Cuando escuché por primera vez “Magnolia” de Rufus T. Firefly me invadió la duda: ¿cómo atacar este álbum? Es una odisea lisérgica y acabé por considerar este compacto un ente demasiado abstracto como para tratarlo de manera directa. Sin embargo, por el Día Mundial contra el Cáncer, Víctor Cabezuelo (líder del grupo) colgó una imagen en su Instagram que hizo cambiar toda mi perspectiva acerca de “Magnolia”. Él aparece apoyado sobre el pecho de una mujer mientras unas líneas de uno de los temas que conforman el álbum complementan el mensaje: “Pudiste con el mal que quería comerte. Luchaste como Arya Stark, y de tu cicatriz nacen flores lisérgicas que me llevan al más allá.

Ahí lo comprendí todo. Detrás de este sonido y estas metáforas lo que subyace en “Magnolia” no son más que las inquietudes naturales de Víctor: la vida, la muerte y el amor en todo su abanico de emociones. Asimismo, todo se baña en un sonido que tiene algo de sus anteriores trabajos: recoge la potencia de “Nueve”, la mezcla con los pasajes más bellos de “ø” y realiza una oda sintetizada mirando directamente a Tame Impala, conformando ciertas atmósferas que nos harán pensar en los de Kevin Parker y en cómo su sonido es adaptado por un grupo de Aranjuez, el cual se ha ido perfilando como uno de los nombres más potentes del rock alternativo patrio desde que comenzaron su andadura en 2006. Estamos hablando, no lo olviden, de Rufus T. Firefly.

“Magnolia”: un viaje lisérgico donde se esconde una historia de amor enterrada entre capas de sintetizador

Detrás de este sonido y estas metáforas lo que subyace en “Magnolia” no son más que las inquietudes naturales de Víctor: la vida, la muerte y el amor en todo su abanico de emociones.

Me empeño en dejar claro que estamos hablando de Rufus porque va a llegar un momento en el que no los vamos a reconocer fácilmente. Ellos lo saben y por eso comienzan con Tsukamoriy Río Wolf, dos temas que nos ubican y aúnan lo fundamental de sus esfuerzos anteriores mientras muestran la evolución que han experimentado hacia un sonido más completo. Por otro lado, nos enseñan algunas de las características esenciales de “Magnolia”: la voz hipnótica de Víctor junto a versos que se quedan rápidamente en la memoria, los cambios de intensidad dentro de un mismo tema y los riffs potentes de guitarra y sintetizador. Este último instrumento cobra especial protagonismo en la placa que nos ocupa, y tanto el arpegio delicioso de “Tsukamori” como los estribillos luminosos de “Río Wolf” sirven como primera muestra.

Entonces llega Pulp Fictiony ponen todas las cartas sobre la mesa mientras te abofetean con una introducción apoteósica protagonizada por uno de los mejores riffs del álbum. Me atrevería a decir que es un tema perfecto: juega con altibajos, con una voz suave y con un cierre luminoso de guitarras afiladas envueltas por sintetizadores. Por su parte, Espectropone el primer toque dulce y delicado. Abre a través de un piano denso y tranquilo que cerrará su paseo sobre baterías, capas de psicodelia y un aura de misterio que llega hasta Cisne Negro, track que bien podría aparecer en la parte central del “Oczy Mlody” de los Flaming Lips. Las revoluciones empiezan a aumentar con el ritmo apresurado de batería, una línea de bajo bien potente y una guitarra que guarda cierta similitud con “Let It Happen” de Tame Impala.

Todo se baña en un sonido que tiene algo de sus anteriores trabajos: recoge la potencia de “Nueve”, la mezcla con los pasajes más bellos de “ø” y realiza una oda sintetizada mirando directamente a Tame Impala.

··O··” posee cierta oscuridad y un ligero toque gamberro capitaneado por un bajo saltarín, pero no termina de destacar, y tal vez sea el único pinchazo del disco. Mientras dejo sonar este corte que poco ha calado en mí pienso en la habilidad que tienen Rufus T. Firefly para concatenar temas, logrando un álbum muy bien cohesionado pero en el que, a la vez, cada canción se gesta como un universo único que nace y muere en su propia nebulosa. Esto es, canciones que se diferencian fácilmente unas de otras incluso manteniendo varios puntos en común. Última Noche en la Tierravuelve a introducirnos en el viaje lisérgico de “Magnolia” gracias a una melodía completamente onírica y espacial. Mención aparte merecen los puentes de armonías vocales, los pequeños samples en el segundo estribillo y la crecida que experimenta el final, agresiva y maravillosa.

