hermanos Ceballos y había preparado unas cuantas canciones junto a ellos que me mostró y me gustaron. A partir de entonces cada uno intentó aportar su granito de arena y empezamos a componer juntos y a llevar material nuevo.

¿Qué os ha motivado a sacar un doble álbum en tiempos de singles de Spotify y EPs?

Nosotros no pensamos mucho en el mercado y nos centramos en hacer realidad todo lo que creemos que creativamente nos llena. Y en este caso lo que nos llenó fue todo lo que grabamos junto a Carlos Díaz de Producciones Peligrosas en Granada. Congeniaba muy bien y nos aventuramos a sacar un doble álbum. Afortunadamente ha resultado todo muy satisfactorio y se vende bastante bien dentro de las cifras que nosotros manejamos.

¿Ves Melange como un proyecto a largo plazo o decidisteis sacar el máximo material posible sin meditar qué vendrá después?

Una vez terminamos la grabación del debut teníamos bastante material que sobraba y que facilitaba el camino hacia un futuro trabajo. Pero esto no nos hace relajarnos, seguimos trabajando en cosas día a día. Hace como un mes estuvimos grabando en Motril y dejamos hecho la mitad de lo que será nuestro segundo disco, el cual saldrá a la luz después del próximo verano. En marzo terminaremos la otra mitad.

Creo que el futuro de Melange pasa por realizar conciertos que mezclen el acústico tradicional y el sonido eléctrico que nos permite aportar mucho más de lo que la gente ve, y así estar todavía más realizados y felices con nuestro trabajo. Obviamente es muy complicado porque en un festival, por ejemplo, tienes un tiempo limitado y es casi imposible expandirse, pero en salas es más probable. Además a mí me encantaría realizar una gira de teatros y lograr ese contraste entre sonidos tradicionales y el rock más duro y eléctrico.

Fotografía: Arancha Prada y& Celia Fernández Arévalo
¿Qué le dirías a alguien que crea que vuestro estilo de música está destinado sólo a sibaritas del rock ‘n’ roll o melómanos?

Es cierto que nuestro proyecto está gustando entre la gente que controla mucho a nivel musical, pero lo positivo de todo esto es que está llegando a la gente que no es tan friki como nosotros [Risas]. Siempre es algo increíble cuando ves que la gente que normalmente se interesaba únicamente por la música comercial te empieza a seguir.

¿Qué resulta para vosotros más influyente a la hora de componer, el folclore regional y los sonidos autóctonos o la psicodelia y música extranjera?

Después de tantos años es muy complicado saber qué te influye más porque cada miembro de la banda tiene un bagaje musical muy rico a sus espaldas. A nosotros nos influye algo tan diferente entre sí como la música medieval, el jazz, el folclore africano o la psicodelia de los 60.

¿Resulta complicado encontrar un equilibrio que represente a los dos?

Todo sale de manera muy natural y nos dejamos llevar por lo que hacemos. Hay que estar en consenso y llevar canciones para tratarlas entre todos. Es cierto que el estilo de Miguel suele tener más peso en el apartado compositivo, pero todos estamos presentes en él. Creo que las canciones son más ricas cuantos más compositores tienen. Los temas que trae uno suelen terminar siendo de todos.

Nosotros no pensamos mucho en el mercado y nos centramos en hacer realidad todo lo que creemos que creativamente nos llena.

¿Destacarías algún nombre propio entre vuestras influencias?

Es complicadísimo encontrar un nombre propio, pero ahora mismo me viene a la cabeza un gran guitarrista africano como Ali Farka Touré con su estilo tradicional de música y blues. Pero como te decía antes, son tantos años en los que cada miembro ha estado bebiendo de diferentes estilos de música que sería injusto y poco veraz decir sólo unos pocos.

¿Cómo ves el estado de forma del rock psicodélico? ¿Crees que estamos viviendo un repunte de bandas underground con este estilo?

Tengo claro que el rock psicodélico nunca ha muerto, pero sí que es verdad que ha estado latente y enmarcado a un grupo muy reducido de gente hasta que desde hace unos años su popularidad y aceptación ha crecido de nuevo entre el underground. Estamos en la era de la nueva psicodelia y hay infinidad de bandas americanas, en particular, y extranjeras, en general, que están haciendo que este género sea cada vez más importante en el mundo. Parece que la gente va educando cada vez más su oído gracias a las nuevas posibilidades que brinda Internet.

Cambiar el mundo de la música está en manos de los que mandan y son ellos los que prefieren que todo siga siendo sota, caballo y rey.

¿Cómo ves la irrupción de Internet en la música?

Es complicado. La gente de mi quinta, que superamos ya los treinta, compraba un disco en la tienda del centro de la ciudad, ese mismo día escuchaba el LP entero cuatro veces y, al día siguiente, otras cuatro y así hasta que el álbum ya no daba más de sí. Esto era muy positivo porque yo, quince años después, sigo teniendo taladrados esos discos en mi cerebro y los sigo teniendo muy presentes en mis composiciones. Ahora con Internet se valora de otra manera porque tienes todo a un click de distancia y te cuesta cero. Internet aporta cosas buenas, como un fácil acceso a nuevos estilos y bandas, pero deja tras de sí la tremenda lacra de incentivar el consumo rápido de música, algo que no es positivo para nosotros.

Estuvisteis tocando en directo en el programa Oh! My LOL SON Estrella Galicia. ¿Crees que los medios generalistas dedican el suficiente tiempo a promocionar bandas que sacan su debut? ¿Ha empeorado este tema con el tiempo?

Nunca le han dedicado el suficiente tiempo, eso está claro. Aunque sí es verdad, siendo justos, que hay algún programa o medio que sí intenta salirse de los patrones habituales de la música comercial. Se agradece que una radio potente, como la que emite el programa donde tocamos, nos dé cabida a nosotros, que somos un grupo que ha sacado un trabajo auto-editado y que no cuenta con el apoyo ni la financiación de un gran sello discográfico. Pero nosotros somos unos afortunados. Yo trabajo en un local de ensayo y veo incontables bandas que trabajan muchísimo, que tienen material que interesaría a cualquiera y que está muy bien, pero que les resulta complicado salir de gira por la falta de apoyos y no tienen cabida en ciertos medios. Pero esto es lo de siempre, cambiar el mundo de la música está en manos de los que mandan y son ellos los que prefieren que todo siga siendo sota, caballo y rey.

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