El último tramo del elepé consigue explorar distintos registros que sirven para resumir su esencia. Por un lado encontramos alegría en El Halcón Milenario”, gracias a ese sintetizador principal tan poppy y pegadizo que deriva en un cierre liderado por una guitarra distorsionada que nos deja ojipláticos. En el otro extremo encontramos “Nebulosa Jade”, un juego de luces y sombras con exquisitos paisajes instrumentales copados por teclados densos, un bajo sensacional, chasquidos y referencias tanto musicales como líricas a Thom Yorke y Pink Floyd, entre otros. Por último, descubrimos la Magnoliaque protagoniza el elepé, un corte de 8 minutos que abre sobre un punteo de guitarra revoltoso, muy indie pop teen playero, que acaba virando en una muestra de psicodelia a base de baterías y bajo apabullantes, dando lugar así a una intensificación melódica que nos deja completamente extasiados.

Rufus T. Firefly tienen una tremenda habilidad para concatenar temas, logrando un álbum muy bien cohesionado pero en el que, a la vez, cada canción se gesta como un universo único que nace y muere en su propia nebulosa.

Ahora me gustaría hablar de las letras, del equilibrio que hay entre continente y contenido. Los versos abstractos vienen acompañados por capas y capas de sintetizadores que terminan de camuflar su mensaje. Pero ya lo decía al principio, si quitamos esa lisergia, lo que nos encontramos es una historia de amor llena de claroscuros, y Víctor se encarga de narrarla tema a tema mostrando todas las caras de la situación. En “Río Wolf” demuestra que es un hombre roto que simplemente quiere ser amado (“Acaríciame la herida, he venido a darte todo mi amor”), y en “Pulp Fiction”, además de mostrarse compungido, aparece rabioso (“Me confundiste con el enemigo”, “Estoy a mil jodidas millas de estar bien”). Con tan sólo dos canciones al comienzo del elepé ya tenemos al vocalista abierto en canal, creando una conexión íntima con el oyente simplemente fabulosa.

El momento de mayor intensidad llega con esa “Nebulosa Jade”; el canto más sincero y directo de todo el álbum (“eres un puto milagro”, eres la primera luz”, “eres el despertar”). Soy una persona poco sentimental, pero cuando un tema me pega fuerte, lo reconozco. Esta es de las mejores letras que he escuchado en mucho tiempo, pone de manifiesto cómo se ha fortalecido una relación después de la lucha contra una enfermedad. Me atrevería a decir que el LP orbita alrededor de este último tema, y es que toda la imaginería y sonidos psicodélicos bien podrían ser fruto de ese sentimiento de querer evadirse de una realidad dolorosa mientras proclama un amor verdadero. Esa es la verdad que se descubre en “Magnolia”, un álbum bello que esconde un interior delicado.

Rufus T. Firefly – Magnolia

8.5 HOT RECORD

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Rufus T. Firefly han encontrado la verdad dentro de “Magnolia”, un álbum que les ha llevado a apostar todo por un sonido que bebe del rock psicodélico de grupos contemporáneos como Tame Impala. Aquí encontramos temas plagados de sintetizadores y desarrollos instrumentales que acaban en éxtasis y sirven de sustento para unas letras llenas de carga emocional.

Up

  • Las letras sinceras, bellas y coherentes de principio a fin en cuanto a concepto.
  • La potencia que han encontrado en el sonido al apostar por los sintetizadores.
  • “Pulp Fiction”, “Río Wolf” y la juguetona “El Halcón Milenario”.

Down

  • Es denso y con demasiadas aristas como para que resulte fácil asimilarlo rápidamente.
  • La fórmula de inicio lento y explosión final puede resultar algo repetitiva.
  • “··O··” no termina de destacar en un álbum donde el listón se va subiendo corte a corte.

